Capítulo 169
No había dado permiso, ni tenía razón alguna para aceptarlo.
Sin embargo, esta experiencia de que una sensación extraña, dejada por otro, se infiltrara en su mundo perfecto era claramente la primera en su vida.
[—……¿Por qué?]
Asperilion fue el primero, por vez primera, en dirigir una pregunta a Odelli.
[—¿Por qué me ofreces algo así?]
Era una voz que no contenía ni animosidad ni burla, como si estuviera explorando una sensación desconocida.
A esa pregunta, Odelli respondió con naturalidad.
—Porque quiero vivir.
[—¿Crees que si alimentas con estos trozos, yo te dejaré con vida?]
—Si le agradan, me dejará vivir. Porque soy la única que puede cocinar así.
[—…….]
El dragón no pudo articular palabra por un buen rato.
«Qué insolente.»
No conocía bien el mundo humano, pero al menos sabía que en la capital abundaban chefs de habilidad excepcional.
Y aun así, esta pequeña humana afirmaba sin inmutarse que era la única con esta simple carne.
Era ridículo.
[—¿Te envalentonas creyendo que estaré atado aquí para siempre?]
Sus pupilas negras se entrecerraron como en una mueca burlona.
[—En diez años el sello se romperá. O en un año llegará un nuevo sacrificio. Incluso si me gustara tu cocina…… podría matarte y ordenar al siguiente sacrificio que la prepare igual.]
Quería hacerle ver la realidad.
Una afirmación inquebrantable: que un ser como ella era reemplazable en cualquier momento.
Pero…
—Aunque trajera a los chefs imperiales, no podrían hacerlo tan bien como yo.
Odelli no se inmutó en absoluto.
Al contrario, habló con aún más seguridad y aplomo.
—Al menos, nunca se les ocurriría asar la carne con un lagarto plateado.
No era que su habilidad culinaria fuera absolutamente superior.
Significaba que conocía ideas y métodos que no existían en esta era.
Claro que era una confianza nacida de las numerosas técnicas culinarias aprendidas en el futuro, pero no había necesidad de explicar esa razón ahora.
[—¿Estás diciendo que eres la mejor entre todos los humanos de este mundo?]
—No la mejor…… pero sí única.
[—…….]
¿Había algo más peligroso en este mundo que el concepto de ser único?
La unicidad crea vínculos, y los vínculos inevitablemente se convierten en puntos débiles.
—Si observa con atención, podrá entenderlo. Por qué no puedo sino ser única.
[—Ja…….]
—Los humanos tienen cada uno colores distintos. El color del cabello, de los ojos, de la piel es diferente; incluso el contorno de los huesos y el andar son particulares. Nos distinguimos unos de otros por esas pequeñas diferencias.
Y no hay ni una sola persona en la que todas esas diferencias coincidan por completo.
Odelli añadió su conclusión con serenidad.
—Por eso todos los humanos somos únicos. Yo no soy una excepción.
[—…….]
—Significa que no puedo ser reemplazada.
Odelli sirvió más carne recién asada en el plato y lo ofreció.
Luego, continuó con naturalidad.
—Mi cabello es plateado. Parece blanco, pero según el ángulo atrapa luces multicolores. Alguien solía decir que parecía una joya.
Odelli bajó la mirada por un momento.
Vinieron a su mente las expresiones vergonzosas que Rudville le susurraba en el pasado, junto con su amor.
{—Tu cabello es como una joya. Cuando la luz del sol lo toca, brilla deslumbrante…… ¿Es una expresión un poco trillada?}
{—Mirar tus ojos es como sumergirse en el lago más tranquilo del mundo.}
{—Es extraño. Tu piel es blanca como la nieve, pero al tocarla, siento que soy yo quien se derrite.}
«…….»
Pero pronto desechó los pensamientos innecesarios.
—……Mi piel es blanca, pero bastante débil. No se broncea al sol, sino que enrojece y se quema rápidamente. Mis ojos son de un color celeste pálido; se dice que es como ver el cielo reflejado en hielo transparente y claro, por eso lo llaman azul hielo.
—Esos son los colores que me conforman.
Así terminó Odelli su explicación.
Asperilion miró fijamente el cabello plateado y los ojos transparentes color cielo de Odelli.
Esta pequeña humana hablaba solo de los colores que revestían su exterior, pero él estaba vislumbrando la esencia del alma que la habitaba.
Y esa alma, extrañamente, le resultaba familiar, como si la hubiera visto antes……
……No, como si estuviera grabada en algún lugar de una memoria antigua, primigenia. Le provocaba esa ilusión.
Era una profanación sin igual.
Sentir un déjà vu tan intenso por un simple humano.
Estaba frunciendo el ceño, intentando desechar esa sensación extraña e indescifrable, cuando…
—Pero hay una distinción más clara que estos colores externos.
[—……?]
Odelli mencionó la característica final más importante.
—Usted ya me ha definido como pequeña humana.
[—…….]
—¿No es así?
[—……Eso significa que eres despreciable a ese nivel.]
—Sí, probablemente porque soy más baja y delgada que los otros sacrificios.
Sin inmutarse por el reproche habitual del dragón, ella lo miró fijamente con una mirada aún más clara.
—Pero eso significa que usted ha comenzado a distinguirme de otros humanos.
[—…….]
—Ahora, cuando vea algo pequeño, yo seré la primera en venir a su mente.
Haría que así fuera.
Para regresar a su época original, al lado de Rudville…… cualquier cosa.
«Asperilion pronto conocerá a Della.»
Y caerá inevitablemente por ella.
Era un flujo ya predeterminado.
Así que lo que ella debía hacer era solo una cosa.
«Mantener su interés cautivo por un tiempo, hasta que él encuentre a su compañera del futuro.»
No ser una más entre los numerosos sacrificios, sino quedar grabada como un ser.
Si el dragón veía a los humanos como hormigas, ella debía convertirse al menos en su hormiga mascota.
Solo así, incluso si el precio fuera grande, él buscaría la forma de devolverla a su mundo original.
«Al fin y al cabo, el dragón ante mis ojos es quien me mató y la causa original de todo el sufrimiento que paso.»
Así que no sentía culpa alguna por usarlo a él.
* * *
El altar subterráneo estaba en un silencio sepulcral.
PLOP, PLOP.
En ese desolado silencio, solo el sonido de gotas de sangre resurgía de forma regular.
«…….»
Rudville, postrado frente al círculo mágico, se limpió la comisura de la boca con indiferencia.
El dorso de su mano estaba empapado de sangre rojo oscuro, y a través de su camisa medio desgarrada se extendían las cicatrices rojizas de una explosión de poder mágico cercana a la automutilación.
Pero, como si ni siquiera sintiera dolor, solo contemplaba su deplorable estado con una mirada fría.
No tenía miedo de romperse, por supuesto.
Si podía lograr el resultado.
—¡Detente! ¡Los circuitos mágicos se están derritiendo!
El gato negro, Mir, erizó su pelaje y gritó enfurecido.
Todo el altar temblaba precariamente, como si fuera a colapsar en cualquier momento.
Era el efecto secundario de que Rudville había torcido el tiempo a la fuerza, usando su propia vida como yesca.
—¡Es una locura! ¿Intentar materializar la autoridad divina del regreso con un cuerpo humano? ¡Así terminarás con tu alma destruida para siempre!
—……Qué ruidoso.
Rudville respondió con indiferencia, sin siquiera mirar a Mir.
Usando la sangre escarlata que brotaba de su desgarrado pecho como tinta, la dejó caer gota a gota sobre el círculo mágico, completando el ritual.
—Qué importa si mi alma se hace polvo.
¿Acaso iba a temer la aniquilación ahora?
Un mundo sin ella ya era, para él, el fin.
Mientras olía el aroma de su propia carne quemándose, ni siquiera frunció el ceño, y metió bruscamente la mano en el remolino de poder mágico que hervía violentamente.
Para suprimir la energía descontrolada con fuerza y condensarla en una forma física.
¡KWAAAANG-!
Con un estruendo ensordecedor, el poder mágico estalló.
Rudville, Mir y la montaña de libros prohibidos acumulados fueron arrojados violentamente, como hojas arrastradas por un torbellino.
—¡Grrraaah! ¡Loco!
En medio del humo espeso que cubría el lugar convertido en un caos.
Sobre la palma de Rudville, que se levantó tambaleante, un cristal azul, frío y transparente, brillaba con fulgor.
Era la tan ansiada Gema del Regreso.
Finalmente había invadido, con cuerpo humano, el dominio de los dioses.
«…….»
En lugar de gritar de júbilo, Rudville se arrodilló lentamente.
Y, con ambas manos temblorosas, apretó con fuerza la gema y la presionó contra su frente ensangrentada, como en una oración.
—……Ha.
Un aliento caliente escapó entre sus labios.
Parecía una risa impregnada de alivio, o un sollozo apenas contenido.
—Funciona, esto.
Robin: tengo miedo

RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD