Capítulo 16
Por más que intenten, las personas que fingen estar inconscientes de alguna manera se delatan, especialmente cuando se les toca. Incluso respiran de manera diferente. Pero Cassis había ocultado esas señales tan naturalmente que no había sospechado sinceramente de él. Continuó acostado, inmóvil y respirando regularmente.
Lo observé un poco más de cerca, pero no detecté nada fuera de lo común. Era bastante desconcertante. Quiero decir, si realmente estaba despierto, ¿podría permanecer tan calmado y no delatarse? O tal vez estaba siendo demasiado sensible y simplemente interpretaba demasiado una acción tan común como moverse en el sueño. Aun así, lo observé cuidadosamente desde donde estaba sentada.
«Hmm…»
Entonces, de repente, tuve la idea de explicar la situación.
—Se siente tonto hablar con una persona inconsciente, pero… —comencé a hablar suavemente, como si estuviera reflexionando para mí misma—. Ojalá supieras lo apenada que estoy por no haber podido protegerte antes.
«Si Cassis realmente estaba desmayado, entonces no pasaba nada. Pero si no lo estaba, entonces entendería por qué las cosas habían sucedido de esa manera.»
—Simplemente no era el momento ni el lugar adecuado para actuar —lentamente comenzaba a esperar que pudiera escucharme—. Pero ahora puedes estar tranquilo, eso no volverá a suceder. Ahora me perteneces, lo que significa que nadie más se atreverá a abusar de ti.
En esta familia, se respetaba la propiedad. Así que, una vez que me lo entregaran, ni siquiera Lante Agrece podría volver a tratar a Cassis como lo hizo ese día. Comencé a acariciar su cabello de nuevo.
—Me aseguraré de que salgas de este lugar con vida —declaré.
Era tanto una promesa a Cassis como una declaración de resolución para mí misma. Pero incluso mientras decía esas palabras, la pregunta que me había atormentado desde que vi a Cassis por primera vez resurgió. ¿Realmente podría lograrlo? La respuesta estaba por verse.
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Tal como Roxana había sospechado, Cassis había estado completamente despierto durante su visita. Pero, para ser precisos, nunca se había desmayado.
Después de decretar que Cassis pertenecería a Roxana, Lante Agrece dirigió su atención a sus guardias.
—Limpien eso de mi zapato —gruñó.
—Sí, Maestro.
Un guardia corrió hacia adelante, se arrodilló y comenzó a usar su propia camisa para limpiar la sangre de la punta del zapato de Lante, parecía más un esclavo asustado que un soldado. Desde donde estaba tirado, Cassis observaba la escena con disgusto. Cuando Lante finalmente se fue, Cassis fingió desmayarse por agotamiento.
—¿Qué desea que hagamos con su juguete, Lady Roxana?
—Llévenlo a una habitación vacía en mi ala de la casa.
Era una voz familiar, pero antes de que tuviera tiempo de procesarlo, dos hombres fornidos lo levantaron por los brazos. Se dejó caer contra ellos como si estuviera completamente inconsciente.
—¿Quién es este nuevo juguete para que el maestro lo aplastará personalmente hasta convertirlo en una pulpa sangrienta? —el guardia a la izquierda de Cassis habló en voz baja después de haber avanzado unos pasos desde el vestíbulo.
Si lo que el guardia acababa de decir era cierto, entonces aparentemente no era normal que Lante se involucrara personalmente en castigar a la presa que caía en la guarida de los Agrece.
—Olvídalo, seres inferiores como nosotros no deberíamos preocuparnos por esos asuntos. Además, ¿a quién le importa quién es? —el otro guardia, a su derecha, se mofó antes de responder—. Una vez que estos juguetes entran en el complejo Agrece, nunca salen con vida.
El primer guardia asintió en silencio.
Los guardias parecían creer en el acto de Cassis, ya que no estaban muy atentos a él. Continuando con su mentira de estar inconsciente, Cassis trató de calcular la distancia entre donde había estado y a dónde lo llevaban. Necesitaba conocer la disposición de la mansión Agrece si quería escapar en la primera oportunidad, incluso consideró huir mientras lo llevaban.
Pero dudó.
Aún en su estado debilitado, derribar a los dos guardias no habría sido un problema, pero no estaba seguro de poder encontrar la salida y escapar sin ser descubierto después. Lo que empeoraba la situación era su visión debilitada, por lo que solo tenía un rango de visión limitado. Si la causa hubiera sido veneno en lugar de hechicería, imaginaba que su recuperación podría haber sido más rápida. De cualquier manera, huir del complejo en ese momento seguramente terminaría en su recaptura. Aun así, a pesar de lo precipitado que pudiera ser un plan de escape, vacilaba, ya que no estaba seguro de sí tendría otra oportunidad.
—¿Es la primera vez que Lady Roxana tiene un juguete, verdad? —comentó uno de los guardias.
—Sí, y probablemente sea el juguete más afortunado de todos. Los otros jóvenes amos y damas lo habrían destrozado desde adentro, luego habrían dado las piezas que consideraran inútiles a los perros en cuestión de días —respondió el otro.
Al escuchar el nombre de Roxana, los oídos de Cassis se aguzaron. “Roxana Agrece”. Si era honesto consigo mismo, había estado bastante sorprendido al descubrir que la chica que lo había estado visitando en la mazmorra no era otra que una hija de Lante Agrece. Sin embargo, ese descubrimiento también lo ayudó a comprender mejor lo que estaba sucediendo.
No sentía ni traición ni engaño. Tales cosas solo importarían si ya se hubiera establecido una confianza entre ellos, en cambio, sentía como si finalmente estuviera viendo la luz del día después de una larga neblina. Para Cassis, era mejor estar seguro de la identidad de una persona que sospechar ciegamente lo peor. Por supuesto, esto daba lugar a otras preguntas, como si la afirmación de la chica de que sus intenciones eran honorables era realmente cierta. Cassis no era ni ingenuo ni tonto como para tomar tales palabras al pie de la letra.
{—Prometo que no te decepcionaré. Haré todo lo posible por educarlo.}
{—Me aseguraré de que estés a salvo hasta que escapes de este lugar.}
Roxana había hecho ambas declaraciones, pero solo ella sabía si había alguna verdad detrás de ellas. Mientras los tres continuaban avanzando, parecía haber alguien bloqueando su camino, Cassis cerró los ojos de nuevo e intentó agudizar sus otros sentidos.
—¡Oh! ¿Cómo está, Mi Señora?
Los guardias se tensaron al saludar al recién llegado.
«¿Mi Señora?», Cassis reflexionó.
Su frente se frunció levemente ante el repentino encuentro. Recordó que se rumoreaba que los Agrece eran un clan numeroso. Su padre Roussel Pedelian había tomado solo una esposa, pero Lante Agrece supuestamente tenía más de diez, estaba claro que esta persona frente a ellos era uno de los Agrece.
—Ese niño… no está muerto, ¿verdad? —la mujer hablaba con una voz tenue que parecía fuera de lugar entre la naturaleza ruda y tosca de los Agrece.
Para Cassis, sonaba aún más fuera de lugar debido a su audible temblor. Debió haber confundido su pose inerte con un cadáver. Además, estaba cubierto de sangre por todas partes, Lante había contribuido a su lamentable estado no hace mucho tiempo, pero incluso antes de esa escena, Cassis ya estaba bastante maltrecho.
—No, Mi Señora. Solo está inconsciente —respondió el guardia de la izquierda.
—Mi Señora, ¿puedo preguntar por qué está aquí lejos del ala este? ¿Acaso iba de camino a ver a Lady Roxana? —preguntó el de la derecha.
Los guardias claramente intentaban cambiar de tema. Era casi como si prefirieran que no viera a Cassis en su estado actual. Entre su reacción y la actitud de los guardias, Cassis dedujo que esta mujer no estaba familiarizada con la sangre y la violencia.
«¿Acaban de mencionar a Roxana?»
Al mencionar su nombre, su mente hizo una doble toma.
«Entonces… ¿podría ser la madre de Roxana?»
—Escuché que Xana consiguió un nuevo juguete, así que me preguntaba si podía verlo — comento la mujer.
—Este es su juguete, Mi Señora.
—¡¿Este niño?! —su voz había sido tan aguda que el genuino shock de la mujer acerca de que el niño frente a ella fuera el nuevo juguete de su hija era palpable.
«¿Un juguete?»
Reiteradamente escuchar la palabra, no lo hacía menos desagradable para Cassis.
—Entonces… ¿Xana le hizo esto, a este pobre niño? —su tono estaba lleno de incredulidad.
—No, Mi Señora. Esto no fue obra de Lady Roxana, sino del Maestro Agrece.
La mujer dejó escapar un suspiro silencioso mientras el guardia explicaba. Justo cuando Cassis comenzaba a relajarse ligeramente, el sonido de pasos ligeros como plumas cosquilleó en su oído.

RAW HUNTER & TRADUCCIÓN: SUNNY
CORRECCIÓN: EVIE
REVISIÓN: LUMA