Capítulo 5
—Qué conveniente ¿Ya firmaste el contrato, pasaste la noche conmigo y ahora, como te perjudica, decides olvidarlo todo?
«¡No! ¡Lo que quiero olvidar es el maldito contrato! Y de paso, lo de esa noche también. Basta de mencionarlo ¡Mi primera vez fue con un hombre y preferiría fingir que nunca pasó!»
Claro que no podía decir eso. Bajo la mirada asesina de Chase, me encogí como un perrito apaleado. Ni siquiera hemos llegado al compromiso forzado ni a los desastres de Leoruca.
«¿Por qué me mira así?»
Ah, cierto. Yo lo drogué y lo arrastré a la cama. Bueno, ¡no fui yo exactamente! El camino para redimirme era largo y empinado, aún así, debía arreglarlo.
Reuní coraje y balbuceé.
—Es verdad, no recuerdo nada sobre ti. Ni siquiera siento nada. Lo juro…
—¿Ah, sí? ¿Nada de sentimientos?
—¡Nada! Por eso no pienso exigirte responsabilidades por lo de esa noche…
—¿Responsabilidades? ¿Por qué habría de asumirlas? ¿Acaso esperas que lo haga después de lo que tú hiciste?
—¡No! ¡No es eso! ¡Quiero decir que no hace falta que asumas nada! ¡Prefiero enterrar ese tema!
«¿Por qué distorsiona todo?»
Chase estaba tan alterado que temí que, en lugar de cenar en el Hotel Kaisa, yo me convertiría en su cena.
«¡No quiero responsabilidades! ¡Jamás!»
Palideciendo, agité las manos en señal de rendición. Finalmente, Chase se mordió el labio inferior y clavó sus ojos en mí.
—¿En serio? ¿Quieres olvidarlo así?
—Sí, Por favor, actuemos como si nunca hubiera pasado. No te chantajearé, te lo prometo.
Levanté la mano derecha y la apreté contra mi pecho, como un juramento. Recordé el trágico final de Leoruca en la historia original por usar ese incidente contra Chase, y se me heló la sangre.
—Uf… Hoy sí que estás raro.
Por fin pareció creerme. Alzó los ojos al cielo, apartándose el flequillo con los dedos, como una escena de cine en blanco y negro. Qué desperdicio que el único espectador sea yo. Aunque mi cuerpo fuera de un débil caniche, mi alma seguía siendo la de un hombre adulto.
Al principio, cuando lo vi en la cama, quedé embelesado por su belleza, pero eso solo duró unos minutos. Después de una hora frente a ese rostro, la emoción se esfumó por completo. Lo único que quería era asegurarle que no tenía malas intenciones y desaparecer de su vida. Debía evitar a toda costa el camino del villano secundario.
¡Ya era bastante chocante que mi interés romántico fuera un hombre, pero encima ser el súbdito en la relación! ¡Al menos que fuera el protagonista principal! Como Chase parecía algo más calmado, reuní valor para abordar el tema importante.
—Ya que estamos, ¿podríamos anular ese contrato de relación o lo que sea?
—… ¿Anular el contrato?
Su tono cambió de inmediato.
El aire se volvió gélido, cortante como una cuchilla. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente, una reacción instintiva.
Chase estaba furioso. Mi cuerpo, pequeño como el de un cachorro, no podía soportar el aura depredadora que emanaba de él.
—¡Aah, basta…! ¡P-para…!
Jadeé, agarrando mi pecho, y casi me desplomé hacia adelante. Estuve a punto de estrellar mi frente contra la mesa, pero Chase me agarró del pelo y me obligó a mirarlo.
Sin embargo, el terror me invadió al ver su expresión, como si quisiera devorarme. Quizás habría preferido golpearme la cabeza.
—¿Otra vez chantajeándome con romper el contrato? Dime, ¿qué es lo que no te gusta esta vez?
—¡N-no es eso…! ¡Solo quiero cancelarlo, de verdad! ¡Ugh…!
—¿Cuántas veces has amenazado con sacar a mi madre del programa de patrocinio si no cedía? Si quieres algo, dilo. ¡Vamos, dime, lobezno!
«Ay, Dios».
Finalmente comencé a entender lo que ocurría. Al mirar los ojos negros de Chase, que brillaban con un dejo de dolor, me di cuenta de que la situación era mucho más grave de lo que imaginaba, y me quedé paralizado.
Según la trama original, la madre de Chase llevaba años en estado de coma. Había colapsado cuando él ingresó a la universidad, tras padecer una enfermedad rara considerada incurable. El gobierno había creado un programa de patrocinio para investigar casos como el suyo y desarrollar un tratamiento.
Los beneficiarios se seleccionaban en función de la gravedad de la enfermedad, el nivel de ingresos y otros factores. Luego, el manejo de los pacientes y su hospitalización se delegaban al Centro Médico Kaisa.
La madre de Chase, con la enfermedad ya en etapa crítica y en una situación económica precaria tras la muerte de su padre, fue seleccionada tempranamente. Así, recibió tratamiento prolongado en el centro.
Para Chase, esto marcó el inicio de su desgracia. Cuando su falso embarazo fue descubierto y Chase lo repudió. Leoruca, borracho y convencido de que Chase lo abandonaba por Abel, el protagonista principal, irrumpió en la habitación de su madre.
El Centro Médico Kaisa pertenecía a la familia de Leoruca, así que nadie se atrevió a detener al arrogante joven Maestro . Ebrio, fuera de sí, y consumido por el rencor hacia Chase. Leoruca, en su frenesí etílico, terminó dañando el equipo de soporte vital de su madre.
Solo de recordar esa escena, un suspiro escapó de mis labios. Leoruca no lo había hecho a propósito. Pero las consecuencias fueron catastróficas. La madre de Chase, cuya condición había mejorado notablemente, incluso recuperando la conciencia ocasionalmente, falleció abruptamente a causa del incidente.
Chase perdió a su madre de la manera más absurda, pero como el responsable era Leoruca, el hijo único del poderoso Clan Kaisa, no recibió ni una disculpa digna, mucho menos compensación. El orgullo y la arrogancia de Leoruca, lo llevaron a negar su culpa hasta el final, comportándose con descaro.
Aunque las cámaras de seguridad captaron claramente a Leoruca borracho en la habitación, alterando bruscamente el equipo de soporte vital hasta desconectarlo, este eliminó todas las pruebas y presionó al personal médico para falsificar los registros.
Oficialmente, se declaró que su muerte fue por un repentino agravamiento de su enfermedad rara. Este fue el detonante que llevó a Chase a arrodillarse ante el Presidente de Artheon y regresar a su clan, iniciando su venganza contra Leoruca.
Sin embargo, la novela solo explicaba esto superficialmente. Por lo que veía ahora, Leoruca ya había estado chantajeando a Chase antes del compromiso.
La madre de Chase ya estaba en el programa de patrocinio gubernamental, pero como el Centro Médico Kaisa gestionaba su tratamiento, Leoruca tenía influencia. Era evidente que no dudaba en amenazar con sacarla del programa si Chase no cedía a sus exigencias. Ese “Contrato de relación” claramente se había obtenido bajo coacción.
{—Si no firmas, interrumpimos el tratamiento de tu madre.}
«¿En serio un mocoso de apenas 20 años llegó a esos extremos para chantajearlo?»
Cuanto más lo pienso, más claro está que el Leoruca original estaba podrido desde la raíz. Y ahora que yo era un débil cachorro, solo el hecho de mirar a Chase de abajo arriba era suficiente para hacerme desmayar.
Su mirada era tan intimidante que apenas podía respirar, mucho menos hablar.
—¡N-no es eso… Ugh…!
—¿Entonces qué? ¿Jugar a ser novios no es suficiente? ¿Como ya me llevaste a la cama, ahora quieres casarte?
Intenté protestar, pero ni siquiera lograba tragar aire. Mi cuerpo entero reaccionaba a los feromonas depredadores que emanaba. Sentía un cosquilleo extraño en la base de la columna, como si mi pelaje intentara erizarse.
«¡Voy a terminar con cola y orejas de perro a este paso!»
—¡N-no haré nada así! ¡B-baja las feromonas, por favor…!
Logré empujarlo lejos, y entonces ¡PUF! de repente mi campo de visión se desplomó.
En un instante, me encontré hundido en mi traje de diseñador, con el cuello torcido y mis extremidades, no, mis cuatro patas temblando sin control mientras miraba a Chase desde el suelo.
Él me observó con los ojos desorbitados, murmurando incrédulo.
—…¿Un perro?
—¡GUAU!

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA