Capítulo 16
En lugar de responder, Yeo-woon asintió con la cabeza. La vez anterior, cuando el otro llevaba ropa deportiva y una gorra calada hasta los ojos, le había parecido bastante intimidante. Ahora, aunque iba impecablemente vestido con un uniforme formal, los piercings que relucían en sus orejas seguían acentuando su presencia. Bastaba con cruzarse con su mirada para que el corazón de Yeo-woon se acelerara. Tanto, que si el otro le preguntara de pronto “¿Cuánto tienes?”, no le habría sorprendido en absoluto. Respiró hondo, intentando calmarse.
—La vez anterior…—dijo Yeo-woon, rompiendo el silencio.
El hombre, que estaba presionando opciones en la pantalla del POS, alzó la vista. Su mirada era tan penetrante que Yeo-woon dudó si había sido buena idea hablar.
—Estabas alimentando a un gato, ¿verdad? Ahí enfrente…
—… ¿Vives por aquí?
—No. Es que… la otra vez te pregunté por una dirección.
—¿Me conoces?
—No.
—Entonces, ¿por qué finges que sí?
—… Parece que no te acuerdas. Aquel día, cuando te toqué el hombro para preguntarte, te asustaste mucho. Yo sí lo recuerdo…
La mirada del hombre se detuvo en el rostro de Yeo-woon con extraña intensidad antes de apretar los labios y negar con la cabeza. Sin saber por qué, a Yeo-woon le dio un vuelco el corazón, le molestaba que no lo reconociera. En cambio, el otro parecía visiblemente molesto, aunque no estaba claro el motivo.
Él manipuló la máquina POS un par de veces más, confirmó que la tarjeta de Yeo-woon había sido insertada en el lector y procedió a cobrar el pedido. Con un sonido BIP, el ticket de compra comenzó a imprimirse. Arrancó el recibo, lo colocó sobre la tarjeta y se lo extendió al cliente.
—Su pedido.
—Hyung, ¡se nos acabó el cheesecake ya cortado! Hay que ir a la cocina a partirlo — interrumpió otro empleado desde atrás.
—… Aquí tiene su ticket —repitió el hombre, corrigiéndose con voz plana.
—… ¿?
—…
Pareció darse cuenta demasiado tarde de lo absurdo de la situación. Detrás de él, los otros trabajadores de medio tiempo volvieron la cabeza, conteniendo las risas. El rostro del hombre comenzó a enrojecer poco a poco, desde la nuca hasta las orejas, que se tiñeron de un rojo intenso. Yeo-woon observó el espectáculo completo antes de aceptar, por fin, la tarjeta y el ticket.
No se atrevió a reírse abiertamente frente a alguien tan colorado, así que, apretando bien su tarjeta, regresó a su mesa, agachó la cabeza y guardó un minuto de silencio (mental) por la dignidad perdida del pobre empleado. Cinco minutos después, cuando le llevaron su bebida y el pastel, Yeo-woon abrió su laptop, y con más concentración que cuando escribía su currículum, se dedicó a redactar una reseña en el portal de empleos. Al releer lo escrito, sonrió satisfecho, sin llegar a los insultos, transmitía una furia elegantemente cáustica.
[Jeong Se-hyung
Voy a tu casa como a las 9. 감]
[Jeong Se-hyung
¿Voy con las manos vacías?
Okey
T]
No tenía motivo para limpiar la casa —sus amigos no venían— y, al fin y al cabo, aunque lo hiciera, era obvio que para la mañana siguiente todo estaría igual de desordenado. «Total, puedo levantarme una hora más tarde y listo.», pensó Yeo-woon mientras cerraba la pestaña del portal de empleos. Poco a poco, comenzó a distraerse, abrió y cerró noticias de actualidad, leyó un par de los webtoons que seguía, y de pronto, como si se le ocurriera de la nada, buscó el nombre de aquella cafetería.
Reseña de ‘ewkj****’ ★★★★★ (180 recomendaciones)
“Como es un local nuevo, ¡los baños están impecables! El café está regular, pero para lo que se sirve por esta zona, no está mal. Lo importante: el chico que atiende está buenísimo. Con él de empleado, hasta los pisos de aquí van a subir de precio.”
Reseña de ‘vkflz****’ ★★★★★ (162 recomendaciones):
“¡El americano es súper económico! ~ La combinación del pastel con el café es perfecta, y el chico que atiende… bueno, eso sí que está para comérselo.”
Reseña de ‘ewkj****’ ★★★★☆ (130 recomendaciones):
“El café no era nada del otro mundo, pero de vez en cuando viene un gatito de visita. ¡Ah! Y hay un empleado que está para enmarcar, jajaja.”
Reseña de ‘alqwk****’ ★★☆☆☆ (2 recomendaciones / 150 no recomendaciones):
“¿Qué pasa con las reseñas de este lugar? ¿Esto es marketing viral o qué? Mmm… Creo que soy más guapo yo. Eso sí, el café es barato y decente.”
Reseña de ‘kkjja*’ ★★★★★ (120 recomendaciones / 1 no recomendación):**
“Como es de mi barrio, pasé por casualidad y ¡hasta pensé que era una sala de ensayo de alguna agencia! ~ Al principio no lo creía, pero es la primera vez que veo reseñas tan convincentes… Gracias :)”
La vez anterior no se le había ocurrido mirar las reseñas del café, solo había revisado la puntuación. Pero al abrir la sección de comentarios, descubrió que una buena parte de las opiniones elogiaban el atractivo de los empleados. Yeo-woon alzó la vista y observó al hombre que se movía con premura al otro lado de la barra. «Así que este es el motivo por el que un café tan escondido tiene tanta clientela… ¿De verdad será por él?»
—…
—…
Mientras lo miraba fijamente, sus miradas se encontraron. Por alguna razón, el otro frunció el ceño y fue el primero en apartar bruscamente la vista.
Yeo-woon, que acababa de dejar un comentario en la sección de reseñas como si firmara un libro de visitas, cerró su portátil y tomó un sorbo de café. Mientras escuchaba la música que sonaba suavemente de fondo y jugueteaba distraído con las manos, añadió un toque final al dibujo que había hecho antes en una servilleta, un pequeño punto de lágrima bajo el ojo del personaje.
No es que lo hiciera con especial intención. Simplemente le gustaba dibujar. Siempre había sido así.
─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───
Se quedó dormido como si se hubiera desmayado tras correr toda la noche. Cuando ya estaba profundamente sumido en la inconsciencia, escuchó un timbre familiar. Yeo-woon, que había estado tapándose los oídos con la almohada, no pudo soportar el ruido y se incorporó, tanteando a su alrededor. El timbre sonaba cada vez más fuerte hasta que por fin logró agarrar el teléfono.
—¡Dígame! — contestó algo agresivo al descolgar. Si el muy cabrón no tenía un asunto importante, lo mataría.
—… Ah, sí.
Yeo-woon, que ni siquiera había abierto los ojos, respondió con una voz inesperadamente calmada. Hasta él mismo notó que su postura se había vuelto más sumisa.
—Ah, joder, qué ruido…
La llamada no duró mucho. Para entonces, Yeo-woon ya estaba completamente despierto. Dejó el teléfono sobre la cama y gateó por el suelo hasta agarrar a Se-hyung y sacudirlo.
—Se-hyung, despierta. ¿Eh? Despierta y mírame.
—¿Qué pasa…?
Yeo-woon obligó a levantarse a Se-hyung, cuyos ojos estaban hinchados como pelotas, y sin soltarlo le dijo.
—Dame una bofetada, anda.
—Vale.
SLAP. Se-hyung le dio una palmada en la mejilla sin pensarlo mucho. Yeo-woon, que sintió un dolor instantáneo, le respondió con un cabezazo que lo tiró de nuevo a la cama. El otro empezó a quejarse de que le zumbaba la cabeza. Así que no era un sueño…
—Me han dicho que vaya a trabajar.
Al oír eso, Se-hyung parpadeó, hizo una mueca y respondió.
—¿Qué mierda dices? ¿El sitio de ayer? ¿No era tu entrevista programada? ¿Esto no será una estafa telefónica?
—Jeje.
Cuando Yeo-woon soltó una risita torpe, una expresión de disgusto apareció en el rostro de Se-hyung. Apretó los dientes como si estuviera a punto de darle una paliza.
—¡Eres un maldito suertudo…! Felicidades, cabrón. ¿Entonces ahora te mudarás? Dijiste que si conseguías el trabajo te irías a vivir cerca.
—Bueno, primero voy a echar un vistazo a las opciones. No hay prisa, ¿no?
—No te dejes estafar por las prisas. Mira bien varias opciones antes.
—Sí, tienes razón.
Yeo-woon no pudo contener una sonrisa, riendo con ganas. Pero entonces, un pensamiento fugaz lo dejó helado de golpe.
—… Ayer no marqué asistencia en el juego.
—¿Qué asistencia?
—¡Ah, es por tu culpa!
Pateó a su amigo, que seguía tirado en el suelo, y encendió el ordenador. El otro, encogido, murmuró entre dientes.
—Duele… Deja el juego un poco. ¿Qué pasa si no juegas un día?
—¡Pero si pierdes las recompensas diarias si faltas solo un día!
Da igual. Era inútil esperar que lo entendiera alguien cuyo repertorio de videojuegos se limitaba al Tetris y al Buscaminas. Yeo-woon tecleó su contraseña y accedió. Aunque sabía que no recuperaría las recompensas perdidas, le entró cierta urgencia.
Pasó la pantalla de carga con un personaje monísimo. Cuando apareció el pueblo donde había cerrado sesión la última vez, unas letras rojas fueron lo primero en recibirlo.
[¡El buzón está lleno! No se puede usar la subasta. Por favor, vacíe el contenido del buzón.]
Confundido, hizo doble CLIC en el cartero que tenía delante y abrió el buzón. Dentro, encontró 20 páginas repletas de correos. Con ocho mensajes por página, había 160 correos solo por faltar un día. Y para colmo, al ver que el botón de “reclamar todo” no funcionaba, se dio cuenta de que todos incluían objetos adjuntos.
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[HalloweenGaji] Dinero de Año Nuevo |
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[PríncipeGuisante] Es tu mesada^^ |
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RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SPOOKYBOOGIE
CORRECCIÓN: YOUZHAO
REVSION: GOLDRED