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Capítulo 28

A pesar de ser similares en algunos aspectos, las dos facciones que rodeaban a Kang Ji-hyuk tenían algo en común: nunca mostraban sus verdaderas intenciones fácilmente. Kang Ji-hyuk había vivido toda su vida rodeado de personas así.

Siempre había tenido que reflexionar sobre en quién podía confiar y en quién no, tomando decisiones constantes durante sus 33 años de vida. Después de tanto tiempo, que ahora solo confiara en el dinero en lugar de las personas era completamente comprensible.

El dinero no tenía ni maldad ni bondad.

Y Yeon-woo…

Él no pertenecía a ninguna de esas dos categorías.

Cuando miraba a Yeon-woo, su mente quedaba en blanco. No necesitaba preguntarse si estaba escondiendo algo o si tenía segundas intenciones. Todo lo que Yeon-woo sentía o pensaba se reflejaba claramente en su rostro, como si no supiera que debía ocultarlo. Eso lo hacía adorable y terriblemente entrañable.

A veces, cuando apretaba los puños y mostraba un aire solemne, como si estuviera decidido a enfrentar algo, no podía evitar encontrarlo simplemente adorable.

Solo verlo le hacía sentir que era algo frágil, algo que debía cuidar y proteger con todo su ser…

«¿Y alguien se atrevió a levantarle una mano?»

La nuez de su garganta subió y bajó con fuerza. Kang Ji-hyuk sabía que, ahora que alguien había cruzado esa línea, no iba a dejarlo ir fácilmente.

─¿Dónde está?

Aunque la pregunta parecía fuera de contexto, Yang, el secretario, entendió inmediatamente a quién se refería: al hombre que ahora estaba encerrado en el sótano con brazos y piernas atadas.

No era raro que Kang Ji-hyuk ordenara capturar a alguien o incluso secuestrarlo. Pero esta situación era diferente. Todo se había llevado a cabo con prisa y de manera impulsiva.

Y la razón por la que aquel hombre estaba en el sótano era…

«Por ese chico.»

El chico que había provocado cambios en Kang Ji-hyuk. Aunque esos cambios aún eran pequeños, Yang no podía prever hasta dónde podrían llegar.

─Está en el sótano.

─¿Ah, sí?

Cuando Kang Ji-hyuk movió los dedos en un gesto para que continuara, Yang prosiguió:

─Se llama Lee Sung-hwa. Tiene 28 años y es el menor del grupo C. Es amigo de la infancia de Cha Jeong-sik; al parecer, empezó a frecuentar su casa desde la secundaria.

─Qué asco.

Yang pudo escuchar cómo los dientes de Kang Ji-hyuk crujían con fuerza. Aunque mantenía una expresión neutral, claramente estaba de mal humor.

Yang sabía que lo peor estaba por venir. Ya había dudado si revelar toda la información que poseía. Pero, al final, decidió que ocultarle algo al jefe no era una opción, aunque eso significara empeorar su humor.

Además, el momento era delicado. Kang Ji-hyuk había hecho algo que desafiaba las expectativas al aceptar una “persona” como pago de deudas. Y ahora Cha Jeong-sik no dejaba de alardear y esparcir rumores desagradables sobre él.

A pesar de todo, Kang Ji-hyuk se había mantenido sereno, como si realmente no le importara.

─Jefe…

─¿Mmm?

─Lee Sung-hwa… ha estado diciendo abiertamente que quiere comprar a Yeon-woo.

─¿Ah, sí?

El rostro de Kang Ji-hyuk se endureció. «¿Cómo se atrevía ese imbécil a decir algo así?»

─Sí. Incluso comentó que planeaba recibirlo como regalo para su cumpleaños número 29. Parece que realmente hubo conversaciones al respecto.

Si lo había atrapado antes de que las cosas avanzaran más, ¿debería considerarse afortunado o desafortunado? Kang Ji-hyuk ya tenía en mente lidiar uno por uno con todos los que habían acosado y herido a Yeon-woo, empezando por los menos importantes hasta llegar a los cabecillas, para asegurarse de que sufrieran una agonía insoportable. Pero ahora este hombre se había entregado directamente en sus manos.

Recordó el momento en que llegó y vio a Yeon-woo con los ojos cerrados, como si estuviera resignado, mientras aquel hombre alzaba la mano sin ningún remordimiento.

La alegría que había sentido cuando Yeon-woo lo llamó por primera vez desapareció al instante al ver aquella escena.

Por supuesto, incluso si no hubiera llegado a tiempo, no habría permitido que Yeon-woo fuera lastimado. Había colocado suficientes hombres a su alrededor para protegerlo.

Sin embargo, el hecho de que ese imbécil hubiera osado acercarse a Yeon-woo y amenazarlo era una verdad que no podía ignorar.

Lo que más le dolía era la actitud de Yeon-woo, que parecía aceptar toda esa situación como algo rutinario. ¿Cuántas veces había pasado por algo así?

Los ojos de Kang Ji-hyuk se enfriaron. Después de asegurarse de que ese hombre pagara, tenía la intención de disculparse sinceramente con Yeon-woo.

─¿Nos vamos?

Kang Ji-hyuk se quitó el reloj y arremangó las mangas de su camisa.

Por un momento, se permitió imaginar a Yeon-woo junto a ese imbécil en lugar de estar a su lado.

«¿Le habría sonreído? ¿Le habría dado de comer con la misma ternura?»

La comisura de sus labios se torció en una sonrisa amarga. Solo de pensarlo, se sentía asqueado.

Ese hombre nunca volvería a ver la luz del día. Kang Ji-hyuk ya había decidido que lo borraría por completo de la memoria de Yeon-woo, como si nunca hubiera existido.

─Vamos a encargarnos de esto.

─Sí, Señor.

Yang sabía que algo así podía suceder, pero aún se sorprendía por la intensidad de la reacción de Kang Ji-hyuk.

Pensó que quizá solo le rompería un brazo o una pierna, pero ahora… se preparaban para algo mucho más serio.

El secretario Yang observó la espalda de Kang Ji-hyuk mientras descendía al sótano, mordiendo con fuerza sus labios. Le preocupaba y temía profundamente que Kang Ji-hyuk, a quien servía con su vida, pudiera cambiar en una dirección no deseada.

***

«Tengo que levantarme tarde… decidir el menú del almuerzo y la cena también… ¿Podré hacerlo?»

Yeon-woo caminaba hacia su habitación con pasos pesados y sin ánimo. Cuando llegó a este lugar por primera vez, pensó que dormiría en la misma cama que él o, al menos, en un futón colocado en el suelo de la misma habitación. Pero todo había sido un simple error de su parte.

Kang Ji-hyuk le había dado una habitación enorme solo para él. Aunque ya había tenido una habitación en la casa de Cha Bae-joo, esta no se podía comparar con la actual.

Una cama tan grande y mullida que podía rodar de un lado a otro sin caerse.

Un baño con agua caliente que fluía sin interrupciones, ¡y hasta una bañera!

Un elegante escritorio de madera y una estantería repleta de libros. Era la habitación de sus sueños.

─¿Qué hago con eso?

Yeon-woo dejó escapar un suspiro profundo al ver una bolsa abandonada en una esquina. Aunque había guardado cuidadosamente las pertenencias de su madre en un cajón, no había hecho lo mismo con el cuaderno.

¿Debería tirarlo a la basura? No, si lo hacía, alguien podría recogerlo y leerlo. Si alguien lo encontraba… era evidente que acabaría en manos de Kang Ji-hyuk. Solo imaginar que él pudiera leer lo que estaba escrito hacía que se le pusiera la piel de gallina.

¿Debería salir a escondidas para deshacerse de él? Esa parecía la mejor opción, pero desafortunadamente era casi imposible.

Siempre que salía, lo hacía acompañado de Kang Ji-hyuk. Así que deshacerse del cuaderno sin que él lo notara era algo impensable.

─Debería tirarlo rápido.

También había pensado en esconderlo bien en este lugar. Pero esa idea le resultaba inquietante.

Aunque escribió en el cuaderno antes de saber quién era Kang Ji-hyuk, hablaba mal de él. No quería tenerlo cerca.

«¡Un momento!»

De repente, se le ocurrió una buena idea. 

«¡Claro, ¿por qué intentaba deshacerse de todo el cuaderno de una vez?! Podría arrancar las hojas poco a poco y desecharlas. Eso sí, rompiéndolas en pedazos tan pequeños que fueran irreconocibles. De esa manera, podría deshacerse del cuaderno sin que nadie lo supiera.»

Yeon-woo se felicitó a sí mismo por su brillante plan.

Ahora que había resuelto el problema del molesto cuaderno, era momento de hacer lo que debía. Con determinación, tomó su tablet.

***

A diferencia de Kang Ji-hyuk, quien estaba impecablemente vestido de pies a cabeza, Yeon-woo llevaba ropa de casa. Aunque estaba visiblemente nervioso, no podía evitar echarle miradas furtivas a Kang Ji-hyuk.

«Hoy también luce increíble.»

¿Cómo podía alguien ser tan perfecto? ¿De verdad eran de la misma especie?

Kang Ji-hyuk notó las miradas furtivas de Yeon-woo, pero fingió no darse cuenta. Si hacía un comentario, tal vez Yeon-woo dejaría de mirarlo de esa manera.

«¿Por qué no engorda?»

Observó el brazo delgado de Yeon-woo. Había estado alimentándolo bien y asegurándose de que descansara lo suficiente, pero no ganaba peso, lo que lo tenía preocupado.

«¿Debería darle bocadillos nocturnos también?»

Si le pedía que eligiera el menú de los bocadillos nocturnos, seguramente se asustaría. Kang Ji-hyuk imaginó el rostro de Yeon-woo con los ojos bien abiertos y los labios entreabiertos, y una sonrisa se dibujó en sus labios.

─¿Durmió bien, Señor?

─Sí, ¿y tú?

─Dormí muy bien.

Kang Ji-hyuk sonrió al ver la expresión seria de Yeon-woo, que parecía estar en pie como un general antes de una batalla. Estaba ansioso por saber qué saldría de su boca hoy. Aunque no había intención de presionarlo, verlo de pie así lo hacía querer pellizcarle las mejillas.

─El almuerzo de hoy es…



TRADUCCION: XIAO
CORRECCIÓN: M.R. 
RAW HUNTER: M.R.


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