Capítulo 73
―¿Escritor? ¿No es doctor? ―Cuando había buscado, el primer resultado era un doctor. Pero el James Barry que este hombre mencionó resultó ser el escritor que aparecía más abajo.
―Entonces…
Tenía más ganas de preguntar, pero ahí terminó todo. Chrissy miró el tablero de ajedrez en silencio. Ya no le quedaban muchas piezas. A Nathaniel solo le quedaban una torre, un alfil, un caballo y un peón. La razón por la que, desde hacía un rato, respondía a medias a las preguntas de Chrissy y solo miraba el tablero debía ser, probablemente, para buscar una forma de ganar. Sus largos dedos, que se acariciaban la barbilla, parecían de algún modo perplejos. Chrissy no tenía intención de darle tregua ni de dejarle una escapatoria.
―Muévase ya, se nos acaba el tiempo.
Ante la insistencia de Chrissy, Nathaniel frunció el ceño y movió un peón en silencio. El pequeño avance del peón, avanzando con dificultad solo un espacio, le pareció de algún modo ridículo. Chrissy, fingiendo indiferencia, movió el alfil como se le indicaba. Bien, con solo dos movimientos más, jaque mate. Luego moveré el caballo para bloquear la parte inferior…
Justo cuando llegó a ese punto, Nathaniel movió su pieza. Chrissy dejó de calcular y miró el tablero, deteniéndose de inmediato. Debido al movimiento del caballo, dos de sus piezas estaban de repente en peligro. Solo tenía una oportunidad para mover. Debía sacrificar una de las dos: la reina o el alfil.
«No puedo sacrificar a la reina».
Aunque tenía un mal sabor de boca, tomó una decisión. Al levantar a la reina para esquivar el ataque del caballo, como era de esperar, la pieza de Nathaniel derribó el alfil de Chrissy.
«Ah…».
Entonces Chrissy se dio cuenta de que había cometido un error enorme. Cuando el caballo ocupó el lugar del alfil caído y comprendió las consecuencias que eso traería, Nathaniel abrió la boca.
―Jaque mate.
«¡Maldita sea!».
―¡Mierda!.
Chrissy casi dejó escapar un gemido de dolor sin darse cuenta. Casi al mismo tiempo, escuchó una palabrota en su oído. Estaba claro que el hombre tampoco esperaba esta situación.
«¿Cómo no me di cuenta del alfil que protegía al rey? Habría sido mejor eliminar el alfil».
Le invadió el arrepentimiento, pero pronto recuperó la compostura. Era cuestión de mover simplemente al rey hacia un lado.
«Fue la decisión correcta proteger a la reina». Afirmando de nuevo su elección, Chrissy miró a Nathaniel. Como preguntándole qué se quitaría esta vez.
―Prefiero hacer lo que queda de una vez, no quiero interrumpir el ritmo.
Nathaniel habló con su característico tono pausado. Mientras Chrissy se quedaba paralizado por las inesperadas palabras, él añadió con calma:
―Porque esto acabará pronto.
―Ja….
Salió un suspiro que era casi una queja de incredulidad. Le entraron ganas de golpear esa cara arrogante, pero sabía muy bien que era imposible. En su lugar, respiró hondo brevemente y volvió a concentrarse en el ajedrez. Ni siquiera necesitaba esperar instrucciones de su colaborador. Solo había una opción. Chrissy movió al rey en silencio. Pero entonces ocurrió algo increíble. En cuanto apartó la mano de la pieza, Nathaniel movió inmediatamente su siguiente pieza y declaró:
―Jaque mate.
Chrissy miró el tablero de ajedrez con ojos de asombro. ¿Jaque mate otra vez? ¿Cómo?
La torre de Nathaniel estaba alineada con su rey. ¿Cuándo había pasado esto? Chrissy, desconcertado, parpadeó varias veces. Debía capturar la torre, pero no había ninguna pieza que pudiera hacerlo. Tampoco era fácil mover al rey. Por un lado estaba el caballo, y por el otro la torre defendiendo. Solo quedaba una dirección posible.
«Estaba ganando, ¿cómo ha pasado esto?». No podía entenderlo.
«Incluso derribé a su reina, y ahora estoy desesperado por escapar».
Pero el último movimiento también fracasó. Nathaniel movió el alfil, capturando la torre de Chrissy, y murmuró como susurrando:
―Jaque mate.
―…Ah.
Chrissy finalmente dejó escapar un quejido, como un suspiro de incredulidad. Sus piezas estaban esparcidas por todas partes, pero no podía hacer nada. El rey estaba completamente acorralado. ¿Era posible algo así?
―Es increíble… ¿cómo, por qué?.
Escuchó en su oído un murmullo idéntico a sus pensamientos. Él debía sentirse aún más impresionado, ya que estaba librando la batalla a través del ordenador.
«¿Cómo, sin reina y con solo una torre?».
Al llegar a ese pensamiento, a Chrissy se le ocurrió de repente. Quizás, tal vez…
―¿Sacrificaste a la reina a propósito?.
Ante la pregunta escéptica, Nathaniel sonrió sin inmutarse.
―No fue una decisión tan monumental. Si con eso se puede ganar, sacrificar a la reina no es nada.
Chrissy no pudo decir nada. Solo se quedó mirando el tablero de ajedrez aturdido.
«Estaba seguro de que podía ganar. ¿Cómo ha pasado esto…?».
Al ver el rostro de Chrissy, pálido y paralizado por la desolación, Nathaniel esbozó una sonrisa radiante, más satisfecho que nunca.
―Parece que la partida ha terminado. Entonces, antes de reclamar mi trofeo….
Alargando la frase por alguna razón, echó un vistazo rápido al oído de Chrissy.
―Será mejor que hagas salir ahora a ese otro hombre. No me gusta exhibirme ante los demás.
…¿Qué?
Ante esas palabras inesperadas, todo el cuerpo de Chrissy se quedó helado.
4|
Se hizo un pesado silencio. Fue un lapso de tiempo breve, de apenas unos segundos, pero a Chrissy le pareció más largo que nunca. Su mente estaba en blanco y sus labios parecían tan pesados como una roca, incapaces de articular palabra alguna. «¿Qué acaba de decir? ¿Lo sabía? No puede ser, solo estará adivinando. No es posible que lo sepa. Sí, solo está parloteando. Seguro que está intentando sonsacarme, eso es…».
―No sé de qué está hablando.
Su voz sonó serena. Chrissy se atrevió a mirar directamente a Nathaniel a la cara e incluso le dedicó una sonrisa.
―¿Acaso hay alguien más aquí aparte de usted y yo? ¿Quizás un viejo amigo secreto del Sr. Miller?.
Al mencionar, en tono burlón, al amigo imaginario que suelen tener los niños, de los labios de Nathaniel escapó un leve sonido, como un resoplido. Pero a él no le gustaba nada que le hicieran perder el tiempo con evasivas. Y Chrissy lo comprendió acto seguido.
―Chrissy Jin.
Con el rostro ya serio, Nathaniel lo miró y habló. Mientras Chrissy se quedaba paralizado, él continuó hablando con la misma tranquilidad:
―Si he tolerado hasta ahora tus estupideces, deberías saber cuándo parar. No estoy tan libre como para perder el tiempo con juegos de palabras inútiles.
Acto seguido, clavando en Chrissy una mirada gélida, le ordenó:
―Saca todos los dispositivos que lleves, es la última advertencia. Te doy 30 segundos. Elimínalos todos dentro de ese tiempo. Estés listo o no, después de 30 segundos reclamaré mi trofeo.
Nathaniel miró ostentosamente el reloj de su muñeca y añadió:
―Aunque ese hombre llegue a oír cómo lloriqueas, a mí no me importa.
«Claro que no».
Chrissy se mordió el labio, pero no tenía opción. Ya estaba preparado para ello. Aunque no pensó que, aun dándose cuenta, jugaría hasta el final, debía aceptar el resultado. Se levantó de un salto de su asiento e inclinó la cabeza hacia un lado. Tiró del lóbulo de su oreja y del fino cable conectado, haciendo que el auricular insertado en el interior saliera al exterior. Al presionar la ranura del pequeño dispositivo que brillaba y recibía la señal, la luz se apagó y el dispositivo se desconectó. Luego, inclinó la cabeza y se quitó también la lente de contacto. Dejó la lente, ya inútil, sobre la mesa sin miramientos y, al alzar la vista, Nathaniel, que lo había estado observando, habló:
―¿Eso es todo?.
Chrissy asintió.
―Ya no queda nada, eso es todo.
Nathaniel echó un vistazo a los pequeños artefactos esparcidos sobre la mesa y sonrió como si le pareciera absurdo.
―Te preparaste bastante. Estoy impresionado.
Claro que su expresión no lo reflejaba en absoluto. Más bien parecía burlarse de Chrissy.
Su mirada recorrió una vez todo el cuerpo de Chrissy y volvió a su rostro. Mientras Chrissy no podía evitar ponerse tenso, Nathaniel habló:
―Bien, entonces.
Con una voz curiosamente grave, susurró y extendió una mano hacia Chrissy.
―Abramos mi trofeo, Sr. Fiscal.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN TU PATRONA