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Capítulo 114

Era casi un susurro.    

Ella continuó hablando con serenidad:

—Ojalá ese niño sea tan cariñoso como tú… Quiero darle todo el amor que yo no recibí.

Durante un largo rato, Rudville no pudo decir nada. 

Luego, lentamente, con mucho cuidado, la abrazó. 

Acarició su espalda con suavidad y depositó su calor sobre su aliento, que se agitaba levemente.

—Eso… —dijo él con lentitud—, será cuando estés completamente recuperada. Cuando no estés enferma como ahora y puedas sonreír todos los días.

Odelli cerró los ojos en silencio.  

Rudville besó su frente.

—No será tarde si lo hacemos entonces.

Le acarició el cabello con delicadeza.

—Quiero que nuestro hijo tenga tu rostro sonriente.

Odelli rió entre dientes y escondió su rostro en su pecho.

—Yo quiero tener una belleza como la tuya.

—Belleza…

—Dicen que las hijas se parecen al padre y los hijos a la madre. Si queremos que ambos se parezcan, tendremos que tener un hijo y una hija.

Rudville sonrió sin decir nada. Era una fantasía que deseaba atesorar más que cualquier promesa.  

En ese momento, olvidó la enfermedad, el tiempo, el pasado…  

Solo el hecho de que ella estuviera viva y a su lado le hacía sentir que el mundo entero era suyo.  

Esa noche, soñaron un sueño largo. 

Un futuro que, aunque inalcanzable, existía.

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Ese día, como siempre, fue pacífico.

Odelli había salido temprano al huerto.  

Con una pequeña azada, arregló los rábanos que habían brotado y arrancó las malas hierbas.  

El sol era cálido y el viento, suave.

Detrás de la cabaña, Rudville cortaba leña.  

El sonido rítmico del hacha, los llantos familiares que llegaban desde el otro lado del establo…  

Por un tiempo, todo fue tranquilo.  

Pero Rudville pronto notó algo: Los movimientos de Odelli eran mucho más lentos de lo normal. No podía mantener posturas por mucho tiempo, se enderezaba constantemente, se masajeaba las muñecas y se arrodillaba solo para levantarse de inmediato, con movimientos torpes.  

—¿Estás bien, Odelli?  

Cuando él se acercó a preguntarle, ella se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano y sonrió levemente.  

—Sí. Supongo que hoy me esforcé demasiado.  

—Te dije que yo me encargaría de todo.  

—Cuidar el huerto no es gran cosa.  

—…  

Rudville ni siquiera fingió escucharla. La levantó en brazos y la llevó rápidamente al interior de la casa.  

Sin embargo, esa noche, durante la cena, Odelli dejó caer su tenedor al suelo.  

Al intentar recogerlo, perdió el equilibrio y se tambaleó en la silla antes de caer.  

—Estoy bien.  

Alzó la mano sonriendo, pero su respiración era agitada. 

Sus labios estaban visiblemente pálidos.  

Por la noche, comenzó a toser.  

Al principio, era solo un leve carraspeo, pero cerca de la medianoche, se convirtió en una tos seca que parecía salir de lo más profundo de su garganta.  

A la mañana siguiente, no pudo salir de la cama durante horas.  

En un día normal, se habría levantado temprano para hervir el agua que Rudville traía, pero esa vez apenas logró incorporarse cuando el sol ya estaba alto.  

Rudville le tocó la frente en silencio.  

Tenía algo de fiebre, pero más evidente que eso era el agotamiento en sus ojos.  

—Podría ser solo un resfriado. Si descanso hoy, mejoraré.  

Ella habló con calma, pero sus palabras sonaban como un hechizo para convencerse a sí misma.  

Y al tercer día, Odelli ya no pudo levantarse de la cama.  

A partir de entonces, Rudville salió todos los días en busca de hierbas medicinales.  

Escaló montañas, recorrió mercados, escuchó los consejos de forasteros…  Cualquier cosa que pudiera ayudar.  

Pero en lo más profundo de su corazón, sabía la verdad: Esto no era una simple enfermedad.  

En el camino de regreso, caminó con la cabeza baja. Al abrir la puerta de la cabaña, encontró a Odelli acostada en silencio. 

Ella lo miró y extendió su mano sin decir nada.  

Era delgada y notablemente fría.  

Rudville la sostuvo con fuerza. 

Era todo lo que podía hacer.  

୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧

Era una noche de nieve silenciosa.  

En la chimenea de la cabaña, una pequeña llama parpadeaba.  

El olor a madera quemada y un viento tenue sacudían el marco de la ventana. Odelli estaba recostada sobre el regazo de Rudville, envuelta en una manta delgada.  

Su cuerpo era asombrosamente ligero.  

Aun así, sonrió. 

Una sonrisa débil pero genuina.  

—Ru…  

Él tragó saliva.  

Si abría la boca, en lugar de palabras, saldría algo más. Así que solo inclinó la cabeza, y ella susurró:  

—…Ahora mismo, soy feliz.  

Su barbilla tembló.  

Como si estuviera a punto de llorar.  

Pero se contuvo y acarició su mano en silencio.  

—Es la primera vez.  

Odelli miró el fuego de la chimenea y continuó:  

—Comer con alguien, dormir juntos, pasar el invierno… Es la primera vez que siento que todo esto es bueno.  

—…  

—También es la primera vez que pienso que es bueno estar viva.  

Intentó sonreír, pero tosió suavemente. Cubrió su boca con sus dedos delgados como ramas secas y siguió hablando:  

—Tuve mucha suerte de conocerte.  

—No digas eso…  

Rudville apretó los labios y bajó la cabeza.  

Aferró su mano fría como si fuera un salvavidas.  

Odelli le tocó la mejilla con la punta de los dedos.  

—Hay algo que no te he dicho.  

—…Sí.  

—Desde la primera vez que me hablaste, ya te guardé en mi corazón.  

Cerró los ojos y susurró:  

—Cuando estaba en la familia Kardel, cada día era un infierno… Pero ahora solo recuerdo los momentos en que me cuidaste y me hablaste. Este tiempo contigo lo es todo. Fue todo lo que tuve.  

Rudville no pudo decir nada.  

Sentía como si algo dentro de su pecho se estuviera quemando.  

Ella sabía que se estaba muriendo, y lo aceptaba con serenidad. 

Solo él forcejeaba desesperadamente.  

—…Odelli.  

Apoyó su frente contra la de ella y habló en voz baja:  

—Perdóname por no encontrar la medicina… por ser inútil… por no poder protegerte.  

Ella negó con la cabeza.  

Era la expresión más clara que había mostrado en mucho tiempo.  

—No. Si no fuera por ti… yo no habría sido nada.  

—…  

—Fue una suerte estar contigo hasta el final.  

Rudville escuchó esas palabras hasta el final. Una resignación al borde del abismo, pero también… una aceptación tranquila. Ella pronto se iría.  

Odelli, como si fuera lo último que haría, besó su mejilla. Sus labios rozaron su oído.  

—…Te amo.  

En ese momento, gruesas lágrimas cayeron sin cesar de los ojos de Rudville.  

—…Yo también te amaré solo a ti por el resto de mi vida.  

Esa noche, cuando la lámpara de la cabaña se apagó, la nieve caía en silencio fuera de la ventana.  

La respiración de Odelli se había detenido.  

Hasta que su último resto de calor se desvaneció, Rudville se quedó abrazándola, quieto y en silencio.  

El cielo nocturno estaba en calma, y las estrellas eran hermosas. Se dio cuenta de que la vida pacífica que tanto había deseado había llegado a su fin.  

En realidad, él lo sabía.  

Lo supo desde el principio.  

Desde el día en que Odelli cayó enferma, supo que si se quitaba la vida, podría volver atrás en el tiempo.  

No tenía que quedarse en esta línea temporal, viendo cómo ella se desvanecía poco a poco.  

Pero… no podía dejarla. 

En esta vida, Odelli fue la primera persona que le hizo sentir amor. 

La primera que abrazó, la primera que besó, la primera con quien compartió su corazón, y a quien prometió pasar el resto de su vida.  

Por eso no se fue.  

Aunque sabía que el dolor llegaría, decidió quedarse a su lado hasta el final.  

Hasta el día de su muerte.  

—…  

Pero ahora…  

Rudville abrió los labios en silencio.  

—Ahora… debo regresar.  

En su mano sostenía la gema de la regresión. 

Aquel objeto que no había usado hasta el final.  

Se arrodilló y apoyó su frente sobre la tierra de su tumba.  

Una pequeña tumba que él mismo había levantado.  

—Por favor… esta vez, déjame salvarte.  

La sangre salpicó, su visión se distorsionó, el mundo se desmoronó.  

Y entonces, la luz estalló. 

De vuelta al centro del interminable bucle del tiempo.  

Robin: que capitulo mas fuerte estoy llorando



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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