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Capítulo 39

—¿Que va a recoger la medicina?

Joshua preguntó de vuelta ante las palabras de Laura, quien había hablado en medio de la filmación. ¿Acaso Chase aún no podía vivir sin su medicación? Él, que secretamente sentía curiosidad, de repente se dio cuenta de que últimamente no había visto a Chase tomar sus pastillas. Entonces, debería quedarle una buena cantidad, ¿no sería mejor recogerlas más tarde? Aunque Joshua pensó eso, Laura, quien no tenía forma de saberlo, asintió con la cabeza.

—Sí, porque ya es hora de que se acaben. Si no te molesta, ¿podrías llevarme? Es que mi auto tiene una llanta ponchada.    

Laura sonrió con aire disculpado. Ese nivel de amabilidad era algo que él podía ofrecer sin problemas, pero el problema era Chase. No le costaba imaginar a Chase, quien claramente malinterpretaría y se pondría celoso si salía a solas con Laura. Joshua, entonces, le mostró una sonrisa como de costumbre.

—Mejor no, ¿qué tal si voy yo solo a recogerla?

—¿Eh? ¿Estás seguro?

Laura preguntó sorprendida. Joshua asintió diciendo sí.

—Solo es recoger la medicina, ¿verdad? Entonces creo que puedo ir yo solo.

De paso, también quería preguntar sobre reducir la dosis. Aún no podía confiar del todo en ese médico llamado Steward, pero no había otra alternativa. Sin tener idea de sus pensamientos, Laura exclamó con alegría.

—Si lo haces así, por supuesto que te lo agradezco… En realidad, últimamente he tenido un problema que me trae de cabeza y estoy distraída.

Al verla fruncir el ceño y llevarse la mano a la frente como si le doliera, Joshua preguntó perplejo.

—¿Acaso… está relacionado con el Sr. Miller?

¿Será por el horario? Supuso Joshua, pero estaba equivocado. Laura negó con la cabeza y luego se quejó con voz cansada.

—Me han demandado. Um, usted recuerda que el Sr. Miller causó otro problema la vez pasada, ¿verdad?

Joshua tuvo que esforzarse por recordar urgentemente. No era uno o dos los incidentes que le venían a la mente. Por suerte, Laura misma dio la respuesta primero.

—Pues eso, el incidente en que mordió la lengua del actor contrario… Por suerte, la cirugía salió bien, pero dicen que tomará meses recuperarse por completo. Mientras tanto, exigen compensación por el tratamiento y los daños, y dicen que presentarán una demanda si no accedemos.

Laura continuó hablando como quejándose.

—Así que contacté al Sr. Nathaniel Miller, y dijo que ahora está ocupado y no tiene capacidad para ocuparse de un juicio aquí, que simplemente les diera lo que piden y lo terminara… Supongo que será por ese escandaloso caso de homicidio del que tanto se habla ahora, pero colgó en menos de cinco minutos. Desconcertada, contacté al Sr. Grayson Miller.

Robin: jajajajaja recuerdo el meme de ** los Millers kagandola** ** ya es pedo de Nathaniel ajajajajajaajajajja

Por alguna razón, Joshua sintió que ya sabía lo que seguiría. Tras un suspiro, Laura añadió.

—Dijo que qué se podía hacer si el abogado no quería defender el caso, que como era molesto, que simplemente les diera lo que pedían. Que les diera todo lo que pidieran.

Como imaginaba.

Mientras Joshua sentía emociones complejas, Laura continuó hablando.

—No podía creerlo, así que le dije el monto que pedían, y molesto dijo… que le costaría más caro que lo que le paga de honorarios al Sr. Nathaniel Miller. Y es verdad. Pero aún así, que lo dijera tan fácilmente… Además, la productora también exige compensación porque la producción se retrasó, y él también dijo que simplemente les diera todo lo que pidieran.

—Dios mío —suspiró Laura de nuevo. Aunque hasta ahora había actuado de manera profesional adaptándose a ellos, cuando sentía así de repente el muro de la realidad, solía reflexionar profundamente sobre qué era la vida. Exhalando un suspiro, murmuró.

—Nunca llegaré a entender cómo es la vida de esos ricos, ¿verdad?

Joshua respondió sin darle importancia.

—No te preocupes, ellos tampoco entenderán nunca cómo es nuestra vida.

—Tiene razón.

Laura no pudo evitar soltar una risa. Joshua también la miró con una sonrisa en los labios. Tras reír, como si se hubiera relajado, Laura habló con rostro aliviado.

—Entonces te lo dejo a ti, Joshua. Yo le avisaré por teléfono a Steward.

—Sí, de acuerdo.

Tras un breve saludo, Joshua revisó la hora. Por la tarde, Seth se quedaría en el set, así que parecía bien ir y volver en ese tiempo.

«También debo preguntar sobre la medicina».

No sería bueno dejar la medicina abruptamente, pero consultar sobre reducirla estaría bien. Considerando que antes hubo problemas por sobredosis, era un tema que valía la pena considerar. Joshua calculó mentalmente el tiempo y pensó en cómo hablaría con Steward.

Mark lo llamó con cuidado. Chase se llevó el cigarrillo a la boca y levantó una mano como diciendo ya está bien. Una vez solo, Chase tiró la colilla corta y cogió la pitillera. Intentó sacar otro cigarrillo para ponérselo en la boca, pero sus manos, faltas de serenidad, lo dejaron caer al suelo.

Con un sonido metálico clink, la pitillera se abrió y los cigarrillos rodaron por el suelo. La secretaria de Laura, que había estado observando desde unos pasos de distancia, se apresuró a acercarse y a recogerlos. Chase simplemente los miró en silencio.

«Pídele que se case contigo.»

La voz de Naomi resucitó de forma extraña en el oído de Chase, como el canto de una sirena.

*  *  *

El camino del set de filmación al hospital era insuperablemente tranquilo. Al recordar que había sido precisamente en esta carretera donde había sufrido el atentado terrorista hacía poco, Josh no se sintió nada bien.

Inmediatamente, sus pensamientos se dirigieron a Chase. Quería escuchar la historia directamente de él, pero como el rodaje era primero, no había tenido la oportunidad. En cambio, según lo que Laura le había contado, al parecer no había ningún problema particular y solo necesitaban recoger la medicación habitual. Por suerte, la medicación cambiada parecía sentarle bastante bien a Chase, ya que hasta ahora no había mostrado efectos secundarios.

Era un hecho que recientemente no había tomado bien la medicación, y su estado parecía mucho más estable, así que ¿por qué no ajustar la medicación?

Aunque internamente sentía curiosidad, por otra parte no confiaba en el médico. Al recordar su rostro extraño y sonriente, su entrecejo se frunció involuntariamente.

—Por mucho que lo piense, parece que hay algo.

Pero los resultados de la investigación policial eran claros. La conclusión de que Steward no estaba involucrado hizo que Josh ya no pudiera expresar sus sospechas sobre él.

—Maldita sea.

Josh soltó un suave improperio y pisó el acelerador. Sintiéndose aún incómodo, condujo a gran velocidad hacia el hospital.

***

—Pase, pase. Era el guardaespaldas de Chase, ¿verdad? ¿Cómo se llama?

Como la vez anterior, Steward, sentado solo en una consulta desoladamente vacía, saludó con calidez a Josh cuando entró guiado. Su voz y tono amables eran en todos los aspectos la imagen misma de un médico solícito, pero Josh, sin bajar la guardia, respondió:

—Bailey. He venido a recoger la medicación del Sr. Miller.

Josh, que había dado su apellido en lugar de su nombre, desvió la conversación.

—Dicen que la medicación cambiada no tiene nada particularmente malo. Me gustaría que le extendiera una receta para la misma medicina.

—¿Ah, sí? Me alegro.

Steward tomó el comentario como algo sin importancia y acto seguido se levantó.

—Entonces, vayamos a la sala de consultas. Lo de la receta está pautado para hacerse allí.

Al ver que ni siquiera había un simple útil de escritorio sobre el escritorio, Josh pensó que tenía sentido. Aun así, ¿no era bastante ineficiente andar cambiando de edificio así? Mientras caminaba por el extenso terreno tras Steward, Josh frunció ligeramente el ceño. Ajeno a sus dudas, Steward cruzó el jardín con familiaridad y entró en otro edificio. Era el mismo edificio donde le habían ofrecido antes aquel sospechoso chocolate.

—Buenos días.

La recepcionista, que sonreía con una sonrisa profesional, tenía un rostro diferente al de antes. Como era obvio, la empleada anterior no estaba a la vista. Josh pensó en preguntar por ella, pero desistió. Le parecía algo entrometido husmear sobre alguien, y además ya conocía el resultado.

—Ah, Sr. Steward. Tiene una cita en 30 minutos.

La empleada se dirigió a Steward, que se encaminaba hacia su consulta. Steward echó un vistazo por encima del hombro y luego respondió con una sonrisa.

—Este señor solo va a recoger una receta y se irá en seguida, así que cuando llegue, llévalo directamente a mi sala.

—Sí, de acuerdo.

La empleada volvió a sonreír a Josh. Josh también esbozó una breve sonrisa y siguió a Steward.

La vez anterior, como Isaac le había seguido, Josh no lo había sabido, pero ahora, caminando tras Steward, notó que el interior del edificio desprendía una tensión y una sensación de opresión extrañas.

El pasillo, carente de cualquier decoración, no tenía ni ventanas, y mucho menos un simple cuadro colgado. Además, los únicos sonidos que se oían eran los pasos de Steward y Josh. 

Si alguien tuviera claustrofobia, quizá tendría un ataque aquí, pensó Josh.

Y aun así, Steward siguió caminando. ¿Hasta cuándo iba a caminar? No se podía saber por qué la sala de consultas estaba tan lejos.

¿Acabará desarrollando una enfermedad mental aunque no la tenga?

Justo cuando pensaba eso, Steward se detuvo por fin. Al abrir la puerta y que el interior entrara en su campo de visión, Josh dejó escapar el suspiro que tenía atorado.

Steward, que había entrado primero, abrió las cortinas y al instante la luz brillante del sol se derramó en la habitación. Esperó a que Josh entrara tras él y entonces habló.

—¿Quiere picar algo? ¿O tal vez té?

—No, estoy bien.

No quería comerse ni un solo cacahuete allí. Al negarse con el rostro tieso, Steward ladeó la cabeza y sonrió.

—Cada vez me esfuerzo pensando en qué aperitivo ofrecer, es una pena.

Josh no dijo nada. Su mente estaba tremendamente enredada, sin saber cómo lidiar con este hombre inescrutable. Dejando a Josh a su suerte, Steward rodeó el escritorio, fue hacia el interior y abrió un cajón. Preparando la receta y un bolígrafo, comenzó a escribir sin siquiera revisar los registros anteriores.

—¿No necesita confirmar la prescripción?

Josh, que se sentía intranquilo, preguntó de pasada. Steward alzó la vista y lo miró.

—No pasa nada, aquí está todo guardado.

Se golpeó la sien con el dedo índice y sonrió ampliamente. Josh, sin saber qué decir más, simplemente cerró la boca. Se limitó a observar cómo Steward continuaba escribiendo la receta, cuando este, aún con la cabeza agachada, habló.

—¿Por qué no se sienta un rato? Va a llevar un buen rato. Como sabe, son muchos medicamentos.

—…¿No hay manera de reducir la medicación?

Aprovechando la oportunidad sin perderla, preguntó, pero Steward, sin siquiera mirarlo, respondió con indiferencia.

—Si deja la medicación, no podrá manejarlo en absoluto. Podría tener un ataque, y como es de carácter extremadamente sensible, no se sabe qué podría hacerle a su entorno.

Después de una breve pausa, Josh habló.

—Los últimos días apenas ha tomado la medicación y la ha estado llevando bien.

Al oír eso, Steward detuvo el bolígrafo que corría diligentemente. Finalmente, alzó la cabeza y por primera vez la sonrisa había desaparecido de su rostro. En su lugar, con una expresión llena de sospecha, Steward abrió la boca.

—¿Que no ha tomado la medicación?

—Sí.

Josh asintió y continuó dentro de lo que sabía.

—No ha seguido tomando las pastillas para dormir, y por lo que sé, también se saltó la medicación diurna un par de veces. Pero no ha tenido ataques ni ha mostrado comportamientos amenazantes hacia su entorno.

—…Oh.

Steward, que solo soltó esa única palabra como un suspiro, parpadeó. Josh añadió con paciencia.

—¿No podríamos al menos probar a reducir la dosis?

—Bueno… Si eso es cierto, es algo realmente bueno.

Al ver su expresión pensativa, murmurando hmm, Josh esperó en silencio la respuesta. Aunque todavía desconfiaba de Steward, también tenía en cuenta el hecho de que, por su profesión de médico, no podía evitar ser cauteloso. Como si hubiera llegado a una conclusión, Steward dijo um y habló.

—Entonces hagamos esto. Le daré la medicación según la prescripción original, no la reduzca por su cuenta y siga tomándola tal cual por ahora. En cambio, concierte una cita lo antes posible para venir al hospital; después de hacer las pruebas pertinentes, cambiaremos la prescripción o reduciremos la medicación. Dejarla de repente tampoco es bueno, podría sufrir síndrome de abstinencia.

—Sí, supongo… Gracias.

Al fin y al cabo, no era una mala conclusión. Sin darse cuenta, pronunció palabras de agradecimiento. Steward puso una expresión ambigua y ladeó la cabeza. Josh se dio cuenta de que había hecho un comentario inapropiado, pero no se esforzó por enmendarlo. Haciendo como si no se diera cuenta, Steward lo miró fijamente y luego esbozó una sonrisa peculiar.

—Pero, ¿cómo lo supo? Lo de que Chase se saltaba la medicación.

—Solo por casualidad, vi varias veces que después de un tiempo sobraba medicación.

Ante la rapidez mental de Josh, Steward dijo —¿Ah, sí?— y entrecerró los ojos.

—¿Las pastillas para dormir también?

—Sí.

Responder extensamente solo haría que se delatara. Josh se limitó a lanzar una breve respuesta y cerró la boca.

Durante un rato, Steward no dijo nada y solo lo miró. Josh tampoco habló. Continuó una tensión con un silencio gélido. Josh lo miró con naturalidad, fingiendo no darse cuenta. Quien no pudiera aguantar la presión perdería. Por supuesto, quien perdía no era Josh.

Después de observarlo en silencio un buen rato, Steward se encogió de hombros de repente. Como diciendo ya está bien. Y acto seguido, como si nada, volvió a centrar su atención en la receta.

—De todos modos, si ha mejorado, es un alivio. Me preocupaba que, aunque fuera un Alfa dominante, tomar tanta medicación acabaría dando malos resultados algún día.

Al oír que Steward se había preocupado por Chase, Josh se sintió extraño. Cuando dirigió la mirada en silencio, Steward añadió como si no fuera importante.

—Creo que ya es hora de dejar también las inyecciones. Ya toma demasiada medicación oral, ¿inyectarle además feromonas? Como no puede tener sexo, no hay más remedio, pero si depende solo de las inyecciones, algún día se le pudrirá el brazo. 

—¿No sería problemático si tuviera que amputarle el brazo?

—…¿Perdón?

Como si hubiera oído algo extraño, Josh preguntó sin pensar. Steward continuó escribiendo la receta y siguió hablando.

—Bueno, no es que no lo entienda. Que se autodestruya tanto, obsesionándose con sus propias alucinaciones por algo que ni siquiera existe, es realmente lamentable.

Al principio, no comprendió qué significaban esas palabras. Fue unos segundos después cuando Josh captó el significado.

—¿Qué quiere decir con eso? No puede ser, entonces…

Justo cuando Josh, aturdido, balbuceaba y tragaba saliva seca, de repente una voz fría gritó desde atrás.

—¿Un médico puede revelar así como así los secretos de un paciente?

Al oír la voz familiar, Josh se volvió sin darse cuenta. Steward también, con expresión sorprendida, se puso de pie. Un hombre inesperado estaba de pie en la puerta abierta de la sala de consultas.

—Grayson.

La voz de Steward resonó en sus oídos, extrañamente fuerte en la quietud. De repente, Josh recordó lo que la recepcionista había dicho sobre que había una cita.

Resultaba que era Grayson.

Ante la situación inesperada, él solo se quedó parpadeando y quieto.



TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN


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