Capítulo 10
«Ni siquiera mis profesores que me educaron en casa tienen esa edad…»
Además, todos los que enseñaron a Yeon-woo eran ancianos con el cabello canoso. Aparte de eso, prácticamente no tenía contacto con nadie, ya que vivía encerrado en la mansión, lo que significaba que tampoco se cruzaba con muchas personas. Para haberlo visto en los lugares a los que lo llevaba el congresista Cha… No había manera de que hubiera olvidado a alguien con una apariencia tan impresionante. Yeon-woo rodó los ojos mientras observaba al hombre, evaluando sus reacciones. Pronto alguien más lo buscaría. Si lo veían sentado con este hombre, sería un gran problema.
Yeon-woo tragó saliva fuertemente. Pudo ver las comisuras de la boca del hombre formar una curva, tal vez porque el sonido que emitió fue demasiado fuerte.
─Bebé.
─¿Qué? ¿Y-yo?
¿Bebé? Nunca le habían llamado con un nombre tan ridículo. Y lo más importante es que no era tan joven como para que lo llamaran bebé. ¿Debería haberlo dicho? Aunque no había motivo para decirle a aquel hombre, que pronto se iría, el “No soy un bebé, tengo 21 años”.
─¿Esperando a alguien?
─… Sí.
A pesar de su respuesta, el hombre no parecía tener la intención de irse.
«¿Podría ser?» Yeon-woo lo miró con una leve esperanza. Sabía que no podía ser el hombre que estaba esperando. Un hombre tan impresionante no podría haber sido quien lo compró. Alguien tan increíble seguramente tendría una fila de personas hermosas y elegantes esperando solo por estar cerca de él.
Tan pronto como se dio cuenta de eso, sus esperanzas se desvanecieron.
Era el momento de despedir al hombre.
─¿Me conoce?
─Eres Cha Yeon-woo, hijo del congresista Cha, ¿no?
«¿El hombre que estaba delante de él… era “ese” hombre?» De no ser así, no habría forma de que conociera su nombre y rostro. Las esperanzas que se habían desvanecido comenzaban a resurgir.
─Hoy teníamos una cita.
Afortunadamente, el hombre le dio la respuesta que Yeon-woo esperaba. No podía creerlo, pero el hombre frente a él era, sin duda, quien lo había comprado.
─Sí, es correcto.
Yeon-woo sonrió suavemente y asintió con la cabeza. Ya que habían confirmado sus identidades, era momento de presentarse adecuadamente.
«Espera un segundo. ¿Cómo debería llamarlo?»
Debería haberle preguntado su nombre desde el principio. ¿Qué debería hacer? No podía preguntarle nada sin saber su nombre.
«¿Señor?»
No, eso era demasiado formal. Además, este hombre no tenía nada que ver con el título de “Señor”. Más que Señor…
«¿Hyung?»
Parecía un poco irrespetuoso. El hombre parecía al menos diez años mayor que él. Había escuchado que los hombres eran muy sensibles con los honoríficos. ¿Y si lo llamaba hyung y él respondía con: “¿Por qué me llamas hyung? ¿Acaso no tienes modales?” No, es mejor evitar títulos que pudieran causar problemas desde el principio.
«¿Presidente?»
No era una mala opción, pero no podía llamarlo así de buenas a primeras. Entonces, ¿qué debería hacer? Cuanto más tiempo pasaba en silencio, más se tensaban sus nervios. Tenía que decir algo pronto para continuar la conversación. La presión hacía que su corazón latiera fuerte.
Antes de que el hombre se aburriera de la situación, Yeon-woo abrió los ojos de par en par.
─H-h… Hy-hyung-nim, ¿cuál es su nombre?
Finalmente, eligió un título. Era seguro y parecía la mejor opción entre las que había considerado. Aunque no se sentía del todo cómodo. Después de todo, había escuchado que a los hombres les gustaba que las jerarquías fueran claras. Yeon-woo miró boquiabierto la sonrisa suave del hombre. Parecía que había tomado la decisión correcta. Fue un alivio.
─¿Hyung-nim, dices?
«Oh, ¿había elegido mal? Entonces, ¿cómo debería llamarlo?»
No se le ocurría ningún otro título adecuado. Mientras titubeaba, incapaz de decidir, el hombre habló de nuevo.
─Kang Ji-hyuk.
Kang Ji-hyuk, Kang Ji-hyuk. Era un nombre que encajaba perfectamente con él. Yeon-woo probó el nombre en su boca, saboreándolo en silencio. Aunque solo conocía su nombre, sentía que se acercaba un poco más al hombre. Yeon-woo sonrió tímidamente.
─Bebé.
─Sí.
El rostro del hombre, que antes sonreía suavemente, de repente se endureció. Apoyó su mentón en la mano y lo miró fijamente. A pesar de que solo lo miraba, Yeonwoo sintió que su piel se erizaba.
─¿Sabes quién soy?
─Sí.
«¿Por qué pregunta algo así?» Yeon-woo observó los gestos del hombre cautelosamente. Después de haber vivido a base de interpretar las señales sociales durante más de 20 años, pensaba que podía leer a las personas… pero eso no estaba funcionando con él.
No tenía idea de lo que Kang Ji-hyuk estaba pensando. Y eso lo aterraba aún más. Yeon-woo cerró los ojos con fuerza. Las palabras que el congresista Cha le había dicho flotaron en su mente.
{─A ese tipo le gustan los hombres, así que, ¿por qué no intentas acercarte con esa cara bonita tuya? Si crees que no es suficiente, tal vez deberías desnudarte.
─Ya te he reservado una habitación. ¿Entiendes lo que quiero decir?}
Esas palabras eran tan vulgares que era difícil creer que vinieran de un padre a su hijo. Pero aún podía recordar claramente la expresión de su padre mientras las decía.
{─Y trae el USB.}
Unas palabras escalofriantes. Aunque Yeon-woo sabía que Kang Ji-hyuk no había escuchado lo que su padre había dicho ni tenía forma de saberlo, no podía evitar sentirse nervioso. Aunque no era tan musculoso como algunos, la complexión que podía vislumbrarse bajo la chaqueta de Kang Ji-hyuk era claramente robusta. Así es como se veían los músculos. Todo lo que había visto antes no era más que grasa. Yeon-woo echó un vistazo furtivo a su pecho fornido.
Entonces, Kang Ji-hyuk lo miró. Yeon-woo se sonrojó involuntariamente, ya que había sido sorprendido mirando su pecho.
─¿Quién soy, bebé?
─E-eres…
«¿La persona que me compró?
¿Una persona muy generosa dispuesta a pagar mis deudas familiares?
¿Alguien que quiere pasar una noche conmigo?»
¿Eres un “maldito pervertido”?»
Había muchas formas de describir su relación con el hombre, pero ninguna de ellas era fácil de decir. Era demasiado vergonzoso. Aunque no había llegado allí por su propia voluntad, no quería admitirlo. Yeon-woo sintió que su boca se secaba por los nervios. No tenía idea de cómo debía responder a su pregunta.
«¿Qué eres tú para mí?»
─B-bueno, verás…
─Eso lo discutiremos más tarde.
«Qué alivio.»
Pensaba que lo presionaría más. Yeon-woo dejó escapar un suspiro de alivio. La sonrisa del hombre se relajó de nuevo.
─¿Por qué me llamas Hyung-nim, bebé?
─¿Eh?
¿Quizá no le había gustado que lo llamara Hyung-nim? ¿Debió haberlo llamado simplemente “Hyung”? ¿O tal vez… debería haberlo llamado “amo”?
Ahora que lo pensaba, “amo” era el título más adecuado. Él lo había comprado, y Yeon-woo era su propiedad. No había mejor título que ese. Cuando lo recordó, se sintió un poco molesto. Debería haber pensado en eso antes…
Pero antes de que Yeon-woo pudiera decir “amo”, la voz de Kang Ji-hyuk lo interrumpió.
─¿Cuántos años tienes?
─T-tengo 21.
Kang Ji-hyuk soltó una carcajada. Río tan fuerte que incluso algunas personas cercanas miraron en su dirección.
─Eres un recién nacido, entonces.
Eso no era cierto. ¿Cuán intensamente había vivido estos 20 años? Claro, Kang Ji-hyuk no podía saber nada de su pasado, pero aun así, se sintió un poco herido.
─Pero, ¿qué haremos?
¿Estaba a punto de decir que era demasiado joven para su gusto? No, eso no podía suceder. ¿Debería aferrarse a su pantalón y suplicarle que no lo rechazara? ¿O debería mencionar que ya había reservado una habitación? Sabía que no debía parecer desesperado, pero lo que más le asustaba era volver sin haber conseguido nada.
Si lo hubiera sabido, no habría seguido el consejo del congresista Cha de no usar ropa interior. Un arrepentimiento tardío se apoderó de él. Aunque lo hiciera parecer barato y vulgar, debería haberlo seguido hasta la habitación del hotel.
Yeon-woo apretó los labios para contener las lágrimas. Sentía que iban a brotar en cualquier momento. No, no podía llorar. Si lloraba, cruzaría un punto de no retorno. Hasta ahora, todas las personas que conocía chasqueaban la lengua con disgusto cada vez que lo veían llorar. Luego, sin piedad, lanzaban golpes y patadas. No podía permitirse llorar. Yeon-woo mordió sus labios para evitar que las lágrimas cayeran.
─Somos del mismo signo.
Las palabras que Yeon-woo estaba a punto de pronunciar, algo parecido a “Perdóname, dame otra oportunidad, puedo hacerlo bien”, se quedaron atrapadas en su garganta.
No lo podía creer. Finalmente, entendió la actitud distante de Kang Ji-hyuk. Claro, él parecía al menos 10 años mayor que él. Sin embargo, más allá de su apariencia, dado que él tenía 21 años y compartían el mismo signo, entonces se llevaban 12 años… ¡Y él lo había llamado Hyung-nim! Debía haberlo dejado perplejo. Si lo pensaba desde su perspectiva, también se habría sorprendido. ¡Lo había juzgado solo por su apariencia! ¡Qué estúpido de su parte!

TRADUCCION: XIAO
CORRECCIÓN: M.R.
RAW HUNTER: M.R.