Capítulo 26
—¡Chase, Chase!
Lo llamé impaciente, agitando su brazo. Chase, que parecía bastante concentrado (quizá interesado en el contenido de la película), arqueó una ceja con expresión irritada.
—¿Qué pasa? ¿Tienes hambre? ¿Quieres que te traiga algo?
—¿Qué? ¿Crees que solo pienso en comida?
—Hace rato sirvieron esos filetes que te gustan…
—Entonces tráeme tres porci… ¡No, no es eso! ¡Tengo algo importante que decirte!
—¿Importante? ¿Tienes sueño? Aunque lo tengas, no nos podemos ir hasta que termine la presentación. Fuiste tú quien insistió en venir, así que aguanta un poco.
—¿Acaso crees que solo como y duermo todo el día?
—¿No?
—…Sí.
Hoy especialmente, esa cara bonita de Chase que solo decía verdades me resultaba más irritante que nunca. Con lo seria que era la situación, darle un par de golpes a esos labios carnosos que solo hablaban de filetes hubiera sido perfecto.
Pero ahora no era el momento. Tiré con urgencia de la manga de Chase y pregunté en voz baja:
—Oye, ¿esta película tiene muchos inversores?
—¿Qué? Al principio de la presentación, el Director dijo que estaban al borde de cancelarla por falta de inversores…
—¡Entonces deberíamos invertir nosotros! ¿Qué te parece? ¡Sería genial, ¿no?!
Corté en seco el sermón que Chase estaba a punto de soltarme por no prestar atención. Él me miró con expresión atónita, como si no supiera qué decir. Aunque no era mi intención, sentí una pequeña victoria al haberlo dejado sin palabras.
—Bueno, finjamos que ya invertimos y vámonos a comer.
Chase, que había estado mordisqueando su labio inferior un buen rato, soltó un suspiro y me dio una palmada en la nuca antes de hablar. Era obvio que quería golpearme la cabeza, pero por el bebé en mi vientre, se limitó a pellizcarse el muslo para contenerse.
—¡No es fingir, deberíamos invertir de verdad! ¡Seguro que será un éxito! ¿No confías en mí?
—No. No confío.
—Confía en mí solo esta vez…
—Supongamos que te creo. ¿Tienes idea de cuánto cuesta producir una película? ¿Con qué dinero piensas invertir?
—¡Porque vamos a ganar una fortuna con los bienes raíces!
—¿Bienes raíces?
Chase frunció el ceño y se quedó un momento en silencio. Pero luego giró bruscamente la cabeza para clavarme su mirada, sus ojos negros brillando con una intensidad tan gélida que parecía congelar el aire alrededor. Hasta daba miedo.
—¿Te refieres a Garden City? ¿Al final lo compraste? ¡Te dije que no lo hicieras!
—¿Eh? ¡Pero tú mismo dijiste que lo comprara en ese entonces!
—¿No será que te estafaron? ¿Cuánto compraste? Véndelo ahora mismo, ¡rápido!
—¡No quiero! ¡Te digo que su valor aumentará cientos de veces! ¿Por qué no me crees?
—Si fueras tú, ¿te creerías? ¿A ti?
—¡Y qué tengo de malo!
—Mírate en un espejo. ¿Sabes lo idiota que pareces?
—¡Mejor eso que parecer un maldito como alguien que conozco!
—¿“Alguien”? ¿Te refieres a mí?
—¡Pues no seré yo!
Sin darme cuenta, solté en voz alta lo que pensaba, sintiéndome injustamente tratado. Pero seguía tan indignado que seguí resoplando con los ojos llenos de rabia.
—Cachorro, ¿no vas a bajar la mirada?
—Sí…
—¿Qué?
—La bajo…
A regañadientes, bajé la vista, pero aún tenía que decir lo que pensaba: «¡Los bienes raíces de Garden City se dispararán, y esta película será un éxito rotundo! »
Pero Chase daba tanto miedo que solo lo dije mentalmente. Últimamente estaba más tranquilo, pero nunca sabías cuándo ese maldito leopardo negro mostraría sus colmillos y me devoraría. Qué tipo tan desagradable…
Entonces, alguien detrás de mí me tocó el hombro con un leve golpecito de sus dedos.
Al voltear, era Abel otra vez. Sobresaltado, me quedé parpadeando, confundido. ¿Por qué me llamaba? ¿Acaso había vuelto a interesarse en Chase?
—Oye, Junior. No estaba escuchando a propósito, pero alcancé a oír lo de Garden City…
—¿Eh? ¿Qué pasa con Garden City?
Para mi sorpresa, el tema no era Chase, sino los bienes raíces. Desconcertado, miré de reojo a Chase, pero él también parecía igual de perdido, observando a Abel en silencio.
Entonces Abel, con una sonrisa, me mostró la pantalla de su teléfono:
—Acaba de salir una noticia de última hora. Van a levantar las restricciones de desarrollo. Parece que tu apuesta fue un éxito, ¿no?
—¿Qué? ¿Ahora mismo? ¿En serio?
Aunque siempre estuve seguro, no esperaba que el anuncio llegará en el momento perfecto. Emocionado por ganar mi primera “lotería”, sin pensarlo agarré fuertemente la mano de Abel. Noté que se sorprendió, y aunque me sentí un poco culpable, estaba demasiado eufórico. Me giré hacia Chase y exclamé triunfante:
—¡Ves! ¡Te dije que tenía razón!
✧─── ・ 。゚★: *.✦ .* :★. ───✧
[Mayordomo Bruno]
[Llamadas perdidas: 15]
[Mayordomo Bruno: ¡¡¡Joven maestro, ¿por qué no contestas??? 6:14 PM]
[Mayordomo Bruno: ¿Viste las noticias? ¡Es una locura! ¡Vamos a nadar en dinero!!! 6:14 PM]
[Mayordomo Bruno: ¿Puedo retregarselo en la cara al Vicepresidente ese? 6:14 PM]
[Mayordomo Bruno: Mejor no… esa víbora es capaz de cualquier artimaña 6:14 PM]
[Mayordomo Bruno: Me muero por provocar al Vicepresidente… 6:19 PM]
[Mayordomo Bruno: Me pica la lengua… me voy a morir… 6:20 PM]
[Mayordomo Bruno: ¿Por qué no contesta? ¡¡¡¿No sabe que esto es enorme?!!! 6:20 PM]
[Mayordomo Bruno: ¡¡¡¡Ay, el mayordomo Bruno se muere de la emoción!!!! 6:20 PM]
[Mayordomo Bruno: ¿Le presumo al Vicepresidente? je, je. 6:31 PM]
[Mayordomo Bruno: ¡Uy, no! 6:31 PM]
[Mayordomo Bruno: ¡¡Joven amo, guardemos esto en secreto, ¿entendido?!! 6:31 PM]
[Mayordomo jajajajaja cálmese jajajaja. 6:39 PM]
[Lo siento, estaba en un evento con el teléfono en silencio TT_TT jajajaja 6:39 PM]
Al salir apresuradamente del salón del evento, mi teléfono estaba enloquecido. No podía contener la risa nerviosa. Le dejé un mensaje al mayordomo Bruno pidiéndole que me llamara cuando viera los mensajes, y abrí las noticias. Un hermoso titular me recibió:
[Gobierno anuncia sorpresivamente levantamiento de restricciones en Garden City. Ante controversia por “escasez de oferta”, juegan la carta de liberar zona restringida. La selección de constructores podría comenzar a finales del próximo mes.]
Con una sonrisa de oreja a oreja, le mostré mi teléfono frente a la cara de Chase:
—¡Admite rápidamente que estabas equivocado!
—¿Equivocado en qué?
—¡En ignorarme! ¿Lo admitirás o no?
—…Espera un momento.
Chase se pasó las manos por la cara varias veces, todavía con expresión incrédula, y preguntó aturdido:
—¿De verdad levantaron las restricciones?
—¡Sí, te lo estoy diciendo! ¿Crees que solo vivo engañando?
Sabía que era mi única oportunidad de alzar la voz frente al maldito leopardo negro, así que hasta golpeé el suelo con el pie mientras alzaba la voz. El Chase que normalmente me habría regañado por ser insolente parecía aún conmocionado, mirando al vacío con ojos aturdidos mientras murmuraba:
—No puede ser… ¿Este cachorro en serio tiene poderes adivinatorios?
—¿Poderes? ¡Ah, sí! ¡Exacto!
Recordé la excusa vaga que le había dado a Chase cuando me presionó sobre cómo obtuve esa información y moví la cabeza con nerviosismo. Chase me lanzó una mirada sospechosa desde arriba, su expresión claramente dividida entre creerme o no.
La verdad es que incluso a mí me daba un poco de vergüenza insistir en esta afirmación absurda, pero ahora que tenía pruebas, decidí ponerme la capa de descaro y seguir adelante.
—¡Yo tengo poderes!
—¿Un cachorro psíquico…?
—¡Si Chase puede tener náuseas matutinas por mí sin razón alguna, entonces yo también puedo tener poderes!
Pero pensándolo bien, en un mundo donde la gente puede convertirse en leopardos negros o cachorros, «¿qué hay de increíble? ¿Es más raro que un leopardo negro tenga náuseas por un cachorro, o que una cachorro adivine el futuro? Para mí, es lo mismo.»
Sin embargo, Chase claramente no pensaba igual. Se pasó la mano con brusquedad por el flequillo, frunciendo el ceño como si la situación fuera ridícula.
—¿Eso es lo mismo? ¡Claro que hay una razón!
—¿Qué razón? Ambas cosas son igual de absurdas.
—Las náuseas empáticas existen. Esto tiene bases médicas.
—¿Qué bases médicas pueden explicar que tengas náuseas por mí?
—No es que las náuseas empáticas tengan bases médicas, es que…
—¿Qué?
—…
Chase se quedó callado por un momento, como si se hubiera quedado sin palabras, y solo movió los labios. Luego, sin razón alguna, comenzó a morderse el labio inferior antes de girar la cabeza bruscamente, como si algo más lo estuviera molestando.
Después, adoptó una expresión seria y guardó silencio un buen rato. No sabía qué tanto conflicto interno estaba mostrando. ¿Por qué actuaba así de repente?

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA