Capítulo 183
Odelli contuvo la respiración.
«Habla en serio.»
Ese dragón demente era capaz de desgarrar las dimensiones y salir a matar a Rudville, incluso si le costaba la vida.
«…No debo provocarlo más.»
Odelli lo entendió de inmediato.
Por más que se resistiera aquí, lo único que conseguiría sería poner en peligro a Rudville en el futuro.
Ahora no era momento de mostrar las garras, sino de agachar la cabeza y soportar.
Conteniendo el aliento, Odelli cerró los ojos con gesto abatido, como si se rindiera.
Al verla así, como si hubiera quebrado por completo su voluntad de resistirse, los ojos de Asperilion por fin se curvaron con suavidad.
[—Así está mejor.]
Era una sonrisa de victoria, la satisfacción del dueño que había vuelto a colocar su posesión en el lugar que le correspondía.
♥♥♥
El tiempo de Odelli, atrapada dentro de la barrera, transcurría con una calma engañosa.
No lloraba. No suplicaba que la dejaran ir ni arañaba las paredes de la cueva presa de la desesperación.
Al contrario, se estaba adaptando demasiado bien.
No se saltaba las comidas, seguía peleando con Mir, y paseaba por la cueva como si nada hubiera cambiado.
[—……]
Asperilion no apartaba los ojos de ella.
La tenía entre sus brazos, pero aun así daba la sensación de que, si apretaba un poco más, se desharía como una hoja seca.
«Me está engañando.»
Una amabilidad vacía, sin sentimientos reales.
Una sonrisa sin alma.
Aquella calma falsa hacía que el dragón se volviera insoportablemente irritable.
¡KUAANG!
Un estruendo sacudió el suelo de la cueva.
Cuando Odelli levantó la cabeza sobresaltada, algo brillante cayó frente a ella como una montaña.
—……¿Qué es todo esto?
Era oro.
Un ataúd de oro macizo, collares incrustados con gemas del tamaño de un puño, vestidos de seda de la más alta calidad, e incluso reliquias antiguas de origen desconocido.
Había vaciado por completo el tesoro del dragón.
[—Quítalo.]
Asperilion hizo un gesto con el mentón, fastidiado.
[—El almacén estaba abarrotado, así que traje esa basura. Haz con ella lo que quieras, consérvala o tírala.]
Aunque sus palabras sonaban desinteresadas, su mirada no se apartaba de Odelli, observando cada una de sus reacciones.
Había oído que los humanos enloquecían por esas piedras brillantes.
Quizá así esa expresión vacía cambiaría un poco.
—…
Pero, en lugar de sorprenderse o emocionarse, Odelli tomó una de las joyas con calma.
—Es bonito.
[—……¿Eso es todo?]
—Es algo valioso. Gracias.
Odelli sonrió con educación.
Pero aquellos ojos no reflejaban en absoluto el brillo de las joyas. Estaban opacos, muertos.
[—Dicen que esto lo llevaba una princesa del imperio.]
Con la punta del pie, pateó el vestido de la más alta calidad que yacía tirado en el suelo.
Estaba un poco cubierto de polvo, pero era una pieza tan refinada que en esta era ya no podía conseguirse.
—…
Sin embargo, Odelli no mostró alegría alguna ni se probó el vestido.
Solo lo miró.
Ante aquella reacción indiferente, la paciencia de Asperilion, que apenas se sostenía, terminó por romperse.
[—Della.]
La agarró bruscamente del brazo y la lanzó sobre el montón de tesoros, como si la arrojara sin cuidado.
Esa calma suya lo volvía aún más loco.
[—Deja la actuación. Esa cara de que no pasa nada, de que ya te adaptaste. ¿Crees que si me complaces lo suficiente podrás huir cuando baje la guardia?]
—……No sé de qué está hablando.
Odelli respondió sin parpadear.
La mano de Asperilion se tensó.
Apretó con tal fuerza que el brazo blanco de Odelli empezó a amoratarse, pero aun así no la soltó.
[—Tu alma no está aquí. Solo queda el cascarón, fingiendo ser una muñeca.]
—…
[—¿A dónde estás mirando? ¿A dónde estás escapando con esa cabeza insolente tuya?]
Odelli no soltó ni un gemido.
Como si incluso el dolor le resultara ajeno, respondió con una calma insoportable.
—¿Escapar? Yo no he dado ni un solo paso fuera de su vista.
[—…]
—Estoy aquí, viendo lo que usted me da, comiendo lo que usted caza. Eso es todo mi mundo ahora. Entonces, ¿adónde se supone que podría huir?
Su voz era serena como la superficie de un lago, pero en su interior escondía un filo afilado.
—Como puede ver, estoy aquí. Tal como usted quería. Su tesoro, destinado a no salir jamás de esta cueva hasta morir.
[—Así es. No saldrás.]
—…
[—Ni lo sueñes. Aunque te seques hasta convertirte en polvo, no pondrás un pie fuera de esta cueva.]
—…
[—Si enloqueces, viviré contigo enloquecida. Y si hace falta quedarme con tu cadáver, también lo haré.]
Era una obsesión enfermiza, una posesión teñida de locura.
[—Así que ríndete. Eres mía para siempre.]
Resoplando con furia, Asperilion la fulminó con la mirada, escupió una maldición y se puso de pie con brusquedad.
Si se quedaba un segundo más, sentía que acabaría estrangulándola solo para conservarla a su lado, inmóvil para siempre.
Cuando él salió como una tormenta, dejando tras de sí un silencio pesado…
Odelli quedó tendida sobre el montón de tesoros, mirando el techo.
«…Esto es grave.»
La obsesión del dragón había superado con creces lo que ella había imaginado.
A ese paso, Asperilion terminaría destruyéndose a sí mismo por intentar poseerla… o la encerraría allí para siempre, dejándola marchitarse en aquella cueva oscura.
Y ahora mismo, Odelli no tenía ni la fuerza ni los medios para detenerlo.
Pero había algo aún más aterrador…
«Ya pasaron dos días.»
El tiempo no fluía igual entre el pasado y el futuro.
Dos días desperdiciados aquí significaban que, para Rudville, ya debía de haber pasado casi un mes de infierno.
Ya no había tiempo que perder.
Sin importar los medios ni las consecuencias, tenía que volver de cualquier manera.
♥♥♥
Desde ese día, el aire dentro de la cueva se volvió sofocante.
Asperilion dejó de salir a cazar.
Pasaba todo el día pegado a Odelli, sin apartar la mirada de ella ni un solo instante.
Si intentaba alejarse aunque fuera un poco, él la seguía como una sombra.
Como si padeciera una obsesión enfermiza.
[—¿A dónde vas?]
Apenas Odelli se incorporó y dio un paso hacia la entrada de la cueva, una voz grave la detuvo.
—…Me siento encerrada. Quería tomar un poco de aire.
[—……]
—No voy a salir de la barrera. Ni siquiera puedo. Solo quería asomarme a la entrada y ver el cielo un momento……
[—No.]
Asperilion respondió con firmeza.
En un instante volvió a su forma de dragón y desplegó sus enormes alas, bloqueando incluso el rayo de luna que intentaba colarse por la entrada.
[—No salgas ni un solo paso de mi campo de visión.]
Desde el día en que vio el espejo, había cambiado por completo.
La actitud relajada del depredador desapareció, y en su lugar quedó una bestia ansiosa, temerosa de que le arrebataran lo que era suyo.
CLANK.
Un sonido metálico y escalofriante rompió el silencio.
Odelli dudó de sus propios ojos.
En la mano de Asperilion había un aro metálico negro como la noche, grabado con runas rojas de aspecto siniestro.
Un grillete.
—……¿Qué es eso?
[—Extiende el pie.]
En lugar de responder, Asperilion dio la orden con voz fría.
—……¿No me diga que piensa ponérmelo? ¿Aun cuando ya estoy atrapada dentro de su barrera?
[—Lo que no confío no es en la barrera. Es en ti.]
Los ojos de Asperilion brillaron con una luz perturbadora.
Volvió a su forma humana y sujetó con brusquedad el delgado tobillo de Odelli.
[—Te dije que, si hacía falta, te rompería las piernas con tal de que no fueras con ese bastardo.]
El metal helado tocó su piel.
Cuando el poder de Asperilion fluyó por los complejos grabados rojos del grillete, el antiguo hechizo oculto comenzó a brillar con claridad.
«……¿Eh?»
En el instante en que vio aquel patrón, las pupilas de Odelli temblaron violentamente.
«Esto es…….»
Inclinó la cabeza y observó con más atención el grabado del grillete.
[—Por más que lo mire, no servirá de nada.]
—…
[—Es un hechizo que diseñé durante varias noches, solo para encerrarla a usted.]
El diseño era inquietantemente parecido al del grillete que Rudville había llevado en el tobillo… cuando aún era emperador.

RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD