Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 45

Lionel, que contemplaba fijamente la carne sonrojada que asomaba entre mis labios entreabiertos, introdujo su lengua en mi boca.

 

Ya me costaba respirar, y al quedar de pronto mi boca sellada, reaccioné instintivamente succionando con fuerza su lengua.

 

Él me la cedió por completo mientras pegaba su cuerpo con firmeza, hundiéndose hasta lo más profundo posible. Entonces giró la cadera y comenzó a presionar y frotar con violencia en ese lugar.

 

Incluso cuando me arañaba sin piedad por dentro me resultaba difícil resistirlo, pero esta vez el placer rebasó con creces cualquier límite. La intensidad desmedida hizo que mis ojos se llenaran de lágrimas.

 

Sentía cómo mi interior, fuera de mi control, se ceñía a él y lo apretaba con ansia. Y cuanto más lo hacía, Lionel más empeño ponía en embestirme y sacudirme con fuerza.

 

En cierto momento, una sensación muy similar a la de una urgencia irresistible me recorrió. Creí que iba a perder el control y tensé todo el cuerpo para contenerlo, pero esa oleada me arrastró aún más rápido.

 

Mi bajo vientre y mis muslos temblaban, y hasta la punta de mis pies se pusieron rígidos. Mi vista parpadeaba en blanco y negro.

 

¡NGH…!

 

Había alcanzado el clímax.

 

La presión de mis espasmos era tal que Lionel también empezó a descargar su semilla en oleadas.

 

Gruñendo como una bestia, aún levantaba la cadera superficialmente para verter hasta la última gota dentro de mí. Solo después de un largo rato comenzó a retirarse, separando al fin nuestros cuerpos tan estrechamente unidos.

 

Sentí un escalofrío al percibir cómo aquello que me llenaba por completo salía de mi interior. Las paredes sensibles, todavía estremecidas, se contraían y me hacían temblar con los últimos ecos del éxtasis.

 

Empapada en sudor y completamente exhausta, al fin pude sonreír.

 

Había consumado mi primera noche con Lionel.

 

Él, que observaba el líquido blanquecino resbalando entre mis piernas, alzó la mirada hacia mi rostro.

 

—Serenia, ¿podría usar su sanación sagrada?

 

—¿Eh? ¿Está herido en alguna parte?

 

¿Acaso se habría lastimado cuando peleó con Baikal antes? No veía que sangrara por ningún lado.

 

Cuando intenté incorporarme sorprendida, un dolor agudo en la parte inferior de mi cuerpo me hizo estremecer.

 

—No yo.

 

Entonces entendí a qué se refería con que debía sanar algo.

 

—Lo siento. Supongo que fui torpe.

 

Bueno.

 

Que fuera la primera vez para ambos era un problema en sí, pero lo que más influía era que Lionel había nacido con algo que rozaba lo descomunal.

 

Y aunque al principio dolió tanto que se me escaparon lágrimas, después terminó siendo tan placentero que casi me daban ganas de llorar.

 

—Está bien. Dicen que la primera vez siempre es así.

 

Le sonreí mientras usaba una curación sagrada de nivel básico sobre mi cuerpo.

 

Había soportado el dolor hasta el final con la idea de sanar con poder divino después.

 

Tal como esperaba, la molestia desapareció por completo y mi cuerpo recuperó la ligereza.

 

Lionel, que observaba con atención la manifestación de mi poder, extendió la mano hacia la marca sagrada que brillaba sobre mi vientre, justo arriba del ombligo.

 

—¿Alguien sabe que tienes una marca sagrada en el cuerpo?

 

—No. Ni siquiera la gente del monasterio lo sabe.

 

La marca sagrada era prueba del favor de Dios. Mostrarla significaba renunciar a cualquier posibilidad de una vida tranquila.

 

Por suerte había aparecido en un lugar que normalmente no se veía, y mientras no usara el poder divino, tampoco se manifestaba. Así que no era difícil mantenerlo oculto.

 

Ahora Lionel lo sabía, pero él estaba de mi lado.

 

—Quizá Dios se enoje conmigo.

 

—¿Eh? ¿Por qué?

 

—Porque justo yo soy quien te desea.

 

Mientras contemplaba cómo la luz de la marca se desvanecía poco a poco, colocó su mano sobre mi vientre.

 

—Has elegido al hombre que más podría disgustar a Dios, así que tú también estás en problemas ahora.

 

Al imaginar el esperma acumulado en lo profundo de mi vientre, comprendí que ni siquiera había pensado en algo como la anticoncepción.

 

Podría ser que con esta sola relación quedara embarazada.

 

«¿Un hijo de Lionel…?»

 

La idea me resultaba extraña.

 

Mientras miraba mi bajo vientre, Lionel rozó mis rodillas con sus labios.

 

Y mientras acariciaba el otro muslo, daba la impresión de que lo que quería era que abriera más las piernas.

 

«¿Eh?»

 

¿No deberíamos ir a lavarnos ya?

 

Lo miré con desconcierto y él me devolvió una mirada semejante.

 

—¿…?

 

—¿…?

 

De repente, un pensamiento me cruzó la mente. Moví los ojos con disimulo y confirmé lo que ya sospechaba.

 

A pesar de que ya había eyaculado una vez sobre mi sexo y otra en mi interior, el miembro de Lionel seguía tan hinchado que parecía a punto de estallar, pegado a mi vientre.

 

Era, literalmente, una visión aterradora.

 

—¿Nosotros… vamos a hacerlo otra vez?

 

Mi pregunta pareció desconcertarlo.

 

—…¿No se puede?

 

En la mirada errática de Lionel se arremolinaban pensamientos contradictorios: parecía debatirse entre preocuparse por si había sido torpe y querer detenerse, o temer que, si terminaba aquí, fuera realmente el final.

 

—Eh… ¿cuánto tiempo pensabas hacerlo?

 

—¿Hasta que digas que no puedes más…? Si no quieres, podemos parar.

 

No… Con esa cara, con esa expresión, ¿cómo se supone que voy a negarme?

 

—No me desagrada —dije, separando un poco las rodillas.

 

—Entonces, ¿pasamos un rato más y luego vamos a lavarnos juntos?

 

Los ojos de Lionel se fueron abriendo poco a poco, y pronto una sonrisa iluminó todo su rostro.

 

—Es una buena idea.

 

Me hizo sonreír verlo tan contento.

 

Abrí más las piernas para dejar espacio suficiente a su cuerpo, y en cuanto extendí la mano, él me atrajo con fuerza hacia sí.

 

Besándonos una y otra vez, enredándonos entre risas contenidas, una satisfacción cálida me llenó el pecho.

 

Me gustaba que Lionel me deseara sin cesar, que me buscara, que me anhelara. Me gustaba que se hundiera en mí una y otra vez, que me besara, que jadeáramos juntos.

 

Me gustaba sentir nuestros cuerpos sudorosos, resbaladizos y pegajosos frotándose sin parar, que mi interior se revolviera entre fluidos obscenos, que su voz ronca gimiera mi nombre. Lo adoraba, hasta un punto insoportable.

 

Era cierto que la primera vez duele por ser la primera, pero a partir de ahí su cuerpo firme solo me brindaba un frenesí desbordante y placer embriagador. Y lo que más me gustaba de todo era que fuera Lionel.

 

—Solo una vez más…

 

—Un poco más. De verdad, solo un poco más…

 

—Esta vez sí que será la última.

 

…No puedo evitar admitir que la insaciable lujuria de Lionel acabó por dejarme no solo desconcertada, sino con la sensación de haber sido engañada.

 

Y aunque usara el poder divino, ya no había remedio para el agotamiento de mi cuerpo. Entre sueños y despertares, débil y rendida, Lionel me tomó en brazos y se sumergió conmigo en la bañera.

 

—Serenia, ¿qué te parecería empezar a entrenar juntos desde mañana? —murmuró sin fuerzas mientras limpiaba suavemente con la mano las manchas blanquecinas que me habían salpicado la mejilla y el pecho—. Después de pasar la primera noche contigo, había algo que quería decirte…

 

Quise preguntarle qué era eso, pero mi consciencia ya se hundía bajo un peso abrumador.

 

—Te lo diré mañana. Así que descansa bien.

 

Qué fortuna tan grande era poder abandonarme al calor de su toque más dulce y tierno, dormir sin miedo ni preocupaciones.

 

Incluso mientras me hundía en el sueño, lo supe con certeza:

 

Que nunca me arrepentiría de haberlo aceptado aquella noche.



TRADUCCIÓN: KLYNN
CORRECCIÓN: ANNAD
RAW HUNTER: ANNA FA


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 44

    Next Post

  • CAPÍTULO 46
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks