Capítulo 109
Frente al Príncipe Heredero William, un hombre se arrodilló y suplicó. Era el Señor Feudal de la región donde se decía que se encontraba el tesoro del Gran Mago.
—Lo siento. Yo solo…
Desde su posición baja, inclinó la cabeza hacia abajo tanto como pudo, tratando de mostrar su sincero arrepentimiento.
—Lo hice porque me aseguraron que no ocurriría ninguna desgracia. No es que lo haya ignorado intencionalmente. En un principio, tenía la intención de enviar soldados. Pero, aunque el tesoro esté en mis tierras, no puedo disponer de él a mi antojo, así que solo tomé las mínimas medidas de seguridad.
El Señor Feudal, que nunca había aparecido hasta entonces sin importar lo que sucediera en la cueva, intentó enfatizar que, en la medida de lo posible, había tomado precauciones.
—Ah, ya veo.
El Príncipe Heredero William respondió con indiferencia, cruzando las piernas. Su cuerpo se inclinó naturalmente hacia un lado, apoyando el codo en el reposabrazos.
—Pero qué lástima. ¿No habría sido mejor si hubieras venido a decírmelo antes de que iniciara la investigación?
—Intenté decírselo. Se lo aseguro.
—No sé cuánto mérito tiene tu esfuerzo, pero bien, digamos que sí. Sin embargo, ¿qué hacemos ahora? Como ya tomé la iniciativa, también tengo que cuidar mi imagen.
Dado que el príncipe heredero había anunciado oficialmente el envío de personas para investigar la cueva, debía obtenerse alguna conclusión, por pequeña que fuera. Naturalmente, William no tenía intención de llegar a un acuerdo a medias, por lo que el Señor Feudal había acudido apresuradamente a él.
—Yo… se lo diré, pero bajo la promesa de que no habrá graves consecuencias…
—Entonces, empieza desde el principio, paso a paso. ¿Quién fue exactamente el que te pidió que cerraras los ojos y te prometió que no pasaría nada malo si lo hacías?
—Eso es…
Por primera vez, el Señor Feudal pareció quedarse sin palabras, incapaz de responder adecuadamente. Sus ojos se movían de un lado a otro, y al notar esto, William sacudió la cabeza con impaciencia.
—Si no vas a hablar, mejor márchate. Creo que ya he sido bastante considerado al dedicarte mi tiempo.
El Príncipe Heredero no solo insinuó que podía retirarse, sino que él mismo comenzó a levantarse, como si fuera a marcharse. Entonces, el Señor Feudal, aún arrodillado, estiró las manos desesperadamente hacia William.
—Es Taylor, el líder del gremio Nurak.
—Ah, ese nombre me suena.
William se dejó caer lentamente en su asiento de nuevo. El gesto indicaba que estaba dispuesto a escuchar un poco más, y el señor feudal suspiró aliviado en silencio.
—Siempre ha mostrado un gran afecto por mi territorio. Por eso, cuando se trató de la cueva, se ofreció de inmediato a intervenir para evitar que ocurriera un desastre…
—Ya veo.
—No imaginé que habría víctimas. Se lo juro.
—Aun así, hay alguien que gobierna estas tierras oficialmente. No entiendo cómo pasó esto..
William se acarició la barbilla mientras miraba al Señor Feudal con una mirada inquisitiva. Este último encogió los hombros, temiendo que el Príncipe Heredero pusiera en duda su capacidad para gobernar. Se apresuró a agregar más información.
—El líder del gremio Taylor lo garantizó todo. Incluso dijo que, si surgía algún tipo de responsabilidad, él mismo la asumiría.
Con manos temblorosas, el Señor Feudal sacó apresuradamente un documento de su túnica. Era el último recurso que no quería usar a menos que fuera absolutamente necesario. Sin embargo, dado que su situación era crítica, ya no podía permitirse ocultar nada.
—Aquí, es un certificado con el sello de Taylor.
De rodillas, el Señor Feudal avanzó y le ofreció el documento con ambas manos. Sin siquiera notar el temblor en sus dedos, el Príncipe Heredero lo tomó con una actitud despreocupada. Con un simple movimiento de la muñeca, sacudió el papel medio doblado y leyó rápidamente su contenido. Luego, asintió levemente hacia el Señor Feudal.
—Por ahora, lo pensaré. Puedes retirarte.
Al percibir que el tono del Príncipe Heredero se suavizaba, el Señor Feudal dejó escapar un suspiro de alivio y se inclinó profundamente. Luego, obligó a sus temblorosas piernas a moverse y salió de la sala.
—¿Qué piensa hacer ahora?
Alguien que había permanecido oculto tras una cortina salió a la luz. William, por un momento, pensó que el color rojo del cabello contrastaba muy bien con las cortinas carmesí que había empujado para salir.
—¿Qué otra cosa? Volcarlo todo.
William sonrió con brillo en los ojos, y Hook negó con la cabeza.
—No le proporcioné esa información para eso.
—Ese es exactamente el propósito de mi cargo. Ser Príncipe Heredero implica esto.
—Solo quería que tuviera en cuenta la situación de quienes sufren injusticias.
Hook le había pasado información a William sobre la conexión entre el Señor Feudal y el tesoro del Gran Mago. Además, le había aconsejado que no investigara en secreto, sino que hiciera un movimiento estridente.
Eso no era todo. De toda la información que poseía, Hook solo le había entregado a William aquella que era precisa, y lo único que pidió a cambio de la negociación fue que atendiera las circunstancias de quienes sufrían injusticias.
—¿Acaso Henry entra dentro de esa categoría de los agraviados?
—Con el joven Henry es algo personal. Solo le pedí ayuda por eso.
Esta era la primera y última vez que Hook ofrecía ayuda a Henry sin esperar nada a cambio. Quería que el Príncipe Heredero interviniera para evitar que alguien lo atormentara solo por una simple antipatía.
—Está bien, está bien. Si se trata de Henry, después de todo, fue quien nos conectó a los dos. Por él, haré una excepción.
William aceptó el trato con Hook y comenzó a resolver cada asunto paso a paso. Sin embargo, Hook no relajó su expresión seria.
—Parece que el joven Henry ha despertado, por fortuna.
Pero si las cosas hubieran salido mal, podría haber sido para siempre. Por eso Hook había acudido rápidamente a William, pero Taylor se había adelantado.
—Me pesa lo que le ocurrió.
El Príncipe Heredero tampoco pudo ocultar su desconcierto al enterarse de que Henry había colapsado. Él mismo ya estaba investigando a Taylor para cumplir su promesa con Hook, pero Taylor había actuado antes de lo esperado y no había podido evitar lo que sucedió con Henry.
—Este incidente me ha dejado una gran lección.
Al darse cuenta de que no podía permitirse el lujo de ser complaciente, William aceleró el ritmo de sus movimientos.
—Entonces, me retiro.
Habiendo terminado su cometido, Hook inclinó la cabeza ante el Príncipe Heredero.
—Espera un momento…
Justo cuando se daba la vuelta, William lo detuvo. Hook lo miró, inquisitivo.
—Me pediste que atendiera las injusticias de todos, pero en tu solicitud dejaste fuera a una persona.
El cambio repentino en el tema dejó a Hook desconcertado.
—Tú, el hijo de la panadería.
William lo miró con expectación, como si esperara que lo comprendiera de inmediato. Fue entonces cuando Hook se dio cuenta del verdadero significado de sus palabras. La panadería era solo un ejemplo inventado, una metáfora. En realidad, William se refería a Hook mismo. Su mirada reflejaba su incredulidad.
—Lo siento, pero mi familia nunca se dedicó a vender pan.
—No importa ese detalle.
William agitó la mano, restándole importancia. Lo que quería saber era por qué Hook, que también tenía una historia de injusticia, nunca había pedido nada para sí mismo.
—¿Acaso no viniste a verme para que tomara en cuenta tu propio agravio?
—No diré que nunca tuve esa intención.
Hook lo admitió sin rodeos. Había considerado la posibilidad de acudir al Príncipe Heredero para restaurar su familia caída. Por ello, usó a Henry como un puente para acercarse a él, y en el proceso, incluso le extendió la mano. Pero en algún punto, ¿cuándo cambió su dirección?
—Ahora estoy bien. Más bien, me siento agradecido porque Su Alteza ha usado nuestro trato para ayudar a muchos otros.
—¿Por qué cambiaste de opinión?
—No lo sé.
Hook reflexionó sobre cómo expresar mejor sus sentimientos. Mientras repasaba su pasado, una imagen se formó con claridad en su mente.
—Tal vez Henry tuvo mucho que ver en esto.
—¿Henry?
—Recuerdo ver cómo alguien cambió gracias a él.
El joven Edwin Lorenz, quien al principio era afilado y hosco, había comenzado a suavizarse y a sonreír mientras pasaba tiempo con Henry. En su momento, le pareció algo curioso, pero sin importancia. Sin embargo, esa escena permaneció en su memoria.
—Simplemente comprendí que, si puedo influir para que alguien cambie, eso es suficiente para mí.
Por eso Hook modificó el contenido de su trato. En lugar de pedir justicia para sí mismo, pidió que se ayudara a otros.
Su sonrisa, relajada y libre de cargas, lo reflejaba todo.
—Ahora lo dejo todo en sus manos, Su Alteza.
Sabía que, salvo que ocurriera algo extraordinario, no volvería a presentarse ante William. Solía encontrar al Príncipe Heredero irritante, pero con el tiempo, en cada encuentro, había comenzado a sentir cierto apego.
Después de intercambiar una última mirada con William, Hook se dio la vuelta y comenzó a marcharse. Mientras atravesaba el salón con paso firme y decidido, la mirada del príncipe heredero no pudo evitar seguirlo.
—Realmente es alguien fascinante.
Más allá de su talento, lo que más le agradaba de Hook era su carácter. Y además… tenía una atracción difícil de ignorar.
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Mientras observaba el lugar donde Hook había estado, William llamó a su asistente. Había asuntos que debía resolver antes de poder centrarse en Hook.
—Dijiste que ya atrapamos el rastro de Taylor, ¿verdad?
—Sí, Su Alteza.
—Entonces, pásale el problema a Edwin.
William, quien veía a Taylor como una simple rata, mostró una sonrisa entretenida.
—¿En lugar de traerlo ante usted, desea enviarlo con el joven Edwin Lorenst?
—Exacto. Hay que lanzarlo directo a las fauces del gato que más interés tiene en él. Será mucho más divertido así.
Para William, Henry y Edwin no eran más que dos piezas de un espectáculo del que disfrutaba desde el principio hasta el final.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.