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Capítulo 52

Había actuado con arrogancia frente a Faye. Le había prometido que, pase lo que pase, lo protegería. Creía que podría hacerlo si él se quedaba a su lado, si no se lo arrebataban como la última vez.

Él siempre se había autodenominado un genio, y su maestro, Dedrick, también lo elogiaba constantemente, lo que lo había vuelto arrogante. Pero en realidad, no era más que un humano insignificante y débil.

Por eso, aunque veía claramente su objetivo, no podía alcanzarlo. Solo lo rozaba, sin lograr un golpe efectivo.

Ruwen estaba furioso consigo mismo. La ira lo consumía por su debilidad, por no poder proteger a Faye. Apretó los dientes con tanta fuerza que la sangre brotó entre sus encías.

—¡Chico! ¡Retírate!

Estaba en medio de un frenesí, blandiendo su espada sin control, cuando apareció el líder de Kans.

Ruwen sintió alivio al pensar que el Joven Maestro estaba a salvo. Aunque le molestaba no haberlo logrado por sí mismo, sabía que Kans lo trataría bien, ya que era un rehén valioso.

«Entonces, lo que debo hacer es…».

No podía rendirse ante ese maldito monstruo. Si era débil, debía usar esto como sacrificio para crecer. Debía matar al Honey Greave y absorber la experiencia como propia.

—No te acerques. Yo me encargo de este tipo.

—No es momento para terquedades.

El líder de Kans ya estaba a su lado, y Ruwen ni siquiera lo había notado. Sus sentidos, agudizados por la batalla, habían fallado en detectar a alguien tan grande. Era imposible, lo que significaba que la diferencia entre ellos era abismal.

Incluso el Honey Greave comenzó a retroceder, arrastrando sus piernas heridas.

El líder desenvainó un hacha enorme y se interpuso frente a Ruwen.

—El Joven Maestro no está bien.

Como si le hubieran arrojado agua fría, Ruwen recuperó la lucidez.

—¿Qué tan grave es? ¿Está bien?

—Te busca. Si no fuera por eso, no me habría metido. No me gusta arrebatar presas, pero para ti, él es más importante, ¿no?

Era obvio. Todo su deseo de volverse fuerte era por Faye. Si él desaparecía, el propósito de Ruwen también lo haría.

Ruwen corrió hacia atrás, escuchando un golpe sordo detrás de él. Gritos de celebración por la “fiesta de carne” llenaron el aire.

El líder de Kans había decapitado a Honey Greave de un solo golpe. Aunque el monstruo estaba debilitado, eso demostraba el nivel del líder. Ruwen apretó los puños.

«Mi presencia aquí y la seguridad del Joven Maestro se deben a que el líder me permitió vivir».

Era imposible no darse cuenta. Si aquel hombre hubiera entrado en la mansión con intención de matar, no habría sobrevivientes esa noche.

Vio a Faye, inconsciente, cargado por un desconocido de Kans. Taran, el idiota, solo agitaba los pies sin hacer nada. Ruwen se abalanzó y arrebató a Faye de sus brazos.

La actitud sumisa del líder calmó un poco su furia, pero el olor a sangre le retorció el rostro.

—Joven Maestro. Joven Maestro, despierte. 

—…Ru… Ruwen.

—Sí. Estoy aquí. Vine por usted.

Temía lastimarlo, así que apoyó su frente contra la de Faye. Contuvo las lágrimas a duras penas.

La ropa de Faye estaba rasgada y manchada de sangre. Sus largas pestañas, del mismo color que su cabello, temblaron antes de abrirse lentamente. Sus ojos violetas se movieron, como si estuvieran reconociendo el rostro de Ruwen.

—¿Estás… herido?

—No. Usted está… ¿Qué es esto? Está lleno de heridas.

No quería mostrarse débil, pero las lágrimas escapaban. Sus ojos ardían y su nariz picaba. A pesar de todo, Faye sonrió. Era la sonrisa que Ruwen amaba.

—Si tú estás bien… es suficiente…

Una mano temblorosa y herida tocó su mejilla. Faye ni siquiera parecía darse cuenta de sus propias heridas. En otras circunstancias, nunca habría tocado a Ruwen con las manos ensangrentadas.

Ruwen frotó su mejilla contra la mano de Faye, como un niño mimado. Pero la mano de Faye cayó, y su cuerpo se desplomó, pesado.

—¿Joven Maestro? ¡Joven Maestro!

—¡Eh, rápido, llévenlo al campamento! —gritó Taran, desesperado.

✧—————-➣

El líder ofreció su propia cama, ya que la hamaca no era adecuada para tratar sus heridas. Era dura, solo un marco de madera con pieles gruesas, pero era lo mejor que tenían.

Al quitarle la ropa, descubrieron que las heridas eran peores de lo esperado. Afortunadamente, ninguna era mortal, pero Faye seguía sumido en un sueño profundo.

Así pasaron dos días.

Faye abría los ojos de vez en cuando, pero dormía más de lo que estaba despierto. Ruwen estaba desesperado. ¿Por qué seguía durmiendo? ¿Por qué no despertaba? La ansiedad lo consumía.

Taran tampoco sabía qué hacer. Ruwen se preguntaba si necesitaban un médico real.

Entonces, la fiebre comenzó. La respiración agitada de Faye lo aterrorizaba.

En invierno, Faye solía enfermarse, pero nunca así. Siempre recibía el mejor tratamiento, y aunque tenía fiebre, nunca había estado tan cerca de la muerte.

—¿Sabes lo que estás haciendo? —Ruwen gruñó mientras cambiaba el paño frío en la frente de Faye.

—No tengo hierbas para la fiebre. Solo estoy usando remedios caseros…

—admitió Taran.

—¿Dónde está el pueblo más cercano? Iré a comprar algunas.

—No podemos salir ahora. No debería haber monstruos grandes por aquí. El líder debe asegurar la zona primero.

—No me importa. Solo necesito que el Joven Maestro esté bien. Dime dónde está. Iré y volveré.

—¡Oye! No seas terco. ¡Estoy haciendo lo que puedo!

—No hagas “lo que puedas”. ¡Hazlo bien!

—¿Y tú solo vas a quejarte sin ayudar? —Taran golpeó un libro contra la mesa.

Ruwen guardó silencio, mirándolo fijamente antes de girar.

—Iré a buscar las hierbas yo mismo.

—¿Eh? ¡Oye! ¡Oye! Este maldito lunático… —Taran suspiró, frustrado.

No lo entendía. ¿Qué veía el Joven Maestro en alguien tan obstinado?

—Qué suertudo… —murmuró, sin darse cuenta.

Tenía envidia. Sabía lo bondadoso que era Faye. Ruwen había crecido recibiendo su amor, y Taran lo odiaba por eso.

—Soy un estúpido. Por más que estudie, el líder se decepcionará de mí…

—¿En serio? Yo creo que Taran tiene talento.

–¿Yo?

—Estudias todos los días, ¿no? Eso no cualquiera lo hace. El esfuerzo también es un talento. Quizá el más importante, porque significa que puedes lograr cualquier cosa.

Solo había visto lo superficial. En un grupo físicamente talentoso, se había obsesionado por no quedarse atrás.

Pero Faye fue el primero en decirle que tenía talento, que podía lograr lo que se propusiera. Cada palabra suya lo llenaba de felicidad.

Era diferente al líder. Este era como un padre, pero Faye…

«No sé cómo describirlo».

Era algo más profundo que un maestro. A veces, era como un hermano menor al que proteger, otras, como un hermano mayor en quien confiar, y…

Taran apoyó el dorso de su mano en la mejilla enrojecida de Faye. Era lo único que podía hacer.

—Despierte antes de que ese lunático se vaya. Si supiera que terminaría así, no se habría ido…

Mientras tanto, Ruwen se dirigía al líder. Quería ir al pueblo antes de que Faye despertara.

Al llegar a la tienda, escuchó una conversación que lo dejó paralizado.

—¿Entonces esos bastardos están siguiendo el rastro del chico?

—Sí. Borramos bien las huellas, pero el maestro de los ladrones las encontró. Engañarlo no es fácil.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: PATITA DE PERRO
RAW HUNTER: MALVADOS LTD


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