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Capítulo 132

El espacio sin sombra (Muyeong) era acogedor y cálido.

Una paz nunca antes experimentada envolvió a Jia. Flotando en ese espacio ingrávido, olvidando incluso el paso del tiempo, descubrió a la mujer por pura casualidad.

«…Ah.»

Los ojos de Jia se abrieron al reconocer esa espalda familiar. La mujer giró la cabeza, como si hubiera percibido su presencia. Un rostro idéntico al suyo, como un espejo. El nombre surgió naturalmente de sus labios:

«¿Sera Shin?»

Sera la miró fijamente con expresión impasible. Malvada, astuta y constantemente causante de estragos: esa era la evaluación pública sobre Sera Shin. Pero la mujer que veía ahora era tranquila y serena, nada que ver con esa imagen.

Después de un largo silencio, Sera se acercó a Jia. Solo entonces comprendió cuán diferente era la Sera que ella había imitado de la real. Su expresión, sus acciones, incluso el aura que desprendía, todo le resultaba desconocido.

—Hola.

Sera le sonrió con una sonrisa fría. Aunque era un saludo común, una oleada de emociones desconocidas inundó a Jia. Una sensación extraña, cálida pero punzante, mezclada con una nostalgia indescriptible.

—… Tu cuerpo está gravemente herido. Lo siento.

Jia se disculpó primero, recordando el momento previo a perder el conocimiento. Sera negó con la cabeza, viendo su confusión.

—No importa. Incluso te estoy agradecida. Hubiera preferido morir… pero ahora que todo está en silencio, me siento mucho mejor.

Mientras Sera sonreía aliviada, la expresión de Jia se endurecía en proporción inversa.

—¿Por qué… hablas como si todo hubiera terminado?

En lugar de responder, Sera volvió a sonreír y, dándole la espalda, comenzó a alejarse.

—¿Quién te dijo que podías…?

Recuperándose tarde, Jia empezó a perseguirla. Sus extremidades no se movían tan rápido como deseaba, frustrándola.

—¡Sera Shin!

Finalmente atrapándola, Jia la agarró de la muñeca y la jaló.

—¿A dónde crees que vas por tu cuenta?

Jia la interrogó con firmeza, sorprendiendo a Sera.

—¿Crees que solo tú puedes estar tranquila y feliz? ¿Después de todo lo que he sufrido y luchado, crees que puedo dejarte ir así, sin más? Lo siento, pero no lo permitiré. ¡No te dejaré ir de esta manera!

Jia clavó su mirada en Sera, quien la observaba atónita.

—¿Sabes cuánto he luchado por cambiar tu vida? Lo siento, pero no irás a ninguna parte. Soy yo quien decide a dónde vamos.

Sera, indecisa, frunció el ceño.

—¿Por qué tú decides eso?

—Porque soy tu hermana mayor.

Una grieta apareció en la serenidad de Sera. Jia la abrazó con una determinación más fuerte que nunca. Al sentir sus latidos sincronizarse, el dolor acumulado en sus memorias las inundó.

—Sé lo difícil y solitaria que ha sido tu vida. Yo también lo viví. Pero no te rindas aquí.

—…….

—Ni tú ni yo sabemos lo suficiente sobre la vida para decir que la entendemos. Hemos tropezado mucho, pero… gracias a eso, hemos aprendido un poco sobre cómo vivir de ahora en adelante. Una vida mejor nos espera, tan buena como el sufrimiento que tuvimos. Así que, por favor, Sera, no te vayas. Ven conmigo.

Jia suplicó con todo su corazón. Sera, paralizada al principio, finalmente la abrazó con cuidado. Mientras Jia le acariciaba la espalda, el abrazo de Sera se hizo más fuerte.

Eso era respuesta suficiente.

━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━

Al despertar de la anestesia, Yi Rowan lo primero que hizo fue buscar a Sera. Aunque cada paso le provocaba un dolor insoportable por sus costillas fracturadas, necesitaba verla para recuperar la cordura.

Mientras se dirigía a su habitación, recordó el último momento antes del accidente: empujar a la mujer al ver el auto acercarse. Afortunadamente, solo él había sido golpeado, perdiendo el conocimiento por el dolor.

Sera Shin… no, Han Jia… ¿qué era ella? ¿Qué le había pasado?

Si ella estaba a salvo, incluso perder un brazo le habría parecido un precio justo. Pero al entrar a la habitación, encontró a la mujer dormida con un respirador.

—Vicepresidente.

La escena desgarradora hizo que Rowan tambaleara, y el Sr. Baek lo sostuvo rápidamente.

—¿Por qué… por qué está así?

Rowan apenas podía hablar, mirando fijamente a Sera. Sentía que toda su sangre se había drenado, incluso mantenerse en pie era agotador. El médico a su lado añadió, intentando calmarlo:

—Solo necesita el respirador porque sus niveles de oxígeno bajaron. La cirugía fue exitosa.

—¿Cirugía? ¿Qué salió mal…?

El Sr. Baek negó con la cabeza al médico y respondió él mismo:

—Después de que usted perdiera el conocimiento, la Vicepresidenta Shin también resultó herida en el accidente. No es una lesión mortal, no se preocupe.

Rowan iba a preguntar más, pero se detuvo. La actitud evasiva del Sr. Baek le hizo intuir algo. Aún aturdido por la anestesia y exhausto, si la verdad sobre el accidente era algo que no podía manejar ahora mismo…

No se atrevía a seguir. Solo quería confirmar que ella estaría bien.

—Si la cirugía fue exitosa, ¿por qué no despierta?

—Es un estado de inconsciencia temporal por el shock. Si persiste, consideraremos más exámenes, pero su pronóstico es estable. No hay necesidad de preocuparse demasiado.

—Por favor… salven a esa mujer.

Rowan no pudo pedirlo directamente. Cerró los ojos, conteniendo un sollozo. Después de tanto tiempo, finalmente estaban juntos… ¿por qué ahora? La rabia lo invadía, pero temía que incluso eso pudiera afectarla negativamente.

El Sr. Baek, observando su angustia, suspiró y le dio un suave golpe en la espalda.

—No se preocupe demasiado. Enfóquese en recuperarse ahora.

—…….

—Después de lo que pasó, solo cuando esté bien, la Vicepresidenta Shin podrá estar tranquila.

Las palabras del Sr. Baek lo ayudaron a recuperar gradualmente la compostura.

—…Entiendo.

Rowan asintió débilmente, pálido. El remordimiento por no protegerla lo consumía, pero la ira no ayudaría. Lo importante era que ella despertara, y luego averiguar los detalles del accidente para evitar que se repitiera.

«Solo tiene que recuperar el conocimiento. Eso es todo…»

Rowan se repetía esto, conteniendo su frustración.

Pero, por desgracia, ese día Sera no despertó.

━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━

—…¿Sera?

Jeongwon supo de Sera días después del incidente, durante el desayuno con la presidenta Yoo.

—Sí, al parecer está bastante herida.

La presidenta Yoo había estado observando a Sera. La mujer que había puesto a su hijo entre la espada y la pared, cambiándolo por completo. No podía ignorarla. Al escuchar la noticia, Jeongwon se levantó de inmediato.

—Me retiro.

—¿Vas a ir ahora? ¿Qué puedes hacer tú ahí?

—¿Entonces debo quedarme sentado?

Jeongwon la miró incrédulo. La presidenta Yoo suspiró y se limpió los labios con una servilleta.

—¿Realmente tienes derecho a ir?

Aunque la pregunta lo golpeó, Jeongwon respondió con calma:

—¿Qué derecho se necesita para visitar a alguien enfermo? ¿Necesito un certificado?

—…….

—¿No te preocupa? ¿O es que no tienes corazón?

Ante la descarada respuesta de su hijo, el rostro de la presidenta Yoo se oscureció.

Sabía lo que Sera significaba para él. Ella había sido la razón de su transformación, la que le devolvió las ganas de vivir después de años de apatía. Incluso había descubierto que su supuesta alma gemela, Lee Seonkyung, en realidad lo había maltratado emocionalmente.

Por eso le estaba agradecida. Pero al mismo tiempo, le preocupaba verlo tan vulnerable ante ella.

Había sentido alivio cuando su amor no correspondido pareció terminar. Pero ahora, al verlo perder la cordura por la noticia del accidente, entendió que seguía atrapado en ese sentimiento unilateral.

«No es que mi hijo no sea digno… pero ¿por qué se rebaja así?»

Aunque como madre no le gustaba admitirlo, gracias a Sera, su hijo holgazán había aceptado entrenarse como sucesor. Incluso había renunciado a parte de su herencia para ayudarla en su batalla pública contra Sungwon Group.

—¿Cuándo vas a entrar en razón…?

—Los sermones pueden esperar.

Ignorando el ceño fruncido de su madre, Jeongwon salió del comedor.

—Maldita sea.

Al subir al auto, Jeongwon arrancó con impaciencia. La noticia del accidente y sus graves heridas lo dejaron aturdido.

Cuando Sera lo rechazó, sintió un vacío abrumador. Después, como «amigo», quiso vivir de manera que no la avergonzara. Y ahora, al saber que luchaba por su vida, solo sentía entumecimiento. No podía definir la intensidad de sus emociones, solo confusión.

Quizás el nombre más adecuado para lo que sentía era «miedo».

Sera siempre lo desconcertaba. A veces ni siquiera podía nombrar lo que ella le hacía sentir. Creía amarla, pero a veces dudaba.

Ocultaba sus sentimientos tras falsa ligereza, reprimiendo sus deseos mientras imaginaba un futuro incierto. Aun así, a veces se preguntaba si esa confusión y codicia eran realmente amor.

Pero ahora estaba seguro: no podía ser otra cosa.

Si Sera recuperaba la conciencia, haría lo que fuera. Incluso desaparecer de su vida si ella lo pedía, o dar parte de su propia existencia.

Si esto no era amor, ¿qué más podía ser?

«Ahora finalmente puedo amarte como mereces… Espero no haberlo entendido demasiado tarde.»

Acelerando para acortar el tiempo estimado por el GPS, Jeongwon estacionó bruscamente y entró al hospital. Mientras caminaba, llamó al jefe Choi para obtener el número de habitación.

Al abrir la puerta con impaciencia, vio a dos mujeres y un hombre. Más precisamente, a Rowan con el rostro demacrado y dos mujeres en la cama.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ROBIN


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