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Capítulo 72

¿Sería por haber visto a Ruwen? Logré dormir profundamente en esa incómoda cama. Sin embargo, me desperté temprano debido al alboroto de mis compañeros de habitación. Al levantarme, de pronto todo se volvió silencioso. Mientras me arreglaba el cabello que se me había despeinado, escuché una voz cautelosa.

—¡Uy! ¿Te despertamos?   

—Sí…

—Lo siento… ¿Quieres que nos quedemos callados para que sigas durmiendo?

—No, está bien. Me levantaré.

«Total, aunque cerrara los ojos, no podría volver a dormirme. Mejor era levantarme».

La cama del segundo nivel era mucho más incómoda de lo que esperaba, especialmente subir y bajar. No eran una o dos veces que me golpeaba la cabeza con el techo. El cansancio no se iba, y en mi estado somnoliento, casi me caí al resbalar al bajar.

«Definitivamente, debo escapar de esta habitación compartida».

¡Thud!

Al bajar de la cama, vi que los tres muchachos estaban agrupados. Rápidamente tomé mis artículos de aseo y me dirigí a la ducha. Aunque estaba dividida por una pared para que dos personas pudieran usarla al mismo tiempo, era un alivio que nadie entrara cuando yo estaba allí.

«Al menos cada habitación tiene su propia ducha».

Si fuera comunal, sería aún peor. Mientras me secaba, me frustré al darme cuenta de que me conformaba con tan poco. Maldición.

Al salir con el cabello envuelto en una toalla, los chicos que estaban charlando volvieron a callarse. Al principio pensé que eran tranquilos, pero no. Solo se callaban cuando yo estaba cerca.

Aunque prefería que fuera así, su actitud de excluirme abiertamente era irritante. Era diferente si me alejaba por voluntad propia a que ellos me marginaran. Pero no tenía tiempo ni energía para gastar en gente que no me ayudaba. A menos que me ignoraran después de hablarles primero.

—Norman.

El grandulón… ¿cómo se llamaba? Mientras lo pensaba, terminé llamando al otro chico, el de las pecas.

—¡Sí!

Como respondió con entusiasmo, le pregunté lo que quería saber:

—¿Sabes quién fue el estudiante de medicina que se unió al equipo de caza de monstruos de la Orden de Cromwell durante las vacaciones de invierno del año pasado?

La respuesta vino del grandulón, no de Norman.

—¡Yo sé! Es el senior Alteo. Ha sido el primero de su clase en medicina todo este tiempo. También es el presidente del consejo estudiantil.

—¿Del consejo general o solo de medicina?

El consejo general estaba mayormente compuesto por estudiantes de esgrima, así que supuse que sería el de medicina, pero preferí confirmar.

—¡Del consejo de medicina!

—Bien. Gracias por la información.

Sonreí cortésmente y, después de prepararme, salí de la habitación. Me dirigí directamente a la oficina del consejo estudiantil. Aunque era temprano y quizás no hubiera nadie, prefería eso a quedarme en un lugar sofocante.

«Vaya, mala suerte».

La puerta de la oficina estaba cerrada con llave.

Decidí volver después de mis clases, pero al girarme, un estudiante de piel clara y ojos grandes me miraba fijamente.

—¿Eres nuevo? ¿Qué haces aquí? ¿Alguna duda?

Pasó junto a mí y abrió la puerta de la oficina con naturalidad.

—Tenía una pregunta para el presidente del consejo. ¿Es usted el presidente?

—No, soy la vicepresidenta. Lona. Tú eres Norman, ¿no?

—¿Cómo lo sabe?

No llevaba ninguna identificación. La vicepresidenta sonrió con una expresión indescifrable.

—He visto la lista de nuevos estudiantes.

—… ¿Y se memorizó todas las caras?

—Sí. Simplemente se me quedaron.

—¿Cuántos Norman hay?

Su memoria parecía impresionante, así que aproveché para preguntar algo que me intrigaba. Ella me miró con curiosidad.

—¿Viniste solo para preguntar eso?

—No, no es eso.

—Entonces no necesito responderte, ¿no?

«Vaya, no es fácil tratar con ella».

La seguí en silencio hacia la oficina. Había venido por algo importante y era hora de abordarlo.

La oficina del consejo tenía un aire clásico, con muebles de madera que daban una sensación cálida.

—¿Qué querías saber?

Me pregunté por qué había venido tan temprano, pero al parecer era por algo que había olvidado. Mientras revisaba un cajón, la vicepresidenta me lanzó la pregunta.

—Quería saber los requisitos para unirse al equipo de caza de monstruos de la Orden de Cromwell.

—¿Eh? Ah, ya entiendo por qué buscaste al presidente. Pero lo tendrás difícil.

—¿Por qué?

—Cada facultad solo puede enviar a un estudiante. Nuestro presidente es bastante destacado. Será complicado superarlo. Se dice que si Ruwen representa a esgrima, Alteo representa a medicina.

«¿Otra vez el nombre de Ruwen?».

Me sentí orgulloso de que tantos lo reconocieran, pero eso también significaba que había trabajado mucho.

«Ahora me arrepiento de haberlo enviado tan rápido ayer».

Debería haberle dejado descansar más. Pero tenía que teñir su cabello y volver a la residencia a tiempo…

—Ah, aquí está.

La vicepresidenta suspiró aliviada al encontrar un montón de documentos. Aproveché para hacer otra pregunta antes de irme.

—¿Cómo se decide quién va?

Ella hojeó los papeles y respondió:

—¿Qué crees? Por habilidad, claro.

«Vaya, eso suena fácil».

—Entiendo. Ah, otra cosa… ¿hay alguna forma de cambiarme a una habitación individual?

Esta vez, bajó los documentos y me miró fijamente.

—¿Por qué? ¿Pasó algo?

«No pasó nada, pero ¿acaso lo harían si hubiera un problema?».

Como no sabía cuándo actuaría Adrian, decidí plantar una pequeña trampa.

—Es que…

Dejé la frase incompleta y evité su mirada. No estaba seguro de qué tan grave debía ser la situación. Mientras pensaba en una excusa, algo se me ocurrió.

«Espera… ¿no me están excluyendo? ¿No es eso una razón válida?».

Aunque a mí no me afectara, el inocente Norman de pueblo probablemente estaba herido. Quizás incluso tenía miedo de que sus compañeros lo lastimaran.

Justo cuando decidí que era una buena excusa, la vicepresidenta cambió su tono.

—¿Es algo difícil de contar? Siéntate. ¿Quieres un té?

Mi expresión debió haberle recordado algo, porque de pronto se volvió amable y me hizo sentar en el sofá. Era una señal positiva. Para parecer más afectado, dudé y bajé la cabeza.

—Un té de hierbas relajante sería mejor. ¿Puedes esperar un momento? Hablaremos mientras lo tomas.

Encendió una pequeña estufa y puso agua a hervir. Pronto, el aroma familiar de lavanda llenó el aire.

—Toma, bébelo. Ten cuidado, está caliente.

—…Gracias.

Bebí un sorbo y dejé la taza. Ella me observaba atentamente.

—Norman, tienes modales refinados. Pareces un noble.

¡Clink! el platillo de la taza sonó.

«Otra vez eso».

Con Adrian fue por mi forma de hablar, ahora por mis hábitos. Como no lo hacía conscientemente, no sabía cómo cambiarlo.

Recordé a las personas a mi alrededor, pero ninguna servía de referencia. Taran esperaba hasta que la comida se enfriaba para devorarla de un bocado, así que no ayudaba. Ruwen había aprendido de mí, así que tampoco servía.

«Ah, cierto. El caso de Ruwen».

Era mejor que un cambio repentino de actitud. Jugueteé con el asa de la taza y sonreí con amargura, mirando a la vicepresidenta. Bajé la voz y hablé lentamente.

—Serví… durante mucho tiempo a un joven maestro.

—¿Tú también?

Ella asintió con naturalidad y disfrutó del aroma del té. Como no parecía interesada en indagar más, cambié de tema rápidamente.

—¿Hay alguien más como yo?

—Sí. Ruwen de esgrima es famoso. Desde que ingresó, podía usar aura de espadachín, así que era obvio que provenía de una familia noble.

Desde fuera, era lógico pensarlo. Las familias nobles criaban espadachines talentosos. Me alegró escuchar elogios sobre Ruwen y quise saber más.

—Parece que Ruwen es muy popular.

—Claro. Tú también escucharás mucho de él. Es guapo, talentoso y trabajador. Dicen que aunque es callado, cuando sonríe, hace que los demás se emocionen.

«…¿Qué?».

Una leve irritación surgió en mí.

—Además, como ya puede manejar el aura, quizás reciba el título de Duque honorario. Con tantas cualidades, es muy popular.

Su evaluación de Ruwen parecía basarse en intereses propios, lo cual me molestó.

—Aunque es exigente. Rechazó muchas confesiones amorosas, según dicen.

—¿A usted también le interesa?

—¿Yo?

Se rio y negó con la cabeza.

—No. Simplemente hay muchos rumores, así que los escucho. Vine a la academia a estudiar medicina, no a enamorarme. No me interesa.

Su tono sincero me tranquilizó. Mientras bebía el té de lavanda, ella continuó:

—¿Te sientes mejor?

—Ah…

«¿Era ese el propósito de la conversación?».

Su consideración me sorprendió.

—Sí. Gracias.

Sonreí, y ella respondió con alivio.

—Entonces… ¿puedes decirme el motivo? Si es algo grave, necesitaré aprobación para actuar.

Su tono sugería que ayudaría, pero no quise parecer demasiado ansioso. Dudé un poco antes de responder.

—…Si lo digo, temo que…

—No te preocupes por las consecuencias. Si es grave, podríamos expulsarlos. Así no podrán molestarte.

«¿Qué? ¿Expulsarlos?».

Eso fue demasiado. Solo quería un lugar tranquilo, no arruinarles la vida.

«Solo necesito que me cambien, no es para tanto».

Moví la cabeza con fuerza.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: PATITA DE PERRO
RAW HUNTER: MALVADOS LTD


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