Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 50

¡Kung!

¡Grrruf, grruf!

El Honey Greave nos observó mientras se movía lentamente. Aunque solo había uno, no podía quitarme la sensación de estar rodeado.

La verdad, no importaba hacia dónde corriéramos, nos atraparían al instante. Que no nos atacará de inmediato era como un gato jugando con su presa, sabiendo que la diferencia de fuerza era abismal.

El pelaje corto y rígido del Honey Greave estaba manchado de sangre. Las heridas que cubrían su cuerpo parecían hechas por espadas. Lo peor sería si era de los perseguidores; lo segundo peor, de cazadores que buscaban su miel.

«Da igual quién lo haya herido, pero si iban a hacerlo, ¿por qué no lo remataron? ¿Por qué dejaron un problema así?».

Tal vez al darse cuenta de que escapar sería difícil, Ruwen retrocedió con cuidado y me bajó de su espalda. Luego, desenvainó su espada.

¿En serio piensa pelear? ¿Contra ese monstruo?

—Ruwen. Regresa ahora mismo y llama al jefe. Eres el más rápido.

—No voy a dejar al Joven Señor. Taran, ve tú.

Ruwen se plantó frente a mí, agarrando su espada con ambas manos y abriendo las piernas con firmeza.

—Es una orden.

No puedo perder a Ruwen aquí. ¿Y encima por mi culpa? Jamás. Quiero ver un futuro donde él sea feliz.

—No obedeceré esa orden.

—¡Ruwen!

—Voy a ser el caballero guardián del Joven Señor. Puedo seguir todas sus órdenes, pero huir y dejarlo atrás… prefiero morir antes que hacerlo.

—No quiero perderte.

—Qué curioso. Yo siento lo mismo.

Ruwen esbozó una sonrisa fresca, fuera de lugar en esta situación.

—Así que no te vas, ¿verdad?

No había tiempo para convencerlo. No sabía cuándo llegaría el ataque. Ojalá no tuviera que usar el tallo de Audreyph.

—No.

Ante su respuesta firme, le pasé el tallo y los pétalos de Audreyph.

—Mételos en la boca, mastícalos y trágalos. Eso ocultará un poco tu olor humano.

La fragancia era intensa al mezclarse, pero se dispersaba rápido con el viento. Si se lo tragaba, el aroma floral se esparciría con cada respiración, confundiendo al monstruo y dándonos una ventaja.

Luego, le di lo mismo a Taran y le dije:

—Taran, ve y avisa al jefe. Date prisa.

No aguantaríamos mucho.

—Yo… yo también quiero pelear.

—Sin refuerzos, moriremos todos. Yo soy lento, y tú no puedes cargarme y correr. Eres nuestra única esperanza.

—Solo yo…

—Sí.

¡Grrruuuu!

El Honey Greave levantó una pata, como si finalmente se hubiera aburrido. En el instante en que lo noté, un vendaval azotó frente a mí. Su ataque llegó en un abrir y cerrar de ojos.

¡Clang!

Ruwen bloqueó el golpe por poco, pero fue empujado hacia atrás, dejando una marca profunda en el suelo.

—¡Ugh!

—¡Taran, corre!

Como si mi grito fuera una señal, Taran se metió el tallo y los pétalos en la boca y echó a correr.

El Honey Greave giró la cabeza hacia Taran, pero Ruwen no perdió el chance y saltó hacia adelante. ¡Sching! Su espada afilada rozó la pata del monstruo. No fue una herida profunda, pero fue suficiente para distraerlo.

Mi corazón latía como loco. Un solo golpe directo partiría mi cuerpo en dos.

No, no quiero. No quiero perderlo.

—¡Ruwen! Contra un monstruo grande, apunta primero a las patas traseras. Derribarlo es la prioridad.

Solo así podríamos alcanzar su punto débil.

—El Honey Greave tiene un saco de miel en el cuello derecho. Es su piel más vulnerable. Si lo cortas, puedes decapitarlo.

—¡Lo sé! ¡No lo he olvidado!

Ruwen respondió con valentía, pero no podría solo. Ni siquiera podía acercarse a las patas traseras sin un señuelo.

Así que… eso me tocaba a mí.

Tal vez moriría. No sabía cuánto podría esquivar. Ni siquiera estaba seguro de que el plan funcionara. Pero no había opción de abandonar a Ruwen. Aunque el instinto de supervivencia gritaba dentro de mí, Ruwen valía más que mi vida.

¿Será porque hemos pasado tanto tiempo juntos? Cada recuerdo del pasado estaba lleno de su rostro. Quizás me había encariñado demasiado.

O tal vez porque era la primera vez que alguien correspondía mi afecto. No, en realidad, era la primera vez que le daba tanto cariño a alguien. Por eso lo valoraba tanto.

O quizás la razón era más simple: Ruwen aún era un niño. Protegerlo era mi deber. ¿Cómo podría abandonar a un chico de quince años en esta situación?

Bueno, la razón no importaba. No quería morir, pero haría lo necesario.

«Puedo hacerlo».

Me puse el tallo de Audreyph en la boca y en lugar de masticar los pétalos, me mordí el labio hasta sangrar. El sabor metálico me provocó náuseas, pero lo tragué a la fuerza. En cuanto lo hice, el Honey Greave me miró fijamente. Babeaba con avidez.

¿Cómo me vería ahora? Quizás como un banquete delicioso.

¡Kwaaaa!

Podía esquivarlo. Había visto su velocidad, así que podía predecir sus movimientos. Sus ataques eran simples. Había muchos árboles para usarlos como escudo…

—¡Joven Señor!

El grito desesperado de Ruwen resonó. Sabía que reaccionaría al olor a sangre, así que me escondí tras un árbol cercano.

¡Boom! ¡Crack!

El árbol se partió en dos bajo la pata del Honey Greave.

—¡No! ¡Mírame a mí! ¡Mírame!

Maldición. Ruwen estaba demasiado alterado. Su postura era un desastre. Sabía que los ataques sin técnica no funcionarían contra este enemigo.

—¡Ruwen! ¡Sabes dónde apuntar!

Solo teníamos dos opciones para sobrevivir: que Ruwen derrotara al Honey Greave antes de que yo colapsara, o que Taran regresará con los refuerzos.

Por un segundo, nuestros ojos se encontraron. Su rostro, lleno de terror, me partió el alma. Pero ahora debíamos concentrarnos. Para que ambos viviéramos. O al menos, para que Ruwen lo logrará.

Mientras tanto, otro árbol cayó. Corrí hacia el siguiente, gritando:

—¡Mientras yo aguante, date prisa!

Lo que siguió fue una serie de esquivadas y ataques. Aunque los árboles estaban cerca, la tensión me dejó sin aliento.

Cuando el entorno ya estaba devastado, el Honey Greave cambió su patrón de ataque.

¡Kwarururu!

Un golpe horizontal derribó varios árboles. Polvo, hojas y ramas nublaron mi visión.

—¡Aaaaah!

En medio del caos, solo el grito de Ruwen era claro.

Sin un nuevo lugar para esconderme, corrí. El polvo y el olor a hierba podrían ocultarme.

Pero entonces, sentí un escalofrío en la espalda. Sabía que debía moverme, pero mis piernas temblorosas no respondieron. Me tiré al suelo.

¡Whoosh! El viento barrió todo sobre mí.

Al despejarse la vista, vi la pata del Honey Greave cayendo hacia mí.

«Voy a morir».

Mi cuerpo se movió por instinto. Rodé por el suelo lleno de escombros, sintiendo dolor en todas partes.

—¡Ugh!

¡Kuuung!

Pero el dolor desapareció al ver la pata del monstruo clavada junto a mí.

—¡Haz que caiga! ¡Hazlo caer!

La voz de Ruwen sonó desesperada, pero el Honey Greave ignoró todo y levantó su pata otra vez.

Ah… Debo moverme.

Pero mi cuerpo no respondía.

En mi visión borrosa, las garras afiladas se acercaban.

Robin:  



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: PATITA DE PERRO
RAW HUNTER: MALVADOS LTD


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 49

    Next Post

  • CAPÍTULO 51
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks