Capítulo 124
La pequeña gema de sangre que colgaba del hilo seguía palpitando como un corazón.
Con un calor que recordaba a Rudville.
Rudville entreabrió los ojos.
—La gema de sangre…
—Sí, la gema de sangre. La que tú creaste.
Odelli habló con calma, como si estuviera tranquilizando a una bestia feroz.
—Tu vida, tallada tras miles de regresiones para salvarme. Y tu corazón.
—…¿Por qué no desapareció?
Su mano manchada de sangre se movió por el aire hasta tocar la gema roja que brillaba en la palma de Odelli.
—Desactivé el hechizo y devolví tu energía vital…
Odelli intentó pasarle con cuidado la gema mientras continuaba:
—Pero quedó esto. Como un milagro. Supongo que tu corazón, al final, no pudo soltarlo.
—…
Rudville miró la gema en silencio.
Miles de repeticiones.
Los recuerdos se acumulaban como cadenas en sus tobillos.
El más mínimo cambio alteraba todo el flujo, y esos incontables fracasos lo dejaban impotente.
La expectativa, la esperanza… ahora solo le parecían una tortura.
¿Pero esta vez sería realmente diferente?
¿Esta vez realmente…?
En ese instante, la oscuridad profunda que lo devoraba a velocidad incontrolable junto con miles de años de recuerdos se detuvo.
La opresión que lo asfixiaba momentos antes se dispersó en el aire como una fuerza que había perdido su dirección.
Y su mirada cambió.
Una extraña lucidez surgió, y en ese resquicio, su deseo obsesivo giró de Odelli hacia la gema de sangre.
Eso ya no podía llamarse “esperanza”.
Era la determinación de desarmar, descomponer y exprimir ese resplandor rojo para obtener una respuesta a cualquier costo.
—Brilla.
—Sí, empezó a brillar porque pienso en vivir contigo.
PARPADEO
Rudville apretó en su mano el collar que brillaba como si estuviera vivo.
Como si quisiera estrangularlo.
Pero en el siguiente instante,
la gema de sangre en su puño perdió su brillo como si fuera una mentira.
El resplandor rojo desapareció, dejando solo un color opaco, como un mineral sin vida.
—…¿Eh?
Las pupilas de Odelli temblaron.
La mirada de Rudville también se marchitó de inmediato.
Al desaparecer la luz, el vacío se extendió de nuevo en él.
Odelli, como si estuviera alarmada, le arrebató la gema de las manos y la apretó con fuerza.
Y entonces…
PARPADEO.
Volvió a brillar.
El cálido resplandor rojo revivió.
—…
—…
La gema solo respondía a Odelli.
Ambos lo comprendieron al mismo tiempo.
«¿Por qué?»
Odelli combinó rápidamente las pistas en su mente.
«La energía vital de Rudville , sus recuerdos, emociones, la desesperación y obsesión acumuladas en miles de regresiones… todo está en esta gema.»
Deseo, anhelo, anhelo, locura… todo estaba ahí…
Al final, esto era básicamente un fragmento del alma de Rudville, ¿no?
O tal vez había desarrollado voluntad propia al no desaparecer con el círculo mágico, o quizás era “algo” que resonaba con Rudville…
Sumida en sus pensamientos, Odelli miró a Rudville.
Él también parecía haber llegado a la misma conclusión. Tras mirar la gema en silencio, la arrebató de las manos de Odelli.
Y la apretó como si quisiera destrozarla.
Como era de esperar, la gema perdió todo su brillo.
Solo quedó una cáscara fría y sin vida.
«¿…Odio hacia sí mismo?»
No era solo que no reaccionara, sino que parecía más bien un rechazo.
—Esto…
Odelli habló con cuidado.
—Parece que solo me responde a mí.
—…
Rudville no respondió.
—Entonces, no deberías encerrarme.
—…No hay garantía de que podamos encontrar una manera de salvarte con esto.
—Pero sigue siendo la única pista.
Odelli habló suavemente, como si lo estuviera calmando.
Rudville parecía una bestia peligrosa, pero ante Odelli era como un perro de caza domesticado y obediente.
—Lo de querer vivir… no fue algo que dije impulsivamente solo para calmarte.
Odelli acarició su mejilla con delicadeza.
—Lo probaré. Dame tiempo.
—¿Cómo piensas probarlo?
—Mmm, ¿luchando patéticamente?
—…
{—Luchando patéticamente}
Eran las mismas palabras que Rudville había usado alguna vez.
Odelli las repetía como un niño que acaba de aprender una nueva frase.
Como si estuviera regurgitando un concepto inculcado.
—…Y solo mirándote a ti.
Pero en el momento en que esas palabras salieron, Rudville no pudo decir nada.
Algo caliente giró en su boca, pero nunca salió.
Sintió cómo la ansiedad que lo agitaba salvajemente se derretía ante sus palabras.
—Ja.
Rudville rió con ferocidad.
Era una risa que parecía resignada, como si se sintiera patético pero supiera que no había otra opción.
Esta Odelli era diferente a cualquiera de las que había conocido en sus miles de regresiones.
Su desesperación infinita, su locura, las decisiones que había tomado, las emociones que había descartado… todo estaba reflejado en sus ojos.
Pero no se había derrumbado. Al contrario, había crecido más fuerte.
Ahora era una domadora experta que sabía cómo controlarlo con una sola palabra.
Sosteniendo las riendas de una bestia con los colmillos más afilados del mundo.
—Primero averigüemos bajo qué condiciones reacciona la gema.
—…Sí.
Quería devorar todo lo que ella le ofreciera.
Incluso si al final lo esperaba la desesperación de un corazón destrozado de nuevo, no le importaba.
Simplemente cerró los ojos en silencio y apoyó su mejilla en su palma, frotándola lentamente.
Como si quisiera recordar esa sensación con todo su cuerpo.
୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧
Rudville regresó al palacio principal.
Aunque el Gran Duque había despertado después de medio mes y había salido corriendo, solo para volver cubierto de sangre, los sirvientes parecían más bien aliviados.
Porque Odelli estaba en sus brazos.
«Seguro que estuvo haciendo algo sangriento hasta que la Gran Duquesa lo detuvo.»
La mayoría parecía asumirlo así.
Entonces, Edwind apareció corriendo por el pasillo.
—¡Su Alteza! ¿Qué demonios hizo después de despertar…?
Pero su mirada se dirigió primero a Odelli en lugar de a Rudville.
Su expresión mostraba más preocupación por la seguridad de la anfitriona a su lado que por la de su amo, que parecía un monstruo.
—Se lo dije. Su Alteza el Gran Duque es un demonio… En fin, que despertaría sin importar qué.
Durante medio mes, Odelli no había comido ni dormido, y Edwind había intentado convencerla de que descansara, diciendo: “Su Alteza despertará sin falta”, “Si sigue así, usted caerá primero”.
Aunque no había servido de nada.
—Espera…
Odelli intentó taparle la boca a Edwind, presintiendo algo malo, pero ya era tarde.
—Descanse un poco. No ha dormido bien en todo este tiempo. Ah, y coma algo. Esto será su primera comida en casi medio mes, así que pediré que le traigan sopa.
—…
—…
En ese momento, sintió la intensa mirada de Rudville.
Era tan pesada y persistente que parecía perforarle la mejilla.
«¿No ha comido ni dormido en medio mes?»
«¿Por la simple razón de que yo no despertaba?»
«¿Y ni siquiera me lo dijo?»
«¿Y aún así dice ahora que quiere vivir…?»
Todo eso estaba contenido en su mirada.
Antes de que su locura estallara de nuevo, Odelli abrió rápidamente la boca.
—Fue porque no estabas. Solo puedo dormir en tus brazos… pero no estabas.
—…
—Me hiciste incapaz de dormir sin ti, y luego te desmayaste y me dejaste sola durante medio mes. Esto es… totalmente tu culpa.
—…
Rudville guardó silencio por un momento.
Poco a poco, el remordimiento apareció en su mirada, que antes estaba llena de ansiedad.
—Sí… no te soltaré nunca. Ni siquiera… en mis sueños.
Robin: Kiaaaa amo amo amo !!!!
Su tono recordaba al de un perro que ha reconocido su error y se sienta obedientemente.
Como si, solo ante ella, se mordiera su propia correa y la pusiera en su mano.
Edwind se quedó boquiabierto ante la escena de doma de bestias.
Intuyendo que ese no era su lugar…
—Llamaré al médico. Por favor, vuelvan a sus aposentos.
Dijo eso y se fue casi huyendo.
Y Odelli fue arrastrada directamente al dormitorio de Rudville .
A los brazos que había recuperado después de medio mes.
En los brazos que él juró que nunca soltaría, que incluso en sus sueños serían solo suyos.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD