Capítulo 177
Odelli tomó aire y repitió aquel nombre en su mente.
«Della.»
Significaba “luz desprendida”.
Y, de forma irónica, era el mismo nombre que el dragón había buscado en ella con tanta insistencia.
[—Della. Mía.]
[—Della… no, Odelli.]
[—Della. Antes y ahora, igual de fácil de entender.]
[—Ya es hora de volver, Della. A mis brazos.]
Ese era el nombre que Asperilion, resucitado como un cadáver en el futuro, había repetido sin descanso.
[—……¿Ese es tu nombre?]
—No. Ese no es mi nombre. Mi nombre es…
Pero, una vez más, el verdadero nombre de “Odelli” se cortó en el aire.
El único nombre que podía pronunciar seguía siendo “Della”.
«¿Yo… era Della?»
No, no podía ser.
Odelli pensó que Della debía de ser el nombre de alguna mujer que se le parecía mucho.
Quizá una antepasada del linaje Kardel nacida en la época del dragón.
Eso era lo más lógico.
Pero aun así, algo no encajaba.
«No…»
Una sensación de pánico instintivo la recorrió.
Como si su propia existencia estuviera a punto de ser borrada.
Este mundo no permitía que existiera alguien llamado “Odelli”.
«Yo soy Odelli. La esposa de Rudville. Odelli, la que vino del futuro.»
Apretó los dientes y forzó la voz, luchando contra la presión del mundo.
Un grito desesperado, arrancado a la fuerza.
—…¡!
Pero el mundo fue cruel.
El mundo eliminó sin miramientos la primera sílaba del nombre prohibido.
Y dejó solo la verdad que esta línea temporal aceptaba.
Sin importar su voluntad, las únicas sílabas permitidas escaparon de sus labios.
—…Della.
Los ojos de Odelli temblaron.
Era el nombre que tanto había querido negar.
«Ah…»
Entonces lo comprendió.
No era que Della se pareciera a ella.
Ni que fuera una antepasada del clan Kardel.
Era al revés.
Ella era Della.
Odelli, llegada del futuro, había quedado atrapada en el pasado y había perdido su nombre.
Eso era la verdad de la historia.
[—Della?]
Repitió Asperilion.
En el momento en que ese nombre abandonó sus labios, la presión asesina que llenaba el espacio se disipó como una mentira.
[—Della… Della…]
Lo murmuró de nuevo, saboreando el sonido, como si aquel nombre encajara perfectamente en su lengua.
Desde el principio, aquello que no había sido más que una raza insignificante llamada “humanos” empezó, por primera vez, a adquirir un color y un aroma propios. A convertirse en algo con significado.
Era la primera vez en su larguísima vida que pronunciaba el nombre de una criatura tan ínfima…
[—……No está mal.]
En lugar de la mirada feroz de antes, quedó una observación profunda y persistente, fija únicamente en ella.
La compañera a la que el dragón se había aferrado obsesivamente.
Della.
Y el hecho absurdo de que esa Della fuera ella misma.
Odelli soltó una risa vacía.
El karma que giraba y regresaba sobre sí mismo.
La Odelli del futuro había caído al pasado y se había convertido en “Della”, y el dragón, incapaz de olvidarla, había seguido añorándola incluso en el futuro.
«Espera.»
Los ojos azules de Odelli se entrecerraron.
«El dragón añoraba a Della.»
Eso significaba una sola cosa.
Que Della no había permanecido a su lado.
Que, ya fuera por muerte o huida, había desaparecido de su vida.
Lo único seguro era que ella no había vivido feliz para siempre junto al dragón.
Y, pensándolo bien, jamás habría sido posible.
La historia misma lo estaba demostrando.
Odelli terminaría dejando al dragón.
«…Puedo volver.»
Apretó el puño contra su pecho, conteniendo el latido acelerado de su corazón.
Aquello significaba que existía una salida.
Que el hecho de que el dragón del futuro la hubiera recordado con tanta tristeza podía ser prueba de que ella, al final, había logrado regresar junto a Rudville.
«Aunque también existe la posibilidad de que muera aquí.»
Aun así, había esperanza.
El que Odelli hubiera caído al pasado no era un accidente, sino un destino fijado desde hacía miles de años.
[—¿Por qué sonríes así?]
preguntó Asperilion, intrigado.
—No es nada.
Odelli negó con la cabeza.
—Solo… llámame Della.
Della.
La luz desprendida.
La luz que algún día debía regresar a su lugar.
«Ru, esperaré. Volveré.»
Si el final que dictaba la historia era la separación…
«Entonces aceptaré ese destino y huiré de este dragón para volver contigo.»
Mirando los ojos negros como el abismo de Asperilion tan distintos a los ojos púrpura de Rudville, Odelli hizo su juramento en silencio.
Lo importante ahora era sobrevivir.
Y regresar con Rudville.
Si el mundo exigía que fuera “Della”, entonces lo sería.
Si esa era la condición para permanecer junto al dragón, la aceptaría.
Así, Odelli… no, Della, decidió quedarse a su lado.
[—Ahora, el único que puede llamarte por tu nombre soy yo.]
—…
[—Te he dado mi protección, así que tú también me perteneces por completo.]
[—¿Entendido?]
Con voz baja y perezosa, como si saboreara cada palabra, él recorrió con la mirada los ojos claros de Odelli, como si contemplara una joya preciosa.
Sus dedos fríos se deslizaron lentamente por la línea de su mentón.
[—Responde.]
—……¿De verdad importa mi respuesta?
Odelli no le dio la respuesta que él esperaba.
Ante aquella reacción nada sumisa, la ceja de él se alzó levemente, pero enseguida respondió con una risa desdeñosa.
[—Sí, así eres tú. Así es más interesante.]
—…
[—Tu respuesta no importa. De cualquier modo, todo acabará saliendo como yo quiero.]
Estaba embriagado por la sensación de victoria.
Sin saber que aquello que creía haber atrapado entre sus manos no era más que una luz caída, algo destinado a no poder retenerse para siempre.
Sin darse cuenta de que lo que sostenía era solo un destello pasajero.
♥♥♥
COF.
Un sonido húmedo de tos rasgó el silencio sofocante.
La mirada de Odelli se dirigió al suelo de la cueva.
El enorme leopardo negro que hacía apenas un momento la había provocado, tratándola como presa, yacía ahora desplomado en un estado miserable.
Tal vez por el efecto del Lenguaje Dracónico, todos los huesos de su cuerpo se habían hecho añicos, porque apenas lograba respirar, expulsando burbujas de sangre oscura entre jadeos entrecortados.
[—……Qué persistente.]
La mirada de Asperilion se desplazó de los labios enrojecidos de Odelli hacia la basura que yacía en el suelo.
La mirada cargada de posesividad que le había dirigido momentos antes había desaparecido por completo.
En su lugar, solo quedaba un desprecio gélido, como el que se dedica a una plaga que ha invadido el territorio.
[—Has osado ensuciar mi nido. Tendrás que pagar el precio.]
De la punta de sus dedos manchados de sangre comenzó a brotar una llama negra.
Tenía el aspecto mismo del fuego del infierno.
Era la señal de una ejecución sin piedad.
[—……E-espera.]
En ese momento, el leopardo negro, incapaz de moverse, gritó desesperado.
[—¡Esto no puede terminar así! ¡Ni siquiera he mostrado una décima parte de mi verdadero poder! ¡No lo acepto!]
[—…….]
[—¡No lo acepto! ¡No puede ser! ¡La gloriosa leyenda del gran Mir no puede acabar con una muerte tan miserable!]
—¿…Qué?
Robin: keee x2
Los ojos de Odelli se abrieron de par en par.
«¿Mir?»
Odelli lo miró fijamente.
Aunque cubierto de sangre, su pelaje negro aún conservaba cierto brillo, y sus ojos dorados seguían resplandeciendo con una obstinación feroz.
Sintió una extraña sensación de déjà vu.
No se parecía en nada a aquel pequeño gato adorable.
Pero esa mirada arrogante, esa forma fanfarrona de hablar que se volvía patética ante el peligro…
Era idéntica.
Exactamente igual a la del gato negro que se sentaba sobre sus rodillas y maullaba exigiendo comida con descaro.
Ahora que lo pensaba, Mir siempre insistía en que no era un simple gato, sino un “espíritu guardián” de enorme poder.
[—……Eres más patético de lo que aparentas.]
El dragón, observando a la bestia que pataleaba sin dignidad, habló con una frialdad burlona.
La llama en la mano de Asperilion se intensificó, lista para lanzarse sobre el leopardo.
—¡No, Mir!
Odelli gritó y se interpuso de inmediato frente al dragón.
—¡Espera un momento!

RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD