CAPÍTULO 7
Elena observó el interior de la casa vacía. Se alejó y pasó la punta de los dedos por la mesa. Miró a través de su habitación llena de recuerdos. Se condujo hacia una sala de estar donde alguna vez había una familia armoniosa, llena de risa y felicidad. Le parecía más agradable recordar el pasado por un momento, no había fuerza detrás que la impulsara a caminar en un camino solitario con tanta fortaleza y apoyo como cuando estaba con su familia, estaba completamente sola.
Liabric llamó a la puerta en la hora señalada.
—Señorita Elena, es hora de irse.
—Iré pronto.
Elena, que se levantó de su silla, respiró hondo con las manos en el pecho, luego, sacó a relucir los profundos sentimientos de despedida. Cuando recordó la situación en la que no tuvo más remedio que separarse de sus padres en su vida pasada, las emociones le llenaron, los ojos de Elena estaban rojos cuando se dirigió a la puerta principal.
Elena abrió la puerta y salió, la apariencia de cubrirse la boca con la mano para ocultar sus ojos ligeramente llorosos, fue tan pobre que hizo sentir pena.
—… Vamos.
—¿Qué hay de tus padres?
—Los forcé a separarse de mí y salir. No creo poder hacer más… así que quiero que nos vayamos antes de que cambie de opinión.
Las últimas palabras de Elena estuvieron a punto de ser una súplica al borde del colapso, pero a petición suya, Liabric asintió con la cabeza.
—Sir… —el hombre detrás de ella dio un paso adelante a su llamado, su fuerte físico y su espada en la cintura que no podía ocultarse a pesar de que llevaba una túnica, hicieron inferir que era un caballero.
—Cuando nos hayamos ido, le servirás a la Señorita Elena que es muy educada y cortés.
—Lo haré.
—… —Elena se tragó el aliento ante la voz familiar, y cuando miró su rostro sintió un odio y rabia insoportables.
«Lord Lorentz, debe haber sido usted quien vino a recogerme.»
El caballero que una vez la protegió ciegamente con todo su corazón. Un caballero de honor que estuvo junto a ella aun después de convertirse en Reina; sin embargo, cuando Verónica volvió con vida, fue implacable al poner una espada en el estómago de Elena. La lealtad que juró ante Elena era una mentira y su promesa era pura hipocresía; el honor que lloraba estaba lleno de ambición, pero Elena todavía no había olvidado a la persona quien le quitó su último aliento, dejando esas promesas atrás.
{—Nunca te he considerado mi Dama en ningún momento. Ahora que mi verdadera Lady está de regreso, te mataré con mis manos y le pediré perdón a la verdadera Reina.
—¡Ah!}
Sus verdaderos sentimientos eran más brutales que el dolor del hierro que aplastaba la carne, la sensación de traición y pérdida que se sentía en ese momento era tan grande como la profundidad de la confianza que tenía en él, algo que no podía expresarse con palabras. Ahora que lo veía, incluso era probable que matara a sus padres, naturalmente su odio se había duplicado.
«No nos detengamos en el pasado, es solo un caballo de ajedrez», ahora Elena desconfiaba de que el viejo sentimiento hacia él pudiera salir mal. Algún día pagará por su desilusión, pero aún no era el momento, podría hacer algo mal si se dejaba llevar por sentimientos mezquinos mientras apuntaba al derrocamiento de la casa del Gran Duque.
—Tengo un carruaje esperando afuera de la finca, tendremos que movernos en secreto.
Elena siguió a Liabric silenciosamente mientras Elena miraba hacia atrás, como si no hubiera podido sacudir sus nervios, Lorentz la reverenció, era un gesto de la virtud del Caballero, pero era solo hipocresía para los ojos de Elena, quién sabía que pronto iría por sus padres.
—Date prisa, llegaremos tarde.
—Si —Elena miró hacia otro lado y dijo: —Lo siento, Liabric.
Se apresuró a reducir la distancia, cuando atravesó el oscuro Bosque de Zelkova, llegó a la carretera que conducía al sur de la finca cruzó los arbustos de la esquina y en ese momento vio un lujoso carruaje.
—Vamos, apresúrate.
Tan pronto como llegaron al carruaje, el conductor golpeó el látigo.
HIII, HIII.
El grito del caballo rompió la tranquilidad y la rueda detenida rodó, Elena sintió las vibraciones del carruaje en sus caderas, mientras miraba por la ventana el paisaje cambiante una y otra vez.
La mirada de Elena se profundizó en el paisaje a la luz de la luna, aquella noche no fue diferente a la de hoy, lo único que cambió fue la mentalidad de Elena, pero el mundo se veía diferente.
—No te preocupes demasiado —dijo Liabric tocando su mano.
—Mientras la señorita Elena decida ser su hija, siempre será cuidada, yo me ocuparé de ti.
—Gracias, con esto creo que puedo calmar mi corazón un poco —Elena sonrió y apretó la mano de Liabric más fuerte, le mostró una expresión de confianza que estaba convencida de que ella estaba bajo su control en un acto más sincero que cien palabras.
—Ni lo menciones ¿No somos como hermanas ahora?
—… —Elena contuvo la carcajada reflexiva, «¿Hermanas? ¿Cuánto durará esta relación?»
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Lo esperaba con ansias, Lorentz se levantó del lugar en el que se encontraba sentado, teniendo en cuenta la distancia al carruaje, los pasos de las mujeres y la marcha, era el momento de partir. Lorentz, cuyo motivo de mayor importancia era que había un poco de retraso, recordó su misión.
{—Mata a los padres biológicos de Elena.
—Cualquier brote que pueda estar en contra, debe cortarse con anticipación.}
Liabric dijo que ese era el camino para estar con la Gran Duquesa y él respondió que lo haría sin dudar, por la gloria de la Gran Duquesa, ese valor fue el único orgullo que lo hizo respirar y vivir como un Caballero. Lorentz sacó la espada que estaba en su cintura, el filo brillaba intensamente a la luz de la luna, lo más espeluznante es que esa blanca espada se teñiría de rojo, eran simples beneficios y pérdidas para él.
Al Lorentz cruzar la entrada y no notar signos de alguien desde el interior, instintivamente sintió que algo andaba mal y corrió por la habitación con impaciencia, por supuesto, no pudo encontrar en ningún lugar al Barón Frederick ni a Lady Chesana donde deberían haber estado.
—¿Se han escapado? —Lorentz estaba aturdido, estuvieron aquí antes y escaparon, como si se hubieran evaporado. No entendía cómo se enteraron sobre la amenaza a sus vidas como para escapar.
—No es el momento de preocuparme por eso, los debo encontrar.
Lorentz siguió las sombras, los pasos en el suelo sonaron.
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—¿Vamos a ir a la casa?
—¿Eres curiosa?
—Oh, no. No tienes que decirme —Elena sacudió la cabeza y tocando el sofá con la punta de los dedos estaba sorprendida por el toque del cuero más fino, pero mantuvo sus manos sobre sí, la sensación era buena.
—Este carruaje es más suave y más cómodo que mi cama, nunca había visto un carruaje como este en toda mi vida.
—Es un carruaje preparado especial para traer a la Señorita Elena.
—¿Lo es?, está siendo muy generosa conmigo.
El carruaje abandonó el territorio y corrió sin realizar ninguna parada.
—¿Está bien? Ten paciencia hasta que lleguemos a nuestro destino.
—Gracias por su consideración, no estoy cansada en absoluto.
Elena mostró una sutil sonrisa, era una sonrisa natural a la cual era inimaginable que tuviera otros pensamientos.
—Tengo mucha curiosidad, pero me pregunto ¿Dónde está? ¿Qué familia es? y ¿Quién es?
Los ojos de Elena eran como si estuviera soñando, parecía no tener tiempo para pensar sobre su situación o el futuro porque estaba cegada por los objetos caros. Liabric se rió por dentro, mirando a Elena que era vanidosa y cegada por el deseo.
«¿No es una mujer patética? Ni siquiera sabe que es una muñeca que será desechada después de ser utilizada por un tiempo, pero es solo que te fascinan las cosas personales y los lujos, ya había oído que eras una mujer muy fácil de manejar.»
Era lo que Elena buscaba.
«Debo asegurarme de verme como la mujer más ignorante y patética del mundo.»
Cuanto más patética sea es mejor, cuanto más bajos son los estándares, más bajo es el estado de alerta y más lo ignoras. Tenía la intención de inducir el descuido de Liabric pretendiendo ser ignorante y snob*, Elena aguantaría hasta que llegue ese día.
*Sally: snob es una palabra en inglés y su traducción es esnob jajaja. Pero se refiere a un comportamiento de una persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etcétera, de aquellos a quienes considera distinguidos. En español no hay una palabra que lo describa.
—Como dijiste que no tenías curiosidad, dejemos esto a un lado por un tiempo y mejor hablemos de otra cosa.
—Está bien, escucharé.
—¿Recuerdas que todavía no puede aceptar la muerte de su hija? —Elena asintió con la cabeza.
—De hecho, no ha realizado el funeral de su hija en más de dos meses.
—¿Qué?
—Está tan apegado que no puede dejarla ir, incluso muy pocas personas saben sobre la muerte de su joven hija.
—Es así….
Ella giró la cara para igualar una situación en la que no podía ni reír ni llorar, la muerte de la joven hija que no se ha anunciado oficialmente, obsesión más allá del apego y su posición. Varias expresiones que no son claras entran en conflicto y complican su mente.
—Sé lo que te preocupa, pero te aseguro que no es algo malo para la Señorita Elena.
Elena miró a Liabric con ojos ansiosos había una sonrisa significativa en los labios de Liabric.
—No serás una hija adoptiva, tendrás la oportunidad de vivir como su propia hija, no hay razón para negarse —Elena abrió mucho los ojos.
—Yo, ¿su hija?
—Sí, siendo su verdadera hija, como a la misma Princesa Verónica.

RAW HUNTER: ANÓNIMO
TRADUCCIÓN: ANÓNIMO.
CORRECCIÓN: ANÓNIMO.
REVISIÓN: LUMA