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Capítulo 188

«Por si acaso.»

Aunque Asperilion había cortado la conexión aquel día, tal vez quedara algún rastro.

Quería comprobar si Rudville seguía con vida, si al menos su estado había mejorado un poco.

Pero…

—……Ah.

Con el corazón temblando, Odelli llegó a la cámara de piedra y se desplomó en el suelo.

El espejo de agua se había secado.

Después de lo ocurrido la última vez, Asperilion había hecho que la fuente se secara por completo para impedir que volviera a mirar a Rudville.

En el estanque agrietado no quedaba ni una sola gota.

La conexión con el futuro había sido cortada por completo.

—Ha…

¿De verdad hacía falta llegar a ese extremo?

«Si de todos modos… no puedo ir allí.»

Ni siquiera permitirle mirar.

Odelli alargó la mano hacia el fondo reseco del estanque y bajó la cabeza.

Le faltaba el aire.

Este lugar no era un refugio seguro.

Era una jaula perfecta, diseñada para aislarla del mundo y obligarla a mirar solo a un dragón.

«Decía que era por mi seguridad… igual que entonces.»

Cortinas bordadas en oro, sábanas suaves, joyas lujosas, flores hermosas, postres dulces.

Médicos entrando y saliendo a diario, músicos tocando melodías de amor en el jardín…

Pero al mismo tiempo, todas las rutas de escape bloqueadas, un grillete en el tobillo, y su existencia borrada mediante el poder del emperador.

Los recuerdos se superpusieron.

«…No ha cambiado en absoluto.»

En ese momento…

Un escalofrío recorrió su espalda como una serpiente.

Una sombra enorme se proyectó sobre ella, oscureciendo el lugar.

[—……Has desobedecido.]

La voz grave hizo que los hombros de Odelli se estremecieran.

Cuando giró la cabeza lentamente, vio a Asperilion de pie en la entrada de la cámara.

No sabía cuándo había regresado.

La luz detrás de él ocultaba su expresión.

Pero la presión que emanaba de su cuerpo era una ira inconfundible.

[—Te dije que no volvieras a poner un pie aquí.]

Paso… paso…

Cada vez que avanzaba, el suelo vibraba levemente.

[—¿Así que al final viniste arrastrándote hasta aquí otra vez, a buscar a ese bastardo?]

—……Asperilion.

[—¡Respóndeme! ¿Todavía tienes a ese cadáver andante metido en la cabeza?]

¡KUAANG!

Su puño se estrelló contra la pared.

Toda la cueva tembló.

Odelli retrocedió, aterrorizada.

En los ojos de Asperilion ya no quedaba rastro alguno de razón.

Esto ya no era la simple corrección de una mascota desobediente.

Era algo mucho más peligroso.

Era la furia primitiva de un macho al que le habían invadido su territorio sagrado, la locura desnuda de un hombre devorado por los celos.

[—Jamás había apreciado así a un humano. No, a nada. ¿Qué es lo que te falta? Dímelo. Puedo darte lo que sea.]

Agarró a Odelli del hombro con brusquedad.

[—¿Quieres una corona? ¿Quieres que reduzca un bosque entero a cenizas como fuegos artificiales? Solo quedan diez años. En cuanto este sello se rompa, te daré todo lo que quieras…]

—……No es eso.

[—¡Entonces por qué, cuando estás en mis brazos, piensas en otro!]

Su voz estalló como una amenaza, aunque temblaba levemente.

[—¿Por qué…?]

Volvió a agarrarla con fuerza.

En sus ojos enrojecidos se mezclaban una traición incomprensible y una humillación insoportable.

[—¿Sabes cuánto me destruí para tenerte? ¡Rompí mi propia alma y la arrojé a ese maldito futuro!]

—……¿Qué?

[—¿Aun después de ver ese estado tan miserable, no lo entiendes? ¿No sabes quién es ese humano cubierto de sangre?]

Asperilion sonrió de forma torcida.

Él lo sabía.

Sabía que el hombre que había colocado aquella atadura sobre él, el que existía en un futuro distante, era él mismo.

Que había terminado convirtiéndose en humano por ella.

[—Sí… ese soy yo en el futuro. La versión más miserable y débil de mí mismo, la que abandonó la inmortalidad solo para obtenerte.]

—……!

La mente de Odelli se quedó en blanco.

Lo miró con expresión vacía.

Lo había sospechado, pero escucharlo dicho en voz alta…

Las emociones crudas que brotaban de Asperilion la golpeaban como una avalancha.

En sus ojos no había solo ira.

[—Pero tú…]

Su mano se tensó.

Se señaló el pecho, su cuerpo perfecto, poderoso, cercano a lo divino.

[—Ignoras al “yo” perfecto que tienes delante y solo añoras a ese cascarón roto.]

Gruñó.

[—Ese miserable fragmento hecho con pedazos de mi alma. ¡El original soy yo, el que está aquí!]

Rabia, rencor, deseo, celos.

Demasiadas emociones humanas se desbordaban dentro de él sin control.

No sabía cómo manejarlas.

Nunca las había sentido antes.

[—¿Todo lo que yo te doy no significa nada? ¿Solo lloras por la sangre que derrama ese desgraciado?]

—Espera… esto… ¿de qué estás hablando…?

Su mente zumbaba.

Las palabras de Asperilion eran demasiado para procesarlas de golpe.

La sospecha se había vuelto certeza, pero la locura que la acompañaba la aplastaba.

—Primero… cálmate y explícamelo…

Pero su intento de apaciguarlo solo empeoró las cosas.

[—Al final, tú…]

Asperilion le sujetó el mentón con fuerza.

Sus miradas quedaron atrapadas, sin posibilidad de huida.

[—¿O sea que detestas al “yo dragón” y solo amas al “yo humano”?]

La pregunta era una burla dirigida a sí mismo, una herida abierta imposible de soportar.

Celos hacia su propia existencia.

El mismo espíritu, pero rechazado solo porque el cuerpo era distinto.

[—Sea como sea, no volverás. Aunque mueras, no pienso dejarte ir.]

—……Basta.

Odelli levantó una mano temblorosa y tomó su muñeca.

No era un gesto para apartarlo, sino un intento desesperado de calmarlo.

—Por favor… detente.

Ella también estaba confundida.

¿De verdad… Rudville había sido un dragón en su vida pasada?

…No. En el fondo, ya lo sabía.

Quizá solo había estado evitando aceptarlo.

Deseando con todas sus fuerzas que no fuera cierto.

«Entonces… ¿qué se supone que debo hacer ahora?»

El pulso del dragón, bajo sus dedos, latía de forma irregular.

No era ira.

Era algo más cercano a un dolor insoportable.

«¿Un dragón destinado a la eternidad… eligiendo caer al mundo humano solo por mí…?»

«¿Y después de eso, morir y renacer miles de veces, sufriendo durante diez mil años solo para salvarme?»

Si todo eso era verdad…

«Entonces yo fui quien arrastró tu vida gloriosa al fango.

La responsable de hacer pedazos tu alma resplandeciente.

La causa de tu ruina.

Por eso.»

Por eso había deseado con todas sus fuerzas que Asperilion no fuera la vida pasada de Rudville.

Los ojos de Odelli se llenaron de lágrimas.

La máscara del temible dragón se resquebrajó.

Y detrás de ella apareció un hombre herido, destrozado, que había cargado con una eternidad de dolor solo por amar.

—Te arruiné.

Ese sacrificio era demasiado grande.

La culpa le oprimió el pecho hasta dejarla sin aliento.

—…Ru.

Odelli pronunció su nombre sin pensarlo.

No el del dragón.

Sino el del único hombre que su alma reconocía como su esposo.

Y en ese instante…

La cueva, que hervía de locura, quedó en silencio absoluto.

El rojo furioso que ardía en los ojos de Asperilion se apagó como una llama sofocada.

Solo quedó un abismo oscuro, insondable.

[—……¿Ru?]



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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