Capítulo 47
—¡Ay, por favor! ¡Basta ya de regañarme! —gritó tapándose los oídos con ambas manos.
El problema era que Chase insistía en no recibir salario hasta que el negocio genere ganancias, así que acordamos darle participación accionaria. Pero ahora armaba otro escándalo por el porcentaje. Chase no paraba de seguirme todo el día, quejándose de lo cruel que era este mundo.
—Dale el 1%. Es lo justo.
—¡Ja! ¿Y eso a quién se lo crees? ¡Con eso ni siquiera le podré comprar juguetes a Yeontan!
—Cachorro, ¿de verdad vas a ser tan terco?
—¿Quién es el terco aquí? ¡Arcoíris reflectante!
—¿Arcoíris… qué?
—Si no lo entiendes, mejor déjalo pasar.
Así, entre evasivas, logré zanjar el asunto. Chase se convirtió en el segundo accionista y gerente operativo de la nueva empresa, mientras que el 7.5% restante fue para Bruno, quien asumiría como CEO.
Con la creación de esta nueva firma de inversión, el ahora CEO Bruno decidió cortar definitivamente sus lazos con el grupo Kaisa y unirse a mi compañía. Necesitábamos a alguien con experiencia, ya que Chase seguía siendo universitario y carecía de experiencia.
Aunque, tras la llegada del Vicepresidente, el Director Bruno había sido relegado a tareas secundarias, en vida de mi madre había sido jefe de planificación del grupo Kaisa, un verdadero talento en gestión.
Conseguimos una nueva oficina en un edificio céntrico. Mientras Bruno ahora trabajando para mí en lugar del grupo Kaisa se instalaba, le di un codazo y bromeé:
—¿Así que ahora es el Director Bruno, eh?
—¡Jajaja, qué Director ni qué nada! Para ti, solo soy “Hyung”.
—Más bien “Ahjussi”, ¿no? La diferencia de edad con Leoruca es mucha.
—Oye, ¿en serio tenías que traer a ese chico a la empresa? ¿Qué sabe hacer él, aparte de quejarse?
—Bueno, se le da muy bien quejarse. ¡Veo que ya lo notó!
Me conmovió tener a alguien de mi lado para molestar a Chase. Aunque mi único trabajo era elegir el menú del almuerzo, como ahora tenía tarjetas de presentación con mi nombre, decidí ir más a menudo para recorrer restaurantes con el Director.
Mientras pensaba qué almorzar hoy, miré mi nueva tarjeta:
[Lucaith Company]
[Presidente: Leoruca de Kaisa]
«¿Eh? ¿Presidente?»
—¿Por qué diablos soy Presidente? ¿Qué hice para merecer esto?
Chase se encogió de hombros:
—Pusiste el dinero.
—Ah… cierto, cierto.
Eso explicaba todo. Asentí de inmediato. Bruno, que miraba curioso mi tarjeta, preguntó:
—Oye, ¿por qué el nombre es “Lucaith”? ¿Por qué no “Leoruca Company”?
—Eso sería demasiado vergonzoso.
—¿Y “Lucaith” no lo es?
—…¿Ya se dio cuenta?
—¿Querías que no me diera cuenta?
El nombre era una combinación de “Luca” (de Leoruca) y “ith” (de Chase). Ahora que lo pensaba, daba un poco de vergüenza. Parecía el nombre de una empresa fundada por una pareja de recién casados.
—¿Ya es tarde para cambiarlo?
—¡Qué va! A Yeontan le encantará. “¡Mira, papis, hasta tienen una empresa con sus nombres! ¡Qué bonito se llevan!”
Bueno, no éramos exactamente una pareja amorosa. Pobrecito Yeontan, crecerá con ideas equivocadas. Aunque, al menos, uno de sus papás sí está locamente enamorado. Sonreí mientras observaba a Chase, concentrado en los documentos con el ceño fruncido. ¿Oíste, Yeontan? ¡Tu papá me quiere tanto!
—2.025 billones. Es la mejor oferta. Los 25 mil millones faltantes… tendremos que pedir un préstamo.
Mientras yo reía como un tonto, Chase terminó sus cálculos y llamó a Bruno. Hoy presentaríamos la oferta para adquirir Tesathy. Bruno, que antes bromeaba conmigo, se puso serio y asintió.
—Sí, ese monto de financiamiento es totalmente viable. Pero es un poco más bajo de lo que habíamos estimado como precio razonable. ¿Estás seguro de que será suficiente?
—Conseguir más fondos también sería una carga para nosotros.
—Es cierto, pero…
—De todos modos, nadie más está interesado en entrar en el negocio naviero ahora, así que seremos los únicos interesados. Vamos a enfatizar que podemos inyectar el capital de inmediato y garantizar la estabilidad laboral de todos los empleados después de la adquisición.
—¿Ah, sí? Eso nos dará puntos extras en los factores no económicos. Entonces debería ser suficiente. Finalicemos así.
Tras intercambiar unas palabras serias, los documentos de la licitación quedaron listos. Chase me pidió que los revisara, pero, por supuesto, solo fingí leer unas líneas antes de cerrarlos de golpe.
—Cachorro. Si te haces el desentendido así, ¿qué harás si decido estafarte? ¡Deberías saber lo que firmas para que ningún empleado te traicione después!
—Chase no haría eso. ¿Verdad, Yeontan? Papá no sería así.
—¿Acaso Yeontan es tu escudo universal? Solo lo usas cuando te conviene.
Aunque los reproches llovieron como balas, esta vez tenía un aliado confiable. Bruno, que estaba recorriendo la oficina, hizo un sonido de desaprobación con la lengua y se interpuso frente a Chase. Su espalda ancha y robusta como la de un oso irradiaba una seguridad incomparable.
—Chase, ¿por qué molestas a una persona embarazada?
—No la estoy molestando, solo…
—¿Tienes que acosar así a alguien que sufre náuseas matutinas, no puede comer bien y está perdiendo peso a pasos agigantados?
—…
Chase parecía querer protestar «¿Náuseas? ¡Si come tan bien que hasta ha subido de peso! ¿Es que el no ve eso?», pero en lugar de decirlo, se mordió el labio inferior y bajó la mirada. Aunque hervía por dentro, su orgullo de leopardo negro no le permitió admitir que estaba cubriendo mi supuesto embarazo.
—S-Sí. No la molestaré… más.
—¡Eso espero! Yo estaré vigilando, ¿entendido?
—Sí…
La mirada de Chase, conteniendo a duras penas sus palabras, casi inspiraba lástima. ¿En serio tenía que hacer tanto escándalo en la guarida del cachorro?
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—Ya no quedaban asuntos urgentes después de completar la licitación.
Como estaba de excedencia universitaria, mi único “trabajo” era comer y dormir bien, así que pasaba el tiempo molestando a Chase mientras aprendía a hacer kimchi. Así transcurrieron varios días hasta que llegó la fecha para trasladar al hospital a la madre de Chase.
Me habían dicho que su estado había mejorado notablemente. De hecho, al subir a su habitación después de completar el alta, nos recibió con un rostro mucho más animado que la última vez que la visité.
—¿Por qué cambian de hospital de repente? ¿No tenían que quedarse aquí para el patrocinio del programa?
—Otro equipo de investigación hospitalaria ha logrado avances significativos. Vamos a trasladarla para que reciba tratamiento formal allí.
Chase lo explicó con calma, siguiendo el guión que habíamos preparado. No podíamos decirle la verdad: que no recibía tratamiento adecuado en el Centro Médico Kaisa por mi involucramiento.
Tras invertir fuertemente en el laboratorio de Taylor, los conectamos con un hospital pequeño pero reputado por su sólido equipo médico. Como trasladaríamos a su madre allí, técnicamente no era mentira.
—¿En serio? Entonces… ¿los gastos del hospital… están cubiertos?
Una sombra cruzó su elegante rostro tan parecido al de Chase. Era comprensible su preocupación, sabiendo que Chase seguía siendo estudiante sin ingresos fijos.
—Conseguí trabajo hace poco. Me adelantaron parte del salario.
—¿De verdad? Pero… ¿qué clase de empresa le da anticipos a un recién contratado?
—Es… una buena compañía. Lucaith Company. El presidente es un poco tonto, pero amable…
Me quedé atónito escuchando a Chase balbucear. ¿Un poco tonto? ¿Se refiere a mí, maldito leopardonegro?
Aunque no podía insultar a su hijo frente a ella, me limité a refunfuñar en silencio. Sin embargo, al parecer mi expresión me delató. Cuando Chase salió un momento, su madre me preguntó con cautela:
—¿La empresa donde entró Chase… pertenece al grupo Kaisa?
—¿Eh? ¡No, para nada!
—Ah… pensé que quizá lo habías colocado allí por influencia, forzando las cosas.
—…
Aunque no era del grupo Kaisa, sí era mío y dado que literalmente lo había arrastrado a la empresa, no tenía excusa. Claro que, siendo un empleador abusivo que no le pagaba salario solo acciones, su preocupación iba en la dirección opuesta a lo que ella imaginaba.

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA