Capítulo 10
─¿Derramaste tu bebida por mi culpa? —Preguntó el hombre, mirando la copa de martini que Karlyle sostenía en la mano.
Karlyle miró fijamente al hombre, con el rostro inexpresivo. Los rasgos faciales de su rostro delgado y pequeño parecían los de un ciervo joven.
Karlyle, mirando su prominente nuca blanca, abrió la boca.
─No.
Karlyle no apartó la mano de la espalda del hombre. El hombre tampoco se separó de Karlyle. Las feromonas del omega se volvieron ligeramente más densas. Era una clara señal de atracción.
Karlyle, que había estado observando al otro con una mirada fría, abrió la boca.
─Si no le importa, me gustaría disculparme por chocar con usted.
El hombre parpadeó y soltó una suave risita ante el tono formal, con las consonantes pronunciadas con brusquedad. Una voz suave le respondió.
─Sí, a mí me parece bien.
La mano que le sostenía la espalda subió hasta su hombro. Con un suave apretón, se volvió hacia el camarero, y el hombre siguió su ejemplo, inclinándose hacia Karlyle.
Una conversación trivial continuó. Karlyle con una leve sonrisa torcida en los labios, escuchó lo que el otro decía. La rodilla del hombre sentado en el taburete rozó a Karlyle, quien, de pie y ladeado, lo miraba desde arriba. No pasó mucho tiempo antes de que empezara a sentirse irritado por la situación.
No era tan interesante.
No era nada especial. A lo largo de la vida de Karlyle, sus interacciones con los Omegas siempre habían sido similares. No importaba lo bien que hablaran o lo gracioso que fueran, no podía ir más allá de un simple enamoramiento. Controlar sus emociones era un reto incluso para él, pero a medida que crecía, se hizo más fácil. Quitaba las expresiones faciales y las emociones desaparecían.
Incluso cuando el temblor era tan fuerte que apenas podía soportarlo, pensaba en otras cosas. La imagen de sus padres intentando ocultar su agitación justo después del secuestro de su hermano, el pasillo oscuro donde se filtraban los sollozos, los diez días en que creyó que su hermano podría haber muerto. Al pensar en esas cosas, su corazón se tranquilizó.
Karlyle tenía un deber. Para que su hermano viviera como él deseaba, él debía cumplir debidamente el rol que le había sido asignado. No podía haber debilidades en un hombre que dirigía una empresa y una familia. No quería provocar la ira de su abuelo ni avergonzar a su madre…
Al recordar las obligaciones que le esperaban, sentía cómo su corazón se enfriaba. A veces, incluso lo invadía la dudaba. Y cuando por fin apareció alguien a quien se le permitió entregar su corazón, no pudo evitar preguntarse: ¿acaso sería incapaz de sentir algo?
─¿Dijo el Señor Frost que era socio aquí?
Tras un momento de silencio, el otro hombre volvió a hablar. Era una pregunta con claras expectativas.
─Así es.
─¡Qué impresionante! Entonces, ¿suele asistir a este tipo de fiestas a menudo?
Karlyle bajó la mirada.
─Algo así. Parece que a usted sí le gustan las fiestas.
─Sí. Es mi primera vez aquí, pero es muy divertido. Gracias a esto, puede conocer a alguien como el Señor Frost.
La mano de la otra persona tocó el brazo de Karlyle con una sonrisa que le marcaba los hoyuelos. Unas palabras más y no sería difícil pasar la noche con él.
Si eso sucediera, sería la primera aventura de una noche para Karlyle. Para él, que solo había conocido a Omegas a través de conexiones de negocios o durante el Rut…
En ese momento, estaba pensando en eso.
─¿Qué haces aquí?
Una mano se extendió desde atrás y le tocó el estómago. Un brazo fuerte le rodeó la cintura. Al mismo tiempo, un aroma refrescante lo inundó. Alguien lo abrazaba. Karlyle abrió mucho los ojos. Fue porque escuchó una voz que no esperaba oír allí.
«¿…?»
Al girar ligeramente la cabeza con mirada inquisitiva, unos labios rozaron su oído.
No había forma de que Ash estuviera aquí…
─Me preguntaba qué sería eso tan urgente… ¿Era esto?
Pero, increíblemente, era Ash. Se sintió avergonzado al encontrárselo en una fiesta donde nunca imaginó verle, un lugar que pensó que no tenía ninguna conexión con Ash.
─¿…Señor Jones?
─¿Interrumpo?
A pesar de sus palabras, los dedos de Ash se tensaron. Cuando sintió la palma de su mano presionando con firmeza su abdomen, una ilusión de calor comenzó a extenderse gradualmente en la zona. Luego, el mordisco suave en su oreja lo hizo estremecer. Con un sobresalto, Karlyle dejó escapar un suspiro entre labios entreabiertos.
─¿Qué le trae por aquí…?
─¿Podrías responder a mi pregunta primero, Karlyle?
Un suave y débil mordisco en su oreja le hizo callar. El Omega sentado frente a él parpadeó ante lo que parecía ser algo más que un roce íntimo. A pesar de su vergüenza, el hombre miró el rostro de Ash y, por un instante, adoptó una expresión de sorpresa.
─Eh, señor Frost, ¿quién es esta persona?
─Sí, Karlyle. ¿No vas a presentarnos?
Se sentía mareado. No sabía por qué Ash estaba allí, pero estaba tan preocupado por sus acciones que no pudo mantener la compostura. Karlyle apenas recuperó el sentido e intentó aclarar la situación. Por ahora, tenía que despedir a la persona que tenía delante.
─El Sr. Jones es mi…
Karlyle dudó. Era porque dudaba en pronunciar la palabra pareja sexual. Sentía que era una persona incapaz de guardar las apariencias, pero de alguna manera…
─Karlyle es mi amante.
Robin: para no querer pasar los “limites” Ash es medio pasadito ujumm
Sin embargo, fue Ash quien habló. Karlyle contuvo la respiración al oír la palabra amante. Giró rápidamente la cabeza para mirar a Ash, pero no pudo ver bien su expresión porque lo abrazaba con fuerza por detrás. El hombre pareció nervioso ante la repentina mención de la palabra amante.
─Ah, eso… ¿De verdad?
─Sí. Lo siento si te lo estabas pasando bien, pero ¿te importa si me llevo a mi amante conmigo?
Ante esas palabras, el hombre se bajó del taburete. Negó con la cabeza apresuradamente y agitó la mano.
─Oh, no. Me apartaré. Lo siento.
Quizás pensando que se había equivocado, el hombre se marchó rápidamente sin escuchar la respuesta, con expresión avergonzada.
El latido de su corazón, que latía más rápido desde que Ash lo abrazó, era inusualmente fuerte. Karlyle cerró la boca y la volvió a abrir. Entonces preguntó:
─¿Qué le trae por aquí?
─Aún no has respondido a mi pregunta, Karlyle.
La voz que le susurraba al oído se apagó. Los labios de Ash rozaron su mandíbula y luego se posaron en la nuca de Karlyle.
─…No está interrumpiendo.
─¿En serio? Desde lejos, parecía que estaban a punto de irse al hotel.
─¿Quizás me equivoqué? ─Murmuró Ash con tono dulce.
Su corazón tembló. No podía dejar de pensar en la palabra “amante” y en el tono que, de algún modo, sonaba molesto.
─¿Por qué dijo el señor Jones que era mi… amante?
La pregunta salió de su boca al instante. Ash rio suavemente.
─Si quieres deshacerte de un intruso, esa sería la forma más rápida, ¿no? Lamento haber mentido.
Karlyle se quedó sin palabras al oír la palabra intruso. Su mente estaba en un estado complejo. Esto era como…
─No me gusta tener múltiples parejas sexuales, Karlyle.
En cuanto terminó el susurro, sintió un leve hormigueo en la nuca. Los labios succionando la línea firme de su cuello hicieron que Karlyle apretara los puños con fuerza. Ahora estaba en su cuello…
─Pero no se siente bien verlo en persona.
─Acabábamos de…, conocernos.
Una sensación extraña descendió por su nuca, como si le estuvieran mordisqueando la piel. El acto de besar su cuello con ternura hizo que sus ojos se enrojecieran. Karlyle luchó por tragarse el sonido de su propia respiración agitada.
─Me invitaron a trabajar en un anuncio de McLaren para mi estudio, pero no esperaba ver a Karlyle aquí.
Karlyle señaló la inconsistencia en las palabras de Ash.
─¿Dijiste que no se siente bien?
─Sí, Karlyle.
Sus labios volvieron a chuparle el cuello. Una lengua afilada le lamió la nuca y se le escapó un gemido. Karlyle extendió la mano y apartó a Ash.
Ash retrocedió obedientemente. Recuperando el aliento, la expresión de Karlyle se endureció.
─El hecho de que el señor Jones esté aquí significa que vino con otro propósito, ¿verdad?
Ash parpadeó un momento, como si no hubiera esperado el comentario. Entonces, una sonrisa encantadora se dibujó en su rostro.
─¿Lo crees?
─Si no…
─No tenía pensado venir desde el principio. Dejé libre mi agenda para ver a Karlyle.
Karlyle cerró la boca al mencionar su comportamiento de posponer la cita.
─Me insistieron tantas veces que solo pasé a saludar un momento y marcharme, pero entonces Karlyle…
Ash ladeó la cabeza.
─Cuando te vi con ese omega, comprendí algo.
Una mano se extendió y lo agarró por la muñeca. Ash, que había estado acariciando suavemente el delicado interior de su muñeca, impuso fuerza en su mano. Luego atrajo a Karlyle hacia sí.
Una vez que estuvieron en un abrazo frontal, sus ojos se encontraron. Los labios de Ash se curvaron hacia arriba, pero sus ojos no sonreían.
─Fui demasiado relajado, Karlyle.
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, Ash se movió.
Sus labios fueron mordidos con suavidad. Ash mordió la tierna carne que la húmeda membrana mucosa había succionado, y luego la soltó. Gimió y su lengua se hundió en el espacio entre sus labios.
Era tan diferente del beso de hacía dos días. Ash se acercó, separando la carne y mezclando sus lenguas sin darle la oportunidad de respirar. Sus cuerpos se apretaron.
Soltando sus muñecas, Ash colocó su mano en la nuca de Karlyle. El calor se derritió bajo su epidermis. La excitación recorrió su sangre como si estuviera en celo.
Sentía que iba a ser devorado.
La lengua de Ash atrapó la suya cuando intentaba huir, enredándose en un torbellino húmedo. La mezcla de saliva produjo un sonido obsceno y viscoso al frotarse.
«No… no puedo… respirar…»
Olvidándose incluso de exhalar por la nariz, Karlyle extendió la mano y agarró con fuerza la ropa de Ash. Sus piernas estaban enredadas entre las suyas. Sus firmes muslos presionaban la parte inferior de su cuerpo y frotaban ligeramente su centro.
El placer le inundó como un dique a punto de reventar. Estaba tan excitado que no pudo soportarlo. Por un momento, no pudo pensar en nada por la sensación de la parte inferior de su cuerpo, rozándose contra él y sus lenguas enredándose. Los sonidos a su alrededor se desvanecieron. El único sonido que podía oír era el de su corazón palpitando en sus oídos mientras lo llevaban al límite.
AH, HHNG, NGH.
Su cintura temblaba. Las piernas le flaquearon, como si estuvieran a punto de ceder. Aferró la ropa de Ash con tanta fuerza que la arrugó por completo. Con un último esfuerzo, logró levantar una mano y empujar el vientre de Ash.
Pero en lugar de apartarse, Ash apretó su cuerpo más cerca. Su lengua, enredada lascivamente, continuó saboreando a Karlyle. Su lengua succionó suavemente. Sus ojos se abrieron de par en par. La estimulación era demasiado.
─Es~pera…
Conteniendo a duras penas el aliento que amenazaba con escapársele, Karlyle giró la cabeza con fuerza. En el instante en que su lengua era succionada, un destello de luz brilló ante sus ojos. Su visión se volvió blanca mientras un peso ardiente se acumulaba en su entrepierna. Era imposible negarlo: estaba excitado.
HA, HA, HAA, Jadeos pesados escapaban de los labios de Karlyle mientras Ash lo observaba en silencio. Las comisuras de sus ojos estaban calientes. Con una expresión perdida y vulnerable, Karlyle alzó la mirada hacia Ash.
Los ojos que miraban hacia abajo estaban semicurvados. La tenue sonrisa de sus ojos estaba profundamente coloreada, quizá por la iluminación. Su mirada se posó en sus labios empapados de saliva. Sintió que iba a perder la cabeza. No sabía por qué, pero simplemente se sentía así.
─Karlyle.
A diferencia de Karlyle, quien jadeaba terriblemente, la respiración de Ash ni siquiera vaciló. La mano en su cuello se movió con una voz suave. Los dedos se movieron suavemente y se clavaron en el oído de Karlyle. El más leve roce le produjo un escalofrío. AH, AGH, sus ojos se entrecerraron.
Karlyle cerró la boca y apretó los ojos. Ash lo estrechó entre sus brazos y le susurró al oído.
─Esta vez, respira bien. Porque no se ha terminado.
En cuanto término de hablar, sintió una ligera presión en su mejilla. Sin darse cuenta, Ash volvió a deslizarse entre sus labios entreabiertos.

TRADUCCIÓN: MOKA
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ANNA FA