Capítulo 69
Era una pregunta que ya esperaba. Y ahora Chrissy no tenía el lujo de ocultar sus intenciones ni de jugar con las palabras. Aunque, antes de hablar, tuvo que ganar un poco de tiempo conteniendo brevemente la respiración.
—Un oficial de policía cercano a mí ha desaparecido.
Con su tono profesional de siempre, continuó hablando.
—Eres la única persona que podría saber algo al respecto. Por eso he venido.
Nathaniel guardó silencio por un momento.
«¿En qué estará pensando?».
Chrissy se sintió ansioso, pero apretó los labios y esperó en silencio. Cuando Nathaniel, que se había estado acariciando lentamente la barbilla, finalmente habló, tenía una leve arruga en su entrecejo.
—¿Te acostaste con ese hombre?
—¿Qué?… No.
Sorprendido por la pregunta inesperada, la voz de Chrissy subió de volumen sin querer, pero inmediatamente la bajó, negándolo con firmeza.
—Él y yo no tenemos ese tipo de relación. Es solo una relación profesional. De repente, ¿por qué…?
Molesto, las palabras se le escaparon sin control. Con el rostro completamente contraído, cerró la boca, pero aun así, Nathaniel Miller no relajó la arruga en su frente. Podría haber parecido que estaba juzgando si esa declaración era cierta o no, pero por supuesto, debía haber otra razón. Con quién se acostara Chrissy no era un problema que le incumbiera a este hombre.
Al pensar hasta ahí, Chrissy de repente se dio cuenta. Que la última persona con la que había tenido algo parecido a una relación era precisamente este hombre. Al darse cuenta de eso, su estado de ánimo se volvió extraño, pero definitivamente no era una sensación agradable.
—Entonces, ¿qué piensas hacer ahora? Supongo que me llamaste aquí porque tenías intención de aceptar mi propuesta.
Chrissy volvió a preguntar sin emoción. Para no ser arrastrado por este hombre, debía mantener la racionalidad a toda costa. Esta podría ser la última oportunidad de salvar a Simmons.
Al oír eso, Nathaniel, que lo había estado mirando fijamente solo con los ojos bajos, dejó de acariciarse la barbilla y levantó una comisura de la boca.
—Supongamos que te creo.
Chrissy, exasperado, soltó un breve suspiro, pero él, con una evidente sonrisa burlona, cambió de tema sin problemas.
—Entonces, señor fiscal, ¿qué piensa hacer a partir de ahora?
«Vamos, diviérteme.»
Parecía que el hombre decía eso. No preguntó quién era ese oficial, por qué lo buscaba, ni por qué decía que estaba relacionado con él. Pero precisamente por eso, Chrissy estaba más seguro de que este hombre sabía bien sobre Simmons.
—Es una película antigua, ¿la ha visto alguna vez? Es famosa la escena en la que un asesino y un agente del FBI se hacen preguntas para conocerse mutuamente.
—…Ajá.
Después de una breve pausa, Nathaniel dejó escapar una exclamación.
—Es decir, el señor fiscal sería el asesino en serie.
—¡Jaja!
Chrissy soltó una risa con el rostro completamente serio. Por supuesto, no estaba de humor para bromear. Mirando a Chrissy desde arriba, Nathaniel habló con su tono pausado y relajado de siempre.
—Esa película también me pareció muy interesante. Pero que ahora tú y yo simplemente nos hagamos preguntas no parece muy divertido.
Acto seguido, añadió con una risa peculiar.
—A menos que tú realmente fueras un asesino en serie.
Hasta cierto punto, eso era verdad. Estaba claro que cualquier oponente que pudiera captar el interés de Nathaniel Miller no se conformaría con cualquier cosa.
Pero este hombre había aceptado la propuesta de Chrissy. En cualquier caso, estaba claro que Chrissy tenía algo que le resultaba interesante. Chrissy no tenía más remedio que apostar por esa posibilidad.
—Por supuesto, el cine y la realidad son diferentes, así que no podemos aplicarlo tal cual.
Chrissy habló sin perder su actitud profesional y brusca. Al confirmar que Nathaniel escuchaba en silencio, finalmente llegó al punto principal.
—¿Qué le parece si jugamos al ajedrez y el ganador responde a la pregunta del otro?
Robin: oh nooo recuerdos de Viethnam
Nathaniel tampoco esta vez mostró una reacción especial. Seguía mirando a Chrissy con una expresión impenetrable. El aroma de su feromona también se esparcía sutilmente. Mientras esperaba con paciencia, Nathaniel ladeó la cabeza y habló como si no le pareciera muy agradable.
—Si la partida de ajedrez no termina rápidamente, no podremos hacer ni una pregunta correctamente. ¿Crees que será divertido?
En realidad, lo que quería decir era lo contrario.
«Acabaré contigo en menos de cinco minutos, ¿qué sentido tiene?». Era natural, pues este hombre había sido campeón de ajedrez en un torneo mundial cuando era adolescente. Pero eso también entraba dentro de lo que Chrissy había previsto.
—Podemos hacer una pregunta cada vez que se capture una pieza.
A propósito, propuso una condición fácil. Y además, añadió un premio para el ganador.
—¿Qué le parece si quien dé jaque mate al rey obtiene lo que desee?
«¿No es una condición bastante buena?», pensó Chrissy, pero Nathaniel no lo puso fácil.
—Por supuesto, en el trofeo también está incluido tu cuerpo.
—Por supuesto.
No había necesidad de añadir también de manera grandilocuente. El único premio que Chrissy tenía era su propio cuerpo, y por lo tanto, el trofeo era él mismo. Eso tenía valor solo si el otro lo consideraba así, pero quizás con este hombre no funcionaría.
Nathaniel, que había soltado un breve sonido como si estuviera calculando, esbozó una sonrisa amarga. En el momento en que el corazón de Chrissy se hundió, él habló.
—Qué aburrido.
«Está bien, tengo otro método preparado». Justo cuando Chrissy iba a hacer otra propuesta, Nathaniel continuó hablando.
—¿Qué tal esto? Si tú capturas una de mis piezas, respondo una pregunta. Si yo capturo una de las tuyas…
Lentamente, sus ojos morados recorrieron todo el cuerpo de Chrissy con intensidad. Al detener su mirada en los tobillos ocultos bajo los bajos del traje barato, Nathaniel murmuró en voz baja.
—Te quitas una prenda.
Al instante, Chrissy sintió que las yemas de sus dedos se enfriaban. También estaba preparado para eso.
«¿Hay algo que no pueda hacer cuando el oficial Simmons, inocente, está en peligro por mi culpa?».
Pero aun así, Chrissy, sin ocultar su rechazo, respondió secamente.
—Ya habrás visto suficiente mi cuerpo desnudo.
—Las obras maestras siempre se quieren ver una y otra vez. Y además… —Nathaniel Miller rió sin hacer ruido y añadió—: No quiero perder tiempo desvistiéndote cuando consiga la victoria.
Dicho eso, giró primero, como si la conversación hubiera terminado, y preguntó.
—¿Quieres beber algo? No te he ofrecido ninguna bebida.
—Con agua es suficiente. Gracias.
Al añadir una cortesía rutinaria, de repente Nathaniel se detuvo y miró hacia atrás. A Chrissy, que seguía de pie en el mismo lugar, le preguntó con una leve sonrisa.
—Me pregunto cuál habría sido tu siguiente estrategia si yo no hubiera hecho esta propuesta.
Recordaba que Chrissy había estado a punto de decir algo antes de que él hablara. Chrissy respondió con indiferencia y rostro inexpresivo.
—Iba a decir que cada vez que derribara una pieza, te la chuparía.
Ante esas palabras, Nathaniel por primera vez puso una expresión de sorpresa. Como si nunca hubiera imaginado que Chrissy llegaría tan lejos. Al ver esa reacción, Chrissy se sintió un poco mejor.
—Vaya, por eso hay que ser más cuidadoso al negociar.
Chrissy respondió con indiferencia al suspiro que sonaba genuinamente lamentable.
—El agua que fluye río abajo no regresa.
—Cierto, perdí una oportunidad enorme. Habría podido ver algo realmente bueno.
Dicho eso, Nathaniel, con una sonrisa aún en el rostro, señaló hacia un lado.
—Ve a la sala de juegos. Sigue recto y es la última habitación a la derecha.
Chrissy caminó primero como se le indicó. Cuando había dado unos pocos pasos, preguntó a Nathaniel, como si se le hubiera ocurrido tarde.
—¿Puedo usar el baño un momento?
—Por supuesto. —Nathaniel, que estaba sacando una botella de licor del aparador tras la barra, respondió—: Está justo al lado de la sala de juegos. Tómate tu tiempo.
Las últimas palabras sonaron como una burla. Chrissy, aún tieso, solo agradeció y se dirigió hacia donde le indicaron.
Su corazón comenzó a latir con fuerza, tarde. Entró en el baño con la mayor calma posible, pero una vez a solas, el miedo y la tensión que había estado conteniendo lo inundaron de repente. Al ver su rostro reflejado en el lavabo, sus ojos estaban muy abiertos, su tez pálida y su respiración agitada.
Era natural. Él nunca había jugado al ajedrez en su vida.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN TU PATRONA