Capítulo 7
—¿Anular el contrato?
La temperatura del ambiente volvió a desplomarse de golpe.
A diferencia de antes, no hubo una oleada de feromonas agresivas. Pero la mirada glacial de Chase que había borrado toda expresión de su rostro, en un instante era tan cortante que daba miedo.
Sus largos dedos golpearon lentamente la mesa. Cada vez que sus yemas, de un tono ligeramente rosado, tocaban la superficie, se escuchaba un CLIC suave. Yo tragué saliva con nerviosismo mientras lo miraba fijamente. Finalmente, Chase torció los labios en una mueca burlona y preguntó.
—¿Qué pretendes? ¿Es que quieres que me arrastre y te suplique para que no lo hagas? ¿Te divierte jugar así?
—¡No es eso!
«¿Después de pensarlo tanto, esto es lo único que se le ocurre?»
¡Por más enredado que fuera el asunto, no había razón para malinterpretarlo tanto! No es que tuviera algún fetiche raro. Me sentí tan injustamente acusado que apreté los puños y golpeé la mesa con fuerza.
—¡Te lo dije antes! ¡Tengo amnesia! ¡No recuerdo nada de lo que sentía por ti, no quiero una relación y prefiero olvidar lo que pasó esa noche! Pero el contrato sigue en pie, así que mantendré el patrocinio prometido. ¡Solo quiero cancelar la parte romántica!
—¿Y se supone que debo creerte?
«¿No acabamos de tener esta misma conversación hace un momento? ¿Será que esta vez… regresé en el tiempo?» Repetir lo que habíamos dicho hace apenas diez minutos, como si estuviéramos en bucle, me sacaba de quicio. Nunca imaginé que sería tan difícil desaparecer tranquilamente de la vida de Chase.
—No voy a anular el contrato.
—¿Qué…?
Tampoco sabía que sería tan complicado romper con un “novio contractual” que me odia. ¿Acaso era por la maldita fuerza de la trama original? ¡Pero si ni siquiera había comenzado la historia principal!
—Pero… ¿por qué no?
—¿Cómo voy a confiar y cancelarlo? No sé qué tramarás después.
—¿Qué podría tramar? ¡Es que ni siquiera confías en mí!
—¿Tú lo harías? ¿Confiarías… si estuvieras en mi lugar?
—¿Y qué tiene de malo cómo soy yo?
—Parece que no lo tienes claro. Tú eres Leoruca de Kaisa.
—¡Lo sé perfectamente!
«Maldito tipo, ¿cómo se dio cuenta?» Ahora que lo pienso, lo había olvidado por un momento, ahora yo era Leoruca de Kaisa, el infame villano secundario de este mundo.
Al notar mi sobresalto, Chase soltó una risita burlona, como si hubiera ganado.
—¿Olvidaste también todo lo que has hecho hasta ahora?
Por mucho que Chase me intimidara, su actitud sarcástica terminó por sacarme de mis casillas. Golpeé la mesa con los puños con fuerza.
—¡Que sí, que lo olvidé! ¡Te dije que tengo amnesia! ¡Es en serio!
—…
Chase alzó una ceja y me miró en silencio. Su mirada era peligrosamente gélida.
—Lo que quiero decir es que… lo siento. No recuerdo bien lo que pasó antes, pero es que más que amnesia es como si…
—Basta.
Cuando bajé la cabeza e intenté explicarme, Chase cortó mi balbuceo con indiferencia. Al mirarlo de reojo, vi que, tras fulminarme con la mirada, ahora bebía su café con calma.
Sus largas pestañas proyectaban una sombra delicada bajo sus ojos. Con esa apariencia tan delicada, «¿de verdad es un leopardo negro?» Daba más la impresión de ser un cisne elegante o un ciervo.
—Habla claro. Si quieres convertirte en comida de leopardo, sigue con ese cuento de la amnesia.
«Definitivamente es un leopardo, pero qué carácter»
Su tono glacial me hizo encogerme al instante. Si ni siquiera me creía lo de la amnesia, ¿qué podía decir? Por más que revolvía mi mente en busca de una excusa, mi cerebro rígido no daba para más, bajo presión.
Sin más opciones, acabé mascullando la verdad entre dientes.
—Es que… ¿Has oído hablar de la “posesión”?
—¿Posesión?
—La verdad es que yo era alguien de otro mundo, y un día, cuando desperté, me encontré poseído en este mundo de novela…
—¿Te has vuelto loco?
—…
«¡Si no ibas a creerme, para qué preguntar!»
Le lancé una mirada acusadora, y Chase abrió los ojos de par en par. Rápidamente bajé la cabeza para evitar su mirada asesina. Pero me sentía tan injustamente tratado que seguí refunfuñando para mis adentros.
—Si no te gusta lo de la posesión, al menos podrías creerte lo de la amnesia…
—¿Vas a callarte ya?
—Me callo…
Decidí obedecer y escuchar lo que tuviera que decir el señor “leopardo negro”. Para mostrarle que estaba prestando atención, erguí las orejas que habían salido de mi cabeza. «¿Y cuándo había aparecido esta vez?», parece que saltaban al mínimo asomo de nerviosismo.
—Dígame.
—…
Pero, por alguna razón, Chase se quedó mirando fijamente mi cabeza, frunció el ceño de repente y, llevándose una mano grande a la boca, murmuró algo como “Las orejas…”, aunque no logré escucharlo bien.
—¿No va a decir nada?
—Bien…
Chase giró la cabeza bruscamente, aún con el ceño fruncido. Luego, clavando la mirada en algún punto del aire, continuó con expresión enojada.
—De acuerdo, asumamos por ahora que tienes amnesia.
«¿Ves? Hasta tú piensas que la amnesia suena más creíble que la posesión»
Asentí con la cabeza para mostrarle mi acuerdo, y mis orejas también se movieron al unísono. Chase volvió a quedarse en silencio.
—¿Señor…?
—En fin, ya que insistes en lo de la amnesia, hagamos un repaso de tus recuerdos…
—No es que insista, es la verdad…
—Durante todo este tiempo, cada vez que algo no te gustaba, amenazabas con cancelar el contrato y sacar a mi madre del programa de patrocinio. Y no fue solo una o dos veces.
«Ah, claro. Con razón…»
Al pensar en el comportamiento que debió haber tenido Leoruca, entendí la reacción de Chase. Un peso opresivo se apoderó de mi pecho y dejé caer los hombros, desanimado.
Pero eso no era todo.
—¿Y crees que eso es todo? Cada vez amenazabas con manipular los registros médicos de mi madre para que ni siquiera pudiera ser considerada en otros programas gubernamentales. ¿Y ahora esperas que cancele el contrato sin desconfiar?
—¿Y-Yo hice… eso?
«¿En serio llegó a tal extremo?» ¡Manipular registros médicos es directamente un crimen! Sé que en la trama original, Leoruca termina haciéndolo, pero «¿era necesario anunciarlo tan descaradamente?» Hasta a mí me dejó sin palabras el nivel de desfachatez de Leoruca.
¡Con esto, cómo podría Chase confiar en mí! ¿Acaso deshacerse del protagonista principal tenía que ser tan complicado?
✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧
Pasé un buen rato balbuceando, intentando convencer a Chase. Le juré que nunca volvería a comportarme así y que sus temores eran infundados. Pero, como no confiaba en mí, exigió una “garantía”.
Al final, tras mucho insistir, logramos un acuerdo, anularíamos el contrato de relación original y firmaríamos uno nuevo. Aunque, en realidad, era más bien un pacto de rendición por mi parte.
¿Quién iba a imaginar que, a mi edad, acabaría firmando un documento notariado que decía, “Prometo no hacer travesuras aunque se cancele el contrato de relación”. Me daba tanta vergüenza que se me nublaba la vista.
Pero eso no fue todo.
Chase puso otra condición, “no confiaria en los abogados de la familia Kaisa” quienes habían redactado el contrato original.
—Todos están aliados contigo. ¿Cómo sé que no falsificarán el documento si los involucramos?
«¿Le diagnosticaron paranoia o siempre fue así?»
—Entonces mejor mantenemos el contrato actual. Soportaré verte una vez a la semana.
«¿Soportarme? ¡Aunque ahora fuera mitad perro, seguía siendo una persona!» Me trataba como a un insecto. Pero como estaba decidido a cancelar el contrato, me mordí la lengua. Claro que no era porque Chase me intimidara.
—De acuerdo, busquemos otro bufete ajeno a los Kaisa…
Así que fuimos a una firma legal independiente, pero surgió un problema inesperado.
—Guardaremos una copia del nuevo contrato en nuestro archivo, y ustedes llevarán una cada uno. A partir de ahora, ya no tienen una “relación contractual de pareja”.
—…
¿O fue mi imaginación, o el abogado apretó los molares para no reírse al decir “relación contractual de pareja”? Su mirada era la que se le dirige a un niño malcriado.
Era vergonzoso que un notario legalizara un documento en el que prometía no vengarme por la ruptura del contrato. Chase, fiel a su naturaleza de leopardo, se mantenía completamente impasible.

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA