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Capítulo 187

[—……¿Dijiste que ibas a utilizarme?]

Los ojos de Asperilion se entrecerraron ligeramente mientras observaba el rostro de Odelli.

Parecía haberse quedado sin palabras ante un ataque tan directo.

—Como ya debe saber, mi verdadera intención era usar su poder para regresar al mundo al que pertenezco. Yo… no siento nada por usted.

Prefería morir, o incluso sufrir un castigo atroz, antes que seguir interpretando aquella farsa.

Si con eso podía librarse de esta sensación asfixiante que la atormentaba, estaba dispuesta a aceptarlo, incluso si su final era la muerte a manos del dragón.

Si al menos lograba volver a su mundo, sería lo mejor.

Pero si no… incluso morir ahí sería preferible a seguir atrapada en aquella pesadilla.

Sin embargo, en lugar de enfurecerse, él curvó lentamente los labios.

Una risa baja y distorsionada resonó en la cueva.

[—¿Eso es todo lo que tienes que confesar?]

—……?

[—Úsame. Hazlo cuanto quieras. Si eso significa que seguirás viviendo en este mundo, con gusto pondré las riendas de este cuerpo en tus manos.]

—…….

No debía haber pasado de ganarse su favor.

Nunca debió cruzar la línea que separaba a una mascota de algo más.

¿Por qué entonces la miraba como si la amara?

¿Por qué la observaba con esos ojos que tanto se parecían a los de él?

Odelli apretó los dientes, intentando borrar la culpa y la nostalgia que se acumulaban en su interior, y habló con voz firme.

—Para usted, tanto mi cuerpo original como este no son más que efímeros. Aunque luche por vivir, un humano no supera los cien años.

[—…….]

—Para usted, cien años no son más que un parpadeo. Así que suélteme antes de encariñarse más. Encariñarse con alguien que desaparecerá pronto… es un desperdicio para alguien como usted.

Era una petición descarada.

Primero había dicho que sería la única, y ahora pedía que la dejara ir.

Ella misma lo sabía.

Pero precisamente por eso debía decirlo ahora.

Decirle que alguien como ella no merecía ocupar un lugar en su eternidad.

Que no era más que algo destinado a consumirse.

Pero Asperilion la escuchó en silencio… y de pronto apretó con fuerza el tobillo que aún sostenía.

[—……¿Un desperdicio?]

Su voz descendió hasta volverse grave y peligrosa.

En sus ojos oscuros no había ira, sino algo mucho más profundo y aterrador.

Una posesión absoluta.

[—Si mueres, haré retroceder el tiempo. Aunque tenga que forzar tu alma dentro de otro cuerpo, te devolveré a la vida. Así que no vuelvas a decir semejantes estupideces delante de mí.]

—……!

[—Si eres una efímera, entonces haré que el sol no se ponga jamás. Si tu vida dura cien años, detendré el reloj del mundo para mantenerte a mi lado.]

Odelli contuvo la respiración.

Aquellas palabras, pronunciadas con total desprecio por las leyes del mundo, eran demasiado…

Demasiado familiares.

Demasiado parecidas a las que había escuchado una vez antes.

{—No, nunca me detendré. Para mí, un paraíso sin ti no vale nada. Prefiero un infierno en el que sigas con vida.}

Su corazón dio un vuelco.

Aquella frase…

Era exactamente la misma.

Las palabras que él había pronunciado en sus recuerdos, con el rostro cubierto de sangre, resonaron en sus oídos como una alucinación.

«Rudville……»

Odelli estuvo a punto de pronunciar ese nombre en voz alta.

La imagen de Rudville, arrastrándose una y otra vez sobre montones de cadáveres para salvarla, se superpuso con una claridad dolorosa.

Asperilion observó en silencio a Odelli, que no respondía, y luego, como si estuviera satisfecho, acomodó con cuidado el pañuelo que había colocado alrededor de su tobillo.

[—La próxima vez traeré una tela más suave. Así que tú mejor que nadie sabes que provocarme no te traerá nada bueno.]

—…….

[—Ahora duerme.]

Como si nada hubiera ocurrido, Asperilion volvió a su forma original y se recostó.

Pero Odelli no logró conciliar el sueño.

Hasta que la luz del amanecer se filtró por las grietas de la cueva, permaneció despierta, atormentada por la sensación pegajosa del calor que aún persistía en su tobillo.

Era como si hubiera quedado atrapada en un pantano del que no podía escapar.

♥♥♥

A la mañana siguiente.

Odelli despertó al oír un sonido de vibración pesada.

KUUUNG—

Era un estruendo que parecía retumbar desde lo más profundo de la cueva, como si la tierra misma se estuviera retorciendo.

«Otra vez…»

De vez en cuando se escuchaban ruidos así en el interior. Sonidos de bestias, derrumbes o algo colapsando.

Al principio se sobresaltaba o temblaba de miedo, pero con el tiempo se había vuelto parte de la rutina.

Cuando abrió los ojos con pesadez, lo primero que vio no fue la figura humana a la que ya se había acostumbrado, sino el enorme cuerpo de dragón de Asperilion.

A diferencia de otros días, su presencia estaba impregnada de una fría intención asesina.

—……¿Qué está haciendo ahí?

¿Había estado esperando a que despertara?

Asperilion se incorporó lentamente y respondió:

[—Voy a hacer un poco de limpieza.]

—¿Limpieza?

[—Ordenar el territorio.]

Señaló con el mentón hacia el interior oscuro de la cueva, donde la negrura parecía no tener fin.

—¿Es necesario llegar a ese punto?

[—Quedan diez años.]

Asperilion la miró fijamente.

[—Hasta que el sello se rompa, vivirás aquí conmigo durante diez años más. ¿Piensas pasar todo ese tiempo encerrada solo en esta entrada estrecha?]

—…….

[—Alargaré la cadena del grillete. Al menos podrás moverte hasta el tercer nivel subterráneo.]

¿Hasta el tercer nivel subterráneo?

«¿Pasear…?»

Odelli no pudo evitar sentirse como un perro con correa.

No, más bien… eso era exactamente lo que era.

[—Arrancaré todas las plantas venenosas y exterminaré cualquier bestia que pueda aparecer. Así que quédate aquí sin moverte.]

—No hace falta que llegue tan lejos…

[—Si por curiosidad pones un pie donde no debes y te lastimas, será una molestia.]

—…….

Normalmente, limpiar una cueva que era prácticamente una mazmorra hasta el tercer nivel subterráneo debería ser mucho más problemático.

Él le dio unas palmaditas en la cabeza y, sin dudarlo, se lanzó hacia la oscuridad.

¡KUAAAANG!

¡KIIIEEEK!

De inmediato, desde el interior, se escucharon explosiones y los alaridos de las bestias.

Había comenzado una masacre.

—……Ha.

Odelli dejó escapar una risa vacía al quedarse sola.

¿Todo eso para que no se aburriera durante diez años?

¿O porque pensó que podría sentirse sofocada en un lugar tan estrecho?

Arrasar por completo una mazmorra tan peligrosa solo por eso…

«…Qué insensato.»

Un recuerdo lejano acudió a su mente.

El día en que, paseando por el jardín, se pinchó el dedo con una espina de rosa y una gota de sangre brotó de su piel.

—Quienes se atrevan a probar tu sangre no merecen ser llamados seres vivos. Sean flores o humanos.

Aquel día, Rudville, que entonces era un tirano, ordenó arrancar de raíz todas las rosas del imperio y quemarlas.

Miles de capullos, a punto de florecer, se convirtieron en humo.

La imagen de aquel Rudville se superpuso con la de Asperilion marchando a limpiar la mazmorra.

En aquel entonces estaba completamente fuera de sí.

No… quizá ahora también lo estuviera.

—……Te extraño.

Odelli jugueteó con el grillete.

Y, como si estuviera poseída, se puso de pie.

Ahora que Asperilion se había ido, era su oportunidad.

Limpiar hasta el tercer nivel subterráneo le llevaría tiempo.

Debía ir al lugar que ahora estaba prohibido.

A la cámara de piedra donde se encontraba el espejo de agua.

Sentía que, si iba allí, encontraría la respuesta.



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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