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Capítulo 20

No pudo evitar notar su propio balanceo, incapaz de mantener el equilibrio. Karlyle también lo sabía. Este no era Karlyle Frost. En sus treinta años de vida, esto nunca había sucedido. Era la única vez.

Y Karlyle no podía imaginarse haciendo esto de nuevo con nadie más que Ash.

─… Supongo que sí.

Karlyle solo quería a este hombre frente a él.

─Es un honor.

Al ver su rostro sonriendo complacidamente, Karlyle aflojó su brazo alrededor de la espalda de Ash. La mano que había caído débilmente pronto se cerró en un puño. Sus dedos se curvaron dolorosamente bajo el dorso huesudo de su mano. La cabeza le palpitaba al darse cuenta de lo que acababa de ocurrir.

Había sido el propio Karlyle Frost, y no nadie más, quien había dicho que no quería emociones innecesarias en la relación. Además, ahora… pensaba que deseaba a Ash Jones.

La comprensión que le trajo ese cruel hecho apuñaló dolorosamente a Karlyle. Sin darse cuenta, su expresión se desmoronó un poco. Sus cejas, que habían formado una línea recta y seca, se curvaron en sentido inverso, siguiendo la ansiedad de su corazón, y sus labios se endurecieron. Ash lo notó sin dificultad.

─¿Karlyle?

─… Creo que debería lavarme.

Poner la expresión que había llevado toda su vida era hoy excepcionalmente doloroso, así que Karlyle intentó apartarse por un momento. Sin embargo, Ash lo detuvo. Empujó suavemente al hombre que intentaba levantarse y dijo:

─Míreme, Karlyle.

─……

Cuando aquella voz llena de preocupación le alcanzó, no pudo endurecer más su corazón. Karlyle que había evitado su mirada hasta entonces, volvió los ojos hacia Ash. Bajo su cabello despeinado que nunca antes había visto así, un par de ojos lo observaban únicamente a él.

Las emociones que una vez había reconocido ahora asomaron sin darle oportunidad de reprimirlas. Un deseo posesivo brotó en él. Quería fijar su mirada y obligarle a mirarlo una y otra vez.

─No se ve bien. ¿Le duele mucho?

─No.

─¿O fue tan malo?

La pregunta lo dejó sin habla por un momento. Acostumbrado a demostrar cosas con resultados, Karlyle desconocía por completo la evaluación del acto sexual posterior. Los omegas siempre le decían que había sido bueno, pero Karlyle no le atribuía ningún significado a esa valoración. Ciertamente, seguía las lecciones, a menudo las aplicaba, y sabía que eso satisfacía a su pareja, pero eso era todo.

Pero era obvio en qué contexto se interpretaría su silencio. Ese tipo de silencio no era positivo. Y Karlyle no quería disgustar a Ash.

Incluso antes de tener una idea clara de lo que sentía por Ash Jones, una cosa era segura. Quería complacerlo. Le gustaba que se riera por él, pensó para sí mismo mientras continuaba esta ridícula parodia.

─…Fue bueno.

Además, era cierto que le gustaba. Una respuesta que habría hecho que su abuelo saltara de indignación. Así de complicada era la situación. Desde ser un alfa y ser abrazado salvajemente por otro alfa, hasta tener problemas durante el celo por no poder controlarse adecuadamente, hasta el placer ridículo que sentía por este acto, todo era vergonzoso y humillante.

Pero al mismo tiempo, su orgullo no le permitía admitirlo. Karlyle no era una persona honesta, pero no era de los que llevaban la situación a un mal camino solo para proteger su orgullo. 

Entonces Ash sonrió radiante. Sus labios se curvaron amorosamente contra su frente.

─Me alegra oírlo.

Su voz no sonaba tan ansiosa. Sabía que no era alguien que se dejara influenciar por las palabras de Karlyle. Desde el beso que le succionó el alma hasta el sexo que finalmente le proporcionó placer en lugar de dolor, todas eran técnicas imposibles de aplicar con la experiencia ordinaria. 

Entonces de repente cayó en cuenta sobre cuántas personas habrían pasado por la vida de Ash antes de conocer a Karlyle. Sintió un gran disgusto. Era una sensación similar a la que experimento cuando vi al personal de la recepción mirándolo fijamente en el vestíbulo del hotel.

─A mí también me gustó.

La otra mano de Ash, sin tocar su cabello, se deslizó hacia abajo. El agujero hinchado seguía ligeramente abierto, incapaz de cerrarse por el pene de gran tamaño que se había introducido. Una sensación de escozor se apoderó de él cuando su dedo tocó la membrana mucosa.

Se estremeció y sus muslos se sobresaltaron ligeramente. El dedo de Ash frotó el agujero por donde fluía el semen blanco y se clavó dentro. La incomodidad que había ido aumentando lentamente ante las acciones de Ash desapareció. En cambio, la excitación tomó su lugar rápidamente.

─El agujero de Karlyle es tan estrecho que pensé que no podría meterlo.

El delgado dedo se clavó en sus acaloradas paredes interiores, su espalda se contrajo y apretó el dedo. Ash rio lánguidamente.

─Cuando entré, no me soltó y apretaba tanto que pensé que me volvería loco.

─Sus palabras… son excesivas.

Contrariamente a la palabra “excesivas”, su cuerpo se calentó. Su voz dulce y cariñosa susurraba obscenidades, haciendo que sus paredes internas se contrajeran y relajaran repetidamente. El pene, que había perdido fuerza y estaba flácido, se puso gradualmente más y más duro. No sabía si ya se había acostumbrado, pero mi interior reaccionaba a cada movimiento que lo llenaba.

─¿No le gusta que le hablen sucio? Me adaptaré a ti, Karlyle.

Preguntó Ash con voz pícara. El dedo anular de Ash, que se había hundido profundamente hasta la raíz, comenzó a arañar suavemente el interior. Arqueó la espalda y se mordió el labio, con los ojos entrecerrados de forma lujuriosa.  HAA, se le cortó la respiración.

─¿A qué sé… refiere con… aah… eso de adaptarse?

─¿Le gusta que sea suave o le gusta que sea dominante? ¿Le gusta el juego de roles? ¿O los juguetes?

La voz que preguntaba por sus preferencias era muy tranquila. Karlyle no entendía nada y, en cambio, centraba todos sus sentidos en los dedos de Ash. Sus muslos se cerraban y abrían repetidamente. Los dedos de sus pies se crisparon. Sus dedos, ligeramente doblados de forma cóncava, rozaban suavemente sus paredes internas.

─Ash, eso, hmm, otra vez, la sensación, ¡ah…!

─Pero no podemos evitarlo, Karlyle. Si dejo el semen dentro, luego será peor para ti.

Un escalofrío recorrió la espalda de Karlyle, al escuchar aquella palabra vulgar que apenas entendía. Los dedos de Ash tantearon lujuriosamente su interior, como si solo estuviera raspando semen.

Los dedos que vagaban ambiguamente por sus zonas sensibles terminaron rozando, casi por accidente, ese lugar blando. Los dedos de sus pies se tensaron involuntariamente.

─Ah, hmph, uh, uh…

Los gemidos seguían saliendo. Era extremadamente difícil contener los sonidos cuando esa zona era estimulada. Era diferente a soportar el dolor. Los ojos de Ash, que habían estado sonriendo, volvieron a entrecerrarse.

Ash retiró los dedos con expresión preocupada. Sintió que algo tibio se alejaba, y luego se sintió vacío. Apretó el trasero involuntariamente.

─Si sigue actuando tan provocadoramente, no podré soportarlo.

Karlyle abrió los ojos, jadeando. Cuando miró a Ash con ojos lujuriosos, este, con un suspiro algo áspero, puso la mano tras la espalda de Karlyle y lo levantó.

─Si seguimos así, Karlyle podría salir lastimado, así que no podemos.

Ya habían pasado dos horas, pensó Karlyle. Pero fue él quien quiso detenerse. Mirando a Ash, sin saber qué hacer, Ash simplemente lo levantó.

Karlyle bajó la mirada, sorprendido por la increíble situación. Ahora que… Ash lo sostenía en brazos, se levantó.

─Vamos a lavarnos

─Ash. Bájeme.

─Bueno.

Ash rió juguetonamente. Luego se señaló la mejilla. Los ojos de Karlyle se abrieron de par en par.

─Si me da un beso, lo bajaré.

Karlyle cerró la boca. Era imposible que hiciera algo tan vergonzoso. Pero antes de que pudiera decidirse a protestar o resistirse, Ash con una audacia desconcertante lo levantó en brazos y entró con él al baño. Aunque la distancia fue breve, su corazón latió con fuerza, abrumado por la incredulidad.

Karlyle era un hombre de 1,85 metros de altura. Era imposible que un hombre así pudiera hacer algo así. En cuanto a peso, pesa alrededor de 80 kilos, y levantar ese peso no era difícil para Karlyle, pero esto, esto… 

─Por si acaso, pise con cuidado.

Antes de que la confusión de Karlyle alcanzara su punto álgido, Ash lo bajó. Karlyle se apartó de Ash sin dudarlo. Sin embargo, en cuanto sus pies tocaron el suelo, Karlyle se detuvo ante la sensación desconocida.

Le dolía mucho la cintura. Le dolía la espalda y un hormigueo entumecedor le recorría la columna vertebral.  Como si lo hubiera esperado, Ash rodeó la cintura de Karlyle con los brazos y lo abrazó por detrás.

─Lo lavaré.

Dijo Ash, besándole la nuca como si fuera obvio. La vergüenza le invadió, pero no le importó el gesto cariñoso de Ash. Era agradable.

─No hace falta que lo haga.

─¿Seguro que no quiere?

A diferencia de antes, cuando se había retirado sin vacilar, esta vez Ash insistió. Quizás fuera la intimidad compartida después de entrelazar sus cuerpos, pero algo le impedía a Karlyle rechazarlo por completo. Respondió con silencio un consentimiento tácito, y Ash volvió a rozar con sus labios su nuca. Acto seguido, Karlyle y él entraron en la ducha.

El espacioso baño, acabado en mármol negro, tenía una elegante estructura con detalles de madera revestida. Ash abrió el grifo mientras cerraba la puerta de la ducha, que tenía espacio para tres adultos.

El agua, a una temperatura agradable, goteaba lentamente, mojándole el cuero cabelludo. Su cabello gris oscuro se le pegaba gradualmente. Los dedos de Ash se extendieron desde atrás y le acariciaron el cabello. Podía sentir los firmes músculos de su pecho apretados contra su espalda. El calor de su cuerpo y el tacto resbaladizo de su piel húmeda. Ash sacó el gel de ducha del estante que había junto a la ducha.

La palma enjabonada frotó lentamente su piel. La mano que descendía de su cuello recorrió su pecho y presionó suavemente su pezón. Karlyle torció ligeramente la cabeza y cerró los ojos. Un breve gemido resonó por el baño con una intensidad inusual.

La mano que había estado acariciando su pecho bajó hasta su estómago, donde sus abdominales eran claramente visibles. Las burbujas subieron y se disiparon en el agua, y mientras tanto, la palma que le había estado frotando el bajo vientre llegó hasta su ingle. Ash apretó suavemente su pene erecto. 

─Ash.

─¿Mm?

─Ahí no tiene, ah, aah, no, no tiene que…

─Tiene que lavarlo todo, Karlyle.

Karlyle se estremeció y se apartó. Miró a Ash, jadeando. La expresión de Ash no era muy diferente. Era la misma que tenía cuando le toco la espalda. Entonces, algo en su interior se encendió.

El rostro mojado de Ash transmitía una sensación distinta a cuando estaba húmedo sobre la cama. Había en él una inocencia indefinible, pero al mismo tiempo algo profundamente erótico. 

Su mirada se fijó en su frente recta, su nariz recta y las gotas de agua que corrían por su fría mandíbula. Ash se acercó más. La mano de Karlyle bajó. Sintió dos penes llenando su palma. El suyo y el de Ash.

La mano de Ash se superpuso al dorso de la mano de Karlyle. Era imposible sujetar los genitales que se tocaban con una sola mano, así que simplemente levantó la palma. Karlyle fue empujado gradualmente hacia atrás. Su espalda tocó la fría pared de mármol. Ash dejó escapar un largo suspiro caliente y mordió los labios de Karlyle. 

Karlyle movió la mano usando la mordida como señal. Los miembros calientes que rozaban su palma tenían formas diferentes. El pene recto de Karlyle y el pene ligeramente curvado de Ash se frotaban con fuerza. El glande, por donde empezaba a fluir el líquido preseminal, se sentía extraño. El líquido resbaladizo, igualmente transparente, pero con una viscosidad distinta a la del agua, corría por su glande. 

Sentía que iba a correrse en cualquier momento, probablemente por la excitación de antes. AH, HMM, HAA, UGH. Karlyle puso fuerza en sus piernas, que estaban a punto de ceder. Le hormigueaba la cintura. 

Su lengua, que sabía a agua, se mezclaba vertiginosamente. Gotas de agua resbalaron por su cabello y se deslizaron entre sus labios. El beso era tan pegajoso como el movimiento de la parte inferior de su cuerpo. Sus lenguas se entrelazaban en un frenesí. No podía dejar de gemir desde la garganta. Sacudía su pene con tanta fuerza que le dolían los brazos.

Incluso la masturbación le era poco común desde su juventud, así que todos estos movimientos le parecían vulgares. Eso avivó su excitación. Al mismo tiempo, algo abrumador surgió de su interior.

La persona que le tocaba se sentía tan encantadora y cariñosa. Karlyle entrecerró los ojos, sintiendo que se estaba volviendo loco. Ash le chupó la lengua. Karlyle arqueó la espalda y dejó escapar un suspiro brusco.

Sentía la parte inferior de su cuerpo rígida. Karlyle se estremeció y agarró sus penes con un poco más de fuerza. Ash apartó los labios y mordió el cuello de Karlyle. Le escoció el cuello al sentir un mordisco agudo. Sintió como si lo succionaran con fuerza y su piel hormigueo. 

No podía soportarlo más. Cerró los ojos con fuerza con un placer insoportable. Sus labios se estremecieron y se separaron. Su pene palpitó y pronto el semen brotó. El líquido blanco que fluyó se deslizó por la mano de Karlyle.

Pronto fue arrastrado por el agua y cayó al suelo. El semen de Ash se le unió. Karlyle se quedó mirando fijamente al ver cómo los dos semen se mezclaban y formaban una masa blanca.

Fue el clímax definitivo, algo que nunca antes había probado.



TRADUCCIÓN: MOKA
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ANNA FA


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