Capítulo 130
En el momento en que Odelli se aferraba a Rudville con un abrazo sofocante, resistiendo la fuerza de atracción del ritual de invocación…
—…Ru.
Odelli, tambaleándose, susurró con urgencia.
—No creo que resistir así resuelva nada. Al contrario, podría ser aún más peligroso…
—No, yo me encargaré de todo.
La voz de Rudville era tan fría y afilada como los fragmentos de metal que volaban alrededor. Sus brazos, que la sostenían, apretaron con más fuerza.
—Odelli, ¿crees que te dejaré ir?
—…
—Eso no va a pasar.
En lugar de encerrarla en un lugar seguro, él había decidido que esta vez irían juntos a donde fuera. Incluso si era la muerte, incluso si era el infierno. Y si por casualidad era el cielo… bueno, amenazaría al Todopoderoso mismo para quedarse a su lado.
El gato, que se encontró con la mirada de Rudville a corta distancia, instintivamente tembló y se encogió de miedo.
—¡¿No ves que tu energía mágica se está descontrolando?! ¡Parece que estás a punto de entrar en frenesí!
El gato gritó como si estuviera aullando.
El espacio se distorsionó de nuevo, y apareció una grieta aún más grande. Fragmentos de metal y piedras salieron disparados en todas direcciones, chocando contra las paredes y creando chispas. El centro del círculo de invocación emanaba pulsaciones carmesíes, como lava hirviendo.
Al ritmo de ese latido siniestro, la energía mágica de Rudville también se alzó violentamente. Su poder, que ya de por sí era abrumador, se había expandido hasta un punto inmanejable después de acumularse a lo largo de miles de regresiones. La fuerza que emanaba de su cuerpo chocó frontalmente contra el espacio distorsionado, creando un estruendo ensordecedor.
—¡Humano monstruoso! ¡Ni siquiera tú podrás derramar energía mágica así para siempre…! ¿Eh?
En ese momento, contrariamente a la atmósfera tensa, el gato que estaba enterrado en el regazo de Odelli de repente olfateó el aire.
Como si hubiera detectado un manjar raro, levantó la cabeza y dijo:
—…¿O tal vez sí pueda? Hmm… ¿De dónde viene este delicioso aroma?
Luego, discretamente, comenzó a absorber la energía mágica de Rudville.
—Ñam ñam.
Rudville había acumulado una cantidad colosal de energía mágica alrededor de Odelli, y los residuos que quedaban flotando en el aire eran devorados por el gato como migajas caídas al suelo.
En medio de la tormenta, se escuchaba el curioso sonido de su festín.
Entonces, los ojos de Odelli brillaron.
—Tú… puedes absorber la energía mágica de Rudville.
—¡Miau! ¡Bueno, total, se iba a desperdiciar! Yo solo… ¡estaba limpiando!
El gato, temiendo un regaño, echó las orejas hacia atrás y mostró una actitud defensiva.
Al instante, la mano de Rudville se extendió como un rayo y agarró al gato por el pescuezo.
—¡Miaaaau! ¡Otra vez! ¡Otra vez este humano insolente!
El gato gritó. Rudville lo levantó con una mirada fría y murmuró en voz baja:
—Ahora entiendo por qué, a pesar de hablar como un humano, no tenía ni un ápice de energía mágica.
Un cuerpo agotado, una cáscara marchita. Si sus fanfarronadas eran ciertas, debía haber estado encerrado en un sello desde la era de los seres divinos, decayendo hasta convertirse en poco más que un cascarón.
Los ojos de Rudville se estrecharon, como si perforaran al gato con la mirada.
—Tú.
El gato se estremeció ligeramente y respondió:
—Miau…?
—Dijiste que eras un ser grandioso.
—¡Por supuesto! ¡Nací especial, soy un ser extraordinario!
—Entonces demuéstralo.
Rudville desvió una parte de su energía mágica que resistía el ritual de invocación y la arrojó sin piedad hacia el gato.
Fanfarronada o realidad, si ese pequeño animal era realmente un Espíritu Bestia como afirmaba, al llenarse de energía mágica, su verdadera forma debería revelarse.
El gato, abrumado por la energía, abrió los ojos de par en par y comenzó a tragársela vorazmente.
—¡Miau miau miau! ¡Ñam! ¡Ñam ñam!
El gato absorbió toda la energía sin dejar rastro.
Y entonces…
«¿Acaba… de crecer un poco?»
Seguía siendo un gatito, pero algo había cambiado. Como si hubiera pasado de ser una mota de polvo insignificante a algo un poco más sustancial.
Justo cuando Odelli inclinó la cabeza, confundida, los ojos dorados del gato brillaron intensamente. Su pequeño cuerpo se hinchó como si fuera a estallar, y su pelaje se erizó.
—¡Miaaaaaau!
Su maullido se transformó en un rugido atronador. Pero no era un simple sonido: una presión inimaginable emanó de su pequeño cuerpo, sacudiendo todo el espacio.
Al mismo tiempo, el flujo de energía se detuvo en seco. El círculo de invocación seguía activo, pero estaba paralizado, como congelado.
—…Se detuvo.
Odelli murmuró, conteniendo la respiración.
El mismo fenómeno que había visto cuando Rudville lanzó al gato al centro del círculo. Pero esta vez era más claro: no solo una pausa temporal.
—¿Es esta tu habilidad? ¿Detener temporalmente la activación de un hechizo?
—¿Eh? ¿Ustedes los humanos llaman habilidad a esto? ¡Para mí es como respirar!
—¿Respirar?
—¡Sí! Mi verdadero poder es… ¡Agh!
El gato movió la boca, pero al no recordar, de repente comenzó a lamerse la pata, desviando el tema.
—¡En fin, soy un ser tan magnífico y talentoso! ¡Humanos, adórenme!
Ignorando al esponjoso fanfarrón que golpeaba el suelo con su cola, Rudville reflexionó.
¿Qué clase de poder era ese?
«No, no es un poder.»
El gato solo había absorbido la energía mágica de Rudville, no había hecho nada más. No había intervención mágica ni manipulación de energía, pero con solo un rugido, el círculo de invocación se detuvo.
Eso significaba que era…
No una habilidad, sino un efecto secundario. Una diferencia inherente de nivel.
—Parece que lo de ser un subordinado del Dragón era cierto.
Por muy impresionante que fuera el antiguo círculo de invocación, al final era solo un artefacto creado por humanos. La brecha entre un ser de nivel superior y lo humano provocaba ese error.
La boca de Rudville dibujó una sonrisa peligrosa.
—Bien, pareces útil. Quédate aquí y bloquea el ritual de invocación para siempre.
Las orejas del gato se alzaron.
—…¿Miau?
—Te daré energía mágica periódicamente. Aunque… no será para siempre. Ellos se rendirán después de unos intentos.
—…
El gato se quedó boquiabierto.
—¡No, no me hagas reír! ¡Mientras el círculo esté activo, me dejarás aquí atrapado! ¡Indefinidamente!
—Qué perspicaz eres.
—¡Miaaaau!
Rudville agarró al gato por el pescuezo, impidiendo que escapara.
Fue entonces cuando Odelli, que había estado pensando, alzó la cabeza con determinación.
—Tengo una mejor idea.
—¡Miau!
—¡Por fin, mi dueña!
El gato miró a Odelli con esperanza, creyendo que podría escapar de ese humano demoníaco.
Odelli, como si entendiera sus sentimientos, preguntó:
—Si me llamas tu dueña, obedéceme y te prometo que no pasarás el resto de tu vida pudriéndote en este círculo.
—…¿Quieres usarme?
—Solo será un momento.
«Solo un momento»…
El gato levantó la cabeza con orgullo. Alzó la cola y, como si fuera un salvador, declaró con exageración:
—¡Hum! Si es solo un momento… ¡puedo hacerlo!
Su personalidad era tan simple como parecía. O quizás, debido al largo sello, su memoria e inteligencia se habían reducido al nivel de un gato…
En cualquier caso, Odelli ya no podía retrasarlo más. Se volvió hacia Rudville.
—Rudville.
Ella colocó su mano sobre la suya, que la agarraba con fuerza. Su toque era suave pero firme.
—Iré sola a la invocación. Y usaré el collar de sangre para llevarme a este gato. Él puede entrar en la gema de sangre.
—…
Rudville entrecerró los ojos. No había ira en su mirada, solo resentimiento y queja.
—Odelli. Ya te dije que no.
—Tengo un plan. Escúchame.
Su explicación continuó. Su voz no temblaba. En medio del silencio, solo su determinación resonaba con claridad.
—Puedo hacerlo.
La mano de Rudville tembló. Quería detenerla, incluso si tenía que romper algo.
Pero su lógica era impecable. Su resolución calculada lo atravesó como una espada.
—Así que… confía en mí. Déjame hacer esto.
Los ojos de Odelli se encontraron con los de él, firmes.
—Ru, sigues viéndome frágil… pero en esta vida, soy diferente a todas las versiones de mí que has visto.
Había visto cada fracaso y desesperación en sus recuerdos. Aunque no lo había vivido directamente, lo recordaba todo. Y también había aprendido a levantarse.
En medio de la tormenta, su voz era serena. Solo una determinación fría y sólida latía en ella.
—Así que, por esta vez… déjame elegir.
Odelli también era una retornada. Alguien que no temía al fracaso, que solo repetía elecciones e intentos. Sin importar si eran innovadores o temerarios.
***
Ahora, en el sótano de la familia Kardel.
En el centro del enorme círculo de purificación que quedó después de que el de invocación desapareciera, Odelli estaba arrodillada.
Era su elección, pero Gawain, ebrio de victoria, no podía ver la verdad.
—Al fin todo sigue su curso correcto. Con cálculo preciso y un ritual sublime, el Purgador ha regresado a la familia.
Sus ojos brillaban con la locura del triunfo.
—El gran nombre de Kardel se alzará una vez más sobre el Imperio.
Alzó las manos, preparando el ritual para extraer el poder de purificación.
El círculo, familiar hasta el hastío, comenzó a brillar. Cadenas de luz se cerraron lentamente alrededor de Odelli. Un frío cruel, como si le estrujaran el corazón en vida, llenó la habitación.
Pero la mirada de Odelli no vaciló.
Ella agarró el collar de sangre que llevaba al cuello. Al mismo tiempo, la gema comenzó a brillar.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD