Capítulo 14
El alcohol sin diluir se mezcló rápidamente en su torrente sanguíneo. Entre la sensación de ardor en la garganta, Ash hablaba de esto y aquello.
Eran principalmente preguntas. Al igual que el día que se encontraron en el cine, Ash quería saber de Karlyle. Como si eso significara algo.
Y, sin embargo, Karlyle le daba respuestas a Ash poco a poco. Pequeñas cosas, como a qué se dedicaba, cuánto tiempo llevaba haciéndolo, qué tipo de clima le gustaba, qué le gustaba beber. Algunas podía contestarlas, otras tenía que pensarlas durante mucho tiempo.
─¿No hay sangre mezclada en la familia de Karlyle?
Preguntó Ash como si de repente recordara algo. Karlyle miró lentamente a Ash mientras se quitaba el vaso de la boca. Sentía el cuerpo caliente por el alcohol. Se sentía tenso y relajado a la vez. Era contradictorio.
─No que yo sepa.
─¿En serio?
Ash, que estaba tumbado de lado mirando a Karlyle, sonrió. Luego extendió la mano y le tocó el rabillo del ojo.
─Sus ojos son tan bonitos que me preguntaba si tendría algo de sangre del norte.
─… Cuando dice norte, ¿se refiere al norte de Europa?
─Sí.
Entonces Ash volvió a hablar.
─Claro, no digo que solo sus ojos sean bonitos. Aunque Karlyle lo sabrá mejor que nadie.
─¿Usa la palabra bonito… para todo el mundo?
─No, no la uso. Solo se la digo a la gente guapa.
─No creo que sea una expresión que me quede bien.
Se sentía incómodo, como si llevara puesta ropa que no le quedaba bien.
Ash sonrió y tiró de la cintura de Karlyle hacia sí. Mirando a Karlyle, que quedó en una postura como si estuvieran acostados frente a frente, Ash susurró.
─¿Entonces le gusta la palabra hermoso?
─Esa tampoco.
─¿Guapo, adorable, lindo?
Karlyle solía responder a ese coqueteo ignorándolo. Se alejaba o fingía que no estaban allí. El problema era que no podía hacerle eso a Ash. Estaba reacio, así que decidió cambiar de tema.
─…¿Y el Señor Jones?
─¿Yo?
Era la primera vez que hacía esa pregunta. Karlyle se dio cuenta de repente. Todo lo que sabía de Ash era su trabajo, su edad y su relación con Nicholas White.
─Sí.
─¿Tenía curiosidad, Karlyle?
Karlyle optó por el silencio. Era mejor así que causar malentendidos. Aunque probablemente ya era demasiado tarde.
─Soy una mezcla. Mi padre es arpista sueco y mi madre es de Marsella.
Por eso era tan bueno hablando, pensó Karlyle en silencio ante la mención de Marsella, Francia.
─Me alegra que lo haya preguntado, Karlyle.
La mano que acariciaba el firme vientre de Karlyle lo empujó lentamente hacia abajo. Ash, con naturalidad, se subió encima de Karlyle. Su cuerpo, empapado en alcohol, estaba lánguido. Pero también estaba caliente.
Ash tomó con cuidado el vaso de Karlyle.
Ash, que había dejado su vaso y el de Karlyle junto a la cama, lo miró a los ojos y sonrió. Cada vez que Ash se movía, emanaba un ligero aroma. No era incómodo, aunque era el aroma de un alfa. Debería haberlo sido desde el principio.
─Pregúnteme más, Karlyle.
Los ojos coloridos y curvados centellearon. Ash estiró el cuerpo hacia atrás y puso las manos sobre sus muslos. Lentamente, Ash separó los muslos de Karlyle.
Los pantalones, que apenas le habían quedado ajustados, descendieron lentamente. Con un suave susurro de tela, revelaron su piel desnuda. Karlyle terminó apartando un poco la mirada.
─Quiero que se acostumbre más a mí, para que no se sienta incómodo.
Finalmente, le quitó los pantalones. Con un hábil movimiento, Ash le bajó los pantalones por los tobillos y separó lentamente sus muslos. Su corazón empezó a latir más rápido.
«Si me acostumbro más a esto… ¿Qué pasará entonces?»
El pensamiento cruzó por su mente por un momento. Ash se acomodó entre sus muslos abiertos.
─Vamos, Karlyle.
─El tipo ideal del Señor Jones…
Entonces, una pregunta surgió sin que él se diera cuenta. Ash se movió en ese momento. Se inclinó y besó con naturalidad el muslo de Karlyle.
Una sensación de cosquilleo, como una pluma, se grabó en la parte interior de su muslo. El beso suave y sin sonido le quemó en el interior del muslo, un lugar que nunca antes había sido acariciado.
─¿Q-qué clase de… persona…? ¡Ngh…!
Antes de que pudiera asimilar la estupidez de la pregunta, los ojos de Karlyle se abrieron de par en par y sus caderas se agitaron. Porque Ash lo tenía, todo él, en su boca, en un abrir y cerrar de ojos.
Ash tomó con destreza entre sus labios el miembro viril, de un tamaño que dificultaba incluso tragar. Con un movimiento experto, lo introdujo profundamente en su boca, sintiendo cómo la tensión recorría su abdomen. Entrecerrando los ojos, Ash comenzó a mover la lengua con habilidad.
Ash se metió en la boca el endurecido pene de Karlyle y como si fuera un caramelo, la chupó. Su lengua lamió el miembro, que empezaba a humedecerse de saliva. La mano de Karlyle bajó sin que él se diera cuenta. Cuando agarró el cabello de Ash, Ash soltó una carcajada.
Ash chupó con tanta destreza que fue casi alucinante. Se tragó más de la mitad del pene de Karlyle casi hasta la garganta. Verlo succionarlo con su boca húmeda como si fuera a tragárselo todo era excesivamente erótico. Cejas suaves, pestañas largas, cabello despeinado por la mano de Karlyle.
Karlyle se mordió el labio al sentir el suave cabello en su mano. Se le hizo un nudo en el estómago. Instintivamente, agarro el cabello de Ash con fuerza.
Sin emitir un solo sonido de dolor, Ash empujó su pene más adentro de su boca. Karlyle dejó escapar un gemido al sentir su garganta envolviendo sus genitales. Se sentía terriblemente bien. Era casi autodestructivo.
Se sentía bien que un alfa le chupara el pene.
Sin embargo, el clímax no llegó fácilmente. La felación de Ash, que acariciaba con destreza moviendo la cabeza de un lado a otro, era perfecta, pero la felación en sí misma le resultaba familiar. La excitación aumentaba gradualmente, pero se sentía muy extraño que el clímax nunca llegara.
En ese momento, la mano de Ash tocó los labios de Karlyle. Este mordió el dedo que rozaba sus labios y se deslizaba lentamente en su interior, y con eso, Ash apartó su boca. Con la otra mano frotando su pene resbaladizo y húmedo, Ash usó la pierna para separar los muslos de Karlyle.
─¿Se preguntaba cuál es mi tipo ideal, Karlyle?
Sus dedos presionaron con fuerza la lengua, acumulando saliva. Su dedo removió la saliva que amenazaba con derramarse. AHH, un gemido escapó. Su boca se abrió. Su mente se nubló.
─Si lo traga bien, se lo diré.
Ash pronunció palabras incomprensibles. Karlyle tardó unos segundos en entender su significado. Los dedos, aún brillantes su saliva, descendieron hasta alcanzar nuevamente aquel lugar entre sus piernas.
El dedo húmedo untó de saliva la rígida abertura. Sus muslos intentaron cerrarse, pero Ash los detuvo con un beso.
La resistencia cedió de golpe, como si nunca hubiera existido. Entre jadeos y el chasquido de saliva, Ash dominó su boca: mordisqueó, tentó y devoró cada esquina, mientras sus manos reanudaban su viaje descendente.
Los largos dedos se clavaron, perezosamente, en la estrecha entrada que parecía tardar una eternidad en abrirse. El dolor era leve. Solo sentía una fuerte sensación extraña. Probablemente, el alcohol había influido. Su cuerpo se sacudió instintivamente, intentando apartar a Ash, y luego se estremeció ante la vertiginosa mezcla de lenguas.
El beso derritió a Karlyle. Se sintió como si todo su cuerpo estuviera sumergido en miel espesa y pegajosa. Los gemidos, que pensaba que debía tragarse, se escapaban una y otra vez sin poder evitarlo.
¡HAAH…! ¡NGH…! ¡AH…!
Sus dedos se hundieron cada vez más. Las paredes internas se tensaron, como si intentaran apartar a un extraño intruso. Los dedos tantearon suavemente la carne rígida. Como si buscara algo, Ash hurgó una y otra vez.
La sensación era muy desagradable…
El sudor se formó en su espalda debido a la fuerte presión que ejercían sus blandos y flácidos intestinos. Gotas de sudor le corrían por la columna. Su estómago retumbó.
Y pronto, una sensación muy extraña le invadió.
─¡Ah…!
Karlyle abrió mucho los ojos mientras apretaba las caderas.
Karlyle apretó los glúteos con fuerza y abrió los ojos de par en par. Separó sus labios, aún embriagados por el beso, y miró hacia abajo con desconcierto. Ash, en cambio, se limitó a sonreír en silencio.
Como si estuviera muy feliz.
─Lo encontré.
¿Qué? ¿Qué encontró?
─¡Ah~…! ¡Hah…! ¡Mmph…!
No podía siquiera formular una pregunta. Ash no dejaba de presionar ese punto profundo, como si estuviera conectado directamente a sus entrañas. Cada vez que lo hacía, los pies de Karlyle se tensaban involuntariamente, los dedos crispándose contra las sábanas.
Sus dedos se curvaban. Karlyle se retorció, sintiéndose perseguido por algo. Su visión se volvía blanca y negra una y otra vez.
─¡Ah~…! Ngh… uhn… ¡Dios…!
Un sonido inconcebible se escapó entre sus labios. Ante su propia turbación, Karlyle los apretó con fuerza, pero Ash los detuvo mordiéndolos suavemente, provocando que el inferior temblara bajo esa presión. Cada estímulo en su cuerpo hipersensible lo hacía jadear, intentando evadirlo. Era una sensación completamente nueva, nunca antes experimentada.
─¡E-ese… Ash… ese… ah, ngh… uhn… mmph… kh…!
Sus piernas pateaban las sábanas de forma incontrolable. Los dedos de sus pies se enroscaban una y otra vez mientras sacudía las sábanas desordenadamente. Sintió que se estaba volviendo loco. No se sentía como su cuerpo.
─Esto es raro, esto es raro, ha, ugh.
─No es raro, Karlyle.
Ash susurró con cariño. Lo hizo sonar tan natural.
─En momentos como este se supone que debe decir que le gusta.
No, no. Era demasiado violento. Era una sensación que le sacudía y le derretía el cerebro. Con la cantidad justa de presión, ni mucha ni poca, Ash presionó en algún lugar detrás de él. La mano que movía su pene aumentó gradualmente el ritmo, al igual que la que le acariciaba el trasero.
─Ah, Ash…
Con voz temblorosa, Karlyle finalmente se aferró a Ash con fuerza. La fuerza de su agarre era tan desconcertante, que parecía que le aplastaría los omóplatos. Ash simplemente rio.
─Shh, está bien.
No lograba entender qué era exactamente lo que estaba “bien” … Simplemente no podía…
Justo cuando pensaba eso, Karlyle experimentó algo increíble.
─¡Ah…! ¡Ngh…!
Sus pestañas se agitaron. Su cintura se tensó y la parte superior de su cuerpo se dobló. Sus muslos se pusieron rígidos.
Pronto, el semen comenzó a fluir del pene en la mano de Ash.
Su visión se volvió blanca. Tenía los oídos entumecidos. Una sensación punzante le atravesó la coronilla, seguida de una explosión de placer por detrás.
El semen que había brotado salpicó la mano de Ash y el estómago de Karlyle. El semen era espeso y viscoso por haber sido retenido durante tanto tiempo, el semen fluyó en grandes cantidades. El líquido blanco era pegajoso y cubrió la mano de Ash.
Ash retiró su mano lentamente. Con un sonido húmedo, sus dedos se deslizaron fuera de aquel cálido interior. Las paredes interiores, aún palpitantes, se contraían y relajaban involuntariamente alrededor de ellos. Karlyle arqueó la barbilla y entrecerró los ojos con expresión tensa. Había mordido sus labios con tanta fuerza que un hilillo de saliva escapó, brillando sobre su barbilla.
─Se lo trago bien, Karlyle.
Ash bajó la mirada un instante y luego levantó la mano cubierta de semen. Karlyle también se quedó mirando fijamente, sintiendo que el sonido que había desaparecido regresaba gradualmente.
Lentamente, el calor le subió por la nuca. Las cosas que habían estado bloqueadas volvieron a aparecer. Ash se encontró con sus ojos. Un rostro muy dulce, tan tierno como el de un cachorro.
─Se lo diré, a cambio, mi tipo ideal.
Con esa cara, lamio el semen de Karlyle de su mano. Sus ojos se clavaron en el promiscuo acto de lamer el semen con su larga lengua. Era atrevido, y fue atrevido.
─Me gustan las personas sensuales, Karlyle.
─Ahora mismo, como Karlyle.
Karlyle guardó silencio. Tal vez estaba demasiado avergonzado para hablar. O tal vez estaba abrumado por las palabras de Ash y la visión que tenía ante él que era tan condenadamente erótica. De cualquier manera, una cosa era cierta.
Era Karlyle Frost, y nadie más, quien había llegado al clímax… mientras lo penetraban por detrás.

TRADUCCIÓN: MOKA
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ANNA FA