Capítulo 38
—No tienes que sentirlo porque es la verdad.
—No es verdad, te recuperarás y seguramente volverás a ser el Comandante de los caballeros —dije apresuradamente—. Me aseguraré de que así sea.
Me miró sin decir nada.
—Tú…
Su voz se volvió repentinamente grave y levanté la vista hacia él. Sus ojos azules me miraron fijamente.
—¿Por qué haces esto?
—…
—He estado pensando en por qué lo haces…
Su lánguida voz* me hizo querer esconderme en algún lugar. También me daba miedo la forma en que me miraba, como si me estuviera interrogando.
N/T: Voz que carece de fuerza, energía o ánimo.
—¿Entonces? ¿Cuál es tu conclusión? —pregunté, levantando deliberadamente la barbilla. No quería que se diera cuenta que estaba asustada.
—… No lo sé.
Entrecerró los ojos y me miró.
—Que no lo sepas es aún más molesto.
—Entonces… ¿por qué actúas así de repente? A menos que, realmente estés pensando en tener a mi hijo.
Me lanzó una mirada penetrante. Me quedé inmóvil, como un animal ante una luz intensa.
—…
No podía responder esa pregunta porque no sabía por dónde empezar ni cómo contarle la historia.
Si le contaba todo lo que sabía, seguramente pensaría que estaba loca. Desde su punto de vista, incluso mi comportamiento actual ya le parecía una locura, y sé que no me creía cuando le decía que ni siquiera quería tener a su hijo.
Para salvarlo, primero necesitaba ganarme su confianza. Pero no podía decirle el contenido del contrato.
«¿Cómo puedo ganarme su confianza sin tener que decirlo?», por más que lo pensé, no se me ocurría nada.
—Yo… Sólo quiero que tengas una larga y buena vida. Créeme, lo digo en serio.
Era una excusa que ni yo me hubiera creído, pero por ahora tenía que servir.
—¿De verdad solo es eso? —volvió a preguntar, mirándome fijamente, y por alguna razón me quedé sin palabras.
—Mmm… Ahora tengo que irme.
Extendió su mano hacia mi cuando estaba a punto de levantarme, sus largos dedos tocaron suavemente justo encima de la zona vendada.
—¿Todavía te duele?
De nuevo me quedé sin palabras, pero por una razón diferente. Mi corazón se hundió*.
N/T: Usado para decir que alguien se siente triste o decepcionado por algo.
«¿De verdad esto me afecta tanto?».
Me preguntaba qué pasaría si se enterara de que esto es media obra de teatro, ¿cuál sería su reacción?
Y qué sería de mí.
«… Dejaré de preocuparme porque eso no va a pasar».
—Aún me duele, por eso llevo el vendaje. En realidad, la hinchazón y los moratones han bajado mucho. No me he roto ningún hueso, así que podré quitar el vendaje pronto.
—¿Estás recibiendo el tratamiento?
—Por supuesto.
—¿Cuándo te dijeron que podías quitar las vendas?
—Mmm… Creo haber oído que aún falta mucho.
—¿Crees que lo oíste? —Sus cejas se fruncieron ligeramente.
—Lo escuché —corregí rápidamente.
«¿Por qué me escucha con tanta atención?».
—Hablando de eso, debo ir con el médico. Te dejaré descansar, entonces.
Quise retirar mi mano, pero no me soltó. A pesar de que no parecía estar ejerciendo ninguna fuerza no fue fácil sacar su mano.
—¿Amude? —Entré en pánico y lo llamé por su nombre.
SRR
En un instante, su agarre se aflojó y su mano se soltó.
—…
Rápidamente llevé mi mano libre hacia mi mientras lo miraba incrédula.
Me apresuré en salir ignorando la mirada que me daba como si quisiera perforar mis entrañas.
.・。.・゜✭・.・✫・゜・。.
PUM
Un rostro lleno de pánico atravesó la puerta que se cerraba y luego desapareció.
Amude se quedó mirando la puerta cerrada durante mucho tiempo, era como si pudiera ver a la mujer que estaba del otro lado.
Una mujer que era fácil de entender ya que su rostro mostraba casi exactamente lo que estaba pensando. Aunque ella no parecía saberlo.
{—Te aburrías sin mi, ¿verdad?}
Sus ojos brillaron al preguntar. Fue absurdo.
«¿Por qué esa mirada? ¿Por qué?».
Al principio, pensé que estaba actuando. Que solo lo haría un par de veces, sólo fingiría ante la gente. Pero ha pasado el tiempo, me pregunto ¿por qué está tan decidida?
¿Por qué no deja de dar vueltas a mi alrededor incluso después de escuchar todo tipo de cosas desagradables?
Preguntas sin respuesta flotaban en mi mente.
{—La pequeña señora ha salido hoy.}
Esta mañana, durante el desayuno, contemple la comida lujosamente dispuesta sobre la mesa.
{—Siempre hay bullicio cuando está aquí, pero estoy segura de que hoy podrá concentrarse en su comida tranquilamente.}
Emma parecía emocionada.
Efectivamente, la hora de la comida fue muy tranquila. No había nadie sentada frente a mí hablando, no escuché a nadie regañarme para que comiera esto o aquello.
Antes era una mujer tan tímida que ni siquiera sabía dónde estaba. Se escondía cada vez que me veía y parecía intentar mantenerse fuera de mi vista lo más posible, tal y como le dije que lo hiciera.
Cuando me daba un ataque de fiebre, siempre se apartaba y se mantenía a una distancia razonable.
Aquel día no fue diferente.
Estaba allí, entre la multitud, con las manos entrelazadas. Incapaz de acercarse a mi, con el rostro lleno de lágrimas.
Siempre era así, en mis recuerdos borrosos por la fiebre, ni se acercaba ni se alejaba.
Así era siempre.
—…
Me miré la mano con asombro. Esa mano grande y huesuda había apretado la pequeña mano blanca hasta casi aplastarla.
Sin embargo no lo había hecho a propósito.
{—Amude, anímate.}
Incluso a pesar del dolor que me desgarraba el cuerpo en ese momento, el recuerdo era tan claro. No fue un sueño, ni siquiera una ilusión. Era una voz susurrando con fuerza, una mano pequeña y cálida que instintivamente agarré.
Me apoyé en esa mano. No quería admitirlo, pero lo hice.
Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue a Selene.
{—Vete.}
Pensé que eso era todo.
Estaba asustada, aterrorizada, considerando la advertencia de aquella primera noche creí que nunca se acercaría a mi. Pero recientemente, ella ha cambiado por completo.
{—Amude, ¿Te gustaría dar un paseo conmigo?}
Ha estado paseando por todo el lugar como una loca. Se molesta y contesta.
{—¿Por qué?}
Agarré su cabello y escupí groserías en voz baja.
Sentía que desde ese día algo había cambiado completamente.
Cuando la vi mirándome mientras me tomaba de la mano, en ese momento en que sus ojos verdes me miraron con preocupación, sentí como si las hormigas hubiesen hecho agujeros en las sólidas y firmes paredes de mi muralla, y una sustancia extraña se vertiera por dentro. No era una sensación agradable.
{—¿Por qué haces esto?}
Esa pregunta debería hacérmela a mí mismo.
.・。.・゜✭・.・✫・゜・。.
{—¿Todavía te duele?}
«¿Por qué me preguntas eso de repente?».
Mientras cruzaba el jardín a gran velocidad, recordé las palabras de Amude.
«Acaso… ¿estaba preocupado? o ¿está sospechando?».
Me miré el brazo y vi el vendaje bien apretado.
«No creo, me estoy preocupando por nada».
Hace un momento estaba un poco raro, no poco, sino mucho.
«¿Habrá comido algo raro? O tal vez… He oído que la gente muere cuando cambia de repente. Oh, no, no lo creo. No debo pensar en cosas tan siniestras».
Sacudí mi cabeza, tratando de alejar los malos pensamientos.
MIAU, MIAU.
De repente, oí un sonido familiar. Cuando giré mi cabeza vi a un gato sentado en un rincón, limpiándose la cara con las patas delanteras.
PRRRR, PRRRR.
El gato negro ronroneó y se acercó a mi mano, frotándose la cabeza.
—Noir, ven aquí. Es peligroso estar aquí.
Tenía que llevarlo a un lugar seguro por si una serpiente venía a por él.
Pero, ¿en dónde lo podía esconder? ¿Dónde podría esconder a Noir en tan inmensa mansión?
Tendría que ser un lugar al que la gente rara vez va. Un lugar en el que a nadie le importe si un pequeño animal deambula.
Después de pensarlo mucho, lo reduje a un solo lugar.
—Ese es el único lugar.
.・。.・゜✭・.・✫・゜・。.
—Espera aquí, ¿de acuerdo?
MIAU
—Vendré a buscarte cuando terminen de atrapar a las serpientes.
MIAU
Sorprendentemente, Noir respondió a cada palabra que dije.
—Creo que este es el mejor lugar para ti en este momento.
El lugar al que lleve a Noir era un pequeño edificio que pertenecía a un pabellón llamado “Refugio Luz de Luna”.
Era un edificio pequeño que tenía solo siete habitaciones, pero cada centímetro mostraba una decoración muy elaborada. Además estaba desocupado y rara vez se utilizaba, motivo por el cual estaba en mal estado.
Cuando lo descubrí por primera vez, me sorprendió ver un lugar así en la resplandeciente mansión del Duque.
Hacía tiempo que no se utilizaba y, al estar desocupada, solo se limpiaba de vez en cuando.
En comparación con el ala este, donde vive Camilla, y el ala principal, donde vive Amude —donde barren y pulen todo el día—, se podría decir que en aquel edificio sólo pretendían limpiar.
Debió haber sido hermoso cuando fue construido. Es difícil saber cuáles eran los colores originales de las paredes, ya que ahora estaban densamente cubiertas de hiedra.
El mármol del suelo estaba cubierto de una fina capa de polvo, y los adornos del techo y las paredes estaban desgastados, agrietados y rotos.
Se decía que ese edificio había sido construido para la esposa de uno de los últimos Duques de Efret, de quien se rumoraba que tenía una amante.
Pero ahora, solo me sentía afortunada de que un fantasma no saliera a saludarme.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: IDALIAM
REVISIÓN: ESME