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CAPÍTULO 9

—Hay algo que debes tener en cuenta. Ya te he proporcionado todo lo que necesitas durante tu estancia aquí, así que no te vayas. Si no es suficiente, pasaré cada mañana y tarde para que me lo pidas en ese momento. Y pase lo que pase, no debes permitir que nadie más vea tu verdadero yo. Si sales de esta habitación y entras en contacto con alguien, mi amo te convertirá en alguien que no existe en este mundo.

Renard emitió un pequeño gruñido ante la nerviosa advertencia de la señora Priscilla. Liev le apretó suavemente la mano para calmarlo, y él asintió.

—Sí, nos portaremos bien. No daremos ni un paso fuera de aquí.

Era una buena oportunidad para plantearse huir, pero le resultó difícil a Liev, que sólo tenía once años. Además, había muchos otros problemas además de la edad.

La montaña rocosa donde vivía el Dragón Divino estaba muy lejos del territorio del Conde Vasily. Incluso si los dos niños llegaban a huir, no sólo no podrían escapar de los ojos del Conde, tampoco tendrían los recursos económicos para mantener una vida normal.

El dinero que Liev había recogido en secreto del cambio de la señora Priscilla y los abrigos del Conde todavía no era suficiente.

—Bueno. No son estúpidos, así que no harán nada tonto. Iré a atender al Conde otra vez.

Cuando la señora Priscilla salió de la mansión, Liev se quedó solo con Renard en el ático con la puerta bien cerrada. Afuera de la ventana, se podían escuchar los ruidosos sonidos de un festival en pleno apogeo, y de vez en cuando estallaban coloridos fuegos artificiales en el oscuro cielo nocturno, captando su atención. Mientras todos disfrutaban libremente del ambiente, sólo Renard y Liev quedaron atrapados en una habitación sin nada más que muebles viejos y cajas de equipaje.

—… 

Liev observó el rostro de Renard, que tenía la apariencia de un niño de cinco o seis años, y tenía una expresión de insatisfacción; parecía estar enfurruñado, pero movía constantemente su cabeza y sus oídos estaban atentos a los sonidos que venían del exterior de la ventana.

—¿Es muy ruidoso?

Los dragones tenían sentidos más desarrollados que los humanos comunes, por lo que un ruido que podía ser aceptable para los humanos, sería demasiada contaminación para que Renard lo tolerara. Por ello, dado que Renard había vivido en un bosque remoto desde que nació, el ruido de la ciudad habría sido aún más doloroso. Cuando Renard asintió lentamente en respuesta a la pregunta de Liev, Liev rápidamente cubrió los oídos de Renard con las palmas. Los ojos rubí de Renard se volvieron directamente hacia Liev.

—¿Te sientes mejor así?

Luego Renard volvió a asentir lentamente, sacudiendo verticalmente su rostro de mejillas redondas.

—Jaja, eso es un alivio. Sigamos así. Tal vez todo se calme en un rato.

Pero, contrariamente a los deseos de Liev, los festejos continuaron hasta altas horas de la noche.  

«¿Van a comer, beber y divertirse hasta el amanecer?» 

La paciencia de Liev se estaba agotando. Una parte de él quería gritarles a todos que se callaran y se fueran a la cama. Sabía que probablemente todo estaba cerrado en la casa, seguramente la ventana estaba atascada, pero, por si acaso, agarró la manija de la ventana que llegaba hasta el techo. No había forma de que se abriera… Empujó contra la manija sin expectativas.

¡CLIC! 

—¿Oh?

Por alguna razón, la manija de madera giró y la ventana se abrió. «¿Eh?» Justo cuando Liev estaba sorprendido y confundido, una fuerte ráfaga de viento vino del exterior y despeinó el cabello de Liev y Renard.

«¿Esto está abierto?» 

En una situación increíble, Liev levantó con cuidado las puntas de los pies y asomó la cabeza por la ventana. Sólo entonces se dio cuenta de por qué la ventana no estaba bloqueada desde el exterior.

«Vaya…» 

Esto se debía a que la pendiente era tan empinada que parecía impensable huir de allí.

«A este nivel, es definitivamente… podría caer a mi muerte mientras intento salir.» 

Si la estructura del techo fuera fácil de escalar, lo intentaría. Pero parecía imposible dar un solo paso fuera de la ventana. Aunque con la ayuda de Renard, no sería imposible.

«Mmm…» 

Basta. Debía olvidarlo.

Gracias a que la ventana se abrió inesperadamente, tuvo otro pensamiento por un momento, pero no era una idea muy apropiada. Incluso si lograba salir de alguna manera, no podía simplemente decirle a la gente que disfrutaba del festival que se callaran de inmediato.

Liev rápidamente sacudió la cabeza y rápidamente dejó atrás su idea. El Conde le permitió a Renard y a él refugiarse en ese lugar durante una semana como máximo. Después de que el Rey regrese al castillo, regresaran inmediatamente a la antigua mansión. Hasta entonces… El experimento estaba suspendido temporalmente, así que eso era lo único que importaba.

Justo cuando su decepción apenas se calmaba y fruncía los labios, ¡UF! Renard tiró del borde de la manga de Liev y preguntó.

—Liev, ¿quieres salir?

Renard, que ahora había alcanzado un nivel en el que su pronunciación era clara y podía hablar con bastante fluidez, preguntó con sus ojos brillantes como joyas. Liev de repente tuvo un mal presentimiento. Un niño de cinco o seis años cuyos ojos brillan como si pudiera hacer cualquier cosa, es en sí mismo, objeto de miedo. Era una edad en la que no se podía adivinar qué tipo de travesura iba a cometer. Liev, con la intuición de que cualquier cosa que Renard quisiera hacer no sería una buena idea, negó con la cabeza.

—¿Eh? No, estoy bien. Simplemente lo abrí para ver si se abría.

Liev intentó poner una excusa, pero ya era demasiado tarde. La mirada de Renard nunca abandonó la ventana. No importa cómo pensara sobre eso, era siniestro.

Recientemente, Renard había alcanzado un nivel en el que podía manejar la magia elemental tan libremente como respirar. Aunque todavía era joven, hacía mucho tiempo que había superado el nivel que los humanos podían controlar. Sin embargo, no importaba qué tipo de problema quisiera causar Renard, en el momento en que Liev, el objeto de su impronta, decía “no lo hagas”, Renard detenía todas sus acciones. Así que esta vez, mientras Liev lo detenga, no se produciría ningún incidente en el que actuará por su cuenta.

A Liev le preocupaba que Renard continuara mirando fijamente por la ventana.

«Ah, por qué tuve que abrir la ventana sin motivo»

Parecía que le molestaba el sonido que venía de afuera, así que no sería mala idea llevar a Renard a dar un paseo para que viera cosas divertidas. Aunque salir sería posible con la ayuda de Renard, no estaba seguro de cómo iban a actuar.

Liev no sabía qué estaba pensando cuando abrió la ventana, pero como no podía ver a través de las intenciones de Renard, tuvo un pensamiento diferente por un momento, aunque tampoco era una idea muy apropiada.

«¿Qué pasaría si el Conde nos descubre…?»

En ese caso, no lo dejaría pasar. Como Renard aún no se había vuelto salvaje y seguía bajo su control, incluso si el Conde no podía matarlo descuidadamente, Liev tenía que estar preparado para las repercusiones de ser golpeado en un lugar donde Renard no podía ver.

Ahora que Renard había superado la etapa en la que un dragón recién nacido era tratado como un bebé, podría darse la situación donde lo podían separar del objeto de su impronta a partir de ese momento, lo que haría que su razón se entumeciera y lo trataran como a una bestia.

Era mejor quedarse quieto que correr ese riesgo. Liev se resignó de nuevo y se esforzó por no ser consciente de la mirada de Renard, pero en el momento en que vio sus brillantes ojos carmesí parpadeando, Renard sonrió ampliamente y dijo:

—¡Puedo hacer lo que Liev quiera!

«Entonces, simplemente quedémonos callados.» Liev desvió la mirada, el sudor le corría por la espalda.

—Lo que quiero es que nos quedemos así, quietos, hasta que la señora Priscilla venga mañana por la mañana.

Entonces Renard volvió a parpadear y miró a Liev.

—Estás mintiendo.

—No miento.

—Hueles a mentira, Liev.

«No eres un perro detector, ¡qué tontería!» 

Por supuesto, si salían un rato y simplemente miraban alrededor, sería una buena experiencia para Renard, que todavía no sabía nada del mundo. Pero eso no es algo que deban hacer corriendo un gran riesgo.

Se preguntó si debía acostarlo con una manta, pero la mirada de sus ojos era demasiado para soportarlo. Renard ya se había imaginado saliendo juntos, y aunque lo obedecería si él lo desanimaba, era obvio que se quedaría despierto toda la noche hasta la mañana, molestándolo. Le preguntaría por qué mentía si en verdad quería salir.

—¿Por qué dices algo diferente de lo que realmente quieres decir?

«¿Es esto también el instinto o la habilidad de un dragón?» Liev se agarró la cabeza por un momento y suspiró profundamente.

—…

Mientras tanto, la mirada de Renard estaba fija en Liev. Liev era consciente de que era demasiado blando con Renard, ya que este lo seguía mucho más de lo que él esperaba.

—Está bien. Me rindo, me rindo.

En el momento en que la palabra de permiso finalmente salió de la boca de Liev, BOOM, el cuerpo de Renard se elevó en el aire.

—¿Qué te parece? ¡Es divertido! ¡Es divertido!, ¿verdad?

—¡Aaaah! ¡Espera, espera! ¡Uf, aaah!

«Tengo una educación básica, he aprendido a leer y escribir, así que podría aprovechar esta oportunidad para ver si puedo fingir ser una persona normal aquí.» Justo cuando tenía esos pensamientos de adulto, con su cuerpo flotando, Liev se cubrió rápidamente la boca con la mano.

Liev también había estado encerrado en el laboratorio todo el tiempo, así que en su primera escapada a espaldas del Conde y Lady Priscilla, su corazón latía salvajemente con preocupación y expectación. Por supuesto, el 90% eran preocupaciones y sólo el 10% eran expectativas.

Como era de esperar, el comportamiento del dragón no era muy diferente al de un gatito. Era increíblemente dependiente de su objeto de impronta, a veces caprichoso, demasiado curioso y, al mismo tiempo, muy temeroso. En cuanto sus pies tocaron el suelo, Liev corrió hacia Renard, que ya se alejaba de él a paso ligero, y volvió a suspirar profundamente.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: AZUL.
CORRECCIÓN: MINDY.
REVISIÓN: NONA


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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