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Capítulo 52

Poco tiempo después, Freya abrió los ojos débilmente.  

—¿Señorita Duquesa…?    

Su voz era débil, pero claramente estaba viva.  

Odelli tomó firmemente la mano de la dama de compañía recién despertada y dijo:  

—Está bien. Estoy aquí.  

Las pupilas de Freya temblaron levemente.  

Ella no pudo continuar hablando, solo miró a Odelli, quien la observaba desde arriba.  

El primer sentimiento que llenó su mente al recuperar la conciencia fue el alivio.  

Aunque sus manos estaban frías, había una inexplicable calidez en ellas.  

—¿Q-qué pasó? Yo estaba segura de que…  

—Bueno…  

Odelli desvió la mirada por un momento, dejando la frase incompleta. Quería pasar por alto el asunto como si no fuera importante.  

—Piensa que fue algo similar a cuando los sacerdotes usan su poder sagrado para sanar. Es una habilidad un poco desconocida, así que aunque te lo explique, no lo entenderías bien.  

Ella miró a Freya a los ojos y habló en voz baja:  

—De cualquier modo, ya no tendrás más dolor.  

Pero la reacción de Freya no fue normal.  

—¡…!  

Sus ojos, que antes parpadeaban débiles, de repente se llenaron de fuerza, y se incorporó bruscamente.  

Era un movimiento impresionante, difícil de creer en alguien que hasta hace un momento estaba entre la vida y la muerte.  

Freya tomó una manta cálida de algún lado y la colocó sobre los hombros de Odelli.  

—¡Señorita Duquesa, su semblante está muy pálido!  

—¿Eh?  

«¿Acabo de ser reprendida por una paciente que acaba de despertar?»  

Odelli parpadeó, confundida. 

Ni había vomitado sangre ni perdido el conocimiento, y aunque había logrado protegerla, la situación ahora parecía desmentir su esfuerzo.  

—Su pulso es débil, sus labios están azules y está sudando frío…  

Freya, decidida a llamar a un médico, intentó levantarse apresuradamente.  Entonces, Odelli, por reflejo, agarró firmemente el dobladillo de su vestido.  

—No… llames al médico.  

Su tono era sereno, pero en sus dedos había una extraña urgencia. Si Freya reaccionaba así por su estado, si Rudvil se enteraba…  

«Algo muy malo podría pasar.»  

—¡¿Cómo puede decir eso?!  

Freya frunció el rostro y gritó.  

Sus ojos mostraban una mezcla de miedo y culpa.  

Parecía creer que Odelli había terminado así por salvarla.  

—Como dama de compañía, ¿puedes guardar un secreto?  

Ante las inesperadas palabras de Odelli, el rostro de Freya se tensó. Sus labios temblaron como en un espasmo, y después de mirar al vacío, bajó la vista hacia Odelli.  

Finalmente, negó ligeramente con la cabeza.  

—Eso es imposible.  

Una negativa firme.  

Por más que fuera un pedido de su salvadora, parecía imposible de aceptar.  

—Si la señorita Duquesa terminó así por salvar a alguien como yo…  

—No fue así.  

Odelli rápidamente añadió antes de que Freya siguiera culpándose.  

—Esto es… un problema de fondo. Siempre ha sido así.  

—¿Eh? ¿Qué quiere decir con “siempre”? ¿Acaso sufre de una enfermedad incurable?  

Odelli no respondió. 

Un silencio incómodo llenó el aire.  

Freya se quedó sentada, aturdida, como si alguien le hubiera golpeado la cabeza con un martillo.  

Con una expresión de shock, duda y confusión, finalmente preguntó en voz baja:  

—…Lo ha estado ocultando, ¿verdad?  

—Sí.  

—Pero, ¿por qué me lo dice a mí?  

Odelli bajó la mirada por un momento, pensativa, y luego respondió lentamente:  

—Porque eres como yo.  

—…  

Una vida en la que no se habla del dolor, no se muestra y se soporta en soledad.  

Tanto Odelli como Freya habían vivido así como algo cotidiano.  

—Si eres tú, podrías ayudarme con bastante habilidad.  

Era un modo de decir que, incluso si su estado empeoraba, necesitaba a alguien cerca que ocultara su condición.  

—…  

Ante esas palabras, las pupilas de Freya temblaron. 

Había entendido de inmediato el significado de Odelli.  

«Necesito al menos un aliado.»  

Por ahora, su estado no era tan evidente como para llamar la atención.

  

Pero con el tiempo, empezaría a notarse que su tiempo era limitado.  

Ocultar su condición durante cinco años sola era casi imposible.  

Pero Leona, bueno…  

«No sé si aceptaría mi pedido, y honestamente, creo que se descubriría rápido.»  

Freya, después de todo, había ocultado su propia enfermedad crónica sin que nadie lo supiera. 

 

Era la persona indicada.  

Sus ojos, antes bajos, se humedecieron ligeramente. 

 

Pero al final, no lloró.  

—…Entiendo. No se lo diré a nadie.  

Freya colocó lentamente su mano sobre la de Odelli.  

Aunque temblaba ligeramente, su determinación era firme.  

—Me aseguraré de que nadie vea a la señorita Duquesa en un momento de debilidad.  

La dama de compañía añadió esas palabras, entendiendo exactamente lo que Odelli esperaba al revelarle su secreto.  

Odelli esbozó una leve sonrisa.  

Aunque su rostro aún mostraba cansancio, una profunda expresión de alivio se extendió por él.  

Permanecieron en silencio, tomadas de la mano, por un largo rato. 

 

Era un consuelo más profundo y duradero que cualquier cura.  

A partir de ese día, Freya le juró lealtad a Odelli.  

୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧

Año 1476 del calendario imperial, Gran Asamblea Sagrada.  

Bajo el alto techo abovedado, el salón donde se reunían los nobles y clérigos de alto rango estaba sumido en silencio.  

Uno a uno, las miradas se dirigieron hacia el frente del estrado.  

Rompiendo el silencio, Gawain Kardel avanzó lentamente hacia allí. Llevaba una cinta negra en el cuello de su traje ceremonial y en su mano izquierda sostenía un pergamino con los nombres de las víctimas de la plaga.  

Su expresión estaba cubierta por una tristeza perfectamente calculada.  Cualquiera que lo viera pensaría que era alguien que venía a hacer una confesión sincera.  

—En primer lugar, aprovecho este momento para… expresar mi más profundo pesar por todas las víctimas de Velader.  

Gawain desenrolló lentamente el pergamino.  

El papel lleno de nombres se desplegó silenciosamente frente al estrado.  

El ambiente se tornó naturalmente solemne, en honor a los fallecidos.  

Él se detuvo en el centro del estrado, inclinó la cabeza y habló:  

—En el pasado, él fue degradado del Gran Templo por un escándalo, y yo esperaba poder guiarlo de vuelta al camino correcto. Pero el resultado fue… desastroso.  

Alzó la cabeza y recorrió lentamente la audiencia con la mirada. Sus ojos mostraban humildad y un profundo arrepentimiento.  

—En aquel entonces, estaba investigando métodos para diagnosticar y tratar enfermedades sin usar magia antigua. Por eso le ordené que observara a aquellos expuestos a fraudes o maldiciones en Velader. El norte es una región donde aparecen frecuentemente criaturas oscuras, y Velader es una ciudad portuaria con gente de diversos lugares, perfecta para la observación.  

Bajó la cabeza y guardó silencio por un momento.

  

Un silencio que fingía dolor.  

—Pero él… malinterpretó mis intenciones.  

—¿Cómo las malinterpretó? —preguntó alguien de la audiencia.  

Gawain cerró los ojos brevemente y luego, mirando al salón, respondió:  

Bajo su mirada sombría, había una culpa reprimida.  

Como alguien que admitía con dolor su propio descuido.  

—Él, con su fe distorsionada, creyó que al propagar la enfermedad en una ciudad llena de gente, podría recrear el proceso de un milagro. Pensaba que el dolor era necesario para que ocurriera un milagro y quiso usar Velader como campo de experimentación para la revelación divina.  

Hizo una pausa, tragando saliva.  

—Al final, malentendió completamente mis palabras.  

Sus ojos, mientras continuaba su explicación, estaban llenos de pesar y tristeza.  



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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