Capítulo 55. La Verdadera Identidad de Cern
Jane intentó ignorar a Cern, pero él bloqueó su camino. El aire de la noche se volvió denso y frío, cargado con una tensión palpable.
—¿Has hablado con Rose? —preguntó Cern, su voz tensa y amenazante.
Jane, con un esfuerzo consciente, intentó mantener la calma y desviar la conversación.
—Hazte a un lado.
—Responde la pregunta. ¿Le has dicho algo? —Cern insistió, su tono se volvió más oscuro.
—No entiendo de qué estás hablando, Cern. Estoy cansada, así que, por favor, déjame pasar
Dijo Jane, intentando evadir la confrontación, pero Cern bloqueó su camino nuevamente, su presencia se volvió aún más intimidante.
—No lo has dicho, ¿verdad?
Su voz era un susurro que parecía cortar el aire. Jane sintió un escalofrío recorrer su espalda mientras sus ojos se encontraban con los de Cern. La frialdad en sus ojos era penetrante.
—¿Por qué me miras así? —Jane tartamudeó, su nerviosismo evidente.
—No he dicho nada —afirmó Jane con una mirada temblorosa.
—¿De verdad no has dicho nada? —preguntó Cern, acercándose cada vez más. Cada paso que daba parecía forzar a Jane a retroceder.
—No, no he dicho nada —repitió Jane, su voz temblando mientras ella retrocedía.
Finalmente, Jane tropezó y se estrelló contra un árbol. La cabeza casi golpea el tronco, pero Cern la sostuvo con cuidado.
El contacto inesperado hizo que el corazón de Jane se acelerara, su pecho palpitaba con fuerza. Aunque estaba agradecida, el miedo persistía. Cern no apartó su mirada de ella.
—Jane, Cedric es más peligroso de lo que imaginas. Más de lo que podrías soñar
Le susurró Cern, las palabras de Cern eran inquietantes, como un susurro en la oscuridad.
—Es capaz de matar incluso a su propio hijo si se le cruza —añadió.
Jane estaba confundida. Conocía a Cedric como un hombre duro y exigente, pero también sabía cuánto amaba a su hijo Eric. La idea de que Cedric pudiera ser tan despiadado le parecía imposible.
—No creo que Cedric sea capaz de eso —dijo Jane, dudando de las palabras de Cern. La tensión entre ellos se palpaba.
Cern desenfundó su espada, el sonido del acero deslizándose contra el aire era escalofriante. Su rostro mostraba un torbellino de emociones reprimidas mientras la espada se acercaba a Jane.
—Escucha bien, Jane. Si quieres seguir viva, debes tomar en serio lo que te estoy diciendo —dijo Cern con firmeza.
El acero cortó el aire, y Jane se encogió en respuesta al sonido amenazante. La espada de Cern se clavó en el árbol detrás de ella, dejando una marca profunda.
—Si quieres sobrevivir, recuerda mis palabras. La próxima vez no será tan benigno —advirtió Cern.
Con una última mirada amenazante, Cern se alejó, dejando a Jane temblando y asustada.
Cern se alejó con un sentimiento de amargura. Sabía que sus métodos eran extremos, pero sentía que era necesario para proteger a Jane de un destino peor.
«Espero que esto sea suficiente para que lo entiendas» pensó Cern con pesar. Sabía que su intervención era dura, pero era su forma de asegurarse de que Jane no se metiera en problemas que no podría manejar.
Jane, aún paralizada por el miedo, observó cómo Cern se alejaba. No tenía intención de dejar pasar esta amenaza. Su mente estaba llena de preguntas y dudas sobre la verdadera intención de Cern y el peligro que representaba para ella.
Jane, en un arrebato de frustración, gritó con fuerza.
—¡Este testarudo!
El grito de Jane hizo que Cern se estremeciera. No esperaba una reacción tan vehemente. Su mente estaba confusa, preguntándose si su intento de intimidación había sido insuficiente. Se quedó paralizado, debatiéndose sobre si debía volverse o no, mientras escuchaba los pasos de Jane acercándose.
PUM
—Ah…
Jane le había dado un golpe en la nuca a Cern.
Aunque Cern podría haber evitado el golpe fácilmente, no hizo ningún esfuerzo por esquivarlo. Se giró lentamente, frotándose la cabeza mientras Jane lo miraba con rabia.
—¿Por qué actúas de esta manera? —le espetó Jane, frustrada.
—¿Eh?
Cern estaba desconcertado ante la actitud desafiante de Jane, que parecía ignorar el miedo que él había intentado infundir. Su reacción era completamente diferente a la intimidante postura inicial.
—¡Deja de mirarme de esa manera tan melancólica! ¡Deja de espiarnos y luego huir cuando nuestros ojos se encuentran!
—Bueno… tú me dijiste que no volviera a aparecer frente a ti. Solo estaba cumpliendo tu orden— dijo Cern, balbuceando y con una expresión de confusión en su rostro. Su actitud era un contraste total con la amenaza que había demostrado antes.
Jane suspiró, abrumada por la falta de coherencia de Cern.
—¿Qué es lo que realmente eres? ¿Una amenaza mortal o un idiota? No puedo distinguir qué parte de ti es real y cuál es falsa.
A pesar de la inquietud que había causado, Jane estaba segura de algo: Cern no tenía intención de matarla. Se calmó un poco y le preguntó a Cern.
—¿Por qué simplemente no me dejas ir?
—¿Eh?
—Cern, escuchaste todo. Sabes qué es lo que le dije a Rose.
—¡…!
Cern se sorprendió ante las palabras inesperadas de Jane. Su expresión mostró sorpresa y confusión.
—Si escuchaste todo, ¿por qué me dejas ir?
Jane, al ver que Cern no podía responder, adoptó una actitud más tranquila y firme.
—Hoy entendí algo claramente. Sabía que no tenías intención de matarme. En lugar de matarme, solo intentaste intimidarme.
Jane, aunque temía por su vida, no podía evitar sentirse aliviada al ver que Cern no parecía tener un deseo real de matarla.
—He estado confundida durante mucho tiempo. Me resultaba difícil creer que hubieras engañado a Rose y a mí.
—…
—No sé dónde empieza tu sinceridad y dónde comienza tu falsedad. ¿Qué tipo de persona eres realmente? Si me cuentas todo, ¿podré perdonarte?
Al escuchar la palabra perdón, los ojos de Cern se abrieron aún más, llenos de una mezcla de sorpresa y esperanza.
—No sé todo, pero sé una cosa: tú no me vas a matar, ¿verdad?
—¿Cómo podría matarte? —murmuró Cern, visiblemente abatido.
Jane levantó una ceja al oír la respuesta y comentó con un tono mordaz.
—¿Acaso no eres tú quien empuña una espada y amenaza a los demás?
—Eso… lo hice por ti. Solo intenté asustarte un poco para protegerte de los posibles problemas que podrían surgir si el Maestro se enteraba de que habías revelado algún secreto —explicó Cern, tratando de justificar su comportamiento con una expresión de ingenuidad.
Jane, sorprendida por la sinceridad de Cern, se preguntaba por qué alguien con una actitud tan inocente estaría protegiendo a Cedric.
—¿Puedes contarme tu historia? ¿Por qué nos engañaste?
Cern parecía reacio a revelar su pasado, sabiendo que eso significaría abrir viejas heridas. Sin embargo, la mirada cálida y comprensiva de Jane le hacía sentir que tal vez podía confiar en ella. Después de un largo silencio, Cern finalmente comenzó a hablar.
—Te lo contaré.
El reflejo de la luna sobre el lago creaba un ambiente sereno y hermoso a su alrededor, mientras la fría brisa de la noche envolvía el lugar en un manto de calma.
—Hasta los doce años viví con mi madre. No teníamos mucho, pero éramos felices.
La voz de Cern, tranquila y melancólica, parecía fluir como el agua en el lago.
—Mi madre estaba muy enferma. Desde pequeño, trabajé para pagar su medicación. Trabajé en condiciones miserables, pero no me importaba, siempre y cuando pudiera conseguir el dinero para su tratamiento.
Cern comenzó a relatar su dura infancia, donde sobrevivir era una lucha constante.
—Era difícil ganar dinero sin habilidades, y a menudo me estafaban o golpeaban sin razón. Pero soporté todo por mi madre.
Cada vez que su madre estaba al borde de la muerte, Cern sentía un miedo abrumador. La idea de quedarse solo en el mundo lo aterrorizaba. Su madre solía mencionar el nombre de su padre, alguien que Cern odiaba por haberlos abandonado.
—Recuerdo una vez en la que mi madre me llamó en voz baja.
Cern recordó aquel momento con nostalgia y tristeza.
—Ella me dio un collar y me dijo que era un regalo de mi padre.
El collar, un simple objeto, había sido su único vínculo con un padre ausente.
—¿Dijo que tu padre te dejó algo? —Jane miró el collar que Cern sostenía en su mano, su rostro palideciendo al reconocer el emblema.
El collar que Cern mostró tenía el distintivo escudo de la familia Wens, un símbolo que Jane había visto anteriormente en documentos y pertenencias de la familia noble. Su sorpresa era evidente mientras intentaba procesar la magnitud de la revelación.
—Sí, este collar me lo dejó —confirmó Cern con una expresión que reflejaba tanto tristeza como resignación—. Es el emblema de la familia Wens.
El silencio se hizo palpable mientras Jane asimilaba la información. El hecho de que Cern tuviera un collar con el emblema de la familia Wens sugería una conexión más profunda y complicada con la familia noble de lo que Jane había imaginado.
—Pero… ¡Esto es increíble! —Jane exclamó, con una mezcla de asombro y confusión—¿Cómo es posible que tengas algo tan íntimamente ligado a la familia Wens?
Cern bajó la mirada al collar, como si esperara encontrar respuestas en su superficie pulida.
—Mi padre era un miembro de la familia Wens. Antes de que yo naciera, se fue de casa. Mi madre, que estaba enferma, nunca tuvo más contacto con él. Este collar es todo lo que me quedó de él.
Jane sintió un nudo en el estómago. Las piezas del rompecabezas estaban empezando a encajar de manera diferente. La imagen de Cern como un simple espía y amenaza se desmoronaba para revelar una historia de orígenes complicados y dolorosos.
—Entonces, por qué… ¿Por qué te involucraste con nosotros de esta manera? —Jane preguntó, tratando de entender la motivación detrás de las acciones de Cern.
Cern levantó la vista, sus ojos mostrando una mezcla de vulnerabilidad y determinación.
—Después de la muerte de mi madre, me encontré solo y sin recursos. Mi vida se convirtió en una búsqueda de respuestas y un intento de encontrar mi lugar en el mundo. No estaba buscando venganza, sino una forma de comprender mi origen y mi propósito. Cuando el Maestro me ofreció un rol como espía, lo vi como una oportunidad para acercarme a la familia Wens y, quizás, descubrir más sobre mi padre.
Jane observó a Cern con una nueva comprensión. La dureza y el misterio que había asociado con él comenzaban a desvanecerse, revelando a un hombre que había estado lidiando con un pasado doloroso y complicado.
—Así que todo este tiempo, tu intención no era simplemente amenazarnos… —dijo Jane, su voz suavizándose.
—No —confirmó Cern—. Mi intención era entender y proteger, en la medida en que pudiera. No sabía cómo manejar la información que tenía sin causar daño.
Jane suspiró, el peso de la revelación aliviando en parte la confusión que había sentido. La comprensión de Cern y su conexión con la familia Wens brindaban una nueva perspectiva sobre su comportamiento.
—Gracias por confiarme esto —dijo Jane con sinceridad—. Aunque no puedo decir que entiendo todo, al menos ahora veo que hay más en ti de lo que parecía a primera vista.
Cern asintió, sintiendo un alivio parcial al poder compartir su verdad con alguien que parecía dispuesto a escuchar y entender.
—Lamento si te causé dolor o confusión —dijo Cern—. Mi único deseo es encontrar un camino hacia la verdad y, quizás, reconciliar mi pasado con el presente.
El silencio volvió a llenar el aire, pero esta vez era un silencio de comprensión compartida. El lago, iluminado por la luz de la luna, continuó su curso tranquilo, testigo de las profundas revelaciones y la búsqueda de sentido en medio de la oscuridad. Jane y Cern, aunque con muchas preguntas aún por resolver, habían dado un paso hacia una mayor comprensión mutua, cimentando un vínculo en medio de las complejidades de sus respectivos pasados.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: NOLART
REVISIÓN: NONA