Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 1

Adeline Zeller.

Aún podía recordar con claridad el día en que su mundo se derrumbó.

—…¿Qué está pasando aquí?  

El día en el que regresó a casa después de dos semanas de ausencia, tras viajar a la capital por dos semanas para finalizar su divorcio con su esposo.

La residencia ducal de Zeller, dónde Adeline había vivido toda su vida, aún conservaba como era de esperar, su majestuosa y elegante apariencia, luciendo el esplendor característico de una mansión.

El problema era que, dentro, personas que nunca había visto se movían afanosamente, sacando las pertenencias de la casa.  

—¡Oye, ten cuidado de no romper eso!.

—¡Dicen que el cuadro se subastará, así que tráelo por aquí!.

Los trabajadores, ocupados trasladando los objetos, ni siquiera miraron a Adeline.  

A pesar de que esos objetos y esta mansión le pertenecían al Duque de Keller. Es decir, a ella misma, Adeline.

¿No decían que, cuando el shock era demasiado grande, la voz simplemente no salía?  

La situación de Adeline era precisamente así.  

—¿C-cómo puede ser esto…?

¿Qué clase de familia era la Casa Ducal Keller?

Era una familia noble, entre las casas más prestigiosas, tan ilustre que podía llenar los pasillos de la mansión con títulos y condecoraciones otorgadas por el Emperador.

Desde la fundación del Imperio, nunca había habido una mancha en su nombre: los Zeller eran la cumbre de la nobleza.  

Aunque en los últimos 50 años, su prestigio había decaído gradualmente, y ahora no eran más que un “palacio dorado construido sobre deudas”.

Pero, ¿qué importaba la riqueza cuando el honor aún permanecía?.

Sea como sea, un palacio de oro, seguía siendo un palacio de oro, sin importar lo que dijeran.

«El ducado de Zeller es mi orgullo y mi todo.»

Así que, tras el fallecimiento de su única familia, su padre el Duque Zeller. 

Adeline heredó el título y vivió únicamente para sostener la Casa Zeller.  

«No, eso no era todo.»

Sería más preciso decir que, la vida misma de Adeline existía para la Casa Zeller.

Tras el fallecimiento de su padre, lo primero que hizo Adeline fue casarse.

La razón era simple:

«Una deuda monumental.»

Incluso ahora, la Casa Zeller seguía enterrada en deudas, pero en ese entonces, estaban al borde de la bancarrota.  

—¿Q-qué es todo esto?

Había crecido creyendo que su familia era un “palacio de oro”, pero en realidad, estaba construido sobre una montaña de deudas.

Además, su padre su único sostén falleció, así que el destino del Ducado Zeller era como una vela a merced del viento.

Fue entonces que Adeline, finalmente pudo comprender las últimas palabras de su padre.

{—Lo siento, hija mía… Te he dejado una carga demasiado pesada.}

{—Por favor, cuida bien del Ducado de Keller.}

Sus mejillas pálidas, su voz temblorosa, sus manos aferrándose a ella como si fuera su último hilo de vida…  

Sus manos que habían sostenido a la Casa Zeller hasta el día en se fue.

«Y ahora… es mi turno.»

En ese momento, Adeline recibió la responsabilidad de sostener a la Casa Zeller.  

Así que Adeline también debía proteger a la familia Zeller, hasta que ya no pudiera más.

Por eso, para apagar el incendio urgente, Adeline se casó por conveniencia con un nuevo rico Julian Berke cuyo único mérito era su fortuna.

Y así, durante tres años, corrió de un lado a otro para mantener a flote la decadente Casa Zeller.  

Adeline estaba terriblemente angustiada.

«Era más feliz cuando no sabía nada.»

Su matrimonio con Julian, sin duda, salvó a la Casa Zeller de la bancarrota.  

Pero eso fue todo.

{—Esperaba más de la hija de una gran Casa Ducal, pero esto… No es más que una fachada vacía.}

«Me casé sin nada más que mi cuerpo, así que, ¿debo complacer a mi esposo como una buena esposa?»

Julian era un hombre lujurioso y libertino.

Si no hubiera sido por el golpe de suerte de descubrir una veta de diamantes en una mina, habría malgastado su vida en tabernas, jugando a las cartas, emborrachándose y perdiendo el tiempo en el juego.  

Y con un hombre así como esposo, era obvio cómo sería su vida matrimonial.  

Adeline se estremecía cada vez que recordaba su noche de bodas.

Una noche de puro horror.

Julian, borracho, la había insultado con obscenidades antes de tomarla con brutalidad.

Mezcló groserías que parecían sacadas de los murmullos vulgares de los comerciantes ambulantes que había escuchado en alguna parte, dejando sólo una sábana ensangrentada, dolor y humillación. 

Adeline tuvo que aguantar a Julian, conteniendo las lágrimas que amenazaban con desbordarse. Porque era su deber.

El deber de una esposa. El deber de quien debía sostener a la Casa Zeller.  

Cuando por fin terminó aquel acto que parecía interminable, Julian la rodeó con sus brazos toscos.  

—Maldita sea, era virgen. ¿En qué clase de matrimonio me he metido? Tss…  

En ese momento, Adeline ni siquiera sabía qué significaba ser “virgen”.  

Y cuando más tarde entendió el significado, tembló de rabia y humillación.

«Pero… si con esto puedo salvar al Ducado Zeller.»

Podía soportar cualquier humillación.

Adeline estaba realmente desesperada.

La mansión Zeller estaba llena de aire frío, cuando llegaba el cambio de estación, y llegaba el momento de abrigarse, solo tenía un delgado abrigo de seda.

En invierno, era difícil incluso encender el fuego en la chimenea, así que era común quedarse dormida temblando sobre las tablas desnudas.

Adeline soportó los rumores sobre la caída del Ducado Zeller, soportó el desprecio y los insultos de su esposo.

«Nunca me divorciaré…»

Eso también era solo por el honor de la familia del Duque Zeller.

Adeline se había casado por los Keller. Y también había evitado el divorcio por ellos.  

Pero ahora…  

Extraños irrumpían y saqueaban la mansión a la que había dedicado toda su vida. 

Y en ese momento…  

—¡…!  

Algo llamó la atención de Adeline, paralizada por el shock y la ira.  

Un objeto que los trabajadores movían desde la barandilla del segundo piso.

—Uf, ¿cuántos retratos hay aquí?.

—¿De qué sirve que sean tantos? Al final solo son tapices viejos y desgastados. Cosas así no valen nada en las subastas.

Era el retrato de su padre, el anterior Duque Zeller.

En ese instante, sus piernas reaccionaron antes que su mente.  

La desesperación fue más fuerte que el shock.  

—¡No!  

Subió corriendo las escaleras de un solo salto y bloqueó el paso a los trabajadores que movían los retratos.

—¿Cómo se atreven a tocar este retrato sin permiso? ¡Devuélvanlo ahora mismo!  

—¿Eh? ¿Permiso de quién?

Pero los trabajadores solo miraban a Adeline con extrañeza, como si fuera un obstáculo problemático que había que eliminar.

—Solo seguimos órdenes. Nos dijeron que lo saquemos y quememos porque ya no servían para nada.

— Entonces, ¿quién dio la orden?

—Pues el dueño de la mansión, claro.

—…¿Qué?

Las palabras eran una orden del dueño de la mansión.

Hicieron que el rostro de Adeline perdiera todo color en un instante.

—¿El dueño de la mansión? ¿qué significa eso…?

La dueña de la residencia del Duque de Zeller siempre fue Adeline.

Antes de la muerte de su padre, era de él. Y ahora, era de ella.  

¿Cómo podía haber otro “dueño” en una mansión que nadie más que ellos dos tenía derecho a poseer?  

Justo cuando estaba a punto de exigir una explicación, 

se oyó una voz desde el pasillo y alguien apareció.

Dos figuras aparecieron.

Un apuesto joven de cabello azul plateado, peinado con elegancia, tan hermoso que podía considerarse el epítome de un noble refinado.  

Y un hombre de pelo negro, con una expresión tan fría y afilada como un acantilado tallado a cuchillo.  

Entre ellos, quien primero habló con Adeline fue un joven de cabello plateado.

—Ah, justo a tiempo. Ha pasado mucho tiempo. Duquesa Adeline Zeller.

Se acercó, y con una sonrisa tan suave como su apariencia, le extendió la mano.

Luego. Con una expresión casi teatral de “ups”, la retiró.

— No, este tipo de saludo es demasiado formal entre nosotros. ¿Debería llamarte Renée? Como lo hacía en el pasado.

—…¿Millen?  

El rostro de la joven Adeline se crispó involuntariamente al pronunciar su nombre.

La mirada de Adeline se desvió hacia Millen, que sonreía, y luego hacia el hombre que estaba un paso detrás de ellos, observándolos.

—Y, Sir Jack Hertzfeld.

Solo después de decir esas palabras, Adeline se dió cuenta que le temblaba un poco la voz. No podía evitarlo, pues las dos personas que tenía delante le resultaban familiares.

El joven que le tendió la mano era Millenberg Ishmael Bellof.

El hijo mayor del prestigioso Marqués de Bellof y quien fue como un amigo de la infancia de Adeline.

«Incluso me propuso matrimonio»

Claro, eso fue antes de la muerte de su padre. Ahora eso estaba en el pasado.

Y el hombre que estaba un paso detrás de Millen, era Jack Hertzfelt.

Jack era el antiguo administrador de los bienes del Duque Zeller cuando su padre aún vivía.

Estas dos personas, que parecían no tener ninguna conexión, solo tenían una cosa en común.

«No he tenido contacto con ellos desde que me convertí en Duquesa.»

Entonces, ¿qué hacían aquí, saliendo de la mansión Zeller?

La respuesta llegó rápidamente.  

—Parece que aún no te han informado.  

Millen habló con tono dulce, sin ocultar la confusión en el rostro de Adeline.  

—El Ducado Zeller ya no existe, Adeline.

—…¿Qué? ¿De qué estás hablando?

El rostro de Adeline se distorsionó al instante.

El Ducado de Zeller, al que su padre y ella misma habían protegido toda su vida.

¿Desaparecida en solo dos semanas de ausencia?  

¿Sin siquiera notificárselo a ella, la actual Duquesa Keller?.

Adeline intentó reírse de las palabras de Millen.

—Habla con sentido, Millen. Yo soy la duquesa Keller, ¿cómo va a?

—Ay, Renée. De verdad no sabes nada.

Millen dio un paso adelante y rodeó suavemente el hombro de Adeline.  

—La semana pasada, la Familia Real revocó el título del Ducado Zeller. El banco presentó documentos probando que la familia Zeller ya no tenía capacidad para pagar sus deudas.  

¡ZAZ!

En ese momento, la sangre de Adeline se heló.

Aus: Me tocó traducir los primero capitulos de esta nueva aventura, así que no tengo mucho que decir más que denle mucho amor a nuestro bebé en conjunto y dejen comentarios bonitos ahh y Muerte al cucaracho de Julian!!

 


TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Next Post

  • CAPÍTULO 2
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks