Capítulo 149
Magia Antigua.
Esa no era la respuesta que Rudville esperaba.
Él esperaba que ‘Mir’ sacara a la luz viejos recuerdos y hablara de eventos pasados, secretos o puntos débiles del dragón.
Pero lo que salió de su boca fue magia antigua, algo que nadie en la era actual podía manejar.
«……».
Un poder que había desaparecido del mundo hacía cientos de años, hasta el punto de que la mayoría de sus registros se habían perdido.
Un poder del que ahora solo quedaban unos pocos nombres, sin que quedara ni una sola persona capaz de invocarlo realmente.
Fue precisamente gracias a ese vacío que la familia Kardel pudo hacerse pasar por herederos de la magia antigua y actuar como héroes.
¿Pero este gato enorme recordaba todo eso?
Los ojos de Rudville, ensombrecidos, se entrecerraron.
Como si hubiera encontrado un tesoro precioso e inesperado, una obsesión fría ardía como una llama en lo profundo de su mirada.
—¿Quieres decir que puedes imitar todo lo que el dragón hace?
Mir hinchó aún más su cuerpo y levantó la barbilla con arrogancia.
—¡Así es! ¡Junto con este cuerpo gigantesco, los antiguos símbolos y lenguajes están grabados en la punta de mis afiladas garras! Este cuerpo no es el de un simple gato, sino el de un gran Bestia Espiritual…
—¿Puedes usarla?
Sus ojos, que hasta hace un momento estaban apagados y sombríos, ahora brillaban con una luz extraña, como los de una bestia salvaje que despierta de un largo sueño.
Mir, que de alguna manera sintió que su vida estaba en peligro, se sobresaltó y titubeó.
—P-puedo usarla, pero…
—Muéstramelo. Ahora.
Era una orden autoritaria, pero contenía un anhelo incontrolable.
El arma para proteger a Odelli. La única pista que se le había dado para cumplir su promesa de destrozar al dragón.
—¡Está bien! ¡Abre bien los ojos y mira!
El gato gigante levantó sus dos patas delanteras y murmuró un lenguaje muy antiguo. El aire comenzó a vibrar sutilmente.
Líneas invisibles se dibujaron en el vacío, y tenues haces de luz se extendieron suavemente por el suelo.
—…Esto es… —susurró Odelli, conteniendo la respiración.
Sin duda, era un método que nunca antes había visto.
No era una fórmula forzada y ensamblada, sino que la magia parecía moverse por sí misma, entrelazada con la naturaleza.
Las cicatrices de la mesa, dañada por el uso, se repararon suavemente, y el hollín incrustado en las grietas de los ladrillos desapareció.
Cuando las marcas del tiempo que no se podían borrar por mucho que se limpiaran desaparecieron, los muebles recuperaron su brillo, despidiendo un tenue aroma a madera recién cortada.
Las cortinas, que se habían descolorido, recuperaron al instante colores vivos y brillantes, como si hubieran sido teñidas de nuevo.
Era como si el tiempo dentro de la habitación hubiera retrocedido al principio.
—…¡…! —Odelli contuvo la respiración.
—…¿Acaso has hecho retroceder el tiempo en la habitación?
—Por supuesto que no.
Mir refunfuñó, como si preguntara ¿Crees que soy un dios?, pero respondió con orgullo.
—No toqué el tiempo. Solo desperté la forma original, el estado primigenio en que las cosas fueron creadas.
Forma original…
Odelli solo había oído hablar de la fama de la magia antigua, pero era la primera vez que experimentaba su poder de primera mano.
Cuando el dragón usaba la magia antigua, su mente estaba tan alterada que no podía percibir claramente lo que sucedía ante sus ojos.
«Ahora entiendo por qué todos esos registros se perdieron y su transmisión se cortó, desapareciendo».
Este poder… era demasiado peligroso.
—He observado la magia de la era moderna mientras estaba con mi dueña. ¿Por qué, tras tanto tiempo, la magia se ha vuelto más patética? Es ridículo. Ver cómo usan un bastón roto para lanzar magia con dificultad, cuando podrían usar uno intacto, era desesperante.
—…
Rudville, que había retrocedido en el tiempo cientos, miles de veces para aprender esa magia patética, guardó silencio.
—Esto es magia verdadera. Magia antigua. Puedo despertar el origen inherente a la naturaleza misma de las cosas… si es fuego, fuego; si es agua, agua…
Mientras Mir añadía esto con arrogancia, la mirada de Rudville se fijó en él.
Inclinándose como una bestia salvaje que tiene a su presa a la vista, no perdía de vista ni un solo movimiento de Mir.
—…Ah, así que por saber usar esto parecía tan omnipotente. Él solo conocía el atajo.
Rudville recordó al dragón copiando su magia en el acto y se rio con un «Ja».
Desde la perspectiva del dragón, la magia de Rudville debía de ser como tomar un camino difícil cuando había uno fácil.
—Dímelo todo. Sin omitir ni una sola palabra, ni un solo símbolo.
—¿Mia? ¿Me estás pidiendo que te enseñe magia antigua?
—Sí. Ahora.
Su mirada era una mezcla de locura y euforia.
Con esto, podría igualarse al dragón.
No, incluso podría superar a ese monstruo, que no era más que un cadáver muerto desde hacía cientos de años.
Quizás…
«Podría salvar a Odelli».
Como alguien que aferra un rayo de esperanza, apremió al gato.
Mir hinchó su cola al máximo y gritó como si estuviera muy indignado.
—¿Y esa es la forma de pedir un favor?
—¿Tienes alguna queja?
—Mia…
—Dijiste que los antiguos símbolos y lenguajes están grabados en tus garras. Entonces, ¿podría arrancarlas y… usarlas como varitas mágicas?
—¡¡Kyaaaak!!
Odelli observó la escena con una expresión momentáneamente pasmada.
Por su mente pasaron las imágenes de aquellos a quienes Rudville les había exprimido hasta la médula su talento y habilidades en el pasado.
Al menos Mir, al tener la forma de un lindo gato, recibía un trato más amable que cuando su oponente era humano.
«Pero eso aparte, es extraño…».
Todo esto era, sin duda, la primera vez.
Era algo real, en una dimensión completamente diferente a la imitación torpe que Kardel había hecho antes.
Era la primera vez que experimentaba la esencia de la magia antigua.
Símbolos nunca vistos, un lenguaje y una energía desconocidos.
Pero Odelli, por alguna razón, sentía una extraña sensación de déjà vu.
«¿Por qué… me resulta familiar?».
Como si algo emergiera vagamente de algún lugar de su memoria.
Como si lo hubiera experimentado personalmente hace mucho, mucho tiempo, o en un tiempo ya olvidado.
Y en ese momento, sintió que la marca azul que le quedaba en la muñeca ardía de nuevo con calor.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD