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Capítulo 30

Por mucho que conociera el futuro de este mundo, invertir no era algo que cualquiera pudiera hacer. Y menos alguien como yo, que ni siquiera tenía dinero para ahorrar y nunca había hecho trámites bancarios correctamente.  

Aunque aportara el capital, no podía encargarme personalmente de la firma de inversión. Mi plan era nombrar como co-CEOs al Director del Departamento de Estrategia del Grupo Kaisa con años de experiencia y a Chase, cuya habilidad ya estaba comprobada en la novela. Claro, solo si Chase aceptaba mi propuesta.  

Pero Chase no parecía dispuesto a seguir mis ideas en absoluto. De pronto, como si le diera náuseas, se sujetó la frente y frunció el ceño.  

—¡Me vas a volver loco, de verdad! Deja de pensar en hacer tonterías y quédate quieto descansando, ¡mocoso insolente!  

—¡No me llames mocoso insolente!  

—Entonces, ¿cómo quieres que te llame?  

—¡Trátame con cariño! ¿No eres tú el papá del bebé?  

—¿Desde cuándo los cachorros piden tanto?  

Al menos ya no gruñía amenazante diciendo que me devoraría como bocado fácil. Chase se había calmado bastante. Claro, con el pequeño Yeontan creciendo sano en mi vientre, no podía seguir viviendo como un niño caprichoso. ¡Los niños no pueden criar a otros niños!  

Mientras las alitas de pollo se enfriaban a una temperatura adecuada, hablamos un poco más en concreto. Chase insistió en que, por mucho que yo tuviera mis… habilidades, debíamos reunirnos con la productora antes de invertir. Al decir “habilidades”, pareció morderse la lengua un instante.  

—Hay que conocer al Director en persona, escuchar su visión y entender el entorno y dirección de producción. No se trata de lanzar dinero a lo loco.  

—Sí, sí.  

—No hay prisa. Es tu capital y accedo porque insistes, pero solo invertiremos una cantidad que, incluso si la perdemos, no afecte el futuro de Bapoori.

—Es Yeontan, no “Bapoori ”.  

—Yo me encargaré de los trámites legales con el Director, así que no te preocupes. Ya deben estar frías. Ah, abre.  

—Ah.  

—Prueba este trozo con salsa. ¿Está rico?  

—Mmm.  

Lo más triste de caer en este mundo fue no poder comer pollo coreano  mitad frito, mitad con salsa. Hasta el pollo frito de barrio que compraba una vez al mes con mi sueldo de trabajos temporales o las dakgangjeong* del mercado me hacían falta.  

*N/T: Pollo frito coreano, crujiente y bañado en salsa agridulce y picante, a menudo acompañado de sésamo o frutos secos.

Hace unos días, estaba sentado en el sofá con las piernas recogidas y la cara apagada cuando Chase me preguntó qué me pasaba. Con las orejas medio plegadas y la cola caída, respondí de mal humor:  

{—Quiero comer pollo…}

{—¿Pollo?}

{—No pollo normal, sino así, así cortado y frito. La mitad bañada en salsa agridulce picante.} 

{—¿Qué clase de…? ¿Otra vez inventas cosas porque “Bapoori” tiene antojos y quieres aprovecharte de mí.}

{—No es eso… La boca de Yeontan no es la única que cuenta, la mía también.}

{—…Bien, ya entendí. Ahora levanta esas orejas.} 

Así comenzó el intento de Chase de preparar pollo frito con salsa, y la verdad es que le quedó bastante decente. Gracias al trozo de alita picante que Chase me metió en la boca, mi mejilla izquierda se hinchó. La derecha ya estaba abultada por el pollo crujiente que había devorado antes.  

—¿Tú no comes, Chase?  

—Yo estoy bien.  

—¿No te gusta el pollo?  

—No, siempre me ha gustado, pero el olor me está revolviendo el estómago.  

—Ah…  

Ahora que lo mencionaba, su semblante estaba pálido desde hace rato. Seguro las náuseas le estaban jugando otra mala pasada. Me dio pena que hubiera cocinado sin poder probar bocado, así que intenté acariciarle la mejilla. Pero Chase, asqueado, me golpeó el dorso de la mano.  

—¡No me toques con esas manos llenas de grasa!  

«Qué quisquilloso…»

—Lo decía porque me sentía mal.  

—Pues mejor piensa en agradecer al gato que te dio el ratón.  

—Será al cachorro que te dio el leopardo.  

—Cállate y sigue comiendo.  

¿Cómo se supone que coma callado? Lo miré con gesto furioso y respondí, de forma brusca:  

—¡Puaf!  

—Sí, claro…

✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧

Al ser un drama histórico, por mucho que ajustemos el cinturón, los costos no serían nada despreciables. Además, es un género poco comercial. Por eso no lográbamos reunir la inversión. Estaba en un dilema: ¿dejar que el proyecto se hundiera o ceder los derechos a Artheon Plus, renunciando a las ganancias por taquilla? Se me cruzaron mil ideas por la cabeza.  

—Hable con confianza, Señor Director.  

—¡Ay, cómo voy a hablarle con confianza a un inversionista! Je, je… ¿O debería?  

La reunión con la productora fue más fluida de lo esperado. En la trama de la novela, la película había logrado financiamiento sin problemas, así que temí que ya fuera tarde, pero al parecer no había sido necesario preocuparse.  

Aunque no entró en detalles, en la novela la productora de inversión se había quedado con los derechos, y el Director solo recibió ganancias fijas en lugar de participaciones. Considerando que la película fue un éxito masivo, en la historia original el Director debió llorar lágrimas de sangre.  

—…¿Artheon Plus les hizo esa oferta?  

Chase, que hasta entonces había permanecido en silencio revisando documentos, intervino de pronto. El Director asintió con entusiasmo, pero luego, al parecer recordando el apellido de Chase, se sobresaltó y respondió con voz temblorosa:  

—E-em… ¿Acaso tiene alguna relación con el Grupo Artheon…?  

—Ninguna. Solo pregunto para comparar propuestas.  

—¡Ah, ya veo! Sí… Nos ofrecieron comprar los derechos y garantizarnos ganancias limitadas. Con otra opción, lo habría rechazado de inmediato, pero no estamos en posición de ser exigentes. Aparte de lo financiero, imponen muchas condiciones…  

Noté que el Director, que conmigo hablaba sin filtros, se ponía nervioso frente a Chase, titubeando al final de sus frases. Le di un codazo a Chase y susurré:  

—Dile que hable tranquilo. ¿Esa cara qué es? Parece que lo estás intimidando.  

Chase me lanzó una mirada lateral y forzó una sonrisa. Tan forzado que en el intento le temblaba la comisura de los labios.  

—Como es nuestra primera inversión, estamos siendo demasiado cautelosos. Por favor, hable con naturalidad, señor Director.  

—¡Ja, ja! Sí, claro… Ajá…  

Y no era para menos. Chase había estado tenso todo el tiempo, con una expresión afilada. Llevaba noches enteras en vela, revisando planes de producción y gestionando la creación de nuestra firma de inversión junto al Director ejecutivo.  

Aun así, había aprobado este proyecto tras evaluarlo cuidadosamente. Pero por su insistencia en verificar todo personalmente, era obvio que todavía no confiaba del todo en mi “habilidad de cachorro adivino”.

—Entonces, revisaremos el contrato y si no hay observaciones, procederemos así…  

Justo cuando Chase asentía y abría la boca para continuar, la puerta de la sala de reuniones se abrió suavemente, atrayendo todas las miradas con una voz melodiosa:  

—Ah, disculpen el retraso.  

—¿Eh…?  

Abrí los ojos desmesuradamente, sorprendido por la inesperada aparición. Abel, que saludaba a los presentes, encontró mi mirada y sonrió, levantando una mano en gesto casual.  

—Hola, Junior.  

—Hola, Senior…

Sabía que Abel actuaría en esta película, pero no esperaba que apareciera en una reunión de inversionistas. ¿Acaso esto es el efecto del protagonista principal? Desconcertado, miré a Chase, pero él, como si Abel no existiera, aprovechó la pausa para fruncir el ceño mientras revisaba otra vez el contrato. Presioné su entrecejo con el dedo índice para alisar sus arrugas y susurré:  

—¿Sabías que el Senior Blake vendría hoy?  

—¿Quién es ese?  

«Tu interés amoroso en la trama original… Bueno, yo tampoco estoy seguro, pero técnicamente es el protagonista principal, ¿cómo puedes no recordarlo? Hasta te lo presentaron…»

—Nos conocimos en la fiesta de fin de año, ¿recuerdas?  

—¿Ah?  

Chase alzó la cabeza por fin, pero al mirar de reojo a Abel, arrugó la nariz con expresión confundida. Era incomprensible que olvidara un rostro tan memorable. Lo peor fue que Abel, tras observarlo brevemente, también desvió la vista como si contemplara el horizonte. 

«¿Cómo diablos terminaron juntos en la novela?»

—Ah, ¿conoces a Leoruca? Verás, Abel es nuestro protagonista. Hubo ciertos… conflictos con Artheon Plus durante las negociaciones por su casting. Por eso lo invitamos hoy para presentarlo formalmente… ¿Les parece bien?  

El Director me lanzó una mirada cautelosa. En la novela, tuvo que ceder los derechos a Artheon Plus, lo que derivó en interferencias constantes durante la producción. Haber relegado a Abel de protagonista a papel secundario fue una de esas consecuencias. Además, ni el Director ni el elenco recibieron porcentajes de taquilla, quedándose Artheon Plus con la mayor parte de las ganancias.  

Incluso en la novela, aunque la película fue exitosa, muchos coincidían en que habría sido un fenómeno mucho mayor si el Director hubiera tenido libertad creativa.  

Al recordar esos detalles, asentí con determinación.  



TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA


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