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Capítulo 29

—Parece que tenemos visitas —dije.   

Ante mis palabras, Lionel también giró la cabeza y miró por la ventana.

—Esos otra vez…

Al escuchar su voz baja y murmurante, lo miré y noté cómo tenía el ceño completamente fruncido. Al darse cuenta de mi mirada, me dirigió una sonrisa forzada.

—Sé que la presencia de los invitados de Vivian le resulta incómoda en muchos sentidos.

Abrí los labios, sin saber bien qué responder. Que Danteer, Ardin y Halid entraran y salieran de la residencia Ruanax para cortejar a Vivian era algo que, desde mi perspectiva de lectora de la novela, sencillamente debía suceder.

Es como si hoy lloviera y mañana nevara; no es algo que una persona pueda evitar. Lo único que se puede hacer es prepararse con un  paraguas.

«Pero… ¿y si dijera ahora que me resulta tan incómodo que no lo soporto?»

¿Qué respondería Lionel entonces?

… No quería ponerlo en una situación difícil. Después de todo, no parecía que él los dejara entrar porque le agradaran.

—¿No será que les ha permitido el acceso por alguna razón en particular?

—Eso… es cierto.

—No se preocupe. No creo que vaya a cruzármelos tan seguido.

Le dediqué una sonrisa amplia, y él, observándome en silencio, soltó un leve suspiro.

—Pronto sabrá por sí misma por qué los he dejado entrar. Por ahora, aunque lo explicara, sería difícil de creer.

«… Esa frase.»

Lo que acababa de decir Lionel se parecía bastante a lo que yo misma había estado pensando dentro del carruaje. Lo de no poder explicar algo… que, aunque se dijera, resultaría difícil de creer.

Parpadeé un par de veces, observando con atención su rostro, cuando de repente la puerta del carruaje se abrió de golpe desde afuera.

El dueño de esa entrada sin la menor precaución no era otro que Danteer. Apenas unos segundos antes había estado sujetando a Ardin por el cuello… y ahora se atrevía a abrir la puerta del carruaje ajeno sin siquiera pedir permiso.

—¿Y bien? ¿Qué esperan para bajar?

Pude sentir una ira silenciosa en el perfil de Lionel, que miraba a Danteer.

«¿Cómo es que no le tiene ni una pizca de miedo?»

¿No lo había reprendido Lionel ya un par de veces? Si sigue comportándose así, ¿qué va a hacer si Lionel le prohíbe la entrada a la mansión? Aunque, bueno… seguramente saltaría la barda con tal de entrar.

—Ah, también está la sacerdotisa. Hola, Sasha.

Sonreí de forma algo incómoda e hice una leve reverencia. Sin que Danteer lo notara, tiré suavemente de la manga de Lionel desde atrás. Y es que tenía la clara sensación de que si no lo hacía, Lionel podría hacer algo impulsivo en ese mismo instante.

Tal como imaginaba, Lionel se detuvo un segundo y me miró.

—Su Excelencia, ¿por qué no bajamos ya del carruaje?

—… Está bien.

Lionel hizo un gesto con el mentón para que Danteer se apartara de la entrada, y bajó primero del carruaje. Luego me ofreció la mano para ayudarme, y tan pronto como mis pies tocaron el suelo, me tomó del brazo y lo envolvió con el suyo, sin darme oportunidad de soltarme.

—Oh, Sasha. ¿Saliste de paseo?

Vivian se acercó sonriendo con calidez, claramente contenta de verme.

—Sí. Fui al templo a ver al sacerdote de la diócesis.

—Ya veo.

Ardin también nos saludó a Lionel y a mí, uno por uno.

—He estado pensando todo el día en lo de ayer. ¿Se encuentra mejor?

—Sí, por supuesto.

Aunque no me agradaba del todo su interés, respondí con una sonrisa, sin dejarlo ver.

—Estábamos justo por ir a tomar el té en el jardín.

—Ya veo. Que lo pasen muy bien.

—¿Por qué no vienes con nosotros, Sasha? Ardin trajo un montón de postres de la pastelería más famosa de la capital.

¿Una invitación para tomar el té con Ardin y Danteer…?

«Ahora que lo pienso, no veo a Ilina. ¿Será que me está invitando en lugar de su doncella?»

—Están deliciosos. La competencia para conseguirlos fue muy reñida —añadió Ardin, sumándose a la invitación.

Estaba observando a Vivian con cierta desconcierto, sorprendida por su actitud inesperada desde el día anterior…

—Claro que sí —respondió Lionel por mí.

Cuando levanté la cabeza de golpe y lo miré, sus fríos ojos se curvaron con tranquilidad al encontrarse con los míos. Parecía haber leído mi curiosidad… y también entendía el motivo de mi vacilación. Por eso había respondido por mí.

Si hubiera estado sola, sin duda habría buscado cualquier excusa para evitarlo. Pero si Lionel estaba a mi lado… era una oportunidad de oro para presenciar en primera fila la guerra de miradas entre los protagonistas masculinos, con el cinturón de seguridad bien ajustado.

¡Sería un desperdicio dejarla pasar!

—Hmm… Entonces tendré que preparar otra taza para ti también, hermano.

Vivian dio instrucciones a las doncellas que esperaban a distancia, y estas empezaron a moverse con rapidez para preparar dos lugares más.

Poco después, los cinco nos sentamos alrededor de una mesa redonda en el jardín. Sobre la mesa había una gran variedad de postres de colores vivos, con un delicioso aroma dulce que los envolvía.

Lionel me sirvió una porción de pastel de chocolate decorado con cerezas. ¿Cómo pudo notar tan rápido cuál era el que me había llamado la atención? Tal como esperaba, su sabor hacía que las comisuras de mis labios se derritieran de placer.

«Ahora entiendo por qué era tan difícil conseguirlo.»

Mientras comía, los demás conversaban sin mí.

—Yo fui el primero en proponerme como su pareja para el cumpleaños del Príncipe Heredero.

—Una cosa es proponerse primero, y otra muy distinta es que Vivian acepte esa propuesta. No creo que usted ignore tal diferencia.

«Ah, así que por eso se estaban peleando antes, por quién acompañará a Vivian como pareja.»

—¿Y qué? ¿De verdad crees que ella aceptará una propuesta tuya?

—Debería cuidar su lenguaje. Yo solo respetaré la decisión de Vivian.

Fue entonces cuando Lionel, que había estado escuchando en silencio, intervino.

—No entiendo por qué discuten por algo tan inútil. Ella ya tiene un prometido.

«Cierto. No debemos olvidar a Halid Kalitas.»

Asentí por dentro.

Aunque su relación fuera buena o mala, en un evento oficial como el cumpleaños del Príncipe Heredero, lo lógico sería asistir con su prometido. De lo contrario, se expondría a rumores. Por más libertino que sea el mundo de esta novela de romance y fantasía, ese tipo de normas siguen existiendo.

—Hermano, pero yo ya… con Halid…

—Kalitas ha devuelto el acta de compromiso.

—Ah… así que al final fue eso.

—¿No habían hablado del tema ya?

Vivian dejó escapar un pequeño suspiro.

—Su reacción fue diferente a la que imaginaba. Pensé que lo aceptaría con gusto.

—¿Y qué vas a hacer ahora? —preguntó Lionel con rostro impasible.

—Todavía estoy pensando qué hacer. Esta vez tampoco me pidió que fuera su pareja…

—¿Vivian, le enviaste una carta de ruptura al Duque Kalitas? ¿Por qué no me dijiste nada? —preguntó Ardin, con expresión de sorpresa.

¿En serio le propuso ser su pareja a Vivian sin saber siquiera eso?

«Vaya… no tiene remedio, pero por eso mismo es más divertido.»

—No es precisamente una noticia agradable. Pensaba contártelo cuando todo estuviera resuelto.

—Aun así, si me lo hubieras dicho antes, podría haberte ayudado a pensar qué hacer…

Bajó la mirada con los ojos entristecidos. Con su brillante cabello rubio y su semblante dulce, lucía melancólico, como un gran perro triste al que su dueña ha dejado de mimar.

«Ese es el típico “caballero amable pero calculador”.»

Aunque supiera que todo era pura actuación, mientras no fuera mi problema, solo podía parecerme entretenido.

—¿Y tú qué opinas, Sasha?

La chispa del conflicto saltó de repente en mi dirección, y al girar la cabeza, me encontré con Danteer, que me miraba fijamente con la barbilla apoyada en la mano.

—¿Te interesa el baile de palacio?

—No.

Me gustaría que dejaran de hablarle al espectador justo cuando más entretenido está el espectáculo.

—Nunca has ido a uno, ¿cierto? ¿Quieres venir conmigo a mirar?

—No, gracias. Prefiero rechazar.

—No hace falta que lo rechaces, Sasha. A nadie le importará con quién me presente.

Este idiota libertino actúa como si hubiera dejado el sentido común en casa y solo viviera para el momento. ¿No puede ver la expresión de Lionel? ¿O la intensidad de su mirada? Hasta a mí me recorre un escalofrío por la espalda.



TRADUCCIÓN: KLYNN
CORRECCIÓN: ANNAD
RAW HUNTER: ANNA FA


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