Capítulo 106
Después de que Timothy se enteró de que Henry había despertado, recibió una llamada directa del Duque Timothy para que enviara a Henry. Le informaron que no podría regresar hasta que subiera al carruaje, y cuando el cochero mostró una expresión triste, Edwin ya no pudo impedir que Henry se fuera.
Eso también aplicaba para Henry, pero al escuchar que su familia lo buscaba, no pudo demorarse más. Tras pasar un día más, Henry terminó de prepararse y se alistó para irse a casa temprano por la mañana.
Antes de subirse al carruaje, Henry miró a Edwin.
—Si me extrañas, ven cuando quieras.
—Eso tengo en mente.
Edwin tomó la mano de Henry que la movía, y besó su dedo. Ese suave toque hizo que Henry se riera. Después de pasar tiempo con Edwin, Henry quien había estado agotado, ahora tenía el rostro sereno como si nunca se hubiera debilitado. Esto se debía, sobre todo, a la influencia de Edwin.
Cuando estaba con Edwin, no había espacio para otras inquietudes. Henry intentó ocultar su tristeza detrás de una expresión juguetona.
—No pienses que vendrás todos los días.
—Tal vez esta misma noche te visite.
Edwin expresó su deseo de no dejar ir a Henry. Aunque sabía que su familia lo esperaba, también quería estar con él. La necesidad de tenerlo solo para él hizo que Edwin no soltara la mano de Henry.
—Henry.
Edwin acarició los largos y delicados dedos de Henry. Lo que tenía entre sus manos no era una mano pequeña y frágil, sino la mano de un hombre común, aunque si tuviera que describirla, era una mano fina y elegante, digna de un caballero. Sin embargo, eso le agradaba a Edwin, ya que confiaba en que, aunque la sujetara con fuerza, no se rompería.
—Esa vez me contuve, ya que me preocupaba por tu cuerpo y no fui tan brusco…
Henry, observando a Edwin, percibió lo que iba a decir.
—Pero después de que un anillo se coloque en este dedo…
Ante estas palabras repentinas, los ojos de Henry se abrieron de par en par y miró a su alrededor. Viendo a las personas a una distancia respetuosa, Henry negó con la cabeza, aún sin comprender por qué Edwin decía eso.
—… Edwin, solo dilo cuando estemos a solas.
—Solo tú lo has oído.
—Aun así…
Henry cubrió su rostro rojo con la mano contraria.
—No puedo esconder mi expresión avergonzada.
Entre sus dedos, sus largas pestañas temblaron ligeramente. Incluso una reacción tan pequeña hacía que Edwin se diera cuenta de que Henry seguía vivo.
Mientras Edwin observaba su vitalidad en silencio, Henry miró a su alrededor nuevamente. Luego, con una expresión decidida, sus labios se estrecharon.
—Edwin.
Antes de que su rostro rojo volviera a su normalidad, Henry se inclinó hacia Edwin y susurró solo para él.
—Lo que estamos, como pareja…
Durante su tiempo juntos, ambos confirmaron que sentían algo más allá de una amistad.
—Y lo que hemos sellado, el lazo completo, lo diré pronto.
El aliento tenso de Henry rozó el oído de Edwin y luego se instaló en su pecho como un golpe pesado. Era alguien con quien no podía relajarse ni por un segundo.
—Espera un poco.
Con una hermosa sonrisa que parecía que nunca se había debilitado, Henry agitó su mano suavemente hacia Edwin antes de subir al carruaje. El carruaje con Henry partió inmediatamente siguiendo la voluntad del Duque Timothy. Eso ya dejaba claro cómo el Duque esperaba el regreso de su hijo.
Edwin permaneció allí hasta que el carruaje desapareció de su vista, luego se dio la vuelta. Cuando su rostro, que había estado cálido, cambió, los caballeros y sirvientes apartaron la vista de inmediato.
El aire a su alrededor parecía enfriarse y un brillo helado se reflejó en su rostro.
—Taylor.
Al ver la mirada de Edwin llena de tensión, el caballero bajó la cabeza pesadamente. Edwin pronunció el nombre de la persona que había debilitado a Henry y habló entre dientes.
—Encuéntralo.
—Entendido.
Después de que el caballero hiciera una reverencia y se retirara, los sirvientes se posicionaron detrás de Edwin. Los caballeros restantes se pusieron en formación frente a él para protegerlo.
Mientras avanzaban hacia la mansión, Edwin se quedó quieto detrás del caballero que lideraba el camino. Después, le habló.
—¿Lord Boyle?
—Sí, joven señor.
Boyle, quien se volteó al escuchar su nombre, lo miró con una expresión de duda.
—¿Eres un alfa?
Boyle lo miró con una mezcla de sorpresa y desconcierto. Después de haber estado toda su vida al servicio de la familia Ducal, no podía no saber lo que había ocurrido con Edwin: desde que no sentía las feromonas de otros hasta el hecho de que había sellado un vínculo. Había sido testigo de todo, siempre apoyando a Edwin.
Era la primera vez que Edwin le preguntaba algo sobre su tipo de feromonas. Tras la sorpresa inicial, Boyle respondió con sinceridad.
—Soy un alfa recesivo.
—¿Es más difícil controlar las feromonas cuando eres recesivo?
Ante la pregunta de Edwin, Boyle explicó lo que sabía.
—Por lo general, los alfa recesivos producen una cantidad menor de feromonas, pero incluso en esto hay diferencias dependiendo de cómo se controlan.
Boyle, siendo recesivo, no tenía una gran cantidad de feromonas, y aunque las tenía, las mantenía ocultas, por lo que aquellos que lo veían por primera vez no solían darse cuenta de que era un alfa.
—Está bien.
Cuando Edwin mostró que ya no estaba interesado, Boyle enderezó su postura. Mientras caminaban de regreso a la mansión, Edwin lo observó con los ojos entrecerrados.
❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀
La habitación, que había estado llena de luz cuando Henry estaba allí, pronto se sumió en un ambiente sombrío tan pronto como Edwin entró. En el silencio y la penumbra del cuarto, Edwin se recostó en el sofá.
—Feromonas…
La mente de Edwin repasó a Henry, al caballero Boyle y a los otros individuos de tipo alfa que había visto por el camino.
Edwin había sellado un vínculo con Henry. Un vínculo completo, por lo que no era sorprendente que pudiera sentir las feromonas de Henry. Sin embargo, después de ese vínculo, comenzó a percibir también las feromonas de Boyle y de otros alfa, lo cual fue una sorpresa para Edwin. Este fenómeno extraño había comenzado incluso antes de que Henry despertara. Probablemente, se debía a la influencia de la piedra de feromonas.
Al principio pensó que era algo relacionado con el vínculo incompleto que había tenido con Henry, pero después de sellar el vínculo completo, la sensación persiste.
Normalmente, cuando se sella un vínculo, ya no se deberían sentir las feromonas de otros, pero su caso parecía estar fuera de lo común. Edwin se rió de su propia forma inusual.
Sin embargo, esa risa no fue amarga, sino ligera, como si fuera algo innecesario. Ya no se sentía tan abrumado por su tipo de feromonas como antes.
—Ahora que tengo a Henry Timothy, no me importa nada más.
Naravit: Así me gustan, posesivos🫦
No había problema en sentir las feromonas de otros, ya que lo único que realmente le importaba era poder percibir las feromonas de Henry. Después de reflexionar un momento, Edwin suspiró profundamente, y en ese suspiro también surgió una ligera tristeza. Ya extrañaba a Henry. Tal vez era el efecto del vínculo, pero su pecho se sentía pesado, y Edwin lo presionó con el puño. Aunque eso no haría que su corazón se aliviará.
—Henry…
Edwin susurró su nombre en voz baja.
En circunstancias normales, el vínculo se sellaría a través de la relación física, pero entre él y Henry, el vínculo se había formado con solo un ligero contacto. Todo esto fue posible gracias a la piedra de feromonas que Edwin había absorbido.
La capacidad de Edwin para sentir las feromonas de Henry había aumentado a niveles insospechados, lo que le permitió seguir el camino hacia el vínculo de forma instintiva. Así, pudo aliviar la carga de Henry y hacer que el vínculo fuera completamente de él, permitiendo que Henry solo reaccionara ante él.
Esa sensación de satisfacción de aquel momento ahora reprimía su impulso de correr a buscar a Henry. Edwin suspiró y luego esbozó una ligera sonrisa. Aunque Henry ahora estuviera en la casa Ducal Timothy, ya era completamente suyo.
❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀
—¿Cuántos días han pasado desde que llegué aquí?
Henry murmuró mientras miraba su hogar, sintiendo una extraña sensación de nostalgia. Aunque había estado inconsciente durante un buen tiempo, el periodo que había pasado con Edwin había sido largo. Aunque sabía que su familia estaba preocupada, no había actuado inmediatamente. Había sido una elección propia. Sentía remordimiento hacia su familia, pero la estabilidad emocional que encontraba al estar con Edwin era mucho mayor.
—No importa lo que diga Henna, tendré que aceptarlo todo.
Aunque Henry pensaba que, aunque Henna dijera palabras punzantes por sentirse herida, él planeaba reírse de todo por un tiempo, no esperaba que la situación fuera así. Mientras se daba golpecitos con el dedo índice en la mejilla, entró en la casa.
—Bienvenido.
El mayordomo lo saludó cuando llegó, y Henry respondió con una ligera mirada alrededor.
—¿Dónde están mis padres?
—Están esperando por usted, joven señor.
—Vamos allí.
—Este camino.
El mayordomo se adelantó y lo condujo. Henry asintió ligeramente y, al girarse para seguir al mayordomo, de repente oyó una voz desde atrás.
—¡Hermano!
Al mismo tiempo, alguien chocó fuertemente contra su espalda. Henry, al intentar evitar caer hacia adelante, miró hacia abajo y vio una pequeña mano blanca rodeando su cintura.
—Henna.
Era la única persona que lo abrazara de esa forma. Henry, atónito, la llamó por su nombre. Mientras intentaba girarse para mirarla, notó que Henna no lo soltaba.
—¿Por qué llegaste tan tarde? ¿Sabes cuánto me he preocupado por ti?
—Eh… eso…
Henry rascó su cabeza, sin saber qué responder. Aunque había sido informado de que Edwin había comunicado la noticia de su despertar directamente al Duque Timothy, verse cara a cara con su familia era diferente. Aunque pensaba que Henna lo iba a regañar por eso, ahora que se aferraba a su espalda y se quejaba, solo aumentaba la culpa que sentía.
—Lo siento.
Finalmente, en lugar de dar excusas, Henry ofreció una disculpa sincera. Henna, sin responder que no había problema, siguió aferrándose a su espalda durante un buen rato.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.