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Capítulo 186

De pronto, Odelli recordó la época en que Rudville era caballero.

—¿Por qué tienes esa cara?

—……Sabe a tierra.

—Es bueno para el cuerpo, solo cómelo.

—……¿De verdad tengo que comer tierra para estar sano?

—Come antes de que vaya yo misma a traerte tierra de verdad.

Rudville, que no era quisquilloso con la comida y se tragaba todo en silencio, solo mostraba esa expresión de sufrimiento con un único alimento.

La rua.

En aquellos tiempos de pobreza, cuando no podían ni soñar con ingredientes caros, lo único que abundaba era la rua, y por eso se la preparaban hasta el hartazgo.

Aun así, él se la comía sin quejarse, temiendo que ella se sintiera mal si lo notaba.

Esa imagen siempre se le había quedado grabada.

Por eso, en esta vida, jamás volvió a dársela a comer ni siquiera se la mostró.

Y aun así…

«¿Por qué tú haces esa misma expresión?»

Al observar cómo él apartaba la rua con tanta precisión, el corazón de Odelli comenzó a enfriarse.

«El resto de las verduras sí las come.»

Más exactamente, se comía todo sin quejarse.

Excepto la rua.

Odelli apretó con fuerza la cuchara.

«La rua es un alimento que divide opiniones.»

Eso debía de ser.

Si alinearan a todos los habitantes del imperio que la detestaban, probablemente serían la mitad.

Y aun así, aunque intentaba convencerse de ello, la duda que había brotado en su interior no se disipó ni siquiera cuando el sol se ocultó y la noche cayó por completo.

♥♥♥

Dentro de la cueva reinaba un silencio sepulcral, pero Odelli no lograba conciliar el sueño y se daba vueltas sin cesar.

No era solo por el torbellino de pensamientos que le daba vueltas en la cabeza.

El tobillo donde llevaba el grillete palpitaba con un dolor insoportable.

Por muy mágico que fuera el mecanismo, no podía evitar el dolor físico de un trozo de metal rozando la piel.

—Ugh

Se frotaba el tobillo con cuidado cuando, cerca de ella, Asperilion que dormía en su forma original se incorporó con un movimiento brusco.

[—……¿Por qué haces tanto ruido en lugar de dormir?]

En la oscuridad, sus ojos brillaban como los de una bestia, cargados de irritación.

Odelli se estremeció y se cubrió con la manta.

[—Déjame ver.]

Como si fuera lo más natural del mundo, adoptó su forma humana, apartó la manta con brusquedad y atrapó su tobillo.

La piel alrededor del grillete estaba enrojecida e inflamada.

La piel delicada no había soportado el roce constante del metal frío.

[—……¿Por qué no dijiste nada antes?]

—…….

[—Hmp. Qué mujer más problemática.]

Chasqueó la lengua y, con un simple gesto, sanó la herida con magia.

Odelli pensó que ahí terminaría todo.

Pero lo que Asperilion sacó del aire con un movimiento fue algo inesperado.

Un pañuelo de seda de la mejor calidad.

Sin dudarlo, lo rasgó en tiras largas.

Luego se arrodilló frente a ella, apoyando una rodilla en el suelo.

[—Quédate quieta.]

Con movimientos torpes pero cuidadosos, deslizó la tela entre el grillete y su piel.

Colocó la seda como amortiguador, evitando que el metal volviera a rozarla directamente.

[—Tu piel no es papel. ¿Cómo acabó así?]

Gruñó entre dientes mientras ajustaba el nudo hacia afuera, procurando que no le clavara.

Cuando terminó, apoyó su gran mano sobre el empeine de Odelli.

—…

Estaba caliente.

El calor del dragón se filtraba lentamente desde su palma, envolviendo la zona dolorida.

Como si esperara a que el dolor desapareciera por completo, se quedó así durante un buen rato, sin decir una palabra.

La herida ya había sanado gracias a la magia.

Aun así, él no retiró la mano.

Odelli observó en silencio.

El grillete acolchado con seda.

Y sobre él, esa mano grande y cálida.

—¿Por qué no dijo antes que le dolía el pie?

—E-espera, Ru, ¿qué haces en medio del camino?

—Si pongo tela aquí, dolerá menos.

En el pasado, cuando Rudville aún era caballero, había hecho exactamente lo mismo.

Aquel día en que los zapatos nuevos le habían rozado el talón, él se había arrodillado sin dudar en mitad del camino y había desatado su propia corbata para envolverle el pie.

Ese recuerdo regresó con una claridad dolorosa.

Y al darse cuenta de ello, el pecho de Odelli se apretó en silencio.

Y hasta que el dolor desaparecía, solía envolverle el pie con aquella mano enorme, compartiéndole su calor corporal.

Tal como ahora.

[—La próxima vez tendré que prestar atención al material del grillete. Con una piel tan frágil así……]

—…….

Ella alzó la vista con ojos temblorosos y miró a Asperilion.

Aquel dragón arrogante, arrodillado frente a ella, curándole el tobillo.

«¿Quién eres tú…?

¿O acaso soy yo la que ha enloquecido de tanto extrañarlo?

¿Será que, con solo ver en ti un mínimo parecido con él, mi mente lo trae de vuelta sin darse cuenta?»

[—No te cansas, ¿verdad? Otra vez con esa mirada……]

¿Esa mirada?

Odelli se tocó los ojos con torpeza.

Había estado pensando en Rudville, así que seguramente tenía una expresión cargada de nostalgia, o a punto de llorar.

Asperilion, aún de rodillas, la observó fijamente durante un instante antes de hablar.

[—Dime. Forastera de otro mundo. ¿Cómo eres en realidad? No este cuerpo que usas ahora, sino tu verdadero cuerpo.]

Su mirada recorría la piel de Odelli con insistencia.

Como si quisiera arrancar la capa exterior y descubrir el alma que se escondía debajo.

[—¿También allí eres tan frágil como una hoja de papel?]

Odelli apartó la vista y apretó los labios.

No quería darle información sobre sí misma.

Desde el principio, hablar del futuro ya era peligroso. Y la información, lo sabía bien, siempre se convertía en una debilidad.

—Ya lo vio… en el espejo……

[—¿Y qué crees que puedo saber viendo un cascarón vacío al que ya se le fue el alma?]

—……Aunque se lo diga, no tendrá ningún sentido para usted.

[—Que tenga sentido o no lo decido yo. Habla.]

Ante la insistencia de Asperilion, Odelli suspiró con resignación y comenzó a hablar en voz baja.

—El color del cabello y de los ojos no es muy distinto al de ahora.

[—¿Y?]

—Quizá era un poco más alta. Mi línea de visión estaba más arriba. Y mi piel… era pálida, siempre fría. Incluso en verano tenía las manos y los pies helados.

[—Continúa.]

—……No tenía gustos especiales. Solo me gustaba beber té caliente y coleccionar cosas pequeñas que brillaran.

[—¿Eso es todo?]

Insatisfecho, Asperilion apretó un poco más su tobillo, presionándola.

Odelli suspiró y empezó a escoger con cuidado qué detalles podía revelar sin romper la causalidad.

—Dice que parezco de papel, pero en comparación con entonces, ahora estoy bastante sana.

[—¿Bastante? ¿Esto?]

Asperilion soltó una risa incrédula.

Que ese cuerpo, que se quejaba solo por rozar metal, fuera más fuerte que el original le parecía absurdo.

[—Entonces, ¿qué tan miserable eras? ¿Una niebla que se dispersa con el viento?]

La pregunta tenía un tono burlón, pero Odelli no la negó.

—Algo así.

Había muerto antes de cumplir los treinta.

Aunque tuvo miles de oportunidades, nunca logró sobrevivir.

Y, para colmo, había terminado atravesada por el corazón y arrojada al pasado.

—Tal vez era incluso peor. Demasiado débil… y con una suerte tan mala que parecía odiada por el cielo.

En el fondo, la mayor desgracia de la vida de Rudville había sido conocerla a ella.

Y ni siquiera un dragón era diferente.

Odelli apretó los labios, sintiendo aún el calor de la mano que cubría su tobillo.

Todo aquello cocinarle, curarla, decirle que era la única humana había sido un cebo perfectamente calculado.

Y aun así…

¿De verdad un dragón iba a caer tan fácilmente en una ternura tan trivial?

No, decir que había caído se quedaba corto.

—……Yo intenté usarlo.

La confesión repentina fue tan inesperada que incluso el dragón abrió los ojos con sorpresa.



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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