Capítulo 34
Amargo, pero no hay más remedio que aceptar la realidad. Confiar ciegamente en mí, un mero fiscal de provincia bastante insignificante comparado con Nathaniel Miller, y presionar para que lleve el caso sería una locura. La elección de la familia de la víctima es quizás comprensible. No, quizás esta sea la opción mucho más sensata. Al final, solo me queda una mejor opción.
—Obtener todo lo que pueda.
Pensándolo fríamente, era una conclusión lógica. Probablemente, la razón por la que el Jefe Fiscal me invitó a esa fiesta también fue por culpa o algo por el estilo. Aunque no era necesario llegar tan lejos con un subordinado.
El Jefe Fiscal era bastante buena persona. Era razonablemente justo y, como no carecía totalmente de astucia, era muy fácil trabajar con él. Aunque no sabía que fuera a hacer uso de esa astucia de esta manera.
El hecho de que él viera potencial en mí y me estuviera dando una oportunidad también era bueno para mí. Si podía ignorar este inmediato y desagradable estado de ánimo y seguir adelante, incluso podía resultar en algo bueno. Sí, al fin y al cabo, lo importante es que sea como sea, castigue debidamente al culpable, ¿no? Desde la perspectiva de la Sra. Smith, lo crucial debe ser que Davis sea castigado.
—Fuu… —Soplé el aire largamente, sustituyendo un suspiro. Recordando las palabras del Jefe Fiscal, probablemente me dará permiso hasta el fin de semana. Por supuesto, no tenía intención de ir a la fiesta. Simplemente planeaba encerrarme en la cama todo el día, leer un libro y dormir. Y enterrar esta sensación de derrota.
Justo cuando llegaba a ese pensamiento, sonaron golpes en la puerta seguidos de que esta se abriera. La Fiscal Asistente, entrando con cautela, esperó a dejar la taza de café sobre el escritorio para saludar.
—Gracias.
Ella me sonrió a cambio, pero no mostraba señales de irse. Yo, habiendo recuperado algo de frialdad, le expliqué lo más brevemente posible.
—La Sra. Smith no quiere un juicio, así que se ha decidido proceder con una negociación de la pena. Es también lo que desea el Jefe Fiscal, y como es inevitable, no queda más que intentar conseguir lo máximo posible.
—Ya veo…
Solo entonces la Fiscal Asistente asintió con la cabeza como si lo hubiera entendido.
—No hay más remedio. Aunque, desde el principio ya era demasiado… Ah, no es que sea un problema de su capacidad, señor Fiscal, es que… la mayoría opta por la negociación, ¿sabe? Decidir llevar a cabo un juicio no es una decisión fácil, después de todo.
Ante sus apresuradas palabras adicionales, me limité a decir «Sí», como dándola a entender que ya lo sabía todo. Como ya era plenamente consciente de la situación, escucharlo de boca de otro no iba a cambiar especialmente cómo me sentía.
Pensé que, una vez resuelta su curiosidad, se daría la vuelta y saldría, pero para mi sorpresa, la Fiscal Asistente vacilaba sin mostrar la más mínima intención de moverse. Su vacilación, claramente indicando que tenía algo que decir, me hizo alzar la cabeza con una sonrisa en lugar de un suspiro.
—¿Qué es lo que le intriga?
—Es que… —dijo ella, con el rostro iluminándose como si hubiera estado esperando esta pregunta—.… es sobre esa fiesta, es que yo había oído hablar de ella.
Sus palabras inesperadas me dejaron en silencio, solo parpadeando. La Fiscal Asistente, con un ligero rubor tiñendo sus mejillas, se inclinó y susurró rápidamente.
—He oído que es un lugar donde se reúnen altos cargos del mundo judicial o personas socialmente influyentes. También hay ex juristas en el mundo de la política o en altos cargos gubernamentales. O sea, que es gente con poder en muchos ámbitos. Dicen que si te conviertes en parte de esa reunión, el camino al éxito se abre claramente. Que es sinónimo de triunfar.
Acto seguido, se inclinó sobre el escritorio, fijando su mirada en mi rostro.
—Irá, por supuesto, ¿verdad?
Ante su pregunta cargada de certeza, le mostré una sonrisa amarga.
—No estoy acostumbrado a ese tipo de lugares…
—¡Pero qué está diciendo! —exclamó, elevando la voz antes de que yo terminara la frase, poniendo ambas manos en sus caderas y mirándome con expresión grave—. ¡No puede ser que no sepa realmente lo importante que es! Piénselo bien, ¡que el Jefe Fiscal lo invite especialmente es como decirle que debe causar buena impresión en la gente reunida allí! ¡Qué si no! ¡Es como decir que cuando el Jefe Fiscal se jubile, le toca a usted!
—Es demasiado pronto para pensar tan lejos.
Intenté calmar su excitación con un tono frío.
—Todavía queda mucho para que el Jefe Fiscal se jubile y…
—¡Cielos, ¡es que no piensa ir!
Me interrumpió mientras intentaba seguir hablando y gritó como si chillara. Y, sin darme oportunidad de decir más, golpeó el escritoro con ambas manos con un ¡Tok! y, lanzando de repente la parte superior de su cuerpo hacia adelante, soltó un torrente de palabras.
—¡Los fiscales están desesperados por ir a esa fiesta, pero usted, de verdad, no tiene ambición, es que no tiene nada! ¡No es momento para decir tranquilamente “ya habrá otra oportunidad”! ¿Es que va a pasar el resto de su vida enterrado en estos documentos? ¡Debe mirar hacia arriba! ¡¿Hasta cuándo va a ir persiguiendo juicios y estando atado a este escritorio?!
—Alguien tiene que hacerlo.
—¡Señor Fiscal!
Me miró, sentado, con una expresión severa que nunca le había visto antes, y habló como si estuviera dando un ultimátum.
—Yo lo digo muy en serio. Le estoy diciendo que ya es hora de que usted también vea la realidad.
Ya entendía suficiente sobre de qué iba la cosa. Ella, que ya tiene edad de tener nietos y trabajó en los tribunales antes que yo, conoce de sobra cómo funcionan las cosas allí. Así que es natural que me vea como un incapaz. Si dominara un poco la diplomacia, el camino hacia arriba estaría clarísimo, pero soy incapaz de hacerlo.
Pero, aun así, ¿qué puedo hacer yo si no me nace?
La miré con una sonrisa amarga. No sé si es por ser un inútil o por falta de astucia, pero soy totalmente incapaz de adular a la gente. No sé soltar palabras halagüeñas como Doug, ni tengo labia. Lo único afortunado es que tampoco tengo ambición de medrar. Si tuviera aspiraciones que no encajan con mi carácter, probablemente sufriría horrores. Por suerte, no aspiro a más de lo que tengo y estoy satisfecho con mi situación actual. Así que no tengo ningún deseo de esforzarme por ir a un lugar donde no encajo y hacer el payaso. Por supuesto, la pensamiento de la Fiscal Asistente era totalmente opuesto.
—Tiene que ir, señor Fiscal. Esta oportunidad quizás no se repita.
—Le agradezco su preocupación, pero…
—La verdad es que cuando usted optó por el juicio en lugar de la negociación, la opinión entre los fiscales no fue buena.
De pronto, ella soltó algo inesperado cuando iba a declinar de nuevo. Al mirarla detenidamente, la Fiscal Asistente, con expresión de haber tomado una decisión, continuó gravemente.
—Decían que debería haber persuadido con astucia y llevado el caso a una negociación, que para qué llegó hasta un juicio. Que si hubiera negociado y terminado el caso, habría sido fácil, pero que ahora que ha aparecido el propio Nathaniel Miller, qué iba a hacer. Que si sufre una derrota en un juicio tan claro, toda la organización cargará con la culpa, que estaba todo muy revuelto. Claro que usted no se habría enterado en absoluto.
—Je.
Me escapó un suspiro vacío, sin poder creérmelo. Ella seguía mirándome con el ceño fruncido, pero no tenía nada particular que decir.
—No importa, que hablen a mis espaldas, no pienso prestarles aten…

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN TU PATRONA