Capítulo 30
—Basta —dijo Lionel con voz baja y gélida, helando el aire en un instante—. No cruces la línea, Danteer Orthatum.
Como lo estaba observando fijamente, pude ver con claridad cómo las pupilas de Danteer se dilataban de golpe… y luego se contraían. Después de eso, Danteer quedó con una expresión como si acabara de despertar de un sueño breve.
—Ah… —Permaneció inmóvil unos segundos, luego parpadeó un par de veces y bajó lentamente la mano con la que sostenía su mentón—. ¿Crucé la línea? Si fue así, me disculpo, sacerdotisa.
Me sorprendió lo dócil que fue su actitud. Mucho más de lo que esperaba.
—¿Aceptarás mi disculpa?
—Sí —respondí con una sola palabra y asentí levemente con la cabeza.
Danteer sonrió, visiblemente aliviado.
—Gracias.
«…¿Y entonces por qué lo hizo?»
—Qué lástima. Habría sido divertido si Sasha también viniera —murmuró Vivian, pero yo fingí estar concentrada en el pastel y no le respondí.
No era cualquier evento, se trataba del cumpleaños del Príncipe Heredero Axion. ¿Quién en su sano juicio iría?
—Si de verdad te da igual quién te acompañe, ¿por qué no retiras la propuesta que le hiciste a Vivian? —dijo Ardin.
Danteer se encogió de hombros.
—De todos modos, Vivian terminará yendo con Kalitas.
—No puedes estar seguro.
—Haz lo que quieras. De todos modos, cortejar a una chica que ya tiene pareja siempre es más entretenido.
Al decir eso, Danteer le guiñó un ojo a Vivian, y ella le devolvió la mirada con una sonrisa, como si pensara que no tenía remedio. Por la reacción de Vivian, parecía que ya se habían vuelto bastante cercanos. Ardin debía de estar sintiéndose cada vez más ansioso. Aunque se esforzaba por disimularlo, no podía evitar que se le secara la garganta, y por eso bebía té sin parar.
—¿Y tú, hermano? ¿Con quién planeas asistir al cumpleaños del Príncipe Heredero?
«Ah…»
Ahora que lo pienso, Lionel no puede simplemente no ir.
¿Qué pensará hacer?
—Parece que la menor de las princesas está esperando una propuesta del Duque Ruanax.
—Desde hace tiempo que esa mocosa lo sigue por todas partes. Pero, sinceramente, ¿no sería mejor la hija del Marqués Hillis? Tu familia tiene buenos lazos con ellos, ¿no?
—Bueno, esa joven también ha mostrado interés en el Duque desde hace bastante.
Mientras escuchaba la conversación entre Ardin y Danteer, comencé a sentirme extraña. Ya sabía que Lionel era uno de los candidatos a esposo más codiciados del círculo social, pero ahora que mencionaban nombres concretos, la sensación se volvía mucho más real.
¿A quién habría escoltado Lionel en eventos anteriores? Al igual que hizo conmigo, ¿les ofrecería su fuerte brazo y caminaría a su ritmo con gentileza? Tal vez también les sonreía cálidamente mientras cruzaban miradas de vez en cuando.
Solo imaginarlo me revolvía el pecho. Era algo completamente lógico… y sin embargo, no podía tomarlo a la ligera.
Cuando todas las miradas, incluida la mía, se dirigieron hacia Lionel, él inclinó un poco la cabeza.
—No lo sé. No estoy seguro de que necesite una pareja.
La respuesta de Lionel hizo que Danteer frunciera el ceño.
—Bueno, era la respuesta que esperaba… pero vaya forma aburrida de vivir.
La reacción de Ardin también fue como si ya se lo imaginara.
«Parece que Lionel siempre ha ido solo.»
Claro, no tiene pinta de disfrutar especialmente de los bailes. Al pensarlo así, de repente me sentí mucho más tranquila.
Pero entonces… «¿por qué Vivian me miraba fijamente?»
Su expresión era algo sombría.
«¿Tendré algo en la boca?»
Saqué disimuladamente un pañuelo y me limpié los labios, pero no parecía ser eso: no había nada en el pañuelo.
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Desde el día del té, no solo Danteer, sino también Ardin empezó a visitar con frecuencia la residencia Ruanax. Aun así, no era algo que me afectara particularmente. Después de todo, si lo que buscaban era ver a Vivian, no tenían ninguna razón para poner un pie en el ala secundaria, y menos aún en la biblioteca anexa.
Y como ya no estaba a cargo de cuidar a Vivian, tras finalizar el contrato de sanación, tampoco había motivo para que nos cruzáramos. Además, con el tiempo empecé a llevarme mejor con las doncellas del edificio principal, así que apenas llegaban visitas, me lo informaban de inmediato. En días así, me encerraba en la biblioteca del ala anexa y no salía para nada.
A veces, Danteer o Ardin se sumaban a alguna cena con Lionel, pero al menos tenían el tacto suficiente para no decir ni hacer nada grosero frente a mí. Gracias a eso, con el tiempo, empecé a relajarme un poco.
Hasta que llegó ese día, cuando Danteer irrumpió en la biblioteca del ala anexa acompañado por una doncella.
Hasta ese momento, mis días transcurrían con total tranquilidad. El incidente absurdo ocurrió justo cuando se cumplían tres semanas desde que empecé a vivir en la residencia Ruanax.
Ya me había enterado gracias a Lien de que había llegado una visita, así que almorcé cualquier cosa —un simple sándwich— y me encerré temprano en la biblioteca.
Últimamente, mi principal tema de interés era reflexionar sobre los cambios físicos y emocionales que venían después del primer beso. Estar con Lionel me ponía tan nerviosa que resultaba excesivo, y no mostraba señales de mejorar.
De hecho, esa sensación de que el corazón se me descontrolaba solo iba en aumento. A este paso, de verdad iba a terminar con el corazón reventado cualquier día.
«Todas las respuestas están en los libros.»
Fiel a esa convicción, empecé a leer no solo novelas románticas, sino también libros de muchas otras áreas. Incluso hojeé textos de teoría mágica y medicina.
«Dicen que si uno simplemente cruza la línea, logra superarlo… ¿pero cómo se supone que eso tenga sentido?»
Si ya no podía pensar con claridad después de un beso, ¿cómo se suponía que iba a hacer “algo más”?
«… Aunque, claro, sí que me gustaría probar algunas cosas.»
Como lectora veterana que soy, tengo el gran objetivo de experimentar todo eso que solo parece posible en las novelas. ¿Acaso no estoy dentro de una novela para mayores de 19 años? Seguro que aquí no hay nada que esté prohibido.
El problema es que, tal como estoy ahora, ni siquiera puedo sostener una conversación normal con Lionel sin que me tiemblen hasta las pestañas.
Y cuando se complete el proceso de secularización… de verdad vamos a casarnos. ¿Qué voy a hacer entonces? Yo fui quien dijo, con total seguridad, que los esposos, por supuesto, comparten la misma cama.
Lionel también debe haberse dado cuenta de lo rara que he estado estos días. Me preocupa que malinterprete mi comportamiento y piense que lo evito porque ya no me gusta. Podría incluso decidir cancelar el compromiso. Aún no hemos certificado la versión revisada del contrato.
Mientras leía un libro de psicología, me tomaba la cabeza con frustración, cuando de pronto oí el sonido de la puerta de la biblioteca abriéndose.
«¿Hmm…?»
Las doncellas del ala secundaria sabían que yo pasaba la mayor parte del tiempo allí, así que, aunque fuera una zona de uso común, solían tocar antes de entrar. Eso significaba que quien había entrado probablemente era un sirviente del edificio principal… o un forastero.
—A esta distancia ya no debería haber problema.
Tras esa voz masculina tan familiar, comenzó a escucharse el roce húmedo y viscoso de dos cuerpos.
«¿Danteer…?»
Saqué la cabeza, confundida, y lo que vi me dejó completamente paralizada.
La doncella tenía la blusa completamente desabrochada, con el pecho expuesto, y la falda subida hasta el vientre bajo. En ese estado, apoyada contra la puerta, Danteer tenía el rostro enterrado entre sus piernas. Era incluso más impactante que la escena de sexo que había presenciado en la habitación de Vivian.
Danteer sostenía una de sus piernas sobre el hombro mientras movía la lengua con avidez. La doncella, por su parte, se inclinaba hacia atrás, gimiendo mientras se masajeaba los propios pechos.
No lo hacían para mostrarlo ni como provocación: era evidente que estaban completamente metidos en el acto.
—¿Te depilaste para enseñarme lo linda que está tu conchita?
Entre succiones ruidosas y lamidas hambrientas, apenas se daba tiempo para lanzar aquellas frases lascivas.
—Te portaste muy linda, así que te dejaré correrte cuanto quieras.
¡AH, HNGH, AAAH…!
Mientras le lamía el clítoris, introdujo tres dedos dentro de ella y empezó a moverlos violentamente, arrancando de la doncella un gemido desgarrado, casi un grito. Luego se oyó el chapoteo de fluidos salpicando por todas partes. Seguramente la cara y las manos de Danteer, y también el suelo, habían quedado empapados.
Klynn: ¿Cómo es que solo tenemos escenas +19 con este puerco de Danteer? Lo aceptaré, pero me ofende muchísimo.
—Ahora te la voy a meter, así que abre bien ese agujerito. Si fallas, te vas a arrepentir.
Para una lectora veterana de novelas para adultos, ese nivel de dirty talk* ni siquiera es tan fuerte.
*N/T: El arte de utilizar palabras subidas de tono para potenciar el deseo sexual
Y aun así, me costaba soportarlo estando completamente lúcida. Todo era demasiado real.
«Habría sido mejor hacer ruido y salir naturalmente de la biblioteca.»
Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. Solo me quedaba agarrarme la cabeza con desesperación.
Annad: Pobre Sascha, está bien salada. Siempre que está en esa sala Danteer entra para hacer sus líos. Jsjsjs

TRADUCCIÓN: KLYNN
CORRECCIÓN: ANNAD
RAW HUNTER: ANNA FA