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Capítulo 184

—…

Odelli, durante aquellos años en que estuvo encerrada en el palacio, había observado incontables veces el grillete de su tobillo.

Por si acaso encontraba una forma de romperlo por la fuerza y escapar.

Así que, con solo verlo por encima, lo entendió de inmediato.

La estructura estaba diseñada para retorcer el flujo de maná tres veces en sentido inverso, haciendo que mientras mayor fuera el impacto, más se reforzara el núcleo de la atadura.

Cuanto más se intentaba forzarlo, más firme se volvía el hechizo.

Era un nudo cruelmente perfecto.

—Su majestad…

—Así que, por favor, quédate aquí sin hacer nada. No intentes salvar a nadie, no hagas nada…… solo respira.

—Esto no va a cambiar nada. De todos modos yo……

—Prefiero romperte las alas y conservarte a mi lado, antes que perderte.

Rudville había creado una jaula asfixiante y, al mismo tiempo, extrañamente dulce.

La sombra de aquel amor torcido se superpuso ahora con la figura del dragón arrogante frente a ella.

«…No, no puede ser.»

Odelli reprimió la agitación que le recorrió el pecho y ordenó sus pensamientos.

Esa magia no era exclusiva de Rudville.

Después de todo, la magia ancestral que usaban los dragones era el origen de toda hechicería.

Incluso aquella fórmula que Rudville creyó haber creado por sí mismo quizá no era más que el resultado de haber alcanzado, por casualidad, un principio antiguo.

«Sí… no debo darle más significado del necesario.»

Rudville había pasado por miles de regresiones, empujado al límite por la desesperación, hasta terminar tomando una decisión extrema.

Comparar ese sacrificio desgarrador con el simple deseo posesivo de un dragón arrogante sería una falta de respeto hacia él.

En cualquier caso, lo importante era esto.

«Si la estructura es la misma, este grillete también puede romperse.»

Cuando el miedo se disipó, una calma fría se asentó en su interior.

Odelli conservaba los recuerdos de las incontables regresiones de Rudville.

Y también tenía la experiencia de haber liberado ese mismo grillete cuando fue emperatriz.

[—¿En medio de todo esto sigues pensando en otra cosa?]

—Ugh.

Fue entonces.

Asperilion soltó una risa seca y, de pronto, le sujetó el tobillo con violencia, gruñendo.

[—¿Sabes qué representa este grillete? Significa que serás el adorno más valioso de mi jaula para toda la eternidad.]

La mano enorme que atrapaba su tobillo era como la mandíbula de una bestia que nunca soltaba a su presa.

El dolor la atravesó, como si fuera a quebrarse, pero Odelli solo dejó escapar un gemido contenido, sin forcejear.

—¿Va a romperme la pierna?

[—…….]

Esa reacción tan serena hizo que la mano de Asperilion, a punto de perder el control, se detuviera un instante.

—Si su gusto es encerrar a un ave con las alas rotas, no tengo nada más que decir.

Él alzó lentamente la cabeza para mirarla.

Había esperado verla llorar, suplicar, temblar de miedo.

Pero Odelli lo observaba con una calma inquietante.

La fuerza de sus dedos aflojó apenas.

En su tobillo blanco ya se marcaban con claridad las huellas rojas de su agarre.

Él frunció el ceño, pero aun así acercó con terquedad el grillete al tobillo de ella.

[—……Es porque te resistes que tengo que usar fuerza.]

—No me estoy resistiendo.

[—¿Qué?]

—De todos modos no puedo ganarle por la fuerza, ni tengo a dónde huir.

Odelli bajó los párpados temblorosos y, fingiendo estar aterrada y resignada, le ofreció dócilmente el delgado tobillo.

Ahora era el momento de apaciguarlo y hacerlo bajar la guardia.

Usaría ese mismo grillete en su contra para liberarse en el instante perfecto y escapar.

Al verla actuar con tanta docilidad, los ojos de Asperilion se entrecerraron con desconfianza.

[—¿Es una artimaña para hacerme bajar la guardia?]

—Siempre me he adaptado rápido. Usted lo sabe bien, me ha observado todo este tiempo.

[—…….]

Odelli lo miró de frente y preguntó:

—Entonces, si me coloca esto, ¿su ansiedad se calmará un poco?

[—…….]

—Vivir vigilándome por miedo a que desaparezca debe ser agotador para ambos. Si con este pedazo de metal puede sentirse más tranquilo……

Odelli habló con serenidad.

—Hágalo. Me lo pondré.

Asperilion guardó silencio.

La presa que esperaba verlo forcejear se estaba tendiendo sola sobre la trampa, lo cual despertaba sospechas, pero aun así……

La tensión que le recorría el cuerpo comenzó a disiparse, como si una mentira dulce lo estuviera tranquilizando.

CLACK.

El frío sonido del metal resonó cuando el grillete quedó firmemente colocado.

Solo entonces, tras comprobar el cierre, dejó escapar un suspiro profundo.

[—……Con esto basta.]

Con gesto satisfecho, Asperilion recorrió con el pulgar el grillete negro que ahora rodeaba el tobillo blanco de Odelli.

[—Pronto todo se volverá ruidoso, así que quédate en tu habitación y no te muevas por un tiempo.]

—¿Ruidoso?

Odelli preguntó con extrañeza.

¿Así que no solo era por miedo a que escapara?

Él parecía irritado, como si estuviera a punto de lidiar con una plaga molesta que se acercaba sin cesar.

[—Las ratas están reuniéndose.]

¿Ratas?

Los ojos afilados de Asperilion se volvieron hacia la entrada de la cueva, brillando con frialdad.

El flujo del aire, el olor mezclado con un tenue rastro de intención asesina.

Los sentidos del dragón, que trascendían lo humano, ya habían detectado presencias acercándose desde cientos de kilómetros.

[—Desde hace tres días, he sentido restos nauseabundos de magia alrededor de la barrera. Son magos humanos.]

—¿Magos humanos? ¿Aquí…?

Odelli abrió los ojos, desconcertada.

Para ella, aquella cueva no era más que el nido de un dragón, no un lugar por el que alguien arriesgaría la vida.

Además, ¿qué podrían intentar contra un dragón?

[—Hm.]

Asperilion soltó una risa baja, divertido por su expresión ingenua.

[—Pones una cara de no saber nada. Claro, tú no podrías saberlo.]

Después de todo, ¿qué iba a entender alguien venido del futuro sobre los asuntos de esta época?

Él golpeó con la punta del pie el suelo de la cueva donde estaba de pie y habló.

[—Esta cueva es una prisión gigantesca que los humanos construyeron para encerrarme.]

Recién entonces las piezas del rompecabezas que Odelli apenas había intuido comenzaron a encajar una a una.

Hace doscientos noventa años, aprovechando una catástrofe natural que debilitó de forma anómala el flujo de maná, los magos lo sellaron en ese lugar.

Y dentro de diez años, ese sólido sello estaba destinado a romperse.

[—Serán los mismos que recuerdan el terror de aquel día. Están tratando de impedir que el sello se libere… o de cortarme la garganta de una vez por todas.]

Asperilion murmuró en voz baja.

[—Aunque se esfuercen tanto, no pienso morir tan dócilmente.]

En sus ojos brillaba el desprecio innato hacia los humanos y el instinto asesino del depredador que había sido reprimido durante casi tres siglos.

Cada una de sus palabras era un fragmento de historia que jamás había sido registrado en los libros del futuro.

«…Como pensé. En esta época, lo veían claramente como un dragón maligno.»

No había forma de que se sellara a una bestia sagrada.

Por su temperamento, por la existencia de los “sacrificios” que se le ofrecían con regularidad, siempre había resultado sospechoso que lo consideraran una deidad protectora.

Ahora podía estar segura.

Él no era el guardián de la humanidad, sino el desastre que la humanidad había encerrado por miedo.

«Entonces… ¿qué fue lo que pasó en el futuro para que terminaran llamándolo bestia sagrada…?»

¿Qué clase de distorsión histórica ocurrió a lo largo de miles de años?

¿Qué acontecimiento transformó a una calamidad temida en el salvador del imperio?

Odelli tragó saliva al mirar la enorme mano de Asperilion que aún sujetaba su barbilla.

El hombre que tenía delante no era un dios benevolente, sino una bestia hambrienta, lista para desgarrar gargantas humanas en cualquier momento.

Pero…

[—Pronto tocarán la barrera. Afuera se va a convertir en un caos.]

Eso era, sin duda, una oportunidad.

Ella decidió apostar.

Apostar su propia vida en el juego más cruel posible, con tal de liberarse por completo de aquel dragón enloquecido.



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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