Capítulo 15
—¿Una carta de amenaza?
En medio de la reunión, Mark mostró el papel con el rostro endurecido. El original había sido entregado a las autoridades, así que solo les quedaba una copia. El contenido de la tosca carta amenazante, hecha con recortes de revistas, no era muy extenso.
[¡Que caiga el juicio de Dios sobre el Alfa dominante!]
Josh le dio la vuelta al papel por ambos lados antes de pasárselo a Seth. Luego Seth se lo pasó a Henry, y Henry a Isaac. Tras revisar el papel uno por uno, Mark rompió el silencio.
—Normalmente filtramos todas las cartas de fans y las bromas de los antifans que llegan a la oficina, pero esto es distinto.
—No tiene dirección en el sobre.
Ante el comentario de Josh, Mark asintió con la cabeza.
—Alguien la dejó directamente en el buzón. Pero no aparece en ninguna cámara de seguridad. ¿Cómo es posible?
Seth murmuró con rostro serio.
—Entre todas las personas que visitan este lugar, ¿quién pudo…?
Todos callaron, al parecer con la misma idea en mente. Mark continuó hablando.
—Actualmente, todas las personas que entran y salen de la mansión llevan al menos un año trabajando aquí. Las agencias aseguraron que fueron contratadas tras verificar sus antecedentes… Aun así, será mejor tenerlos a todos en observación por si acaso.
—¿Será cosa de alguna organización religiosa?
Ante la pregunta de Isaac, Mark negó con la cabeza.
—No podemos llegar a esa conclusión solo con esto. Podría ser un disfraz, o uno de los involucrados podría estar ligado a ese grupo. Dejando eso de lado, lo que más nos urge ahora es superar la fiesta que se viene sin problemas.
—¿Fiesta?
En cuanto Mark mencionó el tema, Seth repitió sorprendido. Pero en seguida exclamó un “ah” al darse cuenta. Todos lo miraron con compasión cuando se tomó la cabeza con gesto de angustia.
Se trataba de una fiesta para promocionar una película próxima a comenzar su rodaje, a la que Chase asistiría. Como su papel era casi protagónico, era lógico que estuviera invitado.
«¿Y tenía que llegar justo ahora una carta de amenaza?»
Josh suspiró en silencio. Además, últimamente había atentados frecuentes contra los Alfas dominantes. Keith Pittman, propietario de la productora y Alfa dominante, también había sido víctima de uno. Dado su nivel de fama, era casi esperable que fuera blanco de ataques. Pero en el caso de Chase Miller, el riesgo era aún mayor.
Mientras Chase permanecía en casa, todos disfrutaban de tranquilidad. Pero eso se había acabado. Mark habló con semblante serio.
—Primero, discutamos qué hacer durante la fiesta. El lugar será la mansión del señor Pittman y…
Todos guardaron silencio y prestaron atención a sus palabras. Al final de su explicación, Mark añadió:
—Todos trajeron su frac*, ¿verdad? Preparen bien su ropa. Si alguien no tiene, mañana alquilamos todos juntos. ¿De acuerdo? A ver, ¿quién no tiene?
*N/T: El frac es un traje de gala masculino muy formal, caracterizado por una chaqueta corta al frente y con cola larga atrás. Se usa en eventos elegantes como galas o recepciones oficiales.
Levantó la mano y miró a todos. Nadie levantó la suya. Mark entonces dijo, decepcionado:
—¿Maldita sea, solo yo?
Maldijo por lo bajo, y Henry le respondió con fastidio:
—¿Frac, en serio? ¿Por qué tenemos que ir disfrazados de pavos reales también nosotros? ¿No basta con los trajes normales de trabajo?
—Nos dijeron que fuéramos bien vestidos, así que no hay opción —contestó Mark de forma indiferente.
Entonces, Josh e Isaac cruzaron miradas. Él sonrió.
—A Josh le queda bien el frac. Lo estoy esperando con ansias.
—A Josh le queda bien hasta no llevar nada.
Ante el comentario apático de Seth, todos lo miraron. Antes de que Josh pudiera responder, Isaac preguntó con el rostro endurecido:
—¿Cómo sabes eso?
Henry frunció el ceño con disgusto y se echó hacia atrás como si algo lo repeliera. Seth, desconcertado, respondió rápidamente:
—¿Qué? ¿Por qué me miran así? ¡Si todos fuimos de vacaciones juntos a Miami!
—Ah.
—Ajá.
Todos, al recordar de pronto aquel momento, giraron la cabeza con indiferencia. Isaac miró a Josh con el rostro mucho más relajado.
—Es cierto. Habíamos ido a surfear en ese entonces.
Con una expresión nostálgica al rememorar, Josh asintió.
—Sí, fue divertido.
En ese tiempo, aún no se habían unido a P.I.T, así que habían pasado bastante tiempo juntos, incluyendo vacaciones. Para Josh, fue una época de buenos recuerdos, pero Henry no opinaba lo mismo.
—¿Y eso fue hace cuánto ya? No vuelvo a ir contigo, maldito. En cada lugar que íbamos, te llevabas detrás a todas las chicas… y a los chicos también.
—Es que Josh no solo es guapo, también tiene buen cuerpo. Es inevitable —soltó Isaac de forma repentina, como si fuera una broma—. Aunque es un poco bajo de estatura.
—Gracias —replicó Josh con sarcasmo.
Seth se rió y lo apoyó.
—Sí, ese es el único defecto de Josh.
«Estos idiotas.» Josh no dudó y le dio un pequeño golpe a Seth en la parte de atrás de la cabeza, con cuidado para no hacerle daño. Seth lo miró con fingido reproche y luego agregó, en tono juguetón:
—Gracias a él, también nosotros tuvimos muchas citas. A mí me gustaba salir con Josh. Las chicas eran quienes nos hablaban primero, así que no teníamos que esforzarnos en ligar.
—Eso sí era una ventaja. Si yo no estuviera casado ahora…
Isaac miró enseguida a Mark. Justo había intervenido para dar su opinión, pero enseguida tosió con incomodidad.
—Creo que será mejor que llame a casa.
Mark se marchó rápidamente, y Josh, al apartar la mirada de su espalda, notó que el rostro de Henry reflejaba un visible malestar. Estaba mirando a Isaac con una expresión de enfado. «¿Dije algo que pudiera haber molestado a Henry?» Josh trató de recordar, pero no le vino nada a la mente.
Al observar con cuidado, se dio cuenta de que Henry parecía dispuesto a armar una pelea con Isaac. «¿Debería quedarme para intervenir si es necesario?» Se lo pensó por un momento, pero se dio cuenta de que no valía la pena. Para su sorpresa, Henry simplemente se levantó sin decir nada y se marchó. Claro que no se fue sin lanzarle una última frase a Josh:
—Te toca la sala de monitores.
—Entendido —respondió Josh con simpleza, y añadió con una sonrisa—. Que descanses, Henry.
Henry lo miró en silencio. Como la mayoría de los Alfas, su rostro atractivo mostraba una expresión difícil de leer. Un momento después, Henry soltó una breve maldición antes de girarse y salir. Josh también se levantó, justo cuando cruzó la mirada con Isaac.
—¿…Tienes algo que decirme?
De pronto recordó que Isaac parecía estar a punto de decirle algo antes. Isaac abrió la boca, pero en lugar de responderle, desvió la mirada hacia Seth, quien estaba revisando nuevamente el plan de seguridad que habían preparado antes. Entonces volvió a mirar a Josh y le sonrió como de costumbre.
—Nada, lo hablamos después.
—…Está bien.
«¿Era algo personal?»
No tenía sentido insistir, así que Josh se dio la vuelta y se dirigió a la sala de monitores.
—Hm.
Mientras revisaba las pantallas una por una, se detuvo de pronto. La cámara que apuntaba al dormitorio de Chase no funcionaba bien. Al reportarlo a Mark, este le respondió como si ya lo supiera.
[—Está rara desde hace días. Vi que incluso la grabación se había cortado… Estaba pensando que deberíamos hacerle una revisión. El otro día, Laura me dijo que deberíamos quitar esa cámara de la habitación. Desde su punto de vista, es una invasión demasiado directa a la privacidad. Para ella debe ser muy inquietante. Si por algún motivo llegara a filtrarse… Ya sé que entre nosotros no habría nadie capaz de eso, pero desde su posición, no puede confiar completamente.]
Josh comprendió que cuando Mark hablaba de la grabación cortada, probablemente se refería al día en que él mismo la había borrado a propósito. Fingiendo no saber nada, respondió con tranquilidad:
—Tiene razón Laura. De todos modos, hay otras cámaras. No es necesario tener una en el dormitorio…
[—Bueno, en fin, por eso no la he arreglado. Estaba pensando en simplemente apagarla. Me da algo de inseguridad eliminarla por completo…]
Sin llegar a una conclusión definitiva, Mark colgó la llamada. Josh se quedó observando la pantalla en silencio. Tal como había dicho Mark, la cámara del dormitorio parpadeaba de vez en cuando, y la calidad de imagen no era muy buena.
Mientras pensaba en ello, justo en ese momento, Chase apareció saliendo del baño.
Estaba completamente desnudo. Por un instante, Josh se quedó completamente embobado. A pesar de lo mala que era la imagen, el físico perfecto de Chase y su rostro eran claramente distinguibles.
Con el cabello aún húmedo, se quitó la toalla y la arrojó descuidadamente al pie de la cama antes de sentarse. Permaneció inmóvil por un momento, como sumido en sus pensamientos, y de repente levantó la cabeza. Josh, sin quererlo, sintió como si sus ojos se hubieran cruzado a través de la cámara, aunque sabía que era imposible.
Chase abrió los labios. Cuando su boca se movió, como si murmurara algo, la pantalla se apagó de golpe.
—¿Qué…?
Josh se levantó de golpe, exclamando sin darse cuenta. Parpadeó varias veces, pero la imagen seguía completamente en negro. Miraba alternativamente la pantalla y la puerta, en una breve lucha interna.
«¿Debería correr hasta allá? No irá a pasar algo como la vez anterior, ¿verdad? Espera… aquella vez fue durante un celo. Ahora no hay ninguna señal de eso. Solo salió de la ducha, lo sabes.»
Aun así… justo cuando se giró para salir, la imagen volvió de repente, tal como había desaparecido. Josh se detuvo en seco y volvió a mirar.
En la pantalla, Chase ya estaba acostado en la cama. Su cuerpo estaba cubierto por una delgada sábana.
—…Ha. —Josh soltó un suspiro contenido y se dejó caer pesadamente en la silla.
«…¿Qué se supone que debo hacer?»
No podía simplemente pedir que apagaran la cámara después de haber recibido una carta de amenazas. Pero tener que ver eso cada vez era una forma de tortura.
Con culpa y autodesprecio, se frotó el rostro con fuerza. Finalmente, Josh le pidió a Mark que lo asignara a la seguridad exterior durante un tiempo. Así reduciría las probabilidades de ser arrastrado por el aroma de feromonas, lo cual era una gran ventaja. Aunque su cuerpo terminaría más cansado.
Y pasaron unos días hasta que, por fin, amaneció el día de la fiesta de Keith Pittman. Desde temprano, la tensión se sentía en toda la mansión. Era como si hubieran pasado toda una semana preparando solo este día.
Mucha gente iba y venía en la mansión. Expertos en corte, coloristas, masajistas… Todo tipo de especialistas se encargaban de arreglar a Chase de pies a cabeza, dejándolo como un pavo real.
—Ni siquiera los famosos tienen que pasar por esto —comentó Isaac, negando con la cabeza como si solo verlo ya lo agotara.
Josh pensaba lo mismo, aunque por una razón diferente.
«¿No sería suficiente con hacer menos? Ese hombre podría ir a la fiesta recién despertado y aun así todos lo adorarían. Y si lo arreglan encima de eso…»
Cuando Chase apareció finalmente, con el cabello teñido y toda la preparación completa gracias a los especialistas, todos pensaron lo mismo.
Los zombies se van a duplicar.
—Prepárense para lo peor esta noche.
Mark habló con rostro tenso, advirtiendo al grupo. Nadie se atrevió a bromear. Todos, excepto Seth, se armaron incluso con sus armas de fuego, subieron al auto con rostros serios y pronto abandonaron la mansión.
***
Aunque era una fiesta de promoción para la película, probablemente Keith Pittman decidió celebrarla en su propia mansión por motivos de seguridad. Según se decía, para este día su equipo de seguridad había contratado temporalmente a un gran número de nuevos escoltas. En el auto camino a la mansión donde se celebraría el evento, Josh pensaba en Keith Pittman.
Un magnate de fama mundial, generador de escándalos amado por los medios, un Alfa dominante y una celebridad.
Pero lo más importante era que él era el jefe de Emma. Antes y ahora, Pittman siempre había sido un hombre peligroso. Y eso resultaba aún más inquietante para un hermano mayor con una hermana bonita.
Cuando Keith Knight Pittman compró su primera empresa de entretenimiento y se metió al negocio, muchos pensaron que lo hacía para convertirse él mismo en artista, que había intentado montar su propia agencia y había invertido mal. Otros decían que lo hacía para poder elegir a su antojo los papeles de sus futuras producciones.
Pero por supuesto, todos estaban equivocados. Nunca había aparecido frente a una cámara. Y eso que, como la mayoría de los Alfa dominantes, tenía una apariencia espectacular.
De todos los rumores que circularon en su momento, el único que seguía persistiendo era el que decía que había comprado la empresa solo para poder elegir fácilmente a sus parejas según su gusto. Aunque a los Alfa dominantes se les suele conceder cierto tipo de indulgencia, su vida libertina siempre terminaba por hartar al público general.
Y Keith Knight Pittman no era una excepción. Bastaba entrar a una tienda de cualquier gasolinera para encontrar su rostro en la portada de un periódico, acompañado por alguna despampanante belleza. Por eso, la mayoría podía afirmar con seguridad que lo reconocerían al instante si se lo cruzaban por la calle. Claro, que algo así ocurriera era tan improbable como ganar la lotería.
Fue por eso que, cuando Josh escuchó por primera vez que Emma había conseguido trabajo como su secretaria, no pudo evitar decir algo desagradable, a pesar de que creía que una hermana adulta debía hacerse cargo de sus propias decisiones.
{—¿No tenías otro lugar al que ir?}
Emma, notando claramente su disgusto, respondió con sarcasmo.
{—Si sabes de uno mejor que ese, ¿por qué no me lo presentas tú, Josh?}
No, no conocía ninguno mejor. Por culpa de la caótica vida amorosa de Pittman, Josh pasó varios meses preocupado, temiendo que Emma pudiera salir lastimada. No era como en la secundaria, cuando podía asustar a los idiotas que la seguían por los pasillos. Esta vez, ni siquiera estaba cerca para protegerla.
La única cosa que le daba algo de consuelo era que el llamativo aspecto de Pittman estaba a años luz del tipo de hombre que solía gustarle a Emma. Por desgracia, ella tenía un gusto terrible. Josh siempre pensaba que había chicos mucho más guapos y exitosos, pero Emma parecía tener la extraña habilidad de fijarse en los más nerds, flacuchos y enclenques entre la multitud.
Incluso le había presentado a uno de sus compañeros del equipo, un corredor muy popular, y Emma lo rechazó para luego confesarle su amor al cerebrito más impopular de la escuela… y encima fue rechazada. Josh, furioso, fue a buscar al chico junto con sus amigos para darle una lección, pero lo único que consiguió fue que Emma lo regañara aún más.
Aunque Keith Knight Pittman no era en absoluto el tipo de Emma, Josh no podía confiarse. «¿Y si, de repente, le daban ganas de cambiar de gusto y se fijaba en él?» Afortunadamente, hasta ahora no había señales de eso. Seguramente seguía enamorada del tipo más “tiernito” del grupo, como siempre.
Pero justo cuando Josh pensaba que podía relajarse, recordó algo que Emma le había dicho la última vez que hablaron:
{—El romance siempre florece en el lugar de trabajo.}
Se le heló el rostro de inmediato. «¿Acaso había alguien que le gustara…? ¿Y si ese alguien era Pittman?»
Josh empezó a sentir una ansiedad inexplicable, pero en ese momento no había nada que pudiera hacer. Por suerte, Pittman parecía tener una regla: no tocar a sus empleadas. Emma había trabajado en su empresa durante años sin ningún problema, y no era probable que desarrollara sentimientos amorosos de la nada.
Pero esas cosas no dependen del tiempo…
Le vinieron a la mente recuerdos como escenas de película sobre los romances fallidos de Emma. Siempre era ella quien se enamoraba primero, y siempre terminaba mal. Josh no podía entender cómo le pasaban esas cosas.
Emma era, sin lugar a dudas, una mujer hermosa. Incluso siendo su hermano, podía admitirlo con total objetividad. Durante la escuela, Josh solía pasar su tiempo libre ahuyentando a todos los idiotas que intentaban acercársele. Emma lo odiaba por eso, pero él se lo tomaba en serio. No podía quedarse de brazos cruzados viendo a cualquier vago intentar coquetear con su hermana. Y eso no cambiaba solo porque el tipo en cuestión fuera un Alfa dominante y multimillonario como Keith Knight Pittman.
Por si acaso, Josh había averiguado discretamente cómo funcionaban las cosas. Al parecer, cada vez que Pittman buscaba una compañera, la jefa del equipo de secretarias se encargaba de preparar una especie de portafolio con candidatas. Luego, él elegía a una. Afortunadamente, esa jefa parecía tener muy clara la línea entre trabajo y vida privada, y no se habían reportado incidentes. Emma tampoco había sido incluida nunca como candidata.
Con los años, Josh empezó a relajarse. Casi había olvidado todo ese asunto. Emma apenas hablaba de su trabajo, y Josh nunca imaginó que acabaría viendo a Pittman cara a cara.
Tampoco le había contado a su familia lo que hacía actualmente. Después de todo, todo lo relacionado con Chase Miller era información clasificada. Por suerte, al tantear el terreno, Josh supo que Emma no asistiría a la fiesta de hoy. Al parecer, ese tipo de eventos solía cubrirlos el jefe de equipo, lo que le dio un poco de tranquilidad. No se podía bajar la guardia en una fiesta de Alfas dominantes.
Emma seguramente ya estaría en casa descansando. Al contrario de él, que iba rumbo al trabajo, Josh pensó con alivio: “Mejor así.”
—¿Alguna vez viste a Pittman en persona?
De pronto, Isaac, que iba sentado a su lado, le habló. Josh negó con la cabeza.
—No, nunca.
Isaac murmuró mientras miraba fijamente al frente con expresión neutral:
—¿Tendrá también ese tipo un carácter de mierda?
Josh le respondió con otra pregunta.
—¿Acaso existe algún Alfa dominante que no tenga mal carácter?
Isaac se quedó en silencio. Ya no hablaron más hasta que llegaron a su destino.

TRADUCCIÓN: ROBIN KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN KLYNN
RAW HUNTER: KLYNN