Capítulo 32
—¿Está usted bien? ¿Por qué luce tan preocupada?
—¿Qué? ¿Me veo así?
«Supongo que sin darme cuenta puse tal expresión», pensé y relajé mi rostro para luego sonreír.
—Sí —Rona asintió con un movimiento de cabeza—. Si tiene alguna inquietud, por favor, dígame. ¿Puedo ayudarte?
—Imposible. —Sonreí y agité la mano para indicar que no le diera importancia.
—Señora…
Frente a mí, Rona estaba con los ojos cristalinos como si estuviera a punto de llorar.
—¿Por qué? ¿Eh? ¿Por qué estás llorando?
—No soy de ayuda…
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? —pregunté antes de sacar un pañuelo para que limpiara sus lágrimas.
—Yo… estoy lista para ayudar con cualquier cosa que usted me ordene, pero parece que soy una inútil.
Rona, que estaba sollozando, olió el pañuelo que le tendí y se sonó la nariz.
—No es eso, Rona —intenté consolarla, pero aún así sus sollozos no disminuyeron.
—Yo no puedo hacerlo, ¿verdad? Quiero ayudar a mi señora de alguna manera porque se ve más confiada y enérgica… Quiero que se convierta en una verdadera anfitriona de esta casa.
—… ¿Por qué?
De alguna manera, no sentí ninguna mentira en las palabras de Rona, ni siquiera sabía que pensaba eso. Ella era la única persona en la que podía confiar en esa espaciosa mansión.
—La señora me salvó la vida.
—… ¿Todavía recuerdas eso?
Fue hace mucho tiempo, justo después de que llegué a la mansión. En una de mis salidas en carruaje, que hacía una vez al mes para poder visitar a mis hermanos menores, escuché a alguien gritar. Era Rona, quien estaba siendo arrastrada por el cabello. Logré ver cómo la obligaron a entrar en un carruaje, después se alejó rápidamente.
{—Síguelo.}
Fue lo que ordené al conductor sin darme cuenta.
El vagón sospechoso llegó al mercado de esclavos donde se vendían a los deudores. Allí fue donde compré a Rona.
En mi bolsillo había dinero para dárselo a mis hermanos, pero decidí usarlo en Rona. Pensándolo bien, fue imprudente, pero simplemente no podía dejarla.
{—Contraté a una sirvienta porque la necesitaba, así que, por favor, deme algo de dinero para enviar a mis hermanos.}
Fue la primera y última vez que le pedí algo a Camilla con tanto orgullo.
Al principio, se mostró reacia a aceptar a Rona, quien venía del callejón, como una sirvienta. Luego, después de investigar un poco, cambió de opinión y me permitió tomarla como sirvienta.
La noche que pudimos quedarnos juntas en la mansión, nos tomamos de la mano y lloramos juntas.
—De hecho, hubo tal historia.
Fue hace solo dos años, pero era un vago recuerdo. En primer lugar, fue porque mi yo en ese momento y la persona que soy ahora han cambiado mucho.
—Usted es mi benefactora, así que estoy dispuesta a hacer todo lo que me pida. ¡Mi vida es suya! Si usted no me hubiera rescatado, yo…
—En realidad, fui impulsiva.
Qué pena que tuviese que gastar toda la pensión alimenticia de mis hermanos menores. Aún así, no podía ignorar a Rona, pues la imagen de ella siendo vendida por deudas me recordaba a algo más.
—Dale las gracias a madre. La verdad es que no hubiera sido posible sin su permiso.
De hecho, lo esperado era que Camilla no permitiese que Rona se quedara. Los sirvientes y doncellas del Duque eran hombres y mujeres de cierto estatus e identidad. Entonces, aceptar a Rona, que venía de un mercado, fue inesperado. Además, me devolvieron la pensión alimenticia de mis hermanos. Fue un poco conmovedor.
Me sorprendió el comportamiento de Camilla en aquel entonces, por lo que me pregunté si algo andaba mal. Durante un tiempo, me culpé a mi misma, pensando que había malinterpretado a una persona tan benévola. Sin embargo, poco después, Camilla volvió a ser la misma de antes.
—Aún así, fue usted quién me salvó. Muchas gracias —dijo con firmeza, tras secarse las lágrimas.
Miré a Rona y le pregunté con cautela:
—… ¿Puedo pedirte un favor?
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Rona entró y me llamó en voz baja. Nadie estaba escuchando, pero había una razón para llamarme con tanta precaución.
—¿Lo obtuviste? —Mi voz se volvió tan reservada como la de Rona.
—Por supuesto. —Rona sonrió y metió las manos en los bolsillos de su delantal. Había varias pastillas en la mano que sacó de nuevo—. Y esto también.
También había una poción que Amude tomaba.
—Bien hecho.
Los hombros de Rona parecieron elevarse ante mi alabanza.
—¿Cómo diablos lo conseguiste?
—Todo es gracias a mis habilidades —respondió con una gran sonrisa.
—¿Habilidades?
—Ah, existe tal cosa.
Le confié a Rona la tarea de conseguir la medicina de Amude, pero no esperaba que la consiguiera. Incluso pensaba en un plan b, pero sorpresivamente las cosas resultaron ser fáciles.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ANNA FA
CORRECCIÓN: IDALIAM
REVISIÓN: ESME