Capítulo 140
Al principio, fue una fina grieta.
El sonido de las estructuras de hierro retorciéndose resonó, y pronto, del hueco en el techo, comenzó a caer un fino polvo.
Le siguieron pequeños guijarros y fragmentos de mampostería que se desprendieron con un susurro, y finalmente, cayeron a plomo pedazos de roca aglomerada.
En ese momento…
Una gruesa columna que sostenía una de las paredes se partió por la mitad y todo el laboratorio se estremeció.
¡BOOM!
Y siguió un colapso en cadena.
Entre el polvo que caía, la luz se apagó por completo, seguida de un sonido desgarrador que rajó los tímpanos, y todo desapareció, enterrado bajo los escombros.
Oscuridad absoluta.
El laboratorio subterráneo quedó enterrado así, sin dejar rastro.
* * *
Bastante tiempo después.
Rompiendo el silencio, la luz de las antorchas osciló al final del oscuro pasillo y resonaron varias pisadas.
Aquellos que entraron sorteando el montón de escombros eran investigadores de la familia Kardel.
Miraron a su alrededor con miradas ansiosas y descubrieron una gran forma tendida en el centro del laboratorio.
—Aquí está —murmuró en voz baja el investigador que iba a la cabeza.
Tras sus palabras, los demás comenzaron a escarbar entre las estructuras derrumbadas.
Bajo los trozos de roca y metal, la forma destrozada y desgarrada de un dragón fue revelándose gradualmente.
Eran los vestigios de la devastación que las manos de Rudville habían infligido.
Sin embargo, en las expresiones de los investigadores se vislumbró un destello de alivio más que de terror.
—El núcleo no se ha destruido por completo.
Habían confirmado que la recuperación solo se había retrasado porque sus extremidades estaban desgarradas y estaba siendo aplastado por los escombros del edificio derrumbado.
Cuando los investigadores hicieron rodar por última vez un gran fragmento de pilar, la presión que oprimía el cuerpo del dragón se liberó por completo.
En ese momento, de las juntas desgarradas emanó un tenue resplandor negro.
Y, extendiéndose lentamente, comenzó a unir la carne cortada y los huesos rotos como si los estuviera cosiendo.
El brazo y la pierna seccionados comenzaron a moverse, como si lentamente volvieran a su lugar.
Y sobre la piel, brotaron nuevas escamas, formando de nuevo una superficie lisa.
Las costillas hundidas se movieron, imitando la apariencia de la respiración.
Era una regeneración espeluznantemente perfecta y rápida, imposible para un ser vivo.
—Su Majestad nos está esperando —dijo con cautela el director del instituto, que iba a la cabeza.
Pero su mirada estaba afilada por la vigilancia.
Un no-muerto incompleto.
Originalmente, Gawain Kardel, el completador de la nigromancia, debería haberlo controlado directamente, pero ahora estaba encerrado en las profundidades de las mazmorras subterráneas del templo.
Con Kardel al borde de la ruina sin poder hacer nada, el Emperador ordenó que se realizara forzosamente el ritual usando “la sangre de Gawain”, y el resultado fue un dragón incompleto.
Por eso.
Los investigadores no podían permitirse bajar la guardia ni por un momento.
Detrás de ellos, nigromantes y magos esperaban formando un perímetro, preparados para cualquier desobediencia o arranque de violencia en cualquier momento.
Estaban preparados para hacer que este enorme cuerpo reanimado volviera a no existir en el instante en que desobedeciera una orden.
—Si no podemos controlarlo, debemos hacerlo ahora.
Ya se había activado una barrera para ataduras y sellos, y en el aire se propagaban ondas de energía sutiles y caóticas.
Y entonces…
Se movió.
El dedo negro del dragón se movió una vez, muy lentamente.
Entonces, las ondas de la barrera se distorsionaron como si fueran absorbidas a la inversa, y los patrones de escritura comenzaron a retorcerse uno tras otro.
A continuación, las runas del sello se dispersaron en el aire como humo.
—¡…!
Un nigromante cayó al suelo escupiendo sangre.
Los magos retrocedieron instintivamente y cortaron su flujo de energía mágica, pero ya era demasiado tarde.
Ni siquiera pudieron contraatacar adecuadamente; en un abrir y cerrar de ojos, el dragón les había arrebatado toda su energía mágica.
El interior del laboratorio se sumió en un silencio sofocante.
Asphel inclinó ligeramente la cabeza.
Su mirada era como si genuinamente se preguntara: “¿cómo se atreven los humanos a intentar encerrarme?”.
—Della.
Cuando el dragón pronunció sus primeras palabras, los humanos frente a él se quedaron paralizados al mismo tiempo.
—Della.
—…?
Pero solo podía pronunciar una palabra.
Era como un latido repetitivo que sustituía a un corazón perdido.
Como una obsesión indescifrable pero imborrable.
La pronunciación corta y confusa fue tomando forma gradualmente.
—…Della.
—…Della, ¿dónde… está De…?
Como si estuviera encajando piezas dispersas al azar, una por una…
—…¿Dónde está Della?
En algún momento, se convirtió en una frase, no en una palabra.
—…
Quizás no esperaban que el dragón intentara entablar una conversación racional.
Los investigadores se sobresaltaron, se miraron entre sí con cautela y respondieron.
—Excelso, ahora es una época cientos de años después de su destrucción. Aunque la cronología exacta se ha perdido, el análisis de sus restos sugiere que fue aproximadamente ochocientos cincuenta años después de que usted pereciera.
Contuvo brevemente la respiración y continuó con cuidado.
—Permítame informarle de la situación en el momento del descubrimiento. Sus restos fueron excavados en una zona enterrada en las afueras del palacio imperial, junto con un sello grabado con el blasón de la familia real. Aunque el tejido muscular y carnoso había desaparecido, el esqueleto y las escamas se conservaban casi intactos, petrificados por la energía mágica. Supongo que es un fenómeno posible gracias a que usted es una Bestia Sagrada.
—…
—Además, tras un examen minucioso del tórax, se confirmó un agujero, o más bien una ranura, que parecía estar vacía desde el principio, en el lugar donde debería haber estado el corazón. Supusimos que era para encajar algo que sustituyera al corazón… es decir, un núcleo. Por lo tanto, nuestro equipo de investigación descubrió que usted existió desde el principio sin poseer un corazón.
Un investigador adjunto que estaba a su lado añadió.
—El clan Kardel fueron los diseñadores originales, pero actualmente todos los miembros del clan están encarcelados. Por lo tanto, por decreto de Su Majestad, no tuvimos más remedio que realizar forzosamente el ritual de reanimación utilizando la sangre de Gawain Kardel como medio.
El director del instituto volvió a inclinar la cabeza.
—Sabíamos que era una reanimación incompleta. Por eso preparamos procedimientos de atadura y sellado para una eventual contingencia. Sepa que no era nuestra intención, ni mucho menos, reprimirle. Si se ha sentido disgustado, la culpa es nuestra.
Luego, rápidamente añadió con actitud servil.
Ante un ser divino, lo único que podían hacer era inclinar la cabeza y suplicar por sus vidas.
—¿Ochocientos cincuenta?
Sin embargo, el dragón señaló el punto más inesperado del largo informe del director.
Una comunicación baja y profunda, como si todo el espacio vibrara, resonó en sus cabezas.
—Como mínimo, veinte mil años después.
—…¿Disculpe?
—…¿Veinte mil?
Varios se miraron entre sí, desconcertados.
No entendían qué quiso decir con eso.
—Eso no tiene sentido… Es una cantidad de tiempo inimaginable…
Esa era una era de vacío, de la que ni siquiera quedan registros, una época anterior a la invención de la escritura, de la que solo han llegado mitos y leyendas.
La era primordial, en la que se predice que la humanidad sobrevivió solo con la caza y la recolección, sin agricultura.
Pero en la mirada profunda y fría del dragón solo se sentía una certeza inescrutable.
—…Ya veo. Parece que se ha repetido innumerables veces.
—¿Disculpe?
—¿Una bifurcación alcanzada tras repetirse una y otra vez?
El dragón alzó lentamente la cabeza y miró los rastros de energía mágica de Rudville, que aún permanecían como una reverberación.
—El sujeto es… eso de antes.
Retroceder en el tiempo no era simplemente volver a una línea temporal anterior.
Era un ser que cargaba con miles de vidas intactas.
Por no hablar de la experiencia y el conocimiento acumulados; incluso las corrientes de energía mágica, acumuladas capa tras capa en su alma, se habían vuelto suyas.
Había trascendido los límites de la humanidad hacía mucho tiempo.
La historia viviente en persona, el registro acumulado del mundo.
—Eso no debería existir en este mundo.
Hay una razón por la que la raza humana tiene un límite de vida.
Y, sin embargo, como resultado de que un mortal alterara el mundo a su antojo, se produjo una grieta.
Y quién está pagando el precio completo no es otro que… su Della.
{—Soy Odelli, del clan Kardel.}
—Odelli.
El dragón miró fijamente a un punto en el espacio vacío.
Como si estuviera viendo a alguien que no existía con sus ojos profundos como el abismo, su mirada contenía un fervor rayano en la locura.
—…Mía.
Sonó menos como una obsesión o un deseo y más como una declaración serena, la confirmación de un destino ya decidido.
No como si la estuviera reclamando, sino como si hubiera pertenecido a él desde el principio de los tiempos.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD