Capítulo 192
[—……¿Qué?]
—En este tiempo no podemos estar juntos. El mundo no nos permite existir así.
La única forma de cortar esta horrible causalidad y permitir que pudieran amarse plenamente… era dar una vuelta interminable al tiempo y reencontrarse de nuevo como Rudville y Odelli.
—Devuélveme.
Odelli susurró con desesperación.
—Devuélveme al tiempo al que pertenezco. Al lugar donde tú me esperas convertido en humano.
[—……]
—Es la única manera de salvarte.
No le estaba pidiendo que muriera por ella, sino que viviera por ella.
Los ojos de Asperilion temblaron.
Él también lo sabía instintivamente. Si la retenía ahora, ambos acabarían destruidos.
Para que ella viviera y él sobreviviera, tenía que aceptar una despedida tan dolorosa como arrancarse los huesos.
[—……Ja.]
Asperilion dejó escapar una risa vacía.
[—Solo en momentos como este me igualas a mí con ese humano.]
—…
[—Qué cruel eres…]
Gruesas lágrimas cayeron de sus ojos, empapando las mejillas de Odelli.
[—¿Cómo se supone que te deje ir? ¿Sabes cuánto me costó encontrarte…?]
—Elige.
Odelli susurró con voz débil, aferrándose a la consciencia.
Hasta el final, tenía que ser firme por él.
—O me retienes aquí y nos extinguimos juntos…
[—……]
—O me dejas vivir… y me devuelves.
Sus párpados pesaban como plomo.
La oscuridad negra estaba devorando su pecho.
Odelli cerró lentamente los ojos.
«…Hice todo lo que pude.»
En su visión que se desvanecía, pensó:
Ahora solo queda tu elección.
«Ojalá entiendas que irme no significa abandonarte.»
Que se iba porque lo amaba demasiado.
Si al final él se aferraba a ella y no la enviaba al futuro, y su alma se deshacía allí mismo…
«Entonces… no se puede evitar.»
Aceptó su destino con calma. No había rencor.
Al menos había evitado que Asperilion desapareciera y que la historia se desmoronara por completo.
Él debía vivir.
Porque era el eje de esta era, el puente hacia el futuro.
Solo así el orden del mundo podría mantenerse… y algún día, muy lejos en el tiempo, su Rudville podría nacer sano y salvo.
«Protegí el mundo en el que tú vivirás.»
Solo por eso, esta muerte ya valía la pena.
Ella soltó todo sin aferrarse a nada más y se dejó caer en la profunda oscuridad.
TOC.
Su cabeza cayó sin fuerzas.
[—……¿Della?]
La llama de la vida se estaba apagando dentro del cuerpo que sostenía en brazos. Era una señal innegable, el preludio de una desaparición absoluta.
El corazón de aquella pequeña mujer, su alma, su propia existencia… estaban siendo borrados a una velocidad aterradora.
«Desaparece.»
Della estaba desapareciendo de este mundo.
Sin dejar polvo. Sin dejar recuerdos.
Ese terror desgarró el corazón del dragón.
[—……]
Ya no podía aferrarse a ella por obstinación.
Si dudaba un poco más, ella sería borrada por completo de la causalidad de este mundo.
¡KUGUGUGÚ—!
La cueva entera, no, el aire mismo, tembló como si fuera a desgarrarse.
Asperilion no lloró.
No gritó.
No lanzó ningún alarido.
Para alguien que había vivido en soledad desde el origen, no existía un lenguaje para expresar el dolor de la pérdida.
En su lugar, la furia abismal que brotó de su cuerpo desgarró el espacio, rugiendo en nombre de su desesperación.
Era el silencio de un depredador obligado a aceptar la derrota.
«Tengo que enviarla.»
Para salvarla, debía apartarla de su lado.
No poseerla, sino dejarla ir.
¿Podía existir un castigo más cruel y contradictorio que ese?
[—……Sí.]
Los ojos negros de Asperilion brillaron con un dorado resplandeciente.
Gruñó como una bestia.
Para enviarla al futuro, no bastaba con abrir el espacio-tiempo.
Necesitaba proteger su alma, ya corrompida, y torcer la enorme causalidad que gobernaba el mundo.
Para ello debía ofrecerlo todo.
No, más que todo.
CRAC.
Las uñas de Asperilion se hundieron brutalmente en su propio pecho.
Sin vacilar.
Sin temer al dolor.
Se desgarró la carne, rompió su caja torácica y, finalmente, atrapó en su mano la fuente misma de su vida.
¡FUAAAH—!
Un resplandor dorado estalló entre sus dedos.
No era la energía negra y destructiva del dragón.
Era la esencia pura de su vida, el núcleo absoluto de su existencia: el corazón del dragón.
Un fulgor tan intenso que cegó incluso el bosque cercano.
Los magos ocultos entre los árboles gritaron de júbilo.
Al ver al dragón arrancarse el corazón con sus propias manos, creyeron haber presenciado el final.
—¡Ya está acabado! ¡Se está destruyendo a sí mismo!
—¡La profecía era cierta! ¡La era del dragón ha terminado! ¡Somos los héroes que salvaron el continente!
No lo sabían.
No sabían que ese instante, en el que creían haber vencido al dragón, formaba parte del diseño mismo del mundo.
La revelación de que el oráculo que ordenaba matar al dragón y el fragmento del vacío que sostenían en sus manos no eran más que engranajes de una causalidad cerrada, un mecanismo que sacrificaba el pasado para preservar el futuro, tardaría miles de años en ser comprendida.
Asperilion no escuchó ni siquiera los vítores repugnantes que estallaban a su alrededor.
Sus ojos solo estaban puestos en Della.
La luz se apagaba en sus pupilas.
El azul que antes brillaba en ellas era devorado poco a poco por un vacío oscuro, tornándose ceniciento.
Sin vacilar, aplastó aquella masa dorada de vida contra el agujero negro clavado en el pecho de ella.
[—Ugh……]
Dos fuerzas opuestas colisionaron.
El “abismo” primigenio que devoraba toda existencia y la “inmortalidad” del dragón, destinada a perdurar eternamente, chocaron con un estruendo que desgarró el espacio.
Un humo negro se elevó del pecho de Della, retorciéndose mientras era absorbido por la luz dorada.
—…Ah…
Della observaba la escena con la conciencia cada vez más borrosa.
La muerte negra que intentaba devorarla estaba siendo contenida por la energía vital que Asperilion vertía sin reservas.
Como un insecto atrapado en resina, el vacío quedó sellado dentro del fulgor dorado.
La negrura fue rodeada capa tras capa, incapaz ya de seguir consumiéndola.
Entonces, se oyó un sonido limpio y cristalino.
El corazón del dragón y el fragmento del vacío se fusionaron, transformándose en una sustancia de una pureza inconcebible.
[—Ve, Della.]
Asperilion sonrió débilmente, escupiendo sangre.
[—Hacia el tiempo en el que puedas vivir.]
Su último resto de poder envolvió el cuerpo de ella.
Al mismo tiempo, el cristal formado sobre su pecho estalló en una luz cegadora.
Las leyes del mundo se distorsionaron.
El cuerpo de Della se elevó contra la gravedad, mientras el paisaje se quebraba como un espejo.
Un enorme remolino temporal comenzó a devorarla.
—As… perion…
Fue extraño.
De pronto, quiso aferrarse a él.
A pesar de haber llegado tan lejos solo para alejarse.
Della extendió la mano, pero él ya se encontraba demasiado lejos.
Su figura se desdibujó.
La cueva, el bosque, el olor a sangre… todo se disolvió más allá de una luz distante.
Y justo antes de que fuera expulsada por completo de aquel tiempo…
El dolor que oprimía su pecho desapareció.
Al mismo tiempo, algo cayó al suelo con un sonido seco.
CLINK.
Era el cristal nacido del corazón del dragón.
La gema creada a cambio de la vida de una mujer.
Su color era un azul hielo puro y translúcido, como el cielo reflejado en un lago congelado.
Hermoso hasta resultar doloroso.
El nombre de aquella joya era:
La Gema del Retorno.

RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD