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Capítulo 36

—Ya lo sabes todo, solo estoy reduciendo las palabras innecesarias.

—¿Por qué allí? ¿Por qué fuiste a la farmacia? Si necesitabas algún medicamento, podías habérselo dicho a Raymond y te lo habría recetado después de verte. ¿Por qué fuiste a un lugar así?

—Fui a preguntar por medicamentos.

—¿Medicamentos? ¿Qué medicamentos?

—Mis píldoras para la fertilidad.

—…

—He oído rumores de que las píldoras que se fabrican allí son bastante buenas para quedar embarazada. Lo escuche incluso antes de entrar en esta mansión.

Las palabras fluyeron de mi boca. No era del todo mentira, ya que la farmacia de Walter tenía fama de vender medicinas con varios efectos.

—¿Tomarías una medicina de un curandero como ese?

—No es un curandero, es un farmacéutico. —No podía confiar en Raymond para siempre. —Sólo me agarro a un clavo ardiendo*.

N/T: Esta expresión se refiere a valerse de cualquier recurso o medio, por difícil o arriesgado que sea, para salvarse de un peligro o evitar un mal o amenaza.

—Raymond es uno de los mejores doctores.

—Sí, pero aún no he tenido un bebé, incluso después de tomar el medicamento que me recetó —dije, mirando a Camilla a los ojos—. Como estoy haciendo todo lo que puedo por el bien de Amude, pensé que sería bueno para mí probar otra cosa. Por eso fui a verlo.

Camila me escuchó mientras se llevaba la taza de té a la boca.

—¿Pero por qué tuviste que hacerlo a mis espaldas?

—¿Es indigno?

PFF

Camilla me salpicó la cara con el té que tenía en la boca. Gotas de agua fluyeron a lo largo de mi cara.

—No pasa nada.

Saqué un pañuelo y me limpié la cara con fuerza.

—¿Qué?, ¿qué estás haciendo ahora? ¿Por qué a mis espaldas?…

—¡Eso no, eso no!

—Oh, ¿indigno?

—…

La cara de Camilla se puso roja ante la palabra que pronuncie con tanta fuerza.

—Porque tampoco es digno seguir los pasos de otra persona ¿o me equivoco? —Levanté ambas manos e incliné la cabeza. —Además, no le dije nada a nadie, no hice nada imprudente ¿Porque alguien tendría que seguirme?

Se lo juré a la cara y la levanté. Era una habilidad necesaria para lidiar con alguien más fuerte que yo.

—Tú eres la que mintió sobre tu destino —dijo Camila rápidamente.

—Sí, lo hice. Pero es un poco difícil decir que vas a la farmacia por pastillas para la fertilidad… Ya sabe. Por eso dije lo que siempre digo. —Sonreí, levantando mi taza de té. —Y en primer lugar, pedí salir una vez al mes, nunca dije que el propósito de la salida fuera necesariamente ver a mis hermanos.

Por supuesto, esas salidas apenas servían para ver a mi hermanos menores. Iba a casa de mi tía, veía a mis hermanos, pasaba un rato con ellos y luego, cuando volvía a casa, ya estaba a punto de oscurecer.

—Madre, me diste permiso para salir y volví sana y salva. Entonces ¿cuál es el problema? —pregunté al mismo tiempo que parpadeaba con inocencia.

En realidad no había dicho nada erróneo. Nunca me había comportado tan mal, ni antes ni ahora. Me estaba moviendo dentro del contrato, no rompí ni una sola cláusula.

—Oh, decidí no tomar la medicina. Creo que debería de confiar más en Raymond, como dijo usted, madre. Tiene razón, fue una mala idea —agregué en un tono serio.

—…

Camila me miró fijamente durante un largo momento.

Le recordé que en realidad no había hecho nada malo, y que no iba a hacer nada que la preocupara, para que no tuviera nada más que decir.

—Es que estoy de mal humor.

Cuando nos mirabamos así, se podía sentir que realmente éramos madre e hija. Podíamos quitar el aliento a cualquiera que estuviera frente a nosotras.

Cuando el silencio se alargó se escuchó un golpe, Greta entró llevando una bandeja.

Mientras se colocaban las tazas de té sobre la mesa, Camilla me quitó los ojos de encima. Parecía que  gracias a Greta, yo tenía un momento para respirar.

Rápidamente levanté la taza de té y me di unas palmaditas en el pecho.

—El té sabe muy bien ¿También lo ha preparado Greta?

Greta me miró  un poco desconcertada, ante la pregunta sonriente que hice y luego contestó lentamente.

—… Sí.

—Las habilidades de Greta para preparar té son insuperables.

Sonreí ante el cumplido y la explicación de Camila.

Greta era una doncella que Camila había traído de su propia casa cuando se casó con el Duque, ella era la única que podía satisfacer los exigentes gustos de Camila. Entre las criadas, su palabra era absoluta.

Cualquiera que no obedeciera a Greta era inmediatamente expulsada de la mansión.

—Se dice que una doncella se parece a su amo. Dado que la sirvió desde antes del matrimonio, debe de haber aprendido mucho observando su talento. —Las palabras salieron de mi boca con facilidad.

Camila me miraba desde el otro lado con una expresión que parecía preguntar: ¿Qué estás haciendo?

Probablemente era la primera vez que la halagaba tan abiertamente, así que su reacción era comprensible. Y si era sincera, yo tampoco sabía lo que estaba haciendo; me preguntaba si otras personas también se sorprenderán.

Era en momentos como ese en que uno necesitaba vivir y dejar vivir.

—Greta es muy afortunada. Tiene suerte de servir a alguien que reconoce su talento.

Greta abrió mucho los ojos.

—Gracias por el cumplido, joven señora —dijo con voz temblorosa, sin dejar de ver a Camila.

—De nada. Servir bien a su amo es la especialidad de Greta —dije con una sonrisa—. Y hará todo lo que mi madre le diga.

—Por supuesto que hay que hacerlo —afirmó Greta, también sonriendo. Era una sonrisa que no había visto en su cara desde la última vez que le llevé medicinas. Era bastante claro que se debía a la presencia de Camila.

No importaba lo mucho que me ignoraba Camila, ese privilegio era sólo suyo. Nunca permitiría que su criada me ignorase delante de ella. Aunque, por supuesto, me habían ignorado muchas veces justo fuera del alcance de sus ojos.

«Es ella».

Lo pude saber sin preguntar quién me estaba siguiendo.

Tras el último incidente con la serpiente, había muchos ojos en la mansión del Duque, pero las únicas personas que podían controlar al cochero del Duque eran la doncella Greta y el mayordomo.

El mayordomo había servido al padre de Amude, por lo que no era una persona que Camila pudiera manejar cómodamente. Por lo tanto, estaba claro que era Greta quien me había seguido, vigilando todo lo que hacía y a donde fuera que iba.

Todo era porque Greta instigaba a Camila. Como ella no podía quitarme el poder que Camila me había dado, ni siquiera temporalmente, haría todo lo posible para asegurarse de que yo levantara la bandera blanca por mi cuenta.

—Por cierto, Jean pronto terminará de cocinar. Gracias por permitir que las comidas de Amude sean preparadas en un entorno más agradable.

—Se trata de mi hijo. No tienes que darme las gracias, no hables con *presunción.

*Presunción: Acción y efecto de presumir.

—Sí, olvidé mi lugar por un momento. Todos tenemos nuestro papel —dije, mirando a Greta con el rabillo del ojo—. Lo hice porque quería que todo estuviera limpio, ya que se trataba de dónde se preparaba la comida. Pero como no fue del agrado de algunas personas, me ayudó mucho el fuerte apoyo de usted, madre. Tal vez no era suficiente con que fueran mis instrucciones, ¿verdad, Greta?

—… Así es

—Greta, no estás hablando mucho hoy.

–¿Sí?

—Hablaste mucho sobre el tema de la cocina la última vez. Siempre has sabido cuándo hablar y cuándo no. Ya veo por qué mi madre te quiere tanto.

La expresión de Greta cambió gradualmente, como si se hubiera tragado algo amargo.

—Bueno, será mejor que vuelva con Amude. —Aparté la silla y me levanté. Ya había dicho lo que tenía que decir y era hora de salir del escenario. —Probablemente se ha aburrido sin mí todo el día.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: IDALIAM
REVISIÓN: ESME


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