Capítulo 54
Si esto continuaba así, “la salvadora representante de Kardel” sería precisamente esa mujer.
No, quizás el propio linaje Kardel, con cientos de años de historia, podría derrumbarse por culpa de una sola persona.
«No, todavía no.»
Por mucho que hubiera demostrado su habilidad de purificación, aún estaba limitada al norte.
Gawain apretó los puños.
Las venas de sus manos sobresalían rígidas.
—…Terminaré lo que quedó pendiente. Iré a la boda.
El Duque lo miró fijamente en silencio antes de suspirar y decir:
—Actúa junto a Veloa.
Esas palabras implicaban que ya no confiaba plenamente en Gawain.
—…Sí.
Gawain rechinó los dientes.
Aunque su respuesta fue sumisa, como si se hubiera postrado, por dentro hervía de rabia.
El deseo de venganza, el complejo de inferioridad, la semilla de la locura dirigida hacia Odelli…
Todo se enredaba caóticamente en su mirada.
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—¿Ahora puedo ir y matarlos?
Rudville, que acababa de regresar de la reunión, lanzó la pregunta de golpe.
Odelli, que había suspirado aliviada al saber que había vuelto sin causar problemas, se quedó petrificada ante sus palabras.
—…Alteza, la razón por la que le dije que se contuviera no era para que atacara después.
Si desde el principio no pudo contenerse, era comprensible. Pero ¿aguantar para luego ir a matarlos?
—¿Quería que sonriera como esos hipócritas y luego los apuñalara por la espalda?
—Por supuesto que no.
¿Por qué había vuelto tan belicoso de repente?
Bueno, siempre había sido un poco así, pero…
«Es la primera vez que Rudville muestra sus emociones de manera tan descarada.»
Era algo que no había visto ni en los regresos anteriores.
«Aunque, después de ver a Gawain, es comprensible.»
Ese hombre tenía un talento especial para sacar a relucir la violencia y el odio latentes en los demás.
A veces, él mismo orquestaba meticulosamente esas situaciones, o quizás simplemente había nacido con ese instinto.
«Provoca al otro hasta que levanta el puño primero, y luego finge ser la víctima que llora.»
Y al final…
Perdonaba magnánimamente y recibía el elogio de todos.
Era un maestro en ese tipo de tácticas.
El principal instigador de una pelea sucia, pero la culpa siempre recaía en otro.
«Después de causar semejante escándalo en el territorio de otro, es un milagro que haya vuelto sin desenvainar la espada…»
Sobre todo considerando que Rudville estaba pasando por un momento difícil con sus emociones descontroladas.
Sin duda, había mostrado una increíble fuerza de voluntad.
Odelli no sabía cómo calmarlo, así que movió los ojos por un momento antes de decir:
—Dicen que consiguió sacarles 7.500 millones. Lo hizo muy bien.
—…
Parece que los elogios eran la respuesta.
Quedó callado por un momento.
Pero luego, con voz baja, preguntó:
—¿Solo con palabras?
El tono dejaba claro su sentimiento.
No era burla, ni ira, ni broma.
Era expectativa.
«¿Qué está esperando?»
¿Qué quiere de mí…?
Odelli parpadeó y, tras un breve silencio, respondió lentamente:
—…¿Quiere que lo elogie de otra manera?
Rudville pareció quedarse sin palabras.
Con expresión raramente desconcertada, replicó:
—¿Y si es así?
—No puedo darle los 7.500 millones, pero tengo algunos ahorros personales.
—…
Rudville guardó silencio un momento antes de responder:
—Olvídelo. Fui un idiota por esperar algo de usted.
¿Eso fue un insulto?
En realidad, Odelli tenía una vaga idea de lo que él esperaba.
Simplemente estaba fingiendo ignorancia para evitarlo.
«¿Cuándo empezó a acumular estos sentimientos si ni siquiera me recuerda?
¿Desde la epidemia?
¿O durante los días que me cuidó?
¿O quizás… desde aquel bosque donde estuvo a punto de convertirse en una bestia?»
Aunque perdió la memoria, ¿su instinto lo lleva a perseguirla sin fin?
Odelli contuvo un suspiro.
Respiró hondo.
No podía permitirse volverse débil otra vez.
—Como ya habrá deducido, la familia Kardel ha estado usando a los purificadores como herramientas desechables desde hace mucho tiempo. Tiene una larga historia. Generación tras generación.
Odelli volvió al tema principal.
Su tono era sereno, y su mirada, fría y neutral como siempre.
—¿Generación tras generación?
Rudville, con los brazos cruzados y apoyado contra la pared, preguntó con el rostro tenso.
—¿Quiere decir que hubo otros con habilidades de purificación antes que usted? ¿Que no fue la primera?
—Sí. En realidad, la magia antigua nunca existió. Todo era habilidad de purificación.
Aunque ya lo sospechaba no, estaba seguro, al escuchar la verdad de boca de Odelli, Rudville sintió que la sangre le hervía.
Así que…
Durante los últimos tres meses, la razón de la desaparición de la Duquesa Kardel no fue un capricho ni un secuestro, sino una huida.
Ella había escapado desesperadamente, arriesgando su vida, para liberarse de su familia.
Su propuesta de matrimonio por contrato tampoco fue un “capricho” o “ambición” de una niña mimada, sino un intento de deshacerse del apellido Kardel.
Porque no tenía a dónde más ir.
Al enterarse de la obsesión del Gran Duque con la mujer de ojos azules, debió pensar que casarse con él era su única oportunidad.
Sin saber que ella estaba acorralada, Rudville la había empujado aún más hacia el abismo.
—…¿Por qué no me lo dijo antes?
Finalmente, entrechocando los dientes, alzó la voz.
—¡Podría haberme dicho desde el principio que sufría bajo el yugo de los Kardel, que había escapado! ¿Para qué inventar esas tonterías de ambiciones y contratos…!
Pero no pudo continuar.
¿Habría creído en ella si lo hubiera dicho?
No, jamás.
Lo sabía mejor que nadie.
Aunque ella se hubiera sincerado, él se habría burlado y menospreciado sus palabras.
Le habría exigido una historia más original.
—…
Rudville dejó escapar un suspiro lleno de desesperación y se pasó la mano por el rostro.
Ante su reacción, Odelli se sintió…
«Parece que malinterpreta algo.»
Un poco desconcertada.
Aunque era cierto que los Kardel la habían oprimido, ella no había huido por miedo.
Era más como esquivar un montón de mierda.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD