Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 190

Faltaban apenas diez años para que el sello se rompiera.

Y recientemente, la magia del dragón se había debilitado de forma anormal.

No había garantía alguna de que una oportunidad como la de hoy volviera a presentarse dentro de esos diez años.

Era una ocasión creada a costa de sacrificar a los mejores magos del Imperio.

No se permitía el fracaso.

«El objetivo es el corazón. Solo habrá una oportunidad.»

Y ellos serían quienes pusieran fin al desastre del continente.

Los que se convertirían en nuevos héroes.

En sus ojos, el miedo se vio cubierto por una codicia ardiente.

Quien matara al dragón maligno obtendría riqueza, gloria y un nombre grabado en la historia.

La cuenta regresiva silenciosa llegó a su fin.

Cuando el líder hizo una seña, el grupo de ataque se ocultó entre las sombras y comenzó a recitar los conjuros al unísono.

¡KUAAAANG!

El bombardeo comenzó sin previo aviso.

Al mismo tiempo, decenas de hechizos ofensivos de alto nivel convergieron en un solo punto, desgarrando como papel la barrera que rodeaba el nido del dragón.

♥♥♥

Dentro de la cueva.

Odelli sintió el impacto de lleno.

En el instante en que el estruendo estalló desde la entrada, Asperilion se transformó en dragón y salió disparado sin perder un segundo.

—…….

En cuanto su figura desapareció, Odelli se incorporó de inmediato.

Antes de que Mir pudiera detenerla, se pegó a la pared cercana a la entrada y miró hacia afuera.

El campo de batalla era, tal como había imaginado, un infierno.

[—Malditas alimañas.]

Cada vez que Asperilion movía una mano, los magos explotaban en una lluvia de sangre.

Aquella escena no tenía nada que ver con un “espíritu guardián”.

El dragón amable que ella había conocido no existía allí.

Lo único que quedaba era el verdadero rostro del dragón maligno, el monstruo que aplastaba a los humanos como insectos.

Pero…

La mirada de Odelli no estaba puesta en la masacre.

Se detuvo en la oscuridad espesa que se ocultaba al fondo del campo de batalla.

Y al mismo tiempo, lo comprendió.

«…No son cualquiera.»

No gritaban.

No entraban en pánico.

No había caos.

Los invasores se movían como un solo organismo.

Mientras los magos de vanguardia atraían la atención del dragón y morían uno tras otro, algo distinto se movía en la retaguardia.

Su mirada se clavó en la mano de uno de los magos ocultos entre las sombras.

Sostenía una daga negra.

Pero aquello no era un arma común.

Una aura oscura ondulaba a su alrededor, devorando la magia… no, devorando el propio espacio.

«…¿Qué es eso?»

No tenía una forma definida.

Parecía niebla negra, o un agujero abierto en la realidad.

Pero al verla, un escalofrío instintivo recorrió todo su cuerpo.

En ese instante, el mago que aguardaba el momento oportuno se deslizó junto a un enorme pilar de roca.

No se oyó ningún sonido.

Ni siquiera el de algo cortándose.

En el momento en que el aura de la daga tocó la piedra, una roca tan gruesa que dos adultos no podrían rodearla con los brazos… simplemente desapareció.

No se rompió.

No se hizo polvo.

Fue como si ese fragmento hubiera sido arrancado del mundo.

No quedó ni rastro.

Solo un vacío limpio y antinatural.

«Eso…»

No era una herida.

Era aniquilación.

Una sensación primitiva de peligro absoluto recorrió su espalda.

«…Eso es peligroso.»

Un escalofrío le recorrió la columna.

Sabía que tendrían un as bajo la manga, pero jamás imaginó algo así.

Había creído que, como mucho, podrían herir al dragón.

Jamás pensó que traerían un arma capaz de matarlo.

—Mir, ¿puedes dispersar veneno sobre esos magos ahora mismo?

[—Hmph, claro que sí. Ya viste de lo que soy capaz. ¡Si ese lagarto no estuviera aquí, el más fuerte de esta zona sería yo!]

Mir mostró los colmillos con orgullo.

Abrió la boca hacia el cielo, y entre sus dientes comenzó a arremolinarse un veneno invisible y letal.

Con la intención de cortarles la respiración de una vez, liberó la toxina acumulada y la dispersó por todo el campo de batalla.

Pero en ese instante, los ojos de Mir se abrieron de par en par.

[—……¿?!]

El veneno, que debía expandirse por el aire, estaba siendo absorbido antes siquiera de tocar a los enemigos.

Era succionado directamente por la daga negra.

Como si nunca hubiera existido.

La daga ominosa, envuelta en una negrura absoluta, era un depredador grotesco que devoraba sin distinción la magia y la fuerza vital a su alrededor.

[—¡E-eso…! ¿¡Qué demonios es eso?!]

—……

Mir dio un salto hacia atrás, el pelaje erizado como si le hubiera explotado la cola.

Odelli observó la escena en un pesado silencio.

Los ataques directos no funcionaban.

«¿Y si Asperilion recibe eso…?»

Apretó los labios con fuerza.

No sería una muerte normal.

Sería la aniquilación total.

Ni siquiera el ciclo de reencarnación quedaría intacto.

Eso significaba que el dragón, el futuro espíritu guardián… desaparecería por completo.

Y con él, el mundo que Odelli conocía.

Pero más allá de ese colapso del destino, había algo que la aterrorizaba todavía más.

«Rudville… dejaría de existir.»

Ese ser que había soportado el infierno de incontables regresiones solo para salvarla.

Esa alma desesperada y obstinadamente amorosa…

Sería borrada del universo antes siquiera de poder intentarlo.

«No…»

El mundo podía acabarse.

El destino podía desmoronarse.

Incluso si ella misma dejaba de existir.

Pero un mundo en el que él no existiera…

Eso era algo que no podía soportar.

«Tengo que detenerlo.»

Aunque eso significara desaparecer.

Aunque tuviera que morir.

Mientras él viviera… todo valdría la pena.

Odelli se volvió hacia Mir con urgencia.

—¿Hay otra forma? ¡Aunque sea por un instante! ¡Aunque solo sea una distracción mínima! ¿Puedes lanzar veneno lo bastante fino como para que ese fragmento no reaccione?

[—Si es solo eso… tal vez…]

¡BOOM! ¡KRAAASH!

El asalto de los magos se intensificó.

En el momento en que Asperilion disipó el polvo que cubría su visión, un atacante oculto se lanzó desde las sombras.

La trayectoria negra del exterminio rasgó el espacio.

—¡Mir!

[—¡Maldita sea! ¡¿De verdad tenemos que hacer esto?! ¡Ese tipo es un dragón! ¡Un dragón puede aguantarlo!]

—¡Ahora!

El veneno a gran escala ya no servía.

Pero aún quedaba una posibilidad.

Si lograban lanzar una dosis física, más rápida que la absorción del fragmento…

Mir exprimió hasta la última gota de su poder y creó una aguja de veneno, tan fina como un cabello.

Luego, apuntó a un ángulo muerto fuera del campo de percepción del fragmento y la disparó con todas sus fuerzas.

¡SSSHHHK!

La aguja se clavó con precisión en la muñeca del atacante justo cuando lanzaba la daga.

—¡Ah…!

El pulso del mago se desvió apenas un instante.

Una fracción mínima.

Pero suficiente.

La trayectoria perfecta del arma se distorsionó.

«¡Ahora!»

El proyectil que debía atravesar el corazón de Asperilion perdió velocidad y descendió apenas unos centímetros.

Ese error minúsculo abrió una brecha.

Odelli tragó saliva.

No tuvo tiempo de pensar.

Ni de dudar.

Ni de tener miedo.

Aprovechando el instante que Mir había arrancado al destino, se lanzó sin vacilar.

—¡Asperilion!

Un grito desgarrador resonó detrás de ella.

El cuerpo colosal del dragón, que hasta entonces se movía como una máquina de destrucción, se congeló en seco.

Al girar la cabeza, vio lo imposible.

Odelli, que debía estar a salvo en el interior de la cueva…

…corría directamente hacia el corazón del campo de batalla, hacia la muerte misma.

[—¡Della!]

Robin: NO NO NO porfavor que  no sea lo que creo que es



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 189

    Next Post

  • CAPÍTULO 191
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks