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Capítulo 18

Un hombre apareció junto a la ventana con una gran canasta redonda colgando de su cuello.

—Lord Blooming, ¿quién quiere qué… ¡Dios mío! 

El hombre había reconocido a Violet. Cayó al suelo de culo, tembloroso y asustado, le preguntó a Winter,

—¿D-debería arrodillarme, Señor? 

—Por supuesto, ¿sabes quién es ella? 

Respondió Winter con gravedad. El hombre rápidamente asumió una posición de rodillas. Violet, sorprendida, lo agarró del brazo y lo levantó.

—¡No hay necesidad de eso! La Casa Real fue disuelta hace tres años y aunque no lo hubiera sido… Mi esposo está siendo travieso. 

El hombre se levantó, sintiéndose a la vez agraviado por Winter y tocado por el apoyo de la princesa. Se quitó el sombrero y se quejó con Winter.

—¡Me dio un susto! ¿Por qué burlarse de un pobre hombre como yo? 

—Tú mismo tienes la culpa por ser tan crédulo. Apuesto por Dowser —respondió, sacando unos billetes de su billetera. El hombre trajo adelante una gran pizarra que colgaba de su espalda, procedió a escribir el nombre de Winter y la cantidad apostada junto al nombre del luchador—. Crack Dowser.

Winter le explicó esto a Violet, quien miraba fijamente.

—Primero, debes saber que esto es legal. Lo que estoy apostando es que Dowser será el primero en este combate en hacer sangre. 

—Debes estar bromeando. ¿También te estás burlando de mí? 

—¿Qué parte de esto parece una broma? —respondió Winter.

Violet sintió una nueva ola de sorpresa al darse cuenta de que no lo era; parecía extraño que existieran apuestas así y más aún que fueran legales.

El hombre con la canasta de efectivo alrededor del cuello le preguntó a Violet. 

—¿Por quién apostará, Princesa? ¡El luchador por el que haga su primera apuesta lo considerará un símbolo de honor de por vida, estoy seguro! 

—Apostaré la próxima vez. 

Violet intentó rechazarlo y Winter señaló a los luchadores.

—Has apostado en carreras de caballos antes, ¿verdad? 

—Sí, fui algunas veces con mi padre cuando estaba vivo. 

—Piensa en los jugadores como caballos. 

—Son personas. 

—Aún así, considéralos caballos y elige, como si estuvieras eligiendo un semental para criar con tus yeguas. 

—Winter, eso es extremadamente grosero de tu parte… —Violet se tapó la boca, pero ya era demasiado tarde. 

Winter ya lo había oído y estaba sonriendo; el hombre, que había estado riéndose al mencionar los sementales, se estremeció cuando Violet dijo la palabra “grosero”. 

Winter habló. 

—Casi lo siento por ti, eso fue demasiado fácil. 

—Retráctate de lo que acabas de decir, fue demasiado vulgar, retráctate. 

—Claro, me retracto. Solo lo dije para que me llamaras grosero —Winter dijo, calmándola. Señaló con la barbilla hacia el estadio, recordándole que apostara.

Estos atletas realmente le recordaban a los caballos de carreras. Su piel brillaba y, a pesar de sus enormes tamaños, no había un músculo en sus cuerpos que pareciera sin propósito.

Violet miró cuidadosamente a su alrededor antes de señalar a un jugador en particular.

—Parece estar en muy buena forma. 

—Santor Tan, una elección sólida. 

El nombre de Violet fue escrito en la pizarra.

Veinte minutos después, alguien lanzó un golpe y finalmente hizo sangrar a su oponente. El árbitro pidió una pausa.

—¡Es Santor! —gritó alguien, el público comenzó a corear su nombre; los cánticos continuaron mientras sacaban a Santor del estadio por lanzar un golpe, lo cual estaba en contra de las reglas.

La sangre la sorprendió, pero comenzó a interesarse ahora que entendía mejor las reglas. Verlo tenía una atracción extraña, como la comida picante, quizás era porque había vivido en un lugar oscuro y tranquilo durante los últimos tres años, como un tipo de topo, pero cualquier cosa nueva y desconocida le resultaba interesante.

A medida que el juego continuaba, muchas personas llegaban a su palco y los saludaban, Winter a menudo estallaba en carcajadas mientras hablaba con estas personas; Violet nunca lo había visto reírse como un niño en los tres años que lo había conocido.

Si ella hubiera muerto, él sería mucho más libre y desinhibido de lo que era ahora.

Violet encontró extraño que, aunque había sido la línea de sangre de Winter la que había hecho posibles los intercambios de cuerpo, al final no le había ayudado mucho.

* * *

Cuando regresaron al hotel y se refrescaron, eran las nueve de la noche.

Winter dejó el hotel de nuevo para ir a un mercado nocturno cercano y regresó con una bolsa de sus donas cruller favoritas; las donas calientes, recién hechas, estaban cubiertas de azúcar.

—No me digas que ella tampoco va a comer esto. ¿Se da cuenta de lo quisquillosa que es? —gruñó Winter.

Tenía motivos para hacerlo, había comprado algo de pescado frito en el estadio para la cena, pero Violet no había podido comer mucho; quizás al notar que a Winter le gustaba el plato, hizo lo posible por comer todo lo que pudo, pero a pesar de sus esfuerzos, su plato quedó en gran parte intacto.

Dado que la comida que los aristócratas generalmente disfrutaban tampoco le gustaba a Winter, entendía cómo podía sentirse Violet.

Cuando llamó a la puerta, Violet apareció con su camisón.

Se veía tan increíblemente elegante incluso estando sola así, Winter la miró maravillado.

Su camisón era elegante, había un periódico en la mesa con algo de té y una canasta de madera con galletas. Debía tener hambre, como él había esperado.

—¿Qué sucede? —preguntó ella.

—Nada —Winter volvió a cerrar la puerta.

Había escuchado a Tulin parloteando como siempre sobre cómo en la casa de los Lawrence alimentaban a los bebés con caviar; Violet había estado expuesta a todo tipo de comida de calidad durante toda su vida y, reconociendo los esfuerzos de Tulin, no se había contenido en elogiarlo. 

Gracias a ella, Tulin estaba más satisfecho con su trabajo estos días de lo que nunca había estado.

Pensar que estaba considerando darle unas donas que había comprado en la calle, se le podría llamar tonto.

Se estaba alejando cuando la puerta se abrió de nuevo y Violet le agarró del brazo.

—¿Hice algo mal hoy? 

Violet parecía preocupada. Winter se dio la vuelta para mirarla.

—¿Qué podrías haber hecho mal? Estoy seguro de que solo mis acciones fueron dignas de crítica. 

—Ah… Lo siento. 

No estaba allí para desquitarse con ella, pero Violet aparentemente había entendido mal, pensando que él resentía su desaprobación de algunos de sus comportamientos más rudos de hoy. 

Parecía avergonzada.

Winter vio esto y la agarró del brazo, llevándola a la habitación con él, le tendió la bolsa.

—Compré estos porque tenía hambre, pero no puedo terminarlos todos. 

—¿Qué son? 

—¿Nunca has visto donas así? 

—No, nunca las he probado —Violet olfateó la bolsa y soltó una pequeña exclamación de deleite—. Huelen maravilloso. 

Se sintió aliviado.

Los dos se sentaron a la mesa. Violet sacó una dona dulce cubierta de azúcar y cuando el azúcar se derramó de la dona sobre la mesa, se detuvo, indecisa.

—Oh, cielos…

—Está bien, no te preocupes por eso, así es como se supone que deben comerse. 

Tranquilizada, tomó un mordisco tentativo de la dona. Al ver a Winter dar un gran mordisco, abrió más la boca y también dio un gran mordisco. Violet masticó, se tapó la boca y dijo. 

—¡Dioses, esto es encantador! 

Sonaba completamente diferente de cuando había dicho “Esto es agradable” mientras comía el pescado, decepcionada pero educada.

Violet devoró la dulce y masticable cruller; Winter notó el azúcar cubriendo sus labios y sonrió. Violet parpadeó.

—¿Por qué te ríes? 

—Es lindo. 

—¿Qué quieres decir? 

—Solo estamos nosotros dos en esta habitación, no pensarás que me estoy llamando lindo a mí mismo, ¿verdad? 

Las palabras eran tan desconocidas que Violet no supo cómo responder; había sido una niña precoz, madura pero nunca linda, no había habido muchas ocasiones en las que la hubieran felicitado por algo después de cierta edad.

Mientras Violet se preguntaba confusa qué había encontrado lindo en ella, Winter se recostó en su silla, apoyó su pierna en una silla diferente y bebió de una taza de ron.

—Si te gustan la sirvienta y el cocinero, puedes llevarlos contigo a la Casa Blooming. Les pagaré extra por su esfuerzo. 

—No, está bien. 

Ella sacudió la cabeza.

Había conocido a Lulu y Tulin en la capital; le encantaba cómo conversaban con ella incluso sobre las cosas más triviales, no quería que los vieran ignorándola y menospreciándola en la mansión o en sus ocasionales momentos de locura.

Recordar cómo se paraba en las fiestas de té, viendo a la gente insultarla en su cara, le hacía sentir un nudo en el pecho. Miró a Winter, queriendo cambiar la conversación.

—Cierto, tenías que recibir un beso. ¿Deberíamos hacerlo ahora? 

—Por eso vine. 

—Ya veo. 

Violet se levantó, se paró frente a él, puso sus manos en sus hombros y plantó sus labios ligeramente sobre los de él como solía hacerlo.

—¿Eso es suficiente? 

—Para nada. 

—Dijiste que querías un beso. ¿Hay algún problema? —dijo Violet, inclinando la cabeza con confusión. Winter se levantó, apartó el periódico de la mesa y levantó a Violet por la cintura, sentándola sobre la mesa.

Ella lo miró hacia arriba.

—No se supone que te sientes en las mesas así. 

—Podemos si estamos besándonos. 

Winter se apoyó con un brazo en la mesa y bajó la cabeza, cuando sus rostros estaban a punto de tocarse, Winter se detuvo y la miró a los ojos.

¿Por qué no la estaba besando de inmediato?

Violet se tensó, inclinándose hacia atrás un poco, Winter la agarró por la cintura y la acercó hacia él. Violet estaba sacudida mientras miraba la cara de Winter, que ahora estaba muy cerca; sus rasgos masculinos, su cuello y su complexión no se percibían como amenazantes, extrañamente, en cambio, sintió curiosidad.

¿Qué tipo de beso quería? Tan pronto como ese pensamiento cruzó su mente, sus labios tocaron los de ella. Parecía que tenían métodos completamente diferentes incluso cuando se trataba de besar.

Cuando sus labios se tocaron, Violet se quedó quieta, esperando el toque ligero habitual. Sí, él la había puesto tensa, pero seguramente terminaría pronto.

Pero cuando Winter movió sus labios para envolver los de ella, mordió su labio inferior e hizo un movimiento de búsqueda con su lengua entrando en su boca… Se echó hacia atrás e intentó empujarlo.

—¿Q-qué estás haciendo…?

La queja de Violet fue ahogada cuando los labios de Winter cubrieron los suyos nuevamente, sus manos débiles fueron apartadas por el enorme agarre de Winter. Separó sus labios y empujó su lengua dentro; nunca había sentido algo remotamente parecido a esto antes, se congeló.

Estaba tan sorprendida que olvidó resistirse o siquiera responder; su cerebro dejó de funcionar al darse cuenta de que él había tomado el control de su boca. Winter envolvió su mano alrededor de su cuello y lo acarició como si estuviera acariciando a un animal pequeño.

Había tenido la intención de continuar si podía, pero al darse cuenta de que Violet estaba teniendo dificultades para respirar, Winter lamentablemente la soltó.



RAW HUNTER: Sunny
TRADUCCIÓN: Sunny
CORRECCIÓN: Agnes
REVISIÓN: Araldir



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